¡Si es por orden del doctor! ... - Décima Parte.

Written by , on 2022-06-18, genre incesto

Mamá volvía a sorprenderme, me quedé extasiado cuando se levantó de la cama y caminó hasta situarse frente a los espejos de su armario. Ella es un festival de curvas y sinuosidades que se mueven en armonía. Sus exuberantes pechos que se bambolean al unísono, mientras sus nalgas plenas se alzan y se bajan alternadamente, formando un pliegue de jugosa carne al unirse al torneado muslo.




Se inclinó frente al espejo y se abrió un ojo como tratando de sacarse algo que le molestaba, el reflejo de sus tetas en el espejo era perfecto, aunque a riesgo de parecer locuaz y ampuloso, debo remarcar que su culo lleno y curvilíneo se veía jodidamente sexy mostrándose desnuda y de espaldas a mí. Sin voltearse me preguntó:

—¿Te apetece comer algo? …

—¡Umh! … ¡Sí! … creo que es hora de comer alguna cosa …

Le respondí sentándome en la cama, ella me miró y dijo:

—Entonces … vístete y baja … estaré contigo en un instante mientras busco algo que ponerme …

Salté de la cama y pasando junto a ella le pellizqué un glúteo diciéndole:

—Así cómo estás, estás preciosa … no tienes necesidad de colocarte nada …

Ella se volteó rápidamente y me dio una bofetada en el culo riéndose:

—¡Uh!, chico … pero que guarro que eres …

Fui a mi cuarto, me puse una remera, boxers y shorts. Bajé a la cocina, me serví un vaso de jugo y me senté en la mesa de la cocina a esperar que mamá bajara. Mientras sorbeteaba mi jugo pensaba si mamá aparecería desnuda en la cocina. Luego me recordé de lo que había dicho mi madre sobre mi tía Giovanna y la posibilidad de follar en compañía de la doctora. Todo eso era imposible hace un par de semanas, por lo mismo que no dejan de sorprenderme las ideas impúdicas de mi madre.




Me sobresalté al sentirla entrar a la cocina repentinamente, vestía solo la bata de baño blanca, quizás accedió a mi pedido y bajo la veste estará totalmente desnuda. Eran tantas las interrogantes que me inquietaban, que no pude evitar de preguntarle:

—Mami … ¿Qué te parece que la doctora haya sugerido de involucrar a algunas clientas suyas para tener sexo? …

—¡Ay!, Alberto … comamos primero … luego conversaremos sobre ello … ahora no quiero hablar de eso … ¿Quieres tortilla? …

Mientras comíamos, iniciamos una conversación anodina sobre muchas materias. Mamá se abstuvo deliberadamente de volver a temáticas sexuales y decidí no mencionar nada al respecto. Pero me pareció al menos extraordinario escuchar a mamá comportarse como una verdadera ama de casa y sentirla hablar conmigo como cualquier madre de mediana edad lo haría con su hijo. Habiendo vivido todos estos días en forma lujuriosa, me excitó escucharla tan recatada. Apenas terminamos de comer, mamá dijo:

—Hijo, lava los platos y luego ven en sala para que conversemos …

Me dispuse a hacer lo que mamá me había pedido, mientras enjuagaba los platos pensaba en las posibilidades que mamá tenía para pasar a la siguiente etapa de mi tratamiento ¿¿Me dejaría follar a otras mujeres?? ¿¿Qué pasará con la tía Giovanna?? Inquieto y curioso me sequé las manos y me fui a la sala. Mamá estaba sentada en el diván, todavía vestía su bata blanca, me miró y dijo:

—Ven y siéntate a mi lado, cariño …

Luego adopto una postura solemne y circunspecta para decir:

—Alberto … lo sé que te gustaría follar con otras mujeres … ¿verdad? …

—Bueno … ¡Emh! … yo …

No supe que responder, no quería hacerla sentir celos o quizás menoscabar su autoestima de mujer, hasta ahora ella había siempre estado dispuesta a todo por mí, no quería parecer desagradecido:

—Muy interesante … ¿Crees realmente que podrías estar con una de esas damas? …

Volvió a preguntar mamá. De solo pensar en follar otros coños, mí verga estaba levantándose bajo mis shorts, traté de acomodarme para que mamá no lo notara. El rostro de mamá era enigmático para mí, neutro. No estaba seguro de que responder

—Bueno … mami … tú has sido la primera y la única … me gustaría tener más experiencias … la doctora dijo que tenían altos apetitos sexuales y eso me llena de curiosidad …

El rostro de mamá se relajó, al parecer se sentía satisfecha de mí respuesta.

—Bien, hijo … tengo más experiencia que tú … sé cómo son las mujeres a puertas cerradas … y no me sorprende que mujeres de diferentes posiciones y con vidas respetables, sean unas verdaderas putas con sus hombres … así cómo yo fui con tu padre y cómo lo he sido contigo … ya veremos que prepararemos con la doctora …

Mi madre termino su elocución y movió su mano a mi entrepierna, inmediatamente se dio cuenta de mi estado de excitación, su rostro cambió a una sonrisa de complacencia y dijo:

—Veo que esto te estimula …

Frotó la palma de su mano sobre la tela de mis shorts sintiendo mi polla endurecida, lamió sus labios y me hablo entre dientes:

—Creo que necesitas un poco de la medicina recetada por la doctora, hijo … saca esa polla dura y jugosa …

Eso sonó en mis oídos cómo una música proveniente del edén. Apresuradamente me acerqué más a mamá. Mi pene estaba a punto de estallar y luchaba por ser liberado. Mamá tiró un cojín al piso y se arrodilló sobre eso, mientras yo de pie avancé frente a ella bajándome shorts y boxers, tiré de ellos hasta mis tobillos y luego sacándomelos, los pateé hacía un lado.




Mi verga dura como el granito, saltó hacia el rostro de mi madre y ella en un abrir y cerrar de ojos se tragó la punta de mi glande en su cálida y húmeda boca.

—¡Hmmmmm! … ¡Ssssiiii! …

Gemí con placer y lascivia sintiendo los acogedores y ardorosos labios de mamá cerrándose alrededor de mi verga, me quedé extasiado e inmóvil vistiendo solo mi remera, mamá me chupaba la pija enardecidamente. Todavía vestía su bata blanca y no veía nada de su exuberante belleza, pero no me importaba, ya que la sensación que me provocaba al succionarme era magnifica y avasalladora.

—¡Ssiii!, mami … chúpalo … chúpame fuerte ...

Tomé su cabeza en mis manos y la alenté a moverse más rápido, metiendo y sacando mi verga del profundo de su boca. Realmente me estaba dando una estupenda mamada, hacía todos los sonidos de sorbos y gorgoteos, y una que otra arcada. Viendo el bellísimo rostro de mamá engullendo mi pija tiesa, imaginé otras mujeres haciéndome lo mismo, pensé a tía Giovanna, pensé a las desconocidas pacientes de la doctora, pensé también a ella, la doctora, con sus delgados labios chupándome la verga. Repentinamente sentí mis bolas a punto de explotar y que no podría contenerme por más tiempo.

—Mami … creo que me voy a correr muy rápido esta vez …

Dije precipitadamente, mamá no me respondió, se limitó a meter una mano en mi entrepierna, aferrar mis glúteos y empujar mi polla al fondo de su garganta, casi animándome a correrme dentro de ella, cerré mis ojos y grité:

—¡Aaaahhhh! … ¡Umpf! … ¡Ssiii! … ¡Chupa culicagada! … ¡Chúpamela toda! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Auhhh! …

Reversé mi culo diez veces para enterrarle luego con fuerza mi pija chorreante en su boca sedienta, mi lechita tibia y espesa la inundaba y mamá se esforzaba por beber todo ávidamente, pero llegado un momento ella se sacó mi verga de la boca, cerró sus ojos y se esparció chorros de lefa en su rostro y cabellos, gruesas hebras de esperma comenzaron a escurrir sobre su fina tez y caer en goterones encima de sus tetas hechas para recibir un abundante baño de semen, finalmente algo cayó sobre el cojín y el tapete.

—¡¡Reconchas!!, mami … parece que, pensando a otros coños, hizo que me saliera más de lo habitual y más rápido …

Mamá con su rostro enteramente bañado de esperma y con una sonrisa de satisfacción, continuaba a lamer y estrujar mi verga, chupaba ansiosa mi glande y todo alrededor limpiando todos los restos de mi corrida, incluso recogió algo de lo que resbalaba sobre sus pechos con un dedo y se lo llevo prontamente a la boca, cuando vio que nada más salía de mi pene, me miró y me dijo:

—Me encanta tu semen espeso y cremoso, chico vicioso … aun cuándo pienses a otras zorras sucias y pervertidas … siempre debes conservar tú semen para mí …

Por el tono carrasposo de mamá. Se notaba de que estaba muy caliente, la miré con afecto, tomé mi verga y se la pasé por sus labios carnosos, ella sacó su lengua para lamerme, luego dijo:

—¡Recuerda que tenemos que follar! … está bien que te corras en mi boca, pero el tratamiento médico dice que te tienes que correrte en mi coño … y mi chochito también necesita atención … ¿crees que podrías follarme luego? …

—Seguro que sí, mami … la idea de follarme a otras guarras me mantiene excitado … dame algunos minutos y te hare ver estrellitas …

—¡Ah!, sí … ¿piensas solo en otras? … no me importa siempre y cuando guardes mi cuota de semen para mí …

Me respondió en son de broma, luego agregó:

—Bueno … pero antes que continuemos … ve a buscar un par de toallas grandes para cubrir el sofá y también la alfombra … no quiero que te corras sobre ellos … también quítate esa remera sudada, quiero verte desnudo … te prefiero sin nada encima …

Mi madre lucía estupenda con su piel clara brillante de esperma. Rápidamente me quité la camiseta y la tiré sobre una silla, salí de la sala y me fui a grandes zancadas al segundo piso a buscar las toallas, mi pene semi flácido se columpiaba de lado acompañado rítmicamente por mis bolas mientras subía la escala. En el baño enjuague rápidamente mis genitales, saqué un par de toallas grandes y volví a bajar. La vista que me esperaba era simplemente maravillosa.




Mamá se había quitado la bata y había cubierto parte del sofá, estaba recostada en ese extremo con las piernas abiertas y tocaba sensualmente su coño, acariciando con delicadez sus duros pezones, me miró mordiendo su labio inferior y me dijo:

—Ven y lámeme … mi coño te está esperando, cariño …

Raudamente me arrodillé sobre un cojín y me acerqué a ella, besé sus muslos tibios, besé su vientre, besé su montículo venusiano, pasé mi lengua por la hendedura de su coño hermoso y húmedo, luego abrí esos labios regordetes y lamí su clítoris, mamá instintivamente intento cerrar sus muslos, pero yo ya había afondado mi lengua en su coño y comencé a beber sus néctares maravillosos y sabrosos, mi boca entera se llenó con el sabor salino de su concha.

—¡Oooohhhh! … ¡Ssssiiii! …. ¡Que rico se siente eso! … ¡Sigue, hijo! … ¡Sigue con eso! …

Gimió ella con placer, yo no me separé ni un milímetro de ese manjar divino, levanté mis brazos y comencé a acariciar y pellizcar sus exuberantes tetas. Era un sentimiento ardoroso que estimulaba mi lengua y mis manos. Mi pene aún no reaccionaba en su plenitud, pero poco a poco tomaba consistencia después de la enorme corrida en la boca de mamá. Me sentía en la gloria dándole al chocho de mamá las necesitadas caricias.




Mientras mi lengua continuaba a lamer y acariciar sus cálidas carnes, ella apretó mis mejillas con sus muslos y empujó su pelvis contra mi cara, mi lengua se fue más adentro de ella. Después de unos momentos mamá comenzó a chillar como una niña, sus caderas se movían violentamente y su cuerpo inició a estremecerse enérgicamente y sin control, sus gemidos se transformaron en gruñidos, sus muslos se cerraban y se abrían en mis mejillas, sus manos habían atrapado mis cabellos y tiraba de ellos fornicando con mi boca, esto se hizo cada vez más intenso y también sus gritos:

—¡Oooohhhh! … ¡Ooohhh! … ¡Asiii! … ¡Ssiii! … ¡Hummmmm! …

Continué a lamer su concha mientras no cesaba de masajear sus turgentes senos. Ella, todavía con la respiración jadeante y entrecortada, me dijo:

—Gracias, cariño … estuvo maravilloso … lo necesitaba …

—¿Tuviste un orgasmo? …

Quise saber y ella prontamente me respondió:

—¡Sí! …

Sonreí y aparte de sentirme complacido, me sentí como con un poder especial, el poder de hacer que mamá perdiera el control de si misma y se entregara voluptuosamente caliente a mis mimos y caricias.




Mamá respiraba todavía con cierta dificultad, acarició mi verga y me preguntó:

—Alberto, ¿Deveras quieres follar otras mujeres? …

—¡Hum! … Sí, mami …

—Realmente yo no estaría muy de acuerdo, hijo …

—¿Y por qué, mami? … si de todas maneras lo podríamos seguir haciendo entre tú y yo …

—No es eso lo que me preocupa, hijo … pienso a la diferencia de edad entre tú y ellas … ellas son mujeres maduras con experiencia … cosa que tú no tienes …

—También entre tú y yo existe esa diferencia y creo que lo hacemos bien … a mi me gusta y al parecer a ti también …

—Pero a nosotros nos unen otras cosas … tú eres mi hijo … yo puedo enseñarte y a la vez aprender de ti … contigo puedo hacer cosas que no haría con ningún otro hombre …

—Mami … tu eres mi mentora … cualquier cosa que decidas para mi estará bien … ¿Qué sugieres? …

—Creo que por el momento involucraremos solo a la doctora … me pareció que ella te tiene ganas … la vi cómo manejaba tu polla y al parecer le encantó … también invitaré a tú tía Giovanna … ¿Qué opinas? …

—Hasta ahora todo lo que has decidido me ha traído beneficios … así que estoy de acuerdo con todo lo que has dicho …

—¡Que buen chico que eres! …

Mamá me sonrió satisfecha y complacida, para mi que ya había follado el culo y el coño de mamá, todo lo que viniera después era ulteriores beneficios, sería tonto de mi parte lamentarme.




Durante los días siguientes continuamos a follar a diario y más de una vez al día, mamá estaba caliente todos los días y yo me sentía del mismo modo con ella. Me dejaba jugar con su esplendente culo y luego podía follar su coño hasta el cansancio. El dolor a mis bolas se había atenuado bastante, pero no había desaparecido, mamá estaba siempre pendiente de ello, para darme una mamada o dejarse follar y mezclar sus fluidos con los míos. Al cabo de una semana, ella dijo que contactaría a la doctora María Paz, para fijar una hora de consulta.

—Espero que se excitará como lo hizo la última vez … La haremos creer que es ella a guiarnos en el primer coito …

Como siempre me quedé mirando a mamá lleno de admiración. Me encantó cómo se refería a la follada. Pensaba en los más mínimos detalles. No dejaba nada al azahar. No sé cómo hubiese podido hacer sin ella.




Al día siguiente, después de regresar del colegio, mamá me puso al tanto de su conversación con la doctora sexóloga:

—Y sabes … recibí muchos halagos y alientos de la doctora cuando le dije que estaba dispuesta a pasar a la etapa siguiente de tu tratamiento …

—¿Estás segura de que no sospechó de que ya lo habíamos hecho? …

—Segurísima … ella me dio algunos consejos y me dijo que me tendría una cremita para facilitar mi lubricación en la copulación … ¿Y sabes cómo me puso eso? …

—¿Qué te sucedió, mami? …

—¡Ay!, Alberto … pues que me dieron ganas de tenerte cerca para mezclar nuestros fluidos …

—¿Me echaste de menos, mami? …

—Pero cariño … porque no vas y te desvistes … te estaré esperando en mi dormitorio … ¡Ah!, no olvides de lavarte bien …

—Sí, mami … voy …

Rápidamente me fui a mi cuarto a dejar mi mochila y a lavarme. Después de unos minutos entré en el dormitorio de mamá qué envuelta en su bata, se pintaba las uñas de sus dedos. Me acerqué suavemente y me recosté en su cama a su lado, ella miró mi verga inerte y no hizo comentario alguno, solo continuó a pincelar cuidadosamente sus uñas. Luego como si nada me dijo:

—Hijo … cuando veamos a la doctora tienes que fingir que nunca hemos tenido sexo … ella no se debe enterar de aquello …

—Sí, mami … ya lo sé …

—La doctora estuvo muy interesada y me preguntó si tenía alguna prenda de ropa interior adecuada para estimularte … no quise hacerle saber nada al respecto … solo le pregunté inocentemente … ¿Te refieres a algo sexy? …

Mamá me estaba poniendo al tanto de su conversación con la doctora, esto me interesaba mucho pues debía aprender sobre el comportamiento a tener frente a la doctora

—¡Sí! …

Respondió la doctora, entonces mi madre continuó con el dialogo tenido con ella:

—Veré qué puedo hacer … ¿Crees que serviría un conjunto negro de medias, sostén y bragas? …

—Antonella … eso suena fantástico …

Entonces entre ambas se despidieron, confirmando la hora de la consulta, que sería para el día siguiente a las 16:30. Mamá dijo que saldría más temprano del trabajo, iría a casa a ducharse y cambiarse de ropa, posteriormente me pasaría a recoger al colegio.




Escuchar a mamá explicándome sobre lo conversado con la doctora y los planes que ella tenía, fue más que suficiente para endurecer mi pija. Palabreé a mamá de la forma más soez posible, levanté sus hermosos muslos y le enterré mi verga con fuerza, mamá gimió y chillo como una gatita, luego se aferró a mis espaldas tirándome más dentro de ella. Mientras la embestía enérgicamente, hice uso de toda una serie de insultos que me había ido preparando en anticipación, logrando que mamá se arrebatará en un orgasmo salvaje, berreando animalescamente, me enterró sus uñas recién pintadas y estas se mancharon con mi rojo sangre, para terminar eyaculando ingentes cantidades de semen e inundando sus acogedoras entrañas.




Al siguiente día en el colegio me fue imposible concentrarme en las materias impartidas por los profesores. Mi pensamiento estaba en la hora de consulta con la doctora. Nada más cabía en mis cavilaciones.




Mamá me recogió puntualmente y nos fuimos a la cita médica. Ella se había hecho un peinado muy moderno, su maquillaje estaba perfecto, lucía tierna, juvenil y hermosa. Un traje de talle elegante y sofisticado de color perla, zapatos de taco altísimo, medias negras inspiradoras. Le di un veloz beso en la mejilla y ella guio su carro raudamente por las calles de la ciudad.




No pude aguantar la tentación y mi mano se posó sobre su muslo cubierto por las medias negras, luego bajo el dobladillo de la falda y después más arriba hasta sentir su cálida piel desnuda, mamá me sonrió diciendo:

—¡Hey! … ¡Cálmate! … ya tendremos tiempo para todo eso … vengo con muchas ganas también yo … asegúrate de estar bien duro y pronto …

Diciendo esto abrió su boca y paseó su lengua por sus labios sicalípticamente ¡¡Reconchas!!, mi verga comenzó a revivir bajo mis pantalones, la sangre también se me fue a mis mejillas, presioné el botón de la ventana para tomar una bocanada de aire fresco y moderar el calor que recorría mi cuerpo, estaba ansioso por llegar al consultorio de la doctora.




Esta vez nos recibió la misma secretaria de la última vez. Llevaba su traje típico de enfermera, bien ajustado y con un amplio escote, donde la hendedura de sus tetas era generosamente expuesta, mi madre y yo la seguimos cuando ella nos acompañó a la consulta de la doctora, yo iba detrás de ella admirando su culo que se balanceaban armoniosamente, nos detuvimos ante la puerta y ella tocó a la puerta y nos anunció a la doctora, se escuchó la voz fuerte de la doctora indicándole de hacernos pasar.




La doctora estaba sentada en su escritorio y nos recibió con una amplia sonrisa, luego se dirigió a la recepcionista y le dijo que éramos los últimos pacientes y que no iba a necesitar de sus servicios, por lo tanto, podía irse a casa. Luego nos pidió que nos sentáramos en las sillas frente a su escritorio, inmediatamente me llamó la atención que su delantal blanco estuviese completamente desabrochado en la parte delantera, lo que permitía apreciar sus vestimentas, una falda azul y un suéter gris oscuro con un pronunciado cuello “V” que dejaba ver el borde de su sostén negro.

—Antonella, Alberto … me alegro de verlos nuevamente …

Dijo sonriéndonos, devolvimos la sonrisa, pero me pareció que mamá no se sentía cómoda sabiendo que estábamos por engañar a la doctora con respecto a nuestro comportamiento sexual. La doctora se levantó y nos indicó de seguirla al estudio interno, donde el ambiente era un poco menos formal, pero más cómodo e íntimo en comparación con la fría habitación de la consulta externa. La doctora nos hizo acomodar en los sillones y le dijo a mamá:

—No tengo más pacientes por el día de hoy … así que podremos relajarnos y tomarnos todo el tiempo que sea necesario … ¿les parece si nos servimos una copa de vino? …

Mamá y yo nos miramos, luego mamá respondió a la pregunta de la doctora:

—Bueno … creo que nos favorecería … yo permito a Alberto de beber una copa en ciertas ocasiones … no creo le vaya a hacer ningún daño …

—Por supuesto que no le hará ningún daño … es solo para relajarnos y entrar en calor …

Me encantó la respuesta de la doctora, yo ya la quería verla entrar en calor con esas tetonas suyas y con las de mamá masajeando mi verga, mi pene reacciono prontamente. La doctora se desplazó hacia un gabinete desde donde extrajo un botella y tres copas de cristal, verso el vino y no ofreció los vasos a mí y a mí madre, después tomó su propio vaso y se sentó en uno de los sillones, cruzando sus piernas envueltas en sendas medias negras de red, muy vistosas y sensuales, se podían apreciar claramente sus finos zapatos de tacón extremadamente alto, medio se volvió a mamá para preguntarle:

—Entonces … cuéntenme ¿Cosa han hecho desde la última vez que nos vimos? …

—Bueno … para aminorar los dolores de Alberto, hemos continuado con un programa de masturbación periódica … pero cómo la última ves dijiste que para lograr una cura total había que pasar a otra etapa más empeñosa y comprometedora … creo estar lista para hacerlo, doctora …

—Bien me parece … supongo que entre ustedes ya lo han hablado y están de acuerdo en tener un acto sexual que involucre la penetración … obviamente por razones médicas …

Mamá y yo nos miramos y asentimos contemporáneamente, haciendo ver que ambos estábamos un poco nerviosos por este hecho poco común, mi madre agregó:

—Es poco frecuente e inusual y me siento incomoda … pero si es necesario para curar la afección de Alberto, estoy dispuesta a donar mi cuerpo para él … solo espero que usted nos ayude a superar la complejidad de la situación para poder enfrentarlo de una manera seria y adulta …

Me pareció muy convincente el modo en que mamá habló, yo bajé mi cabeza haciendo ver que me sentía cohibido por la situación, entonces la doctora replicó:

—Ya lo creo … entiendo tú vacilación, Antonella … pero créeme que lo que necesita Alberto es mezclar su esperma con los fluidos de una hembra … sus bacterias se equilibraran y esto lo llevará a ser un muchacho totalmente normal … además … no lo olvides que todo esto tiene carácter confidencial y que jamás nadie se enterará lo que sucederá …

—Bueno … eso es realmente un alivio para mí …

Dijo mamá siguiendo con su simulación, a lo que la doctora le dijo:

—¿Y qué pensaste a que lo hiciese con otras mujeres? … eso podría acelerar su curación, ya que se beneficiaría al mezclar sus fluidos genitales con una amplia gama de mujeres … son todas clientas mías y muy discretas …

—María … a decir verdad, lo pensé … pero debo decirte que no me siento cómoda con la idea de que se vea con alguien más … quizás más adelante … pero ahora no lo soportaría verlo con mujeres extrañas …

—Oh! … creo entenderte …

—Pero … tengo una hermana … creo que podría persuadirla para que nos colabore …

Los ojos de la doctora pasaron velozmente de una incipiente decepción, a un estado de interés por la propuesta de mamá.

—¡Ah!, sí … cuéntame un poco sobre ella … ¿Cómo se llama? …

—Se llama Giovanna y es dos años menor que yo … quedó viuda hace un par de años y no le conozco pareja hasta este momento … si usted le explica el carácter medicinal de la situación, creo que ella también podría hacer una donación de su cuerpo para sanar a su sobrino …

—Bueno … creo que podría darte un escrito sobre el tratamiento, de ese modo tú podrías tener fundamentos para convencerla … y podría acompañarte en una próxima cita …

—Se lo agradecería mucho, doctora … así podría venir a una próxima cita con nosotros …

Mi madre no podía esconder su sonrisa de satisfacción al haber convencido a la doctora de ayudarla para convencer a la tía Giovanna, mi verga palpitaba y no podía dejar de admirar a mamá por cómo estaba conduciendo la estrategia de sus planes, se estaba comportando muy inteligente, aunque si yo todavía no lograba entender toda la heterogeneidad de la confabulación de mi madre, pero ella hacía de todo para beneficiarnos, así que tenía mi plena confianza.

En el intertanto, nos habíamos bebido el vino, la doctora se alzó y vertió generosas cantidades para los tres, yo comenzaba a sentirme relajado y contento, mamá también al parecer se había distendido y las sonrisas de la doctora también eran mucho más cómplices y calmadas:

—Alberto … hasta ahora no he escuchado tu opinión … ¿Qué te parece todo esto? …

Le sonreí tranquilo y con toda sinceridad le respondí:

—¡Oh! … estoy feliz de que tantas personas se esfuercen por ayudarme …

Mientras sorbia su copa, la doctora me devolvió la sonrisa y se volvió a mamá:

—Bueno … entonces, creo que deberíamos empezar … es el propósito de esta sesión tener un coito completo … sexo con penetración … buscamos que los fluidos de ambos se mezclen … yo trataré de ayudarlos a romper la “barrera” … será solo un inicio que ustedes después podrán repetir en la tranquilidad de su casa … ¿Entendido? …

Tanto mamá como yo, asentimos con la cabeza, demostrando estar de acuerdo, ella prosiguió:

—Para tal efecto … sugiero de actuar con la mayor naturalidad … tú Antonella tienes mayor experiencia que Alberto y deberías tomar la iniciativa … yo les indicaré algunos juegos preliminares y les iré dando instrucciones … es posible que colabore junto a ustedes para ayudarles … puede ser con estimulo verbal o también algún contacto mutuo … cosas que suceden realmente durante el acto sexual …

Los ojos de mamá comenzaban a brillar, no sé si por el vino o por la calentura, pero en tono normal dijo:

—Será cómo usted diga, doctora …

Yo solo atiné a mover mi cabeza, mamá lo hacía tan bien, pero mi pene reaccionaba cada vez con mayor ímpetu.

—No deben de avergonzarse del uso de palabras soeces, eso es normal entre hombres y mujeres … nada debe considerarse grosero … todo es apto para nuestro propósito … adecuado y apropiado en nuestro contexto … y no olviden que hay razones médicas para hacer lo que haremos …

La doctora parece que leía directamente de la mente de mamá, para mi sonaba perfecto.

—Alberto … ve a lavarte … puedes tomar una ducha rápida y usar la bata blanca que dejé para ti …

Recordé lo limpias que son la doctora y mamá, así que me levanté ligeramente vacilante por efecto del vino y me dirigí al baño, mientras ellas continuaban a sorber a traguitos el exquisito vino. Entré al lujoso baño, me desvestí y me metí a la inmensa bañera Jacuzzi para lavarme rápidamente. Luego me sequé y noté como mi verga se levantaba, no estaba del todo erecto, así que me puse la bata y dejé las amarras al frente para ocultar mi semi erecta pija.




Cuando entré de nuevo a la sala, me encontré con una vista de lo más deliciosa. Ambas damas estaban de espaldas a mí y déjenme decirles que sus culos eran esplendorosos, pero, así como me sintieron se voltearon a verme y mi verga dio un salto hacia arriba. Mamá estaba solo en sus bragas y sin sostén, sus gloriosas tetas se bamboleaban magníficamente, sus curvas eran perfectas, sus medias negras sujetas por un liguero delgadísimo, su tanga apenas cubría su montículo venusiano. La doctora también estaba medio desnuda y habían coincidido en el color negro de sus ropas íntimas, pero ella había conservado su sujetador y sus medias eran auto portantes, aun cuando su apariencia era increíblemente cachonda, mamá con su liguero lucía mucho más sexy, no pude evitar el comentario:

—¡¡Guau!! … se ven perfectas …

Ambas me sonrieron, pero mamá vino a mi encuentro diciendo:

—Gracias, cariño … la doctora me sugirió de vestirme así para ti …

La doctora también se acercó hablando:

—Así es ... de acuerdo con experiencias previas … sé que al hombre le excita mucho una mujer vestida con lencería íntima … tu madre me ha dicho que te gustan mucho los culos y me pareció que de este modo serías estimulado mejor …

—Esto es genial, doctora … agradezco su atención a los detalles …

—Veo que tú polla está dura, Alberto … comenzaremos con una posición donde no es necesario que se miren … serán como dos desconocidos … esta posición es la del perrito … Antonella, tú te arrodillaras sobre el sofá y te apoyarás en el respaldo haciendo sobresalir tus nalgas hacia atrás … Alberto, tú te colocarás detrás de tu madre y ya que te gusta tanto su culo … restregaras tu pija en la partidura de sus nalgas … eso estimulará tanto a ti como a tu madre …

La doctora se paró junto a mamá y abrió sus nalgas de tal modo que podía ver su coño y el orificio de su culo, comencé a pasear mi verga entre sus glúteos y mamá comenzó a gemir, entonces la doctora dijo:

—Alberto … quiero que te arrodilles y beses y lamas el trasero de tú madre … yo abriré sus nalgas para ti …

Era claro lo que me estaba pidiendo la doctora, así que me arrodillé y comencé a lamer y besar el culo de mamá.

—Lame también su coño, querido … todo esto ayudara a que entre ambos se estimulen … y es muy necesario …

Lamí el coño de mamá por largo rato, lamiscando sus labios vaginales y la carne rosada al interior de su vagina.

—Ahora vuelve a lamer el culo de tu mamá …

¡¡¡Reconchas!!! Esta doctora es totalmente depravada. Ahora mi verga estaba dura como el acero, mientras mi lengua horadaba el estrecho ojete del ano de mamá. Besar el culo de mamá era como estar más cerca del cielo. Penetré su trasero lo más profundo que pude, mamá empujaba sus posaderas hacia atrás gimiendo con placer. Era jodidamente caliente seguir las instrucciones de la doctora, entonces ella me indicó una variación:

—Ahora … lámele el culo y el coño y luego del coño al culo, y viceversa … sin detenerse …

Hice como dijo ella y mi pene comenzó a pulsar furiosamente, la doctora se dio cuenta y me dijo:

—Ahora prueba a follar a tu madre …

Me coloqué detrás de mi mami y le corrí el hilito de su tanga para descubrir su coño, la doctora me sonrió en aprobación, pero para asegurarme le pregunté:

—¿Está bien así, doctora? …

—Sí, querido … lo estás haciendo bien … pero también tienes que estimular a tú madre, rozando su coño con tu pija …

La miré un poco confundido, entonces ella me dijo:

—Espera … haremos otra cosa que también ayudará …

Se alejó taconeando hacia un armario cercano y extrajo una botella con un líquido trasparente y acuoso, se acercó a mamá y le quitó sus bragas, después se versó un poco en sus manos y acarició el chocho de mamá y luego volvió a verterse del líquido y metió sus dedos en la concha de mamá, que gimió y arqueó su espalda, la doctora preguntó:

—¿Te he hecho daño, querida? …

—No …

Respondió prontamente mamá.

—Ahora toca a ti, querido …

Dijo la doctora y vertiéndose un poco de líquido en la palma de su mano, procedió a masajear mi verga repetidas veces, mi verga se endureció aún más:

—Ahora puedes metérsela, querido …

Empujé mi verga en el coño de mamá, pero quizás por los nervios, mi polla resbaló fuera un par de veces, entonces la doctora tomó mi verga en su mano derecha, la apuntó al ojete vaginal de mamá e introdujo la punta:

—Empuja, querido …

Empuje y mamá lanzó un chillido.

—¿Estás cómoda Antonella? …

—Sí … mucho …

Respondió mamá. La doctora vino detrás de mí y me quitó la bata dejándome desnudo con mi verga enterrada en el chocho de mi madre, luego acarició mis nalgas y me empujo:

—Ya, muchacho … estás listo … folla a tú madre … mezcla tus fluidos con ella …

Tomé las caderas de mamá y comencé a follar su coño caliente y resbaladizo. La doctora parecía bastante complacida con mi desnudez, a mí me encantaba estar así frente a ella y notaba el efecto de mi verga sobre ella, cuando me sobajeo la verga lo hizo mirándome cachondamente a los ojos y ahora miraba complacida mi pene que entraba y salía del coño de mamá, acarició mi vientre y preguntó:

—¿Se siente bien eso? …

—¡Oh!, sí … se siente fabuloso …

Le respondí embistiendo el trasero de mamá con más fuerza.

—¿Y a ti Antonella, te gusta? …

—Bueno sí … pero efectivamente se siente extraño ya que lo está haciendo Alberto …

Respondió muy bien mamá continuando con la simulación.

—Estoy segura de que te acostumbrarás, querida …

Luego se dirigió a mí:

—Alberto … el movimiento debe ser … entra y sale … entra y sale … ni muy rápido, ni muy lento … hazlo lo más natural posible … no te agites demasiado …

Continué follando el estrecho coño de mamá y se sintió formidable. La doctora abrió un par de veces las nalgas de mamá para cerciorarse de que la estese penetrando y luego vino detrás de mí a empujar mis nalgas con un ritmo adecuado y parejo, se sentía extraño, pero al mismo tiempo agradable.




La idea de estar follando a mamá delante de la doctora me excito mucho, y estoy seguro de que también mamá estaba sintiendo lo mismo, solo que ella trataba por todos los medios de ocultarlo. Su cara estaba enterrada en el borde del sofá y sus brazos cubrían parcialmente su rostro para no dejar ver su expresión, pero los gemidos y chillidos la delataban, sobre todo cuando afondaba mi verga en lo más profundo de su concha. La doctora continuaba a alentarnos:

—Eso Alberto … folla el chocho inmundo de tu puta madre … folla esa sucia concha de culicagada … fóllala con fuerza … rómpele ese coño jugoso y deja que todos esos deliciosos zumos se mezclen con tus fluidos … eso te hará sentir mejor …

Continué a embestir a mamá con fuerza, azotando sus nalgas en mis muslos, entonces noté que la mano de la doctora ya no empujaba mi trasero, la miré de reojo y vi que se estaba quitando su sujetador ¡¡¡Reconchas que tetas!!! Dos grandes melones cayeron colgando de su pecho, por un momento volvió a empujar mis nalgas y a empujarme dentro de mamá.




Sus tetas me hipnotizaban, se tambaleaban y se movían al ritmo de sus empujones a mi culo. Noté sus grandes areolas y sus pezones de color rosado no muy grandes, luego me dijo:

—Folla duro a esa puta chillona ... méteselo todito … yo te mostraré mis tetas para que te corras más rápido …

Así diciendo se metió detrás del sofá donde estaba apoyada mamá y comenzó a mover sus grandes tetas, arriba y abajo, las aplastaba, tironeaba de sus pezones, volvía a subirlas y luego a bajarlas, las abrió una a cada lado, una a la vez se las llevó a su boca para chuparlas, luego las hacía chocar una contra la otra. Mamá con su cara oculta no podía ver este espectáculo. Mis ojos bailaban enloquecidos. No pude aguantarme más, exhalé una especie de alarido y me corrí a raudales dentro el caldeado chocho de mamá, la sentí convulsionar y estremecerse moderadamente tratando de ocultar su goce.

—¡Aaaahhhh! … ¡Aaaahhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Ooohhh! …

Descargué tantos chorros como nunca, eran tan potentes las descargas que me hacían gemir sin control, me sentí mareado y cerré los ojos, me aferré a las caderas de mamá sintiendo sus poderosos músculos vaginales ordeñando mi verga hasta la última gota. ¡¡Carajo!! ¡¡Que tratamiento más exquisito!! ¡¡Me está gustando!!




Continuará...

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