Mi hermana Giovanna.
por
Juan Alberto
género
incesto
—¡Toc-toc-toc! …
Escuché unos suaves golpes en la puerta de mi dormitorio justo en el momento en que me estaba quedando dormido. Tuve la tentación de ignorarlo, pero volvió a sonar.
—¡Toc-toc-toc! … ¿Andrés? …
Era la voz de mi hermana.
—¿Estás despierto? …
No creo que haya en el mundo una pregunta más estúpida que esta, especialmente si viene repetida hasta que te obliga a responder.
—¿Estás despierto, Andrés? …
Dijo una vez más. Esta vez hablando en un tono de voz más fuerte para asegurarse de que realmente iba a estar despierto para responderle.
—¡Estaba dormido! … —Grité ofuscado.
No sé en que idioma lo dije, porque ella lo entendió como “entra” y me la encontré dentro de mi habitación cerrando la puerta detrás de ella. Ahora que finalmente había logrado despertarme del todo, caminó educadamente en puntillas.
Mi dormitorio estaba completamente a oscuras, así que utilizó la pantalla de su celular para iluminar el camino a mi cama.
—¡Necesito un gran favor! …
Dijo una borrosa figura sentada al borde de mi cama, espero sólo que no sea un dementor, pensé.
—¡Parece como una cosa grande! …
—¡Pues realmente lo es! … ¡Y muy importante! …
—¿Y no puedes esperar hasta mañana?, digo …
—¡Oh, no! … ¡Tiene que ser ahora! … ¡No tienes que levantarte, yo me meto aquí contigo! …
Dicho eso se metió bajo el edredón conmigo, algo que no hacía desde que éramos pequeños.
—¡Necesito tu ayuda, Andrés! …
—¿Qué te ha sucedido, querida Giovanna? …
—Es Lee Min-Jun …
—¿Bruce Lee? …
—¡Tonto! … ¡No bromees! … ¡Él era de Hong-Kong! … Yo estoy hablando de Lee Min-Jun y él es coreano … Es igualito a los de BTS, ¿sabes? … ¿No es lindo? …
—¿Quién? …
—¡Mí Lee Min-Jun! … ¿No has oído hablar de él? … ¡Es el chico más sexy del planeta! …
—¿Todo el planeta? …
—¡Bueno! … ¡Mi curso del colegio! …
—¡Entonces, todo tu planeta! …
Busco en su celular y me mostró una foto. Era un simpático coreano con unas cejas estupendas, una piel perfecta y unos ojos que no se sabía si estaban abiertos o no.
—¡Sólo hay tres cosas que necesitas saber sobre Lee … —Dijo Giovanna y agregó. —Uno: Él es el chico más sexy del planeta … Dos: Siempre quise gustarle, más que cualquier otra cosa que quise, incluyo el piercing que papá no quiso regalarme cuando cumplí los doce años, ¿recuerdas? … Y tres: Me invitó a una cita mañana por la noche! …
—¡Esta noche querrás decir! … —Dije recordándole lo tarde que era.
—¡Como quieras! … —Dijo ella.
—¡Bien hecho, Giovanna! … ¡Felicidades a ti y a … ehm … Bruce! …
—¡Min-Jun! …
—¿Lee? …
—¡Lee Min-Jun! …
—¡Bueno! … ¡Está bien! … ¿Puedo volver a dormir ahora? …
—¡Claro que no! … ¡Puede parecer una buena noticia, pero no es tan simple! … ¡Hay un problema con cómo se desarrollará la cita en la vida real! …
—¿Un problema? …
—¡El problema soy yo! …
—¡Si te invitó a salir! … Eso no es un problema … es el requisito previo, ¿no? …
—Mi preocupación no tiene nada que ver con eso … Me rio de sus chistes y pretendo que me gusta lo que a él le gusta, incluso si son videojuegos idiotas o cosas así …
—¡Vaya! … Parece que tienes todo resuelto, ¿no? …
—No te necesito para ese tipo de cosas … Mi problema es que él es mayor que yo y tiene mucha más experiencia cuando se trata de mujeres … Ha salido con todas … Y cuando digo todas, es así … incluso la madrastra de un chico, dicen por ahí … Y yo no quiero ser una más … Quiero ser su novia … Planeo casarme con él, ¿sabes? … Viviremos juntos en Europa o Asia … Tendremos lindos bebitos que crecerán y se convertirán en personas influyentes y famosas … ¿Me ayudarás? …
—¡Bueno! … Al parecer tienes un plan genial … Si este tipo ya te invitó, creo que estás bien encaminada sin mí … No veo en que podría aportar yo …
—¡Necesito que te asegures de que tenga una segunda cita! …
—¿Yo? … ¿Cómo podría hacer eso? … ¿Podría escribirle una carta al primer ministro de Corea? ... ¿O tal vez a su madre? …
—¡No, tonto! … Tienes que enseñarme lo que a él le gusta …
—¿Cómo voy a saber lo que a él le gusta? … Hace dos minutos ni siquiera sabía que existía …
—¡En la cama, tonto! … ¡Que es lo que les gusta a los hombres! …
—¡Vamos, Giovanna! … Ya eres mayor de edad … Creo que ya debes saber lo que les gusta a los hombres en la cama, ¿no? …
—Sí … Algunas cosas las sé … Otras las he experimentado …
—¿Entonces? … No te hace falta nada …
—Me falta experiencia … Soy una novata …
Menos mal que las luces estaban apagadas, de otro modo habría visto el desagrado en mi cara.
—¿Y tu crees que yo soy experto en como usar mis manos con tus cositas? … No tengo ni idea de eso … Actuamos por instinto con una ciega esperanza de hacerlo bien …
—Nunca acudiría a ti para pedirte consejos para complacer a una chica, tonto … Si no me equivoco, la última vez que te vi eras un niño … Ahora has crecido bastante y debes estar familiarizado en como hacer que tus partes de niño se sientan bien, ¿no? …
—Si me estás preguntando si sé masturbarme … La respuesta es sí … Domino totalmente ese arte divino …
—¡Genial! … Entonces enséñame los secretos que nosotras la chicas no conocemos …
—¡Ehm! … No creo sentirme cómodo con eso, Giovanna …
—¡Me da lo mismo! … ¡Siéntete incomodo y dímelo! … No puedo ser igual a las otras chicas con las que ha salido Lee … Tengo que ser la mejor que jamás haya tenido … Por eso necesito de tus sabios consejos … Por favor …
—¿Y hasta donde planeas llegar en tu primera cita? …
Traté de preguntar sin delatar la desaprobación en el tono de mi voz.
—¡Déjame contarte algo, hermano! … La única que logró una segunda cita con Lee Min-Jun fue mi amiga Noelia y sólo gracias a que ella lo masturbó en la puerta de su casa …
—¿Y eso te parece romántico? …
—¡Vamos, Andrés! … Esa es una cita perfecta para un chico … Y para que tu sepas no necesito tu ironía y sarcasmo … Lo que necesito es que me enseñes tus secretos de chico para poder hacerle a Lee la mejor paja que jamás haya tenido y así garantizarme la esquiva segunda cita que Carla Pérez y Teresa Ruiz nunca tuvieron …
—¿Y en que se equivocaron ellas? …
—Carla no quiso mostrarle las tetas y Teresa se cubrió los ojos con ambos manos cuando él le mostró su polla … Ambas fueron bloqueadas de Instagram esa misma noche …
—Al parecer ese tipo se las trae …
Comenté pero ella no me escuchaba, tan obsesionada estaba con ese coreano.
—Angela Furci, por otro lado, cometió el error opuesto … Ella se lo folló en la primera cita … Y ¿adivina que le pasó? …
—¿Pidió asilo político a la comunidad europea? …
—¡No! … ¡Bloqueada de todas las redes y sin amigas! …
—¡Entonces no salgas con él! …
Giovanna dejó escapar un suspiro de frustración y dijo:
—Al parecer no logras entender el punto, ¿verdad? …
Le encontré toda la razón y asunto terminado, por fin iba a poder dormir. Pero ella no me iba a dejar así como así.
—El secreto es dar lo suficiente en la primera cita para así asegurar una segunda cita … Dejarlo con ansias de algo … No sé … Algo misterioso y al mismo tiempo que estimule su curiosidad, ¿entiendes? … Ese es el punto … Eso es lo que tengo que descubrir … Créeme lo vengo pensado desde hace mucho rato y mi solución eres tu …
Una parte de mí quería preguntar que había de malo en conectar con el chico solo como amigo. Después avanzar hacia una relación que incluya el aspecto sexual. ¿Por qué todo debía incluir desde un principio al sexo y al placer? Al parecer la juventud hoy en día va demasiado de prisa, no tienen dignidad. Pero no dije nada de eso. Yo era solo su hermano. Tenía poco más de veinte años y no tenía la madurez suficiente ni un juicio moral a toda prueba.
—¿Yo? … ¿Y por que yo? …
Y para ser honesto. Me hubiera encantado una paja en una primera cita, sobre todo por parte de una chica tan sexy como mi hermana. Ella parece una modelo de revista.
—¿No crees que te estaría guiando a dar malos pasos? … —Pregunté esperanzado en hacerla dudar.
—¡No necesito clases de moralidad de tu parte! … ¡Necesito que me ayudes con la parte de trabajitos manuales para chicos! …
—¿Sabes que no es necesario darles sexo a los hombres para que te consideren digna de su compañía? …
—¡Y dale con la moralidad! … ¡A la mierda con tu moralidad! … Si hubiera querido clases de moral le habría preguntado a papá, ¿no crees? … Déjame explicártelo de nuevo … Este chico es el más lindo de todos, parece el líder de una banda K-pop … Imagínate si tuvieras la oportunidad de salir con la chica más linda de la barriada … ¿Acaso te detendrían el bien y el mal? … Por eso necesito de tu ayuda … ¡Ayúdame, por favor! …
—Lo siento Giovanna, pero no puedo …
—¡Haré todas tus tareas por toda la semana próxima! …
Esto se estaba convirtiendo en algo serio. Ella estaba desesperada y yo tenía muchas tareas. Comencé a preguntarme que de malo podría causar realmente.
—¡Está bien! … Pero hagámoslo de prisa porque estoy cansado y necesito dormir … ¿Qué es lo que quieres saber? …
La frustración y desesperación desaparecieron instantáneamente de su rostro y fueron reemplazadas por un suspiro de alivio y su habitual energía entusiasta y juvenil, dijo:
—¡Genial! … Entonces, cuando besas a una chica que te gusta … Tu polla se pone dura, ¿verdad? …
—¡Bueno! … ¡Sí! …
—Entonces cuando me bese con él mañana por la noche …
—Esta noche …
—Si no se pone duro eso significa que no le gusto, ¿eh? …
—No necesariamente … Podría estar nervioso …
—Lee no conoce de nervios … Él es más valiente que Tom Cruise cuando maneja ese avión …
—Pilotea …
—Como sea …
—Bueno … Algunos chicos necesitan estimulación directa para ponerse duros …
—¡No puedo creer que pienses que un chico no se pone duro si se besa conmigo! …
—No fue eso lo que dije … Simplemente señalo que si no se pone duro de inmediato … Eso no significa nada de malo …
—¿Y tú? … ¿Te pones duro inmediatamente? …
Esa si que era una pregunta directa, pero inocente, no se me escapó que ella me la hacía desde debajo del edredón de mi propia cama.
—Prefiero evitar de hablar de ese tipo de cosas contigo …
Dije tratando de suponer lo que diría mi padre moralmente.
—Soy yo quien hace las preguntas aquí … Tú tienes sólo que responder … Aunque quizás no sea raro … Tu eres mi hermano … No tienes porque ponerte duro …
Dijo ella respondiéndose a sí misma. Creo que ella estaba totalmente equivocada, pero una vez más no dije nada.
—¡Olvídate de mí! … ¡No se trata de mí! … Creo que la mayoría de los chicos se pondrían duros si están relajados mientras se besan contigo … Y si lo hacen, considéralo una buena señal … Le gustas …
—Ya pensé en eso … Porque cuando aplasté el entrepierna de Jaime Escobar, una vez que nos dimos unos besos … No sentí nada … No había nada allí … Así que supe que yo no le agradaba …
—¿Y donde te llevará este tipo para la cita? …
—Vamos al autocine … Estaremos en su auto, así que debería ser perfecto … Me besaré con él hasta que sus bolas se pongan azules y luego le haré la mejor paja de su vida … Y eso es lo que tú me vas a enseñar a hora mismo …
—¿Y por qué yo? …
—Pues porque tú eres el sabio … Tienes experiencia y conoces todos los secretos …
Supe inmediatamente que no me iba a escapar fácilmente de todo esto. Así que decidí de colaborar y terminar de una vez con todo esto.
—Está bien … Supongamos que le sacaste la polla … Y supongamos que está dura …
—¿Y si no lo está? …
Preguntó Giovanna un tanto ofendida por mis palabras que hacían dudar de la erección de su novio. Pero para no alargar más la cosa decidí ignorar su malestar.
—Entonces no entres en pánico … No significa nada … Simplemente lo sostienes en tu mano …
—¿Y eso sería todo? …
—Le das un suave apretón y lo magreas un poco hacia arriba y hacia abajo para que empiece a crecer … Cuando se ponga más tieso comienzas a acariciarlo …
—¡Ya ves! … Estas son las cosas importantes que no te dice Wikipedia …
—¡Oh!, deja eso … Estamos hablando de una paja y no de ciencia astronómica … Entonces lo aferras con firmeza, pero no excesivamente … Debes usar un ritmo constante, suave y uniforme … Hasta que exploten los fuegos artificiales …
—¡Espera! … Parece que me perdí algo … Vas demasiado de prisa … Empecemos de nuevo … Pero sé más grafico … ¿Podrías mostrarme como hacerlo? … Necesito entenderlo bien …
—¡Ehm! … ¡Yo! … ¡Uhm! …
Encendí la lampara de mi mesita de noche y su luz era tan fuerte que nos encegueció por unos instantes. Busqué en el cajón algo que sirviera para explicarle un poco mejor. No puedo mentir; toda esta charla sobre besos, caricias y chicos que se ponen duro, había comenzado a estimular una parte de mí mismo. No quiero sonar como un hermano mayor y aprovechador de la situación ni nada por el estilo. Soy sólo un hombre y un ser humano. No puedo negar que parte de mi sangre se había ido a llenar los vasos sanguíneos de mi parte inferior. Finalmente encontré una vela y cerillas que mamá mantiene en cada habitación como luz de emergencia. La vela me pareció un objeto adecuado a la lección.
—¡Está bien! … ¡Toma esto! …
Le dije pasándole la vela. Ella colocó su palma alrededor de la vela.
—¿Hasta dónde? …
—Más o menos al medio …
—¿Debería aferrarlo un poco más fuerte? …
—Sí, pero no lo estrangules … Mantenlo con confianza … Cariñosamente …
Ella agarró la vela un poco más firme.
—¿Cómo así? …
Era increíble la dedicación y atención con que ella efectuaba cada movimiento. Ojala se hubiera aplicado de la misma manera y diligencia en sus exámenes a la universidad.
—¡Sí! … Parece correcto …
Dije, aunque no era fácil saberlo como espectador.
—Espero que Lee no se sienta así como esta vela …
—No se va a sentir igual … Usa tu imaginación … Se va a sentir interesante …
—La gente sexy no tiene por qué ser interesante … Eso es sólo para el resto de los comunes …
—Sí … En cierto modo eso es cierto …
—Tú, no … Tú eres guapo y muy atractivo …
—¡Oh, gracias! …
Dije sorprendido y halagado al mismo tiempo.
—Pero no tengo ninguna chica que me persiga y quiera tirárseme encima, ¿no? … En cambio tu eres una pequeña diosa y lo sabes … ¿Has visto cuantos de mis amigos quieren ligar contigo? … ¡Incluso algunas chicas! …
Ella no reconoció mi cumplido, ya sea porque sabía que era verdad o porque no era una gran cosa si provenía de su hermano y no de el famoso Lee Min-Jun ese.
—¿Qué más sigue? …
—Ahora empiezas a hacer movimientos lentos y controlados hacia arriba y hacia abajo … Y eso es todo … No tires demasiado fuerte y pasa tu pulgar por su cabezota … Es el lugar más parecido al clítoris que tienen ustedes … Es super sensible …
—¿Y qué tan rápido puedo ir?
—Eso depende … Pero la velocidad no debe ser tu objetivo …
—No … No lo será …
—Bueno … Quiero decir que si lo sientes que está cerca, entonces sí, la aumentas hasta el final y que acabe, y ya … Un orgasmo lento es más intenso … Vas de a poco … Uno no llega al restaurant y comienza a comer primero el postre, ¿no? …
—Yo sí … Sobre todo si se trata de Tiramisú …
—Pero vas a estar en el autocine … Así que tendrás una película entera para hacer eso …
—Es una función doble …
—Entonces tendrás dos películas enteras … Tómate tu tiempo … Puedes ir variando la velocidad, cambiar de mano o el ángulo en el que lo sostienes … Incluso puedes usar ambas manos por separado o al mismo tiempo … Nada debería salir mal … No puedes equivocarte … Será una gran noche para ti y para él … Aunque te tome sólo treinta segundos …
—Gracias, hermano … Esto es lo que necesitaba saber … Ahora me siento más segura …
Disfruté en este rol de coach sexual, en parte porque me sentí tan involucrado en mis palabras que puse lo mejor de mí para enseñarle a hacer disfrutar al coreano ese. Y en parte porque yo mismo me sentí excitado. Mi polla estaba totalmente dura bajo el edredón. No me pregunten por qué, porque ni yo mismo lo sé, ya que se trataba sólo de mi hermana.
No estaba pensando en tener algo con ella físicamente, pero había algo electrizante en toda la situación y en el rol de autoridad en que ella me había envestido. Me sentí muy estimulado, a pesar de que ella era sólo mi dulce Giovanna, mi querida hermana de sangre, alguien con quien nunca soñaría con jugar, aun cuando era una chica muy sexy. Se trataba de una fantasía imposible aunque sí era parte de la estimulación erótica y, como resultado, se sentía más intensa. Era como no poder reír en la iglesia durante el sermón dominical y de tener todas las ganas de hacerlo.
No podía evitar de pensar en jugar con mi propia vela de carne cuando ella se fuera, pero no era el momento propicio para hacerlo, así que decidí enseñarle todo lo que me pareció útil a su objetivo. Le expliqué todas mis técnicas y lo que podían hacer a un pene un par de manos delicadas como las de ella. Cada agarre, cada caricia, cada apretón, cada arremangada de prepucio, como sacarle brillo al glande con su pulgar. Hasta el chorro atómico, donde la mano y el pene se vuelven una cosa borrosa.
—¡Es como si te estuviera masturbando Flash en persona! …
Era impresionante la concentración, curiosidad e interés con que ella me escuchaba. Estaba claro lo mucho que le importaba ese chico. Para mi eso era del todo opinable. Giovanna no perdió interés en ningún momento, pese a sufrir de déficit de atención e hiperactividad. Esto me impresionó de una extraña forma.
—¿Recuerdas cuando traté de enseñarte como cambiar el aceite del auto? … Me hubiera gustado que me prestaras la misma atención que me estás prestando ahora …
—Enséñame a pajear bien a un chico y veras que harán fila para cambiar el aceite de mi auto …
—¡Touche! … Tienes toda la razón …
Dije, aunque no me gustaba la idea de que se fuera a prostituir para hacerle la mantención a su auto.
—¿Y que hago con sus bolas? …
—No tienes que hacer nada con ellas … Pero tampoco debes ignorarlas … Puede sentirse bien usar una mano para apretarlas suavemente mientras que con la otra lo masturbas … Pero como son muy delicadas, nunca las aprietes demasiado …
—¡Más! … ¡Dime más secretos! … ¡Dime algo que ninguna otra chica sepa! … ¡Cosas de profesional! …
Por un momento dudé, no sabía que tan explicito debía ser. Pero como estaba emocionado por lo caliente de toda la situación, no pude resistirme.
—¡Vale! … Presta atención … Cuando la polla esté bien parada y dura, lánzale unos cuanto escupitajos … De ese modo la masturbación será más suave y agradable … De cierto eso le va a gustar más …
—¡Guau! … ¡Genial! … No creo que ninguna chica le haya hecho eso hasta ahora … ¿Qué más? … ¿Qué más? … ¡Dímelo todo! … ¡No te guardes nada! …
—Juega con su Perineo …
—¿Jugar con qué? … ¿Acaso no son una cadena montañosa los Pirineos? …
—¡Perineo, burra! … Esa es la franja de piel a continuación de las bolas … Un espacio pequeñito, pero muy sensible … Ahí … ¡Ehm! … ¡Es como! … ¡Uhm! …
Intente hacerle ver más o menos donde estaría el pirineo, se lo insinué de todos los modos posibles, pero era realmente confuso explicarlo solo con la vela.
—¡Podrías frotar con tu dedo por aquí! … ¡Y luego presionar hacia adentro … como a mitad! …
—¡Lo siento! … Pero no te entiendo nada … No sé de que me hablas … ¡Muéstramelo en mí! …
Me dio una fuerte patada con sus lindas piernas desnudas y recién me percaté sobre su vestimenta. Un corto top blanco que apenas cubría sus puntiagudas tetas y pequeñas bragas amarillas con el dibujo de Hello Kitty. Fue impactante ver lo bien que se veía su esbelto cuerpo adolescente.
Era del todo evidente que tenía una furiosa erección cuando ella corrió las sábanas, pero no se dio cuenta de nada; estaba demasiado ocupada tratando de localizar su perineo con la misma perspicacia y agudeza que los científicos del acelerador de partículas de Suiza, usaron para descubrir el bosón de Higgs.
Se tomó una enormidad de tiempo porque no podía mantener sus caderas en el aire el tiempo suficiente para lograr visualizar su perineo. Era como si estuviera tratando de realizar una postura yoga avanzada, pero sin lograr el equilibrio necesario.
Durante todo el tiempo que lo intentó, me presentó el contorno de sus delicados labios vaginales a través de la delgada tela de algodón de sus bragas, llegando incluso, en un dado momento, a hacerme ver la diminuta estrellita rosada que indicaba donde estaba el pequeño agujero de su culo.
Aproveché la oportunidad de cubrir mi pene con el edredón. Nunca antes había estado tan cerca del cuerpo semi desnudo de mi hermana. Sus muslos eran suaves y bien formados, su cinturita extremadamente estrecha. Su piel blanquísima y delicada. No había señales de vellos púbicos, así que supuse que estaba perfectamente afeitada y eso me pareció lo más íntimo que había descubierto hasta ahora.
¿Por qué sentí maripositas en mis bolas?
Intenté controlar la repentina oleada de rarezas cachondas instigadas por la aparición de su cuerpo semidesnudo y volver al modo profesor. Pero Giovanna no mostró señales de que todo esto le pareciera en algún modo incomodo, y mucho menos inapropiado, así que decidí seguir su ejemplo e ignorar mis sensaciones.
Cuando ella finalmente se quedó quieta, con las rodillas plegadas hacia su cuerpo, señalé el área general de su perineo. No me pareció el caso de tocarlo directamente, así que mantuve mi dedo varios centímetros por encima de la zona involucrada. Con sus piernas levantadas, de seguro no podía ver bien hacia donde le señalaba, mucho menos lo que le sugería hacer allí.
—¡Muéstramelo con tu dedo, idiota! …
Dijo con exasperación en su voz. De seguro captó mi vacilación y agregó.
—¡Tienes mi permiso para tocarme allí! …
Si se hubiera tratado de otra parte de su cuerpo no lo hubiera pensado dos veces. Pero mi dormitorio estaba mal iluminado y no podía vislumbrar claramente donde terminaba su coño y comenzaba su perineo. Tampoco podía estar seguro de donde terminaba su perineo y surgía el estrecho agujerito de su culo. No quería equivocar camino, por así decirlo. Finalmente gracias a la casi transparencia de sus bragas desde cierto ángulo, confié en poder identificarlo. Presioné mi dedo en el lugar, como si estuviera encendiendo un interruptor de la luz.
—¡Guau! … ¡Se siente bien mi piranio! …
—¡Perineo, burra! …
—En ese lugar está la próstata de un chico … Entonces si lo haces en forma correcta, es como si estuviera estimulando su punto G, ¿entiendes? …
Quité mi mano.
—¡Espera! … ¡Dijiste que subiera y bajara un dedo! … ¿Puedes mostrarme eso también! …
—¡Bueno! … ¡Ehm! … ¡Sí! …
Comencé a frotar ligeramente su perineo a través de la tela de sus bragas, con cuidado suficiente de no dejar que mi dedo índice se desviara a tocar las atracciones turísticas. No era en ningún caso mi intención estimularla, pero ella lo encontró estimulante.
—¡Guau! … ¡Eso se siente hot! … ¡Muéstrame más cosas! …
—¡Bueno! … Mientras lo frotas así como te mostré, también puedes masturbarlo con tu mano libre …
Estaba tratando de sonar lo más formal y didáctico para contrarrestar la tensión erótica, pero de alguna manera esto la estaba aumentando.
—Muéstrame ese frotamiento una vez más, señor profesor … —Dijo sonriendo desvergonzadamente.
—¿Quieres joderme? …
Le di un par de masajes un poco más rudo, pero al final uno de mis dedos se desvió demasiado y se sumergió en la estrellita de su ano. Podía sentir el pequeño agujerito contrayéndose, apretando mi dedo debajo del débil material.
—¡Y eso sería todo! …
Dije quitando rápidamente mi mano y dando por terminada la lección. Mi corazón galopaba y mi cuerpo estaba sudoroso. Ella no se inmutó en lo más mínimo. Ella permaneció en la misma posición, solo cambió mi mano por la suya. Observé en silencio asombrado cómo ella parecía seguir frotando su coño. Para ser claros, estaba concentrada en su perineo. Pero desde el ángulo en el que me senté, parecía como si ella simplemente estuviera masturbándose para mí.
Mi polla estaba extraordinariamente dura. Si hubiera intentado localizar mi propio perineo para ensayar, de seguro habría eyaculado inmediatamente.
—¿Algo más? …
—¡Eso debería ser más que suficiente para empezar! …
—¿Y cómo sabré si le gusta? …
—¡Podrás sentirlo por su respiración … Él hará ruidos! …
—¿Y qué debo hacer con toda su porquería? …
—¿Su semen? … Cuando se trata de una paja no es mucho lo que puedas hacer … Sólo hazle un cumplido por ello …
—Algo así como: ¡Qué lindo tu semen! …
—¡Ha! … Ja-ja-ja … ¡No! … Debes mostrar asombro y alabar su cantidad … Como si fuera algo extraordinario …
—¿Hablas en serio? …
—¡Confía en mí! … Soy el experto, ¿no? … Si un chico piensa que te ha impresionado su eyaculación, lo tienes en tu bolsillo …
—¡Oh, gracias, Andrés! … ¡Has sido de gran ayuda! … Quizás te haga un resumen mañana cuando vuelva … ¿Qué dices? … ¿Aprobé el examen? …
—¡Ciertamente! … ¡Eres una graduada! …
Todo el evento me había puesto ansioso, sin embargo, una parte de mí estaba decepcionada.
—¡Gracias, hermano! …
—¡Sí, claro! … ¡Me alegro de poder haber sido útil! …
—Entonces … Haré tus tareas por los próximos cinco días …
—Siete …
—Bueno … Lo que sea …
No pude evitar de mirar su pequeño y redondo culo mientras caminaba hacia la puerta
—Buenas noches, Andrés …
Apagué la luz y procedí a jugar conmigo mismo durante los siguientes veinte minutos. Esto terminó con una gran cantidad de semen sobre mi pecho y cuello. Imaginé que estaba disparando cada chorro sobre los cachetes blancos y firmes del escultural culo de mi hermana.
Sólo cuando mis pelotas quedaron totalmente vacías, pude finalmente calmarme y recuperar mí cordura.
—¿Qué demonios? …
Dudé. Acababa de masturbarme pensando a mi hermana por primera vez en mi vida, como mínimo debía sentirme avergonzado por ello. Pero no era mi culpa, ella había comenzado todo esto. No lo había buscado yo. Además, no le había tocado un cabello, solo la tela de sus bragas, ¿no es así?
Ahora que ya no tenía semen acumulado, todo me parecía absurdo, sobre todo sentirme atraído sexualmente por mi propia hermana. Lo justifiqué solo como un momento de intensa excitación, como cuando estás tan excitado que una fantasía tabú, normalmente poco atractiva, se ve arrastrada por el impulso erótico y temporalmente parece excitante. Pero pasado el impulso, todo vuelve a la fría normalidad y el fetiche se desvanece como nieve al sol.
Un cuerpo sexy es un cuerpo sexy, me dije a mí mismo, pertenezca a quien pertenezca, incluso si es un miembro de la familia. Y una mujer con un cuerpo sumamente sexy estaba sobre mi cama frotándose el coño delante de mí. Decidí que eso justificaba mi paja y podía relajarme. Giovanna volvía a ser solo mi dulce e inocente hermanita. Nada reprobable había sucedido y no se habían quebrantados los límites. Y al parecer ni ella ni yo querría superarlos, había respeto de hermanos.
*****
Llegó el día de la cita. Giovanna se preparaba para su cita con el coreano. Éramos cómplices, ella y yo compartíamos un secreto conspirativo. Ella salió de su dormitorio buscando mi aprobación para el vestido azul marino muy ajustado y sin tirantes que planeaba usar. Levanté mis dos pulgares en aprobación. Mamá nos miró a ambos un poco consternada y dijo:
—Solías preguntarme a mí una opinión sobre tus vestidos, cariño …
—¿Desde cuando se convirtió en la policía de la moda? …
Le pregunté a baja voz a mi hermana.
—Creo que fue Instagram …
Respondió, pero no entendí lo que quiso decir, tampoco importaba mucho. Le di un rápido resumen privado de mi magistral clase de pajas antes de que se fuera.
—Deséame suerte …
Dijo ella mientras se iba. Cerré mi puño y lo moví verticalmente.
—No la necesitas … Tienes manos fuertes y linda … Toma la situación en tus manos y vencerás …
Más tarde me fui al Centro Comercial a comprar un juego nuevo, pero me encontré extrañamente distraído, imaginando lo que podía estar pasando en el autocine al otro lado de la ciudad.
Una vez regresado a casa, me fui a mi dormitorio a jugar mi nuevo juego. Cerca de la medianoche la oí llegar a casa. La sentí que iba a la cocina, probablemente a comer cereales, luego subió las escaleras. Escuché que se daba una ducha. Cerca de media hora después, oí que llamaban a mi puerta
—¡Entra! … —Grité con bastante entusiasmo.
Inmediatamente noté que se veía mucho más sexy que la noche anterior, aún cuando su cuerpo estaba oculto con un lindo pijama rosa con imágenes circenses.
—¡Acomódate! …
Le dije plegando una esquina del edredón e invitándola a meterse en mi cama.
—¡Gracias! …
Dijo. Supuse que tenía la cara rosada por la ducha caliente. Pero una vez que estuvo en la cama, dejo escapar un resoplido y quedó claro de que estaba enfadada por algo. Acomodó una almohada de lado y se inclinó sobre sí misma, mirándome malhumorada.
—¿Y bien? … ¡No me tengas en ascuas! … —Dije, curioso.
—¡Hay buenas y malas noticias! … ¿Cuál quieres primero? … —Dijo, molesta.
—¡Las buenas! …
—¡Tengo una segunda cita! …
—¡Qué bien! … ¡Diablos! … ¡Sí! …
Levanté mi mano para chocar los cinco, pero ella punzó la palma de mi mano con su índice estirado.
—¿Acaso no era eso lo que querías? … Era tu único objetivo, ¿no? …
—¡Bueno, sí! … Pero pregúntame las malas noticias …
—¿Y bien? … ¿Cuáles son las malas noticias? …
—¡Él no se corrió! …
—¿Dónde? …
—¡Nada! … ¡No se corrió! … Le hice la paja perfecta, según todas tus instrucciones, pero no le salió ni siquiera una gota …
—Sin semen, ¿eh? …
—¡Más seco que pañal de muñeca! …
—¡Ehm, bueno! … A quien le importa, ¿verdad? … Tienes una segunda cita, ¿no? …
—¡Sí, pero solo porque le prometí una sorpresa para la próxima vez que lo dejaría boquiabierto! …
—¿Y cuál es la sorpresa? … —Pregunté curioso.
—¡Tú estúpido idiota! … Porque esta vez me vas a enseñar toda la maldita técnica correcta …
—¡Te enseñé la maldita forma correcta! … ¡Si es que existe algún decálogo para eso! …
—Bueno … Claramente te faltó algo en las instrucciones, ¿no? …
—¿En serio crees que todo esto es culpa mía? …
—Hice al pie de la letra todo lo que me dijiste … Y fue un fracaso … ¡Así que o olvidaste algún paso importante o estás tratando de arruinar mi vida para siempre! …
—¡Escúchame bien! … ¡No soy un sexólogo experto en el placer sexual masculino! … Me preguntaste personalmente como chico lo que me gusta y te dije todo … ¡Esa es la verdad! … Podría haberme negado, pero quise ayudarte … ¡Tal vez tu técnica apesta! …
—¿Mí? … ¡Baaah! … ¡Por supuesto que fue una mierda! … ¡Y ese es el punto! … No te estoy acusando de enseñarme mentiras … Lo que quiero decir es que no lograste enseñarme como ejecutar tus valiosos consejos en forma correcta … ¡Y esa es la razón porque todo se fue a la mierda! …
—Pero no se arruinó nada … Tienes tu segunda cita … Te comportas como una mala ganadora …
—Bueno, pero voy a necesitar una tercera cita … Así que como el buen Dios me ha dado otra oportunidad … Tengo que sacarle a este tipo toda la leche la próxima vez o mejor será que me olvide de él …
—Está bien … Cuéntame lo que hiciste y juntos trataremos de descubrir que salió mal …
Dije en un tono tranquilizador. Ella estuvo de acuerdo conmigo y no siguió culpabilizándome.
—Está bien … Más o menos comienza así: … Inicia la primera película … Está oscuro y él huele increíble … Se ve muy sexy … Comenzamos a besarnos … El mete su mano bajo mi vestido y yo observo sus pantalones … Toco algo duro … Él comienza a gemir para hacerme saber que le gustan mis caricias …
—Eso es tal como te había dicho, ¿no? …
Dije, evitando de comentar que la historia era algo burda, pero qué, sin embargo, me estaba poniendo duro.
—¡Ehm, sí! … Entonces el saca su pene de la bragueta … Coloca mi mano sobre él y comienza a gemir diciendo mi nombre mientras lo acaricio … ¡Ah! … También me llama “nenita” …
Me pareció que el coreano era super cursi, pero no dije nada.
—¿Cómo era su pene? … ¡No me preguntes porque te hago esa pregunta! …
—Era perfecto …
Sospeché que es lo que me iba a decir.
—Estaba caliente y super duro … Hice todos los trucos que me enseñaste … Lo tomé en la palma de mi mano … Rodeé su glande con mi pulgar … Probé todos los agarres y golpes … Con una mano … Con dos manos … A él le encantó … Incluso le froté el piranio o lo que pude frotar desde el asiento de su auto pequeño … Eso lo volvió loco … Para ser justos, tenías razón en todo eso … Pero a pesar de todo, nunca disparó ni siquiera una salva … Cero …
—¿Y se mantuvo duro? …
—Todo el tiempo, hasta que terminamos …
—¿Y te hizo algo? …
—¡Me chupó las tetas! … ¡Las dos! … ¡Primero una luego la otra! … ¡Me las dejó igual de adoloridas! …
—¿Y cómo termino si no se corrió? …
—¡Nada! … ¡Sólo guardo su pene y vimos la segunda película! … Después me trajo a casa …
—¿Estaba enojado? …
—¡Todo lo contrario! … ¡Seguía tomándome de la mano y sonriendo, como si ya fuera su novia! …
—¿Y te invitó a otra cita? …
—Mañana por la noche …
—Esta noche, querrás decir …
Dije haciéndole notar sobre lo tarde que era.
—¡Eh! … Lo que sea …
—¿Y donde está todo lo malo de esta aventura tuya? …
—¡Es que no logré hacer que se corriera! …
—Bueno … No todo sexo tiene que terminar en un orgasmo … Tal vez le guste el tantra o le guste preservar el suyo Jing …
—Preservar el suyo ¿qué? …
—Su esencia … En la medicina china …
—Pero él es coreano …
Ciertamente me pareció extraño que un joven sano no eyaculara con una paja en un autocine, especialmente una realizada por una chica tan sexy como mi hermana, con tetas fabulosas que estaban afuera. Tal vez estaba drogado o simplemente demasiado ansioso.
—Probablemente, él no se corre fácilmente …
—¿Es eso posible? …
—Para algunos hombres, lo es …
—Yo creo que es porque yo no lo hice bien …
—Pero él actuó como si se sintiera bien, ¿no? …
—Incluso hizo ruidos …
—¿Qué tipo de ruidos? …
Giovanna hizo unos bufos gemidos y gruñidos absurdos.
—Entonces sí que le gustó …
—Tenía la sensación de que moría de ganas por correrse, pero no logré que lo hiciera … Entonces se aburrió y se rindió …
—Todavía no entiendo que fue lo que le hiciste … Muéstrame exactamente …
Dije volteándome a buscar la vela de mi mesita de noche.
—¡No! … —Gritó ofuscada.
—No volveré a practicar con esa maldita vela … La culpa de todo lo tiene esa estúpida vela … Necesito instrucciones que no sean abstractas … ¿Por qué no practicamos con lo real? …
Mi mandíbula cayó casi sobre el edredón. Sacudí mi cabeza incrédulo.
—¡No puedo creer que digas que no! … ¡Eres mi hermano mayor, se supone que debes estar aquí para mí! …
—¡No he dicho nada! …
—¿Entonces eso es un sí? …
—No lo sé, Giovanna … Me parece un límite mucho más osado que el de anoche …
—¡De esta mañana! … —Dijo un poco petulante.
Mi angelito bueno me decía que era una muy mala idea junto a una parte de mi cerebro. Por otro lado, mi pene estaba duro como palo y junto a mi angelito maldadoso, me decían de seguir adelante con la propuesta. Mi pene es más bien iconoclasta y junto a mi angelito diabólico, ganaron.
—¿Has intentado alguna vez ver pornografía para obtener ideas y consejos? …
—¡Por supuesto! … Los miro todo el tiempo … Pero no son lo suficientemente informativos ni educativos … Es como hacer un experimento en biología, llega el punto donde hay que diseccionar la rana y ver lo que hay dentro, lo oculto, lo que no se ve … Necesito informaciones veraces, como se siente desde adentro … Por favor, Andrés, te lo ruego … Sólo hasta que domine la técnica a la perfección … Sólo entonces estaré satisfecha … Y no te molestaré más …
—Entonces sería sólo por esta vez, ¿no? …
Dije, como si eso lo hiciera moral y legalmente apropiado.
—Sólo hasta estar segura de que lo haré bien y controle las cosas …
—¿Y no pensarás que soy un mal hermano mayor por hacer esto contigo? …
—¡Perdona tanto! … ¿Pero tu no tienes nada que ver con todo esto? … ¡Esto es entre Lee Min-Jun y yo! … Tú eres sólo el experto … Me harás un gran favor y no lo olvidare … Pero aquí no cuentas para nada …
—¿No importó para nada? …
—¡Por supuesto que no! …
Entendí que ella no estaba tratando de ser mala. En este caso yo era parte del experimento, me sentí como la rana que debía ser diseccionada en nombre de la ciencia.
—¡Por favor, Andrés! … Haré todas tus tareas por las próximas dos semanas …
—Aún no has comenzado con la primera …
—Es porque he tenido muchas preocupaciones … Pero confía en mí … Tan pronto como convierta a Lee Min-Jun en mi novio, todo va a cambiar … Pondré todas mis cosas en orden … La gente me verá diferente en la universidad … Finalmente seré una mujer feliz … Tu quieres eso para mí, ¿no? …
—Entonces … Dejar que me masturbes hará bien a tu salud mental, ¿eh? …
Asintió mirándome seriamente.
—Y también me hará feliz para siempre … Y eso es una ventaja, ¿no? …
Honestamente, me pareció un poco loca. Ella estaba prácticamente encima de mí rozándome con su delgado y torneado muslo. ¿Qué carajo estábamos haciendo? ¿No bastaba que fuéramos adultos que consentíamos? Algo como esto podría dañar nuestra relación por el resto de nuestras vidas. Tal vez valía la pena tener en consideración eso, ¿no?
—Sabes que no puedo decirte que no, ¿verdad? …
Ella me miró realmente emocionada y preguntó:
—¿Estas duro ahora? …
—Sí … Lo estoy …
—¡Guau! … ¡Y ni siquiera nos estamos besando! …
—Hablar de estas cosas puede poner duro a un chico, ¿sabes? …
—¡Oh!, no lo sabía … Ya estoy aprendiendo, ¿ves? …
Giovanna pateó la ropa de cama hacia los pies dejando expuestos nuestros cuerpos. Me sentí mal vestido con solo un par de calzoncillos que me resistía a quitar. Ella estaba encantada de ver la tienda que formaba mi abultada polla en mis boxers.
—¿Y bueno? … —Preguntó ella algo impaciente.
Ya no podía darle más vueltas al asunto, así que mande todo a la mierda y me quité mis boxers. Mi gruesa polla golpeó mi vientre como una bofetada. Giovanna gritó:
—¡Santo cielo! … ¡Que bonito! …
Se inclinó para inspeccionarlo de cerca.
—¿Cómo conseguiste una polla tan linda como esta? …
—No sé … Debe ser nuestro ADN …
—¿Y tu crees que papá tiene uno grande y delicioso como este? …
—Nunca he pensado en ello, ¿sabes? …
Se quedó embelesada mirando mi pene.
—Es muy grueso … ¿Puedo? …
Asentí, ya quería que lo hiciera. Ella colocó su mano alrededor de mi tronco.
—¡Guau! … Me encanta como se siente … Sólido, pero carnoso y suave … ¡Oh, Dios! … ¡No puedo hacer que mis dedos se toquen … ¡Qué grueso que es! …
Me sentí exhibicionista, estaba desnudo frente a mi hermana todavía vestida, toda esta situación absurda me excitó muchísimo.
—¡Está bien! … ¡Imagina que soy ese lindo Bruce Lee! …
—Lee Min-Jun …
—Como sea … Necesito que me muestres lo que le hiciste …
—¡Guau! … El tuyo es más grande que el suyo …
No lo dijo como un cumplido, sino que para hacer notar que tendría que hacer algunas variables para adecuarse a mi tamaño.
—Bueno … Empecé así …
Hice lo mejor que pude para controlar mi expresión exterior mientras su delicada mano acariciaba mi polla. Me pareció ridículamente incorrecto, pero ridículamente delicioso. Ella lo hacía con habilidad y confianza, tal como le había enseñado. Me estaba resultando difícil no gemir y jadear en voz alta.
—Luego recordando lo que dijiste sobre cambiar las cosas … Hice esto … Así …
Me hizo ver una nueva técnica en la que su pulgar rodeaba mi frenillo mientras su mano bombeaba mi pene duro como el granito.
Pasaron varios minutos antes de que pudiera decir algo, estaba demasiado absorto en el placer que ella me estaba dando. La visión de su pequeña mano envolviendo mi polla había creado una tensión palpable entre nosotros. Sus ojos brillando expectantes, mi polla endurecida. Todo era electrizante.
—¿Y la lección? …
Me dijo ella sacándome de mi trance y haciéndome volver al modo “profesor”.
—¡Uhmmm! … ¡Está bien! … Tu técnica básica es encomiable …
Dije con voz temblorosa y tuve que aclarar mi garganta.
—Pero tal vez, deberías ir un poco más lento … Eso … Prueba … Así … Así es perfecto … Manten esa velocidad y no lo aprietes demasiado … Ahora … ¿Ves esta zona aquí? …
Señalé la bulbosa cabezota de mi glande.
—Este lugar es similar a tu clítoris … Es muy delicado y sensible … Lo volverás loco si le das la atención adecuada … Pero es demasiado sensible para la presión directa todo el tiempo … Así qué pásalo suave y rítmicamente …
Ella comenzó a frotar delicadamente mi cabezota tumefacta.
—¡Oh! … ¡Mierdddd! …
Se me escapó sin poder contenerme. Ella parecía alucinada con las nuevas instrucciones, algo así como un entusiasmo desenfrenado.
—¡Qué más! … ¡Qué más! …
Interrogó entusiasta con los ojos brillosos y alucinados.
—¡Bueno! … Tal vez si lo golpeas suavemente con la palma de tu otra mano … ¡Hmmmmmm! … ¡Ssííí! … Simple, ¿verdad? …
—¿Se siente bien? …
Se me escapó otro suspiro involuntario, mucho más intenso que todos los otros involuntarios anteriores, eso debe haber respondido su pregunta, pensé. Habría sido un alivio relajarse y rendirse ante la exquisita sensación que me provocaba su mano, pero tuve que volver a la didáctica de la situación.
—Agárralo más cerca del medio … Eso, así … Así está bien … Ahora mueve tu mano hacia arriba y hacia abajo … Y vuelve a repetir … Eso … Buena alumna … Esa es mi chica … Vuelve a bajar lentamente …
Ella lo estaba haciendo concienzudamente. Con mucha aplicación y dedicación. Ella dominaba completamente la técnica.
—¡Eres una aprendiz magistral! …
—Eso pasa cuando estudias con un maestro … ¿Hay algo especial a lo que deba prestar mayor atención? …
—¡Ehm, sí! … Observa bien su respiración … Eso te dará una señal de cuando variar tu velocidad …
Ella me miró atentamente y dijo.
—Estás todo sudado y respiras igual que nuestro gato con sobrepeso … Entonces, ¿Debería ir más rápido ahora? …
—No todavía … Podrías provocar su corrida accidentalmente …
Por supuesto que me estaba refiriendo a mí y no al coreano, pero mantuve mi fachada impertérrita.
—¡Uuuh! … Creo que aquí fue donde me equivoque anoche … Pensaba que debía aumentar la velocidad todo el tiempo …
—Tu objetivo no es que se corra precozmente … El viaje debe ser extenso y tan memorable como su destinación final … No exageres la velocidad … Atiende las señales …
—Parece como si se estuviera poniendo más grande … Crece y se pone más duro …
Me sorprendió cuando me lanzó un par de escupitajos con una puntería olímpica que aterrizaron justo sobre mi glande, comenzando a espalmar su saliva por toda mi cabezota como si fuera lubricante.
—¡Eso! … ¡Eso! … ¡Formidable! … ¡Buen trabajo! …
Dije orgulloso.
—¿Debería usar ahora las dos manos? …
—¡Excelente idea! … ¡Hazlo! …
Ella envolvió mi polla entre sus manos y siguió magreando mi polla entusiásticamente.
—Lee no es tan grande como para hacerle esto …
Dijo esparciendo su saliva con sus dos manos a lo largo de todo mi pene. Me pareció estúpido preguntarle ahora el porque estaba practicando eso, pero lo estaba disfrutando magníficamente y no iba a decir nada qué interfiriera con la magistral paja que mi hermana pequeña me estaba haciendo con sus dos manos y su propia saliva.
—¿Y? … ¿Entonces? … ¿No tienes nada más que enseñarme? …
Dijo recordándome que estábamos en una lección didáctica y no de cachondeo, así que le diera más consejos e instrucciones de mi sabiduría.
—¡Bueno! … Sí vas a tener una mano libre … Puedes hacer muchas cosas con ella … Por ejemplo … No descuides sus bolas …
—¡Oh!, es verdad … Lo había olvidado …
Dijo mientras ahuecaba su mano libre y envolvía en ella las joyas de la familia. Acarició suavemente una y luego la otra.
—No tan suave … Sino le vas a hacer cosquillas y lo vas a desconcentrar … Tómalo con confianza … Como si tomaras una guinda o una frutilla …
Con su mano ahí entre mis bolas, de repente se acordó del perineo. Puso su dedito y lo presionó, exactamente como le había enseñado, sin dejar de masturbar mi polla cariñosamente con la otra mano.
—¡Fantástico! … ¡Eso es digno de un premio internacional! …
Mi placer era evidente y no lo podía contener. Así que pensé que también era apropiado manifestárselo, no era algo tan diferente de lo que una profesora de canto manifestaría a una excelsa alumna soprano que alcanza notas increíblemente altas.
Giovanna estaba emocionada. Se había puesto boca abajo y se mantenía sobre sus codos, con su cara a centímetros de su polla de practica. Estaba tan embriagado de placer, que toda pretensión de ser el guía y maestro de ella había desaparecido por completo.
Cualquier duda de detenerme antes de explotar una copiosa carga de semen en su propia cara se había ido por completo. Esperaba solo obtener su perdón por tal felonía. Dada su inmersión en la tarea, parecía poco probable que permitiera que las cosas terminaran abruptamente. Sus ojos estaban fijos en el trofeo. Imagine que su verdadero motivo para querer la sesión de refuerzo había sido para llenar el vacío sin esperma que le dejó su novio en el autocine. En cuyo caso era mi solemne deber de correrme para ayudarla a superar dicho impasse y volver a subir en grupa. Eso fue mi autoconvencimiento.
—¿Vas a seguir enseñándome? … —Me dijo con una vocecita caprichosa.
Esto se estaba comenzando a poner molesto. Mi respiración estaba muy agitada y laboriosa con cada parloteo docente que intentaba pronunciar. Toda mi actividad cerebral se estaba yendo al filtro sensible de mi polla tiesa al máximo.
—¡Guau! … ¿Qué es esa cosa? …
Exclamó señalando la primera gotita traslucida y nacarada de líquido preseminal que asomaba en el ápice de mi polla.
—Líquido pre-seminal … No siempre lo verás … Pero es una buena señal de que el tipo esta punto de estallar …
—¿Eso significa que debo acelerar ahora ya? …
Preguntó comenzando a mover rápidamente mi polla.
—¡No! …
Dije, apartándole la mano.
—¡No debes lanzarte como un toro contra la capa del torero! … ¡Ensalsa la situación! … ¡Aquí es donde puedes condimentar todo y hacerlo más sabroso! …
—¿Y no se va a cabrear? …
—No … Pero hará que su orgasmo sea más intenso y lo mantienes un poco en ascuas …
Esperó un momento y luego volvió a poner su mano sobre mi polla. Jadeé ante la exquisita sensación.
—¿Y por qué no me dijiste eso anoche? …
Dijo algo enfadada, pero sin perder su entusiasmo.
—Pero te dije cosas tan importantes como esta …
—Me dijiste del puto piranio … Pero nunca me dijiste “no vayas tan rápido” …
Me dijo remedando mi voz burlonamente.
—Para ser justos … Tú problema anoche fue no hacer que se corriera demasiado rápido …
—¡Eh! …
Dijo, deteniéndose para darle un bofetón y una apretada a mi pene, luego siguió acariciándola.
—Me faltaron instrucciones …
—No tengas miedo de jugar con él … Puedes prolongarlo por un bien superior …
—¡Me gusta! … Tenerlo tambaleando al borde del acantilado de un orgasmo … ¿Cuántas veces antes de que le haga perder el control? …
—¡Tú tienes el elástico en tus manos! … ¡Tú decides! …
—¡Elegiré mi propio futuro! …
Dijo sonriendo.
—Por eso es por lo que tienes que observarlo lo más cuidadosamente posible … No se trata de algo mecánico … Funciona mejor si estás compenetrada en tiempo real … Él te hará ver cuando es pronto y no necesita más de tus torturas …
—¡Uhm! … Ahora sé donde me equivoqué … Trate de guiarlo cuando debía solo animarlo … Espero que pueda perdonarme …
Ya no podía escuchar más su parloteo.
—¡Giovanna! … ¡Mierddd! … ¡Estoy casi por correrme! …
—¿Debería parar o tirarte por el acantilado? …
—¡Esa es tu decisión! …
Dije sin aliento. Pensé que me iba a dejar correrme. Incluso empecé a mover mis caderas para follar su mano resbaladiza en anticipación. Sorprendentemente, ella me soltó al último minuto y toda la maldita excitación se calmó.
Debo admitir que estaba haciendo un trabajo espectacular. Me había olvidado por completo de mí mismo. Ya no existía ni el profesor, ni la didáctica ni consideraciones éticas o morales. Me había convertido en un hombre desesperado que solo quería descargar mis bolas en alguna parte.
El hecho de que fuera mi propia hermana la que mostrara tanto gusto y participación por la tarea, solo me excitó más y me puse más cachondo en lugar de sentirme culpable. Ella había hecho todo lo que le había enseñado, y algo más, lo había hecho con estilo. Yo solo quería sacarle las tetas y chuparlas, una por una, o mejor aún, despojarla de su pijama de Hello Kitty y romper su pequeño coño con mi gruesa polla.
Verla jugar con mi polla fue una de las cosas más eróticas y provocativas que jamás había visto. Y tengo bastante camino recorrido ya.
—¡Ahora, sí! … ¡Me estoy acercando de nuevo! …
—¿Debo hablar cosas sucias? …
—¡Oh, sí! … ¡Por favor, hazlo! …
Me encantaba la iniciativa e innovadoras sugerencias que mostraba mi joven discípula. La vi pensativa a reflexionar y luego dijo:
—¡No puedo creer de estar masturbando a mi propio hermano! …
Creo que su objetivo era excitarme aún más, pero tuvo el efecto contrario. Fue como si hubiera recibido un puño de frente. Sentí como si me hubieran arrojado un balde de agua fría sobre mi polla. Mi conciencia y mi moral volvieron a mí con nuevos bríos, como si regresaran del ultratumba. ¿Qué demonios estaba haciendo? Esto era inapropiado, irresponsable, imperdonable, indecoroso, ilegal y monstruoso. ¡Me estaba aprovechando de mi propia hermana! Sentí un pánico todopoderoso dentro de mí. Dios me estaba llamando a terreno. Me aleje de su mano como si tuviera la sarna y tiré el edredón sobre mi desnudez.
—¿Qué te sucede? … ¿Qué estás haciendo? …
Me preguntó Giovanna visiblemente contrariada y sorprendida.
—¡Te he enseñado todo! … ¡Dominas todo a la perfección! … Necesito dormir … Tengo un partido de futbol en algunas horas más …
—¿Qué me quieres decir con que eso es todo? … Pensé que me ibas a enseñar a hacer que se lanzara por el acantilado, ¿no? …
—Ya lo hice … Si sigues haciendo lo que me estabas haciendo a mí, sería inevitable … Él caerá por el despeñadero …
—¡Pero no fue lo que sucedió con Lee Min-Jun! … ¡Y ese es el puto punto! …
—Está bien … Debes confiar en mí … Si pones el agua al fuego, antes o después hervirá … Es la naturaleza del asunto …
—Pero eso anoche nunca sucedió … Él no se corrió …
Dijo ella, su labio comenzó a temblar y su voz se quebró en un sollozo que rompía el alma.
—Sí esta vez no lo hago correrse, lo perderé para siempre … Mí vida será arruinada … No tendré una tercera oportunidad … ¡Por favor, Andrés! … ¿Cómo puedo sentirme segura si no logro hacer que eso suceda? …
A cualquier lector esto puede parecerle absurdo. A cualquiera que le sacudan la polla el tiempo suficiente, terminará por correrse. Pero al parecer mi hermana no lo sabía. Y en parte ella tenía razón, yo era el segundo hombre en pocas horas con cuya polla ella había jugado y hasta ahora tampoco había explotado todo mi semen ante sus ojos.
Se estaba volviendo neurótica y me estaba haciendo volver neurótico a mí. Mire por donde se le mire esto me había convertido en el malo; incluso mientras combatía por ser el bueno; o al menos el hermano mayor consciente y responsable y encargado de protegerla.
—¡Te lo ruego, Andrés! … —Dijo, haciendo pucheritos y pestañeando rápidamente.
—¡No! … —Dije, decidido a no dejarme convencer esta vez.
Giovanna me sorprendió agarrando el edredón y tirándolo, tratando de exponer mi cuerpo desnudo nuevamente. Aguanté y lo sostuve fuerte, pero finalmente tuve que sujetarla. Esto se convirtió en una lucha libre en el que su cuerpo vestido con pijama se entrelazó con el mío. Pronto ella se montó a horcajadas sobre mí, su hueso pélvico presionando firmemente mi polla a través del edredón. ¿Estaba frotando su coño contra mí? Eso era plausible, pero negable en el fragor de la lucha y solo sirvió para hacerme sentir más excitado que antes y también más preocupado por los límites.
Ejecuté un movimiento de judo aprendido en el ejercito y la volteé haciéndola rodar debajo de mí, invirtiendo la posición. Ahora ella estaba debajo de las sábanas y yo desnudo encima. Me reí triunfante y escapé de la cama.
—¡Qué bobo que eres! … ¡Y pensé que querías ayudarme! …
Aprovechando su momentánea inacción, me puse un par de pantalones de joggins para cubrir mi tiesa polla, lo que no ocultaba nada de mi dureza y dimensiones.
—¡Lo hago y lo hice, Giovanna! … ¡No es justo que digas lo contrario! …
—Pero pensé que lo estaba haciendo bien …
—Lo estabas haciendo estupendo … Demasiado bien …
—Entonces, ¿por qué nos detuvimos? …
—Porque estaba a punto de tener un orgasmo monstruoso …
Los ojos de ella parpadearon como las luces de un pinball.
—Y también porque soy tu hermano mayor …
—Sólo por dieciséis meses …
—También debo cuidar de ti …
—¿Y eso no comprende el correrte para mí? … ¿Por qué no dejas de lado todas esas boberías? … No te estoy pidiendo mucho … Haré todas tus tareas por dos semanas más … Déjame demostrar que puedo hacer que un macho de la especie se corra …
—¡Lo siento! … ¡No puedo! …
—Puedes, pero no lo harás, ¿verdad? … Está bien … ¡Olvídalo! …
Se levantó de la cama con la espalda caída y una triste expresión en su rostro.
—Sólo quería tener la oportunidad de hacer algo bueno por una vez en mi vida … No deberías haber dicho que me ayudarías si no lo decías en serio …
—¡Te ayudé! … ¡Y no es justo que cargues toda la culpa a mí! … ¡En primer lugar nada de esto es mi responsabilidad! … ¡Lo que me pides va más allá de cualquier límite! … ¿Acaso no te das cuenta de que intento protegerte? …
—¡Tú protección no me sirve de nada si haces lo contrario de lo que te pido! … ¡Eso sólo te convierte en un estúpido idiota egoísta! … ¿Acaso no hemos ya cruzado la línea? … ¿Qué diferencia hace un poco de semen o algo así? …
Ella debió haber notado un atisbo de debilidad ante sus nuevos argumentos, porque se giró y comenzó a acercarse a mí, acorralándome hacia la pared desde donde no tenía via de escape.
—Ya he jugado con tu linda polla grande … ¿Qué te hace pensar que todavía queda algo de que protegerme? …
Entonces sorpresivamente se abalanzó sobre mí metiendo su mano dentro de mis leggins. Casi me viene un ataque de pánico cuando su mano agarró firmemente mi polla. Entre la niebla que cubrió mis ojos, aparecían en primera línea sus puntiagudos pezones a través de su pijama. Algo hizo clic dentro de mí y por enésima vez esa noche, pensé: “Que se vaya todo a la mierda”.
Me bajé los pantalones hasta los tobillos, apoyé mi espalda contra la pared, eché mis caderas hacia adelante y le ofrecí en bandeja de plata todo mi cuerpo. Sonrió radiante ante mi rendición y su triunfo, sus ojos derramaron lagrimas de alivio, como si a ultimo minuto se hubiera suspendido una sentencia mortal.
Cuando empezó a sacudir de nuevo mi polla, ésta se elevó más arriba, hasta que apuntó a las caritas de Hello Kitty de su pijama, esas mininas nunca habían contemplado nada parecido. Fue más íntimo sabiendo que detrás de esas figuritas estaba el cuerpo de mi hermana.
Quería manosearla o levantarle la camisa para revelar sus puntiagudas tetas. Pero no era para nada fácil poder justificar el poner mis manos encima de ella, sobre todo porque el fin de todo se basaba en la pretendida excusa de que estábamos haciendo todo esto con fines meramente educativos. ¿Qué utilidad iba a prestar el que yo la tocara? Pero las cosas se estaban dando en un cierto modo y yo iba a maximizar el espectáculo. Si lograba correrme como jamás nunca me había corrido, la nominaría como ganadora del Premio de la Academia.
—¡Eso es Giovanna, acarícialo! … ¡Ahora escúpelo! …
Ella lanzó un escupitajo que cubría de una toda mi cabezota brillante y comenzó a esparcirla por todo mi pene, disfrutando de la avalancha tanto como yo. Uso su espesa saliva para masturbarme.
—¡Eso es muy bueno, Giovanna! … ¡Eso hará lo que tanto buscas! …
Pude decirlo con tanta confianza, porque ya comenzaba a sentir las cosquillitas en mi bolas y mis piernas comenzaron a ponerse tiesas y a temblar.
—Me muero por verte cuando dispares …
Ninguna chica me había dicho algo parecido antes, ni mucho menos con la pasión y fervor con que mi hermana me lo estaba diciendo. Tal vez, muchas de ellas, nunca lo pensaron.
La intensa pasión de todo esto ——el tabú, el pecado, el deseo escondido, el ardor de mi hermana por activar un volcán de lava espermática ——todo se hizo imposible de aguantar para un simple mortal como yo.
Disparé un denso chorro de semen que salió de mi polla como champán Dom Pérignon P3 Plénitude, cosecha del 2002 y se estrelló en algún lugar de la oscura tierra de nadie. Giovanna dejó escapar un grito cuando una segunda andanada tan potente como la primera, voló por los aires y dibujó una gruesa franja blanca, como esas de los pasos peatonales.
Volvió a gritar alborozada, y me pareció que deliberadamente, se colocó en la línea de fuego. Una tercera ráfaga impactó la parte superior de su pijama, dejando borrosas a dos figuritas de Hello Kitty, pobres mininas casi desaparecieron bajo el semen pegajoso y candente. Pero no había terminado, hubo una cuarta, una quinta y una sexta salva que pintarrajearon toda la parte delantera de su pijama.
Nunca había visto una hermana tan feliz como la mía en ese momento sublime. Ella estaba emocionada de verdad, llena de júbilo mientras ordeñaba gota a gota el resto de mi esperma. Las manchas de semen habían cubierto gran parte de sus senos sobre la camiseta de pijama. Que se veían tan duros como roca. Ya mi eyaculación había terminado, pero ella se rehusaba a soltar mi polla, tal vez porque mi polla se negaba a ablandarse.
Me quedé apoyado contra la pared tratando de recuperar mi aliento; con las rodillas que me flaqueaban y la polla bien tiesa en el aire como con gravedad cero. Mi hermana no cabía en si de alegría estirando su remera y viendo los espesos retazos de semen que pegoteaban y empapaban su pijama.
—¡Qué bonito semen! …
Dijo. Me reí y luego preguntó.
—¿Lo hice bien? …
—Finalmente lo conseguiste, ¿no? … ¡Créeme, estás a un nivel superior! … ¡Harás muy feliz a ese tipo! …
—¿Crees que obtendré la siguiente cita? …
—¿Estás bromeando? … ¡Te lo podría dar por firmado! …
Ella sonrió radiante y ojos centelleantes.
—Entonces, gracias … Tú trabajo esta hecho, querido hermano …
Mis rodillas no resistieron más y me derrumbé resbalando por la pared de mi dormitorio. Ella soltó mi pene y alejó su mano embadurnada de semen. Mi polla se desinfló como un mono porfiado. Giovanna volvió a estirar su camiseta y a observar mi esperma pegoteado, las pobres Hello Kitty estaban llenas de glaseado. En el acto de levantar su remera para inspeccionarla, me regaló una hermosa visión de sus juveniles tetas y su estrecha cintura. Luego tomó mi remera y se limpió las manos.
—¡Eres el mejor! … ¡Te dejaré dormir ahora! … ¡Te debo dos semanas de tareas! …
—Cuatro …
Dije apresuradamente, pero no tenía ninguna energía para discutir sobre eso.
—Tienes razón … Buenas noches, Andrés …
Entonces ella se fue. Me quedé estupefacto. Había tenido el mejor orgasmo de toda mi vida. Mi polla gorda parecía pavonearse todavía dura y engreída, satisfecha de sí misma. Mi piel todavía tenía mis vellos erizados y vibraba.
Mis escrúpulos morales habían sido hechos añicos y yacían por el suelo igual que parte de mi semen. Ya no me importaba nada. No tenía ética ni conciencia. Mi espiritualidad había sido apuñalada y botada al abismo del pecado. No había arrepentimiento. Por el contrario, iba a rogar a Dios, iba a hacer un pacto con el demonio, se lo iba a pedir a Papá Noel, para que se volviera a repetir lo acontecido con Giovanna. Esperaba sólo que alguno de ellos me haya oído. Porque el pacto estaba sellado.
Fin
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El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer!
luisa_luisa4634@yahoo.com
Escuché unos suaves golpes en la puerta de mi dormitorio justo en el momento en que me estaba quedando dormido. Tuve la tentación de ignorarlo, pero volvió a sonar.
—¡Toc-toc-toc! … ¿Andrés? …
Era la voz de mi hermana.
—¿Estás despierto? …
No creo que haya en el mundo una pregunta más estúpida que esta, especialmente si viene repetida hasta que te obliga a responder.
—¿Estás despierto, Andrés? …
Dijo una vez más. Esta vez hablando en un tono de voz más fuerte para asegurarse de que realmente iba a estar despierto para responderle.
—¡Estaba dormido! … —Grité ofuscado.
No sé en que idioma lo dije, porque ella lo entendió como “entra” y me la encontré dentro de mi habitación cerrando la puerta detrás de ella. Ahora que finalmente había logrado despertarme del todo, caminó educadamente en puntillas.
Mi dormitorio estaba completamente a oscuras, así que utilizó la pantalla de su celular para iluminar el camino a mi cama.
—¡Necesito un gran favor! …
Dijo una borrosa figura sentada al borde de mi cama, espero sólo que no sea un dementor, pensé.
—¡Parece como una cosa grande! …
—¡Pues realmente lo es! … ¡Y muy importante! …
—¿Y no puedes esperar hasta mañana?, digo …
—¡Oh, no! … ¡Tiene que ser ahora! … ¡No tienes que levantarte, yo me meto aquí contigo! …
Dicho eso se metió bajo el edredón conmigo, algo que no hacía desde que éramos pequeños.
—¡Necesito tu ayuda, Andrés! …
—¿Qué te ha sucedido, querida Giovanna? …
—Es Lee Min-Jun …
—¿Bruce Lee? …
—¡Tonto! … ¡No bromees! … ¡Él era de Hong-Kong! … Yo estoy hablando de Lee Min-Jun y él es coreano … Es igualito a los de BTS, ¿sabes? … ¿No es lindo? …
—¿Quién? …
—¡Mí Lee Min-Jun! … ¿No has oído hablar de él? … ¡Es el chico más sexy del planeta! …
—¿Todo el planeta? …
—¡Bueno! … ¡Mi curso del colegio! …
—¡Entonces, todo tu planeta! …
Busco en su celular y me mostró una foto. Era un simpático coreano con unas cejas estupendas, una piel perfecta y unos ojos que no se sabía si estaban abiertos o no.
—¡Sólo hay tres cosas que necesitas saber sobre Lee … —Dijo Giovanna y agregó. —Uno: Él es el chico más sexy del planeta … Dos: Siempre quise gustarle, más que cualquier otra cosa que quise, incluyo el piercing que papá no quiso regalarme cuando cumplí los doce años, ¿recuerdas? … Y tres: Me invitó a una cita mañana por la noche! …
—¡Esta noche querrás decir! … —Dije recordándole lo tarde que era.
—¡Como quieras! … —Dijo ella.
—¡Bien hecho, Giovanna! … ¡Felicidades a ti y a … ehm … Bruce! …
—¡Min-Jun! …
—¿Lee? …
—¡Lee Min-Jun! …
—¡Bueno! … ¡Está bien! … ¿Puedo volver a dormir ahora? …
—¡Claro que no! … ¡Puede parecer una buena noticia, pero no es tan simple! … ¡Hay un problema con cómo se desarrollará la cita en la vida real! …
—¿Un problema? …
—¡El problema soy yo! …
—¡Si te invitó a salir! … Eso no es un problema … es el requisito previo, ¿no? …
—Mi preocupación no tiene nada que ver con eso … Me rio de sus chistes y pretendo que me gusta lo que a él le gusta, incluso si son videojuegos idiotas o cosas así …
—¡Vaya! … Parece que tienes todo resuelto, ¿no? …
—No te necesito para ese tipo de cosas … Mi problema es que él es mayor que yo y tiene mucha más experiencia cuando se trata de mujeres … Ha salido con todas … Y cuando digo todas, es así … incluso la madrastra de un chico, dicen por ahí … Y yo no quiero ser una más … Quiero ser su novia … Planeo casarme con él, ¿sabes? … Viviremos juntos en Europa o Asia … Tendremos lindos bebitos que crecerán y se convertirán en personas influyentes y famosas … ¿Me ayudarás? …
—¡Bueno! … Al parecer tienes un plan genial … Si este tipo ya te invitó, creo que estás bien encaminada sin mí … No veo en que podría aportar yo …
—¡Necesito que te asegures de que tenga una segunda cita! …
—¿Yo? … ¿Cómo podría hacer eso? … ¿Podría escribirle una carta al primer ministro de Corea? ... ¿O tal vez a su madre? …
—¡No, tonto! … Tienes que enseñarme lo que a él le gusta …
—¿Cómo voy a saber lo que a él le gusta? … Hace dos minutos ni siquiera sabía que existía …
—¡En la cama, tonto! … ¡Que es lo que les gusta a los hombres! …
—¡Vamos, Giovanna! … Ya eres mayor de edad … Creo que ya debes saber lo que les gusta a los hombres en la cama, ¿no? …
—Sí … Algunas cosas las sé … Otras las he experimentado …
—¿Entonces? … No te hace falta nada …
—Me falta experiencia … Soy una novata …
Menos mal que las luces estaban apagadas, de otro modo habría visto el desagrado en mi cara.
—¿Y tu crees que yo soy experto en como usar mis manos con tus cositas? … No tengo ni idea de eso … Actuamos por instinto con una ciega esperanza de hacerlo bien …
—Nunca acudiría a ti para pedirte consejos para complacer a una chica, tonto … Si no me equivoco, la última vez que te vi eras un niño … Ahora has crecido bastante y debes estar familiarizado en como hacer que tus partes de niño se sientan bien, ¿no? …
—Si me estás preguntando si sé masturbarme … La respuesta es sí … Domino totalmente ese arte divino …
—¡Genial! … Entonces enséñame los secretos que nosotras la chicas no conocemos …
—¡Ehm! … No creo sentirme cómodo con eso, Giovanna …
—¡Me da lo mismo! … ¡Siéntete incomodo y dímelo! … No puedo ser igual a las otras chicas con las que ha salido Lee … Tengo que ser la mejor que jamás haya tenido … Por eso necesito de tus sabios consejos … Por favor …
—¿Y hasta donde planeas llegar en tu primera cita? …
Traté de preguntar sin delatar la desaprobación en el tono de mi voz.
—¡Déjame contarte algo, hermano! … La única que logró una segunda cita con Lee Min-Jun fue mi amiga Noelia y sólo gracias a que ella lo masturbó en la puerta de su casa …
—¿Y eso te parece romántico? …
—¡Vamos, Andrés! … Esa es una cita perfecta para un chico … Y para que tu sepas no necesito tu ironía y sarcasmo … Lo que necesito es que me enseñes tus secretos de chico para poder hacerle a Lee la mejor paja que jamás haya tenido y así garantizarme la esquiva segunda cita que Carla Pérez y Teresa Ruiz nunca tuvieron …
—¿Y en que se equivocaron ellas? …
—Carla no quiso mostrarle las tetas y Teresa se cubrió los ojos con ambos manos cuando él le mostró su polla … Ambas fueron bloqueadas de Instagram esa misma noche …
—Al parecer ese tipo se las trae …
Comenté pero ella no me escuchaba, tan obsesionada estaba con ese coreano.
—Angela Furci, por otro lado, cometió el error opuesto … Ella se lo folló en la primera cita … Y ¿adivina que le pasó? …
—¿Pidió asilo político a la comunidad europea? …
—¡No! … ¡Bloqueada de todas las redes y sin amigas! …
—¡Entonces no salgas con él! …
Giovanna dejó escapar un suspiro de frustración y dijo:
—Al parecer no logras entender el punto, ¿verdad? …
Le encontré toda la razón y asunto terminado, por fin iba a poder dormir. Pero ella no me iba a dejar así como así.
—El secreto es dar lo suficiente en la primera cita para así asegurar una segunda cita … Dejarlo con ansias de algo … No sé … Algo misterioso y al mismo tiempo que estimule su curiosidad, ¿entiendes? … Ese es el punto … Eso es lo que tengo que descubrir … Créeme lo vengo pensado desde hace mucho rato y mi solución eres tu …
Una parte de mí quería preguntar que había de malo en conectar con el chico solo como amigo. Después avanzar hacia una relación que incluya el aspecto sexual. ¿Por qué todo debía incluir desde un principio al sexo y al placer? Al parecer la juventud hoy en día va demasiado de prisa, no tienen dignidad. Pero no dije nada de eso. Yo era solo su hermano. Tenía poco más de veinte años y no tenía la madurez suficiente ni un juicio moral a toda prueba.
—¿Yo? … ¿Y por que yo? …
Y para ser honesto. Me hubiera encantado una paja en una primera cita, sobre todo por parte de una chica tan sexy como mi hermana. Ella parece una modelo de revista.
—¿No crees que te estaría guiando a dar malos pasos? … —Pregunté esperanzado en hacerla dudar.
—¡No necesito clases de moralidad de tu parte! … ¡Necesito que me ayudes con la parte de trabajitos manuales para chicos! …
—¿Sabes que no es necesario darles sexo a los hombres para que te consideren digna de su compañía? …
—¡Y dale con la moralidad! … ¡A la mierda con tu moralidad! … Si hubiera querido clases de moral le habría preguntado a papá, ¿no crees? … Déjame explicártelo de nuevo … Este chico es el más lindo de todos, parece el líder de una banda K-pop … Imagínate si tuvieras la oportunidad de salir con la chica más linda de la barriada … ¿Acaso te detendrían el bien y el mal? … Por eso necesito de tu ayuda … ¡Ayúdame, por favor! …
—Lo siento Giovanna, pero no puedo …
—¡Haré todas tus tareas por toda la semana próxima! …
Esto se estaba convirtiendo en algo serio. Ella estaba desesperada y yo tenía muchas tareas. Comencé a preguntarme que de malo podría causar realmente.
—¡Está bien! … Pero hagámoslo de prisa porque estoy cansado y necesito dormir … ¿Qué es lo que quieres saber? …
La frustración y desesperación desaparecieron instantáneamente de su rostro y fueron reemplazadas por un suspiro de alivio y su habitual energía entusiasta y juvenil, dijo:
—¡Genial! … Entonces, cuando besas a una chica que te gusta … Tu polla se pone dura, ¿verdad? …
—¡Bueno! … ¡Sí! …
—Entonces cuando me bese con él mañana por la noche …
—Esta noche …
—Si no se pone duro eso significa que no le gusto, ¿eh? …
—No necesariamente … Podría estar nervioso …
—Lee no conoce de nervios … Él es más valiente que Tom Cruise cuando maneja ese avión …
—Pilotea …
—Como sea …
—Bueno … Algunos chicos necesitan estimulación directa para ponerse duros …
—¡No puedo creer que pienses que un chico no se pone duro si se besa conmigo! …
—No fue eso lo que dije … Simplemente señalo que si no se pone duro de inmediato … Eso no significa nada de malo …
—¿Y tú? … ¿Te pones duro inmediatamente? …
Esa si que era una pregunta directa, pero inocente, no se me escapó que ella me la hacía desde debajo del edredón de mi propia cama.
—Prefiero evitar de hablar de ese tipo de cosas contigo …
Dije tratando de suponer lo que diría mi padre moralmente.
—Soy yo quien hace las preguntas aquí … Tú tienes sólo que responder … Aunque quizás no sea raro … Tu eres mi hermano … No tienes porque ponerte duro …
Dijo ella respondiéndose a sí misma. Creo que ella estaba totalmente equivocada, pero una vez más no dije nada.
—¡Olvídate de mí! … ¡No se trata de mí! … Creo que la mayoría de los chicos se pondrían duros si están relajados mientras se besan contigo … Y si lo hacen, considéralo una buena señal … Le gustas …
—Ya pensé en eso … Porque cuando aplasté el entrepierna de Jaime Escobar, una vez que nos dimos unos besos … No sentí nada … No había nada allí … Así que supe que yo no le agradaba …
—¿Y donde te llevará este tipo para la cita? …
—Vamos al autocine … Estaremos en su auto, así que debería ser perfecto … Me besaré con él hasta que sus bolas se pongan azules y luego le haré la mejor paja de su vida … Y eso es lo que tú me vas a enseñar a hora mismo …
—¿Y por qué yo? …
—Pues porque tú eres el sabio … Tienes experiencia y conoces todos los secretos …
Supe inmediatamente que no me iba a escapar fácilmente de todo esto. Así que decidí de colaborar y terminar de una vez con todo esto.
—Está bien … Supongamos que le sacaste la polla … Y supongamos que está dura …
—¿Y si no lo está? …
Preguntó Giovanna un tanto ofendida por mis palabras que hacían dudar de la erección de su novio. Pero para no alargar más la cosa decidí ignorar su malestar.
—Entonces no entres en pánico … No significa nada … Simplemente lo sostienes en tu mano …
—¿Y eso sería todo? …
—Le das un suave apretón y lo magreas un poco hacia arriba y hacia abajo para que empiece a crecer … Cuando se ponga más tieso comienzas a acariciarlo …
—¡Ya ves! … Estas son las cosas importantes que no te dice Wikipedia …
—¡Oh!, deja eso … Estamos hablando de una paja y no de ciencia astronómica … Entonces lo aferras con firmeza, pero no excesivamente … Debes usar un ritmo constante, suave y uniforme … Hasta que exploten los fuegos artificiales …
—¡Espera! … Parece que me perdí algo … Vas demasiado de prisa … Empecemos de nuevo … Pero sé más grafico … ¿Podrías mostrarme como hacerlo? … Necesito entenderlo bien …
—¡Ehm! … ¡Yo! … ¡Uhm! …
Encendí la lampara de mi mesita de noche y su luz era tan fuerte que nos encegueció por unos instantes. Busqué en el cajón algo que sirviera para explicarle un poco mejor. No puedo mentir; toda esta charla sobre besos, caricias y chicos que se ponen duro, había comenzado a estimular una parte de mí mismo. No quiero sonar como un hermano mayor y aprovechador de la situación ni nada por el estilo. Soy sólo un hombre y un ser humano. No puedo negar que parte de mi sangre se había ido a llenar los vasos sanguíneos de mi parte inferior. Finalmente encontré una vela y cerillas que mamá mantiene en cada habitación como luz de emergencia. La vela me pareció un objeto adecuado a la lección.
—¡Está bien! … ¡Toma esto! …
Le dije pasándole la vela. Ella colocó su palma alrededor de la vela.
—¿Hasta dónde? …
—Más o menos al medio …
—¿Debería aferrarlo un poco más fuerte? …
—Sí, pero no lo estrangules … Mantenlo con confianza … Cariñosamente …
Ella agarró la vela un poco más firme.
—¿Cómo así? …
Era increíble la dedicación y atención con que ella efectuaba cada movimiento. Ojala se hubiera aplicado de la misma manera y diligencia en sus exámenes a la universidad.
—¡Sí! … Parece correcto …
Dije, aunque no era fácil saberlo como espectador.
—Espero que Lee no se sienta así como esta vela …
—No se va a sentir igual … Usa tu imaginación … Se va a sentir interesante …
—La gente sexy no tiene por qué ser interesante … Eso es sólo para el resto de los comunes …
—Sí … En cierto modo eso es cierto …
—Tú, no … Tú eres guapo y muy atractivo …
—¡Oh, gracias! …
Dije sorprendido y halagado al mismo tiempo.
—Pero no tengo ninguna chica que me persiga y quiera tirárseme encima, ¿no? … En cambio tu eres una pequeña diosa y lo sabes … ¿Has visto cuantos de mis amigos quieren ligar contigo? … ¡Incluso algunas chicas! …
Ella no reconoció mi cumplido, ya sea porque sabía que era verdad o porque no era una gran cosa si provenía de su hermano y no de el famoso Lee Min-Jun ese.
—¿Qué más sigue? …
—Ahora empiezas a hacer movimientos lentos y controlados hacia arriba y hacia abajo … Y eso es todo … No tires demasiado fuerte y pasa tu pulgar por su cabezota … Es el lugar más parecido al clítoris que tienen ustedes … Es super sensible …
—¿Y qué tan rápido puedo ir?
—Eso depende … Pero la velocidad no debe ser tu objetivo …
—No … No lo será …
—Bueno … Quiero decir que si lo sientes que está cerca, entonces sí, la aumentas hasta el final y que acabe, y ya … Un orgasmo lento es más intenso … Vas de a poco … Uno no llega al restaurant y comienza a comer primero el postre, ¿no? …
—Yo sí … Sobre todo si se trata de Tiramisú …
—Pero vas a estar en el autocine … Así que tendrás una película entera para hacer eso …
—Es una función doble …
—Entonces tendrás dos películas enteras … Tómate tu tiempo … Puedes ir variando la velocidad, cambiar de mano o el ángulo en el que lo sostienes … Incluso puedes usar ambas manos por separado o al mismo tiempo … Nada debería salir mal … No puedes equivocarte … Será una gran noche para ti y para él … Aunque te tome sólo treinta segundos …
—Gracias, hermano … Esto es lo que necesitaba saber … Ahora me siento más segura …
Disfruté en este rol de coach sexual, en parte porque me sentí tan involucrado en mis palabras que puse lo mejor de mí para enseñarle a hacer disfrutar al coreano ese. Y en parte porque yo mismo me sentí excitado. Mi polla estaba totalmente dura bajo el edredón. No me pregunten por qué, porque ni yo mismo lo sé, ya que se trataba sólo de mi hermana.
No estaba pensando en tener algo con ella físicamente, pero había algo electrizante en toda la situación y en el rol de autoridad en que ella me había envestido. Me sentí muy estimulado, a pesar de que ella era sólo mi dulce Giovanna, mi querida hermana de sangre, alguien con quien nunca soñaría con jugar, aun cuando era una chica muy sexy. Se trataba de una fantasía imposible aunque sí era parte de la estimulación erótica y, como resultado, se sentía más intensa. Era como no poder reír en la iglesia durante el sermón dominical y de tener todas las ganas de hacerlo.
No podía evitar de pensar en jugar con mi propia vela de carne cuando ella se fuera, pero no era el momento propicio para hacerlo, así que decidí enseñarle todo lo que me pareció útil a su objetivo. Le expliqué todas mis técnicas y lo que podían hacer a un pene un par de manos delicadas como las de ella. Cada agarre, cada caricia, cada apretón, cada arremangada de prepucio, como sacarle brillo al glande con su pulgar. Hasta el chorro atómico, donde la mano y el pene se vuelven una cosa borrosa.
—¡Es como si te estuviera masturbando Flash en persona! …
Era impresionante la concentración, curiosidad e interés con que ella me escuchaba. Estaba claro lo mucho que le importaba ese chico. Para mi eso era del todo opinable. Giovanna no perdió interés en ningún momento, pese a sufrir de déficit de atención e hiperactividad. Esto me impresionó de una extraña forma.
—¿Recuerdas cuando traté de enseñarte como cambiar el aceite del auto? … Me hubiera gustado que me prestaras la misma atención que me estás prestando ahora …
—Enséñame a pajear bien a un chico y veras que harán fila para cambiar el aceite de mi auto …
—¡Touche! … Tienes toda la razón …
Dije, aunque no me gustaba la idea de que se fuera a prostituir para hacerle la mantención a su auto.
—¿Y que hago con sus bolas? …
—No tienes que hacer nada con ellas … Pero tampoco debes ignorarlas … Puede sentirse bien usar una mano para apretarlas suavemente mientras que con la otra lo masturbas … Pero como son muy delicadas, nunca las aprietes demasiado …
—¡Más! … ¡Dime más secretos! … ¡Dime algo que ninguna otra chica sepa! … ¡Cosas de profesional! …
Por un momento dudé, no sabía que tan explicito debía ser. Pero como estaba emocionado por lo caliente de toda la situación, no pude resistirme.
—¡Vale! … Presta atención … Cuando la polla esté bien parada y dura, lánzale unos cuanto escupitajos … De ese modo la masturbación será más suave y agradable … De cierto eso le va a gustar más …
—¡Guau! … ¡Genial! … No creo que ninguna chica le haya hecho eso hasta ahora … ¿Qué más? … ¿Qué más? … ¡Dímelo todo! … ¡No te guardes nada! …
—Juega con su Perineo …
—¿Jugar con qué? … ¿Acaso no son una cadena montañosa los Pirineos? …
—¡Perineo, burra! … Esa es la franja de piel a continuación de las bolas … Un espacio pequeñito, pero muy sensible … Ahí … ¡Ehm! … ¡Es como! … ¡Uhm! …
Intente hacerle ver más o menos donde estaría el pirineo, se lo insinué de todos los modos posibles, pero era realmente confuso explicarlo solo con la vela.
—¡Podrías frotar con tu dedo por aquí! … ¡Y luego presionar hacia adentro … como a mitad! …
—¡Lo siento! … Pero no te entiendo nada … No sé de que me hablas … ¡Muéstramelo en mí! …
Me dio una fuerte patada con sus lindas piernas desnudas y recién me percaté sobre su vestimenta. Un corto top blanco que apenas cubría sus puntiagudas tetas y pequeñas bragas amarillas con el dibujo de Hello Kitty. Fue impactante ver lo bien que se veía su esbelto cuerpo adolescente.
Era del todo evidente que tenía una furiosa erección cuando ella corrió las sábanas, pero no se dio cuenta de nada; estaba demasiado ocupada tratando de localizar su perineo con la misma perspicacia y agudeza que los científicos del acelerador de partículas de Suiza, usaron para descubrir el bosón de Higgs.
Se tomó una enormidad de tiempo porque no podía mantener sus caderas en el aire el tiempo suficiente para lograr visualizar su perineo. Era como si estuviera tratando de realizar una postura yoga avanzada, pero sin lograr el equilibrio necesario.
Durante todo el tiempo que lo intentó, me presentó el contorno de sus delicados labios vaginales a través de la delgada tela de algodón de sus bragas, llegando incluso, en un dado momento, a hacerme ver la diminuta estrellita rosada que indicaba donde estaba el pequeño agujero de su culo.
Aproveché la oportunidad de cubrir mi pene con el edredón. Nunca antes había estado tan cerca del cuerpo semi desnudo de mi hermana. Sus muslos eran suaves y bien formados, su cinturita extremadamente estrecha. Su piel blanquísima y delicada. No había señales de vellos púbicos, así que supuse que estaba perfectamente afeitada y eso me pareció lo más íntimo que había descubierto hasta ahora.
¿Por qué sentí maripositas en mis bolas?
Intenté controlar la repentina oleada de rarezas cachondas instigadas por la aparición de su cuerpo semidesnudo y volver al modo profesor. Pero Giovanna no mostró señales de que todo esto le pareciera en algún modo incomodo, y mucho menos inapropiado, así que decidí seguir su ejemplo e ignorar mis sensaciones.
Cuando ella finalmente se quedó quieta, con las rodillas plegadas hacia su cuerpo, señalé el área general de su perineo. No me pareció el caso de tocarlo directamente, así que mantuve mi dedo varios centímetros por encima de la zona involucrada. Con sus piernas levantadas, de seguro no podía ver bien hacia donde le señalaba, mucho menos lo que le sugería hacer allí.
—¡Muéstramelo con tu dedo, idiota! …
Dijo con exasperación en su voz. De seguro captó mi vacilación y agregó.
—¡Tienes mi permiso para tocarme allí! …
Si se hubiera tratado de otra parte de su cuerpo no lo hubiera pensado dos veces. Pero mi dormitorio estaba mal iluminado y no podía vislumbrar claramente donde terminaba su coño y comenzaba su perineo. Tampoco podía estar seguro de donde terminaba su perineo y surgía el estrecho agujerito de su culo. No quería equivocar camino, por así decirlo. Finalmente gracias a la casi transparencia de sus bragas desde cierto ángulo, confié en poder identificarlo. Presioné mi dedo en el lugar, como si estuviera encendiendo un interruptor de la luz.
—¡Guau! … ¡Se siente bien mi piranio! …
—¡Perineo, burra! …
—En ese lugar está la próstata de un chico … Entonces si lo haces en forma correcta, es como si estuviera estimulando su punto G, ¿entiendes? …
Quité mi mano.
—¡Espera! … ¡Dijiste que subiera y bajara un dedo! … ¿Puedes mostrarme eso también! …
—¡Bueno! … ¡Ehm! … ¡Sí! …
Comencé a frotar ligeramente su perineo a través de la tela de sus bragas, con cuidado suficiente de no dejar que mi dedo índice se desviara a tocar las atracciones turísticas. No era en ningún caso mi intención estimularla, pero ella lo encontró estimulante.
—¡Guau! … ¡Eso se siente hot! … ¡Muéstrame más cosas! …
—¡Bueno! … Mientras lo frotas así como te mostré, también puedes masturbarlo con tu mano libre …
Estaba tratando de sonar lo más formal y didáctico para contrarrestar la tensión erótica, pero de alguna manera esto la estaba aumentando.
—Muéstrame ese frotamiento una vez más, señor profesor … —Dijo sonriendo desvergonzadamente.
—¿Quieres joderme? …
Le di un par de masajes un poco más rudo, pero al final uno de mis dedos se desvió demasiado y se sumergió en la estrellita de su ano. Podía sentir el pequeño agujerito contrayéndose, apretando mi dedo debajo del débil material.
—¡Y eso sería todo! …
Dije quitando rápidamente mi mano y dando por terminada la lección. Mi corazón galopaba y mi cuerpo estaba sudoroso. Ella no se inmutó en lo más mínimo. Ella permaneció en la misma posición, solo cambió mi mano por la suya. Observé en silencio asombrado cómo ella parecía seguir frotando su coño. Para ser claros, estaba concentrada en su perineo. Pero desde el ángulo en el que me senté, parecía como si ella simplemente estuviera masturbándose para mí.
Mi polla estaba extraordinariamente dura. Si hubiera intentado localizar mi propio perineo para ensayar, de seguro habría eyaculado inmediatamente.
—¿Algo más? …
—¡Eso debería ser más que suficiente para empezar! …
—¿Y cómo sabré si le gusta? …
—¡Podrás sentirlo por su respiración … Él hará ruidos! …
—¿Y qué debo hacer con toda su porquería? …
—¿Su semen? … Cuando se trata de una paja no es mucho lo que puedas hacer … Sólo hazle un cumplido por ello …
—Algo así como: ¡Qué lindo tu semen! …
—¡Ha! … Ja-ja-ja … ¡No! … Debes mostrar asombro y alabar su cantidad … Como si fuera algo extraordinario …
—¿Hablas en serio? …
—¡Confía en mí! … Soy el experto, ¿no? … Si un chico piensa que te ha impresionado su eyaculación, lo tienes en tu bolsillo …
—¡Oh, gracias, Andrés! … ¡Has sido de gran ayuda! … Quizás te haga un resumen mañana cuando vuelva … ¿Qué dices? … ¿Aprobé el examen? …
—¡Ciertamente! … ¡Eres una graduada! …
Todo el evento me había puesto ansioso, sin embargo, una parte de mí estaba decepcionada.
—¡Gracias, hermano! …
—¡Sí, claro! … ¡Me alegro de poder haber sido útil! …
—Entonces … Haré tus tareas por los próximos cinco días …
—Siete …
—Bueno … Lo que sea …
No pude evitar de mirar su pequeño y redondo culo mientras caminaba hacia la puerta
—Buenas noches, Andrés …
Apagué la luz y procedí a jugar conmigo mismo durante los siguientes veinte minutos. Esto terminó con una gran cantidad de semen sobre mi pecho y cuello. Imaginé que estaba disparando cada chorro sobre los cachetes blancos y firmes del escultural culo de mi hermana.
Sólo cuando mis pelotas quedaron totalmente vacías, pude finalmente calmarme y recuperar mí cordura.
—¿Qué demonios? …
Dudé. Acababa de masturbarme pensando a mi hermana por primera vez en mi vida, como mínimo debía sentirme avergonzado por ello. Pero no era mi culpa, ella había comenzado todo esto. No lo había buscado yo. Además, no le había tocado un cabello, solo la tela de sus bragas, ¿no es así?
Ahora que ya no tenía semen acumulado, todo me parecía absurdo, sobre todo sentirme atraído sexualmente por mi propia hermana. Lo justifiqué solo como un momento de intensa excitación, como cuando estás tan excitado que una fantasía tabú, normalmente poco atractiva, se ve arrastrada por el impulso erótico y temporalmente parece excitante. Pero pasado el impulso, todo vuelve a la fría normalidad y el fetiche se desvanece como nieve al sol.
Un cuerpo sexy es un cuerpo sexy, me dije a mí mismo, pertenezca a quien pertenezca, incluso si es un miembro de la familia. Y una mujer con un cuerpo sumamente sexy estaba sobre mi cama frotándose el coño delante de mí. Decidí que eso justificaba mi paja y podía relajarme. Giovanna volvía a ser solo mi dulce e inocente hermanita. Nada reprobable había sucedido y no se habían quebrantados los límites. Y al parecer ni ella ni yo querría superarlos, había respeto de hermanos.
*****
Llegó el día de la cita. Giovanna se preparaba para su cita con el coreano. Éramos cómplices, ella y yo compartíamos un secreto conspirativo. Ella salió de su dormitorio buscando mi aprobación para el vestido azul marino muy ajustado y sin tirantes que planeaba usar. Levanté mis dos pulgares en aprobación. Mamá nos miró a ambos un poco consternada y dijo:
—Solías preguntarme a mí una opinión sobre tus vestidos, cariño …
—¿Desde cuando se convirtió en la policía de la moda? …
Le pregunté a baja voz a mi hermana.
—Creo que fue Instagram …
Respondió, pero no entendí lo que quiso decir, tampoco importaba mucho. Le di un rápido resumen privado de mi magistral clase de pajas antes de que se fuera.
—Deséame suerte …
Dijo ella mientras se iba. Cerré mi puño y lo moví verticalmente.
—No la necesitas … Tienes manos fuertes y linda … Toma la situación en tus manos y vencerás …
Más tarde me fui al Centro Comercial a comprar un juego nuevo, pero me encontré extrañamente distraído, imaginando lo que podía estar pasando en el autocine al otro lado de la ciudad.
Una vez regresado a casa, me fui a mi dormitorio a jugar mi nuevo juego. Cerca de la medianoche la oí llegar a casa. La sentí que iba a la cocina, probablemente a comer cereales, luego subió las escaleras. Escuché que se daba una ducha. Cerca de media hora después, oí que llamaban a mi puerta
—¡Entra! … —Grité con bastante entusiasmo.
Inmediatamente noté que se veía mucho más sexy que la noche anterior, aún cuando su cuerpo estaba oculto con un lindo pijama rosa con imágenes circenses.
—¡Acomódate! …
Le dije plegando una esquina del edredón e invitándola a meterse en mi cama.
—¡Gracias! …
Dijo. Supuse que tenía la cara rosada por la ducha caliente. Pero una vez que estuvo en la cama, dejo escapar un resoplido y quedó claro de que estaba enfadada por algo. Acomodó una almohada de lado y se inclinó sobre sí misma, mirándome malhumorada.
—¿Y bien? … ¡No me tengas en ascuas! … —Dije, curioso.
—¡Hay buenas y malas noticias! … ¿Cuál quieres primero? … —Dijo, molesta.
—¡Las buenas! …
—¡Tengo una segunda cita! …
—¡Qué bien! … ¡Diablos! … ¡Sí! …
Levanté mi mano para chocar los cinco, pero ella punzó la palma de mi mano con su índice estirado.
—¿Acaso no era eso lo que querías? … Era tu único objetivo, ¿no? …
—¡Bueno, sí! … Pero pregúntame las malas noticias …
—¿Y bien? … ¿Cuáles son las malas noticias? …
—¡Él no se corrió! …
—¿Dónde? …
—¡Nada! … ¡No se corrió! … Le hice la paja perfecta, según todas tus instrucciones, pero no le salió ni siquiera una gota …
—Sin semen, ¿eh? …
—¡Más seco que pañal de muñeca! …
—¡Ehm, bueno! … A quien le importa, ¿verdad? … Tienes una segunda cita, ¿no? …
—¡Sí, pero solo porque le prometí una sorpresa para la próxima vez que lo dejaría boquiabierto! …
—¿Y cuál es la sorpresa? … —Pregunté curioso.
—¡Tú estúpido idiota! … Porque esta vez me vas a enseñar toda la maldita técnica correcta …
—¡Te enseñé la maldita forma correcta! … ¡Si es que existe algún decálogo para eso! …
—Bueno … Claramente te faltó algo en las instrucciones, ¿no? …
—¿En serio crees que todo esto es culpa mía? …
—Hice al pie de la letra todo lo que me dijiste … Y fue un fracaso … ¡Así que o olvidaste algún paso importante o estás tratando de arruinar mi vida para siempre! …
—¡Escúchame bien! … ¡No soy un sexólogo experto en el placer sexual masculino! … Me preguntaste personalmente como chico lo que me gusta y te dije todo … ¡Esa es la verdad! … Podría haberme negado, pero quise ayudarte … ¡Tal vez tu técnica apesta! …
—¿Mí? … ¡Baaah! … ¡Por supuesto que fue una mierda! … ¡Y ese es el punto! … No te estoy acusando de enseñarme mentiras … Lo que quiero decir es que no lograste enseñarme como ejecutar tus valiosos consejos en forma correcta … ¡Y esa es la razón porque todo se fue a la mierda! …
—Pero no se arruinó nada … Tienes tu segunda cita … Te comportas como una mala ganadora …
—Bueno, pero voy a necesitar una tercera cita … Así que como el buen Dios me ha dado otra oportunidad … Tengo que sacarle a este tipo toda la leche la próxima vez o mejor será que me olvide de él …
—Está bien … Cuéntame lo que hiciste y juntos trataremos de descubrir que salió mal …
Dije en un tono tranquilizador. Ella estuvo de acuerdo conmigo y no siguió culpabilizándome.
—Está bien … Más o menos comienza así: … Inicia la primera película … Está oscuro y él huele increíble … Se ve muy sexy … Comenzamos a besarnos … El mete su mano bajo mi vestido y yo observo sus pantalones … Toco algo duro … Él comienza a gemir para hacerme saber que le gustan mis caricias …
—Eso es tal como te había dicho, ¿no? …
Dije, evitando de comentar que la historia era algo burda, pero qué, sin embargo, me estaba poniendo duro.
—¡Ehm, sí! … Entonces el saca su pene de la bragueta … Coloca mi mano sobre él y comienza a gemir diciendo mi nombre mientras lo acaricio … ¡Ah! … También me llama “nenita” …
Me pareció que el coreano era super cursi, pero no dije nada.
—¿Cómo era su pene? … ¡No me preguntes porque te hago esa pregunta! …
—Era perfecto …
Sospeché que es lo que me iba a decir.
—Estaba caliente y super duro … Hice todos los trucos que me enseñaste … Lo tomé en la palma de mi mano … Rodeé su glande con mi pulgar … Probé todos los agarres y golpes … Con una mano … Con dos manos … A él le encantó … Incluso le froté el piranio o lo que pude frotar desde el asiento de su auto pequeño … Eso lo volvió loco … Para ser justos, tenías razón en todo eso … Pero a pesar de todo, nunca disparó ni siquiera una salva … Cero …
—¿Y se mantuvo duro? …
—Todo el tiempo, hasta que terminamos …
—¿Y te hizo algo? …
—¡Me chupó las tetas! … ¡Las dos! … ¡Primero una luego la otra! … ¡Me las dejó igual de adoloridas! …
—¿Y cómo termino si no se corrió? …
—¡Nada! … ¡Sólo guardo su pene y vimos la segunda película! … Después me trajo a casa …
—¿Estaba enojado? …
—¡Todo lo contrario! … ¡Seguía tomándome de la mano y sonriendo, como si ya fuera su novia! …
—¿Y te invitó a otra cita? …
—Mañana por la noche …
—Esta noche, querrás decir …
Dije haciéndole notar sobre lo tarde que era.
—¡Eh! … Lo que sea …
—¿Y donde está todo lo malo de esta aventura tuya? …
—¡Es que no logré hacer que se corriera! …
—Bueno … No todo sexo tiene que terminar en un orgasmo … Tal vez le guste el tantra o le guste preservar el suyo Jing …
—Preservar el suyo ¿qué? …
—Su esencia … En la medicina china …
—Pero él es coreano …
Ciertamente me pareció extraño que un joven sano no eyaculara con una paja en un autocine, especialmente una realizada por una chica tan sexy como mi hermana, con tetas fabulosas que estaban afuera. Tal vez estaba drogado o simplemente demasiado ansioso.
—Probablemente, él no se corre fácilmente …
—¿Es eso posible? …
—Para algunos hombres, lo es …
—Yo creo que es porque yo no lo hice bien …
—Pero él actuó como si se sintiera bien, ¿no? …
—Incluso hizo ruidos …
—¿Qué tipo de ruidos? …
Giovanna hizo unos bufos gemidos y gruñidos absurdos.
—Entonces sí que le gustó …
—Tenía la sensación de que moría de ganas por correrse, pero no logré que lo hiciera … Entonces se aburrió y se rindió …
—Todavía no entiendo que fue lo que le hiciste … Muéstrame exactamente …
Dije volteándome a buscar la vela de mi mesita de noche.
—¡No! … —Gritó ofuscada.
—No volveré a practicar con esa maldita vela … La culpa de todo lo tiene esa estúpida vela … Necesito instrucciones que no sean abstractas … ¿Por qué no practicamos con lo real? …
Mi mandíbula cayó casi sobre el edredón. Sacudí mi cabeza incrédulo.
—¡No puedo creer que digas que no! … ¡Eres mi hermano mayor, se supone que debes estar aquí para mí! …
—¡No he dicho nada! …
—¿Entonces eso es un sí? …
—No lo sé, Giovanna … Me parece un límite mucho más osado que el de anoche …
—¡De esta mañana! … —Dijo un poco petulante.
Mi angelito bueno me decía que era una muy mala idea junto a una parte de mi cerebro. Por otro lado, mi pene estaba duro como palo y junto a mi angelito maldadoso, me decían de seguir adelante con la propuesta. Mi pene es más bien iconoclasta y junto a mi angelito diabólico, ganaron.
—¿Has intentado alguna vez ver pornografía para obtener ideas y consejos? …
—¡Por supuesto! … Los miro todo el tiempo … Pero no son lo suficientemente informativos ni educativos … Es como hacer un experimento en biología, llega el punto donde hay que diseccionar la rana y ver lo que hay dentro, lo oculto, lo que no se ve … Necesito informaciones veraces, como se siente desde adentro … Por favor, Andrés, te lo ruego … Sólo hasta que domine la técnica a la perfección … Sólo entonces estaré satisfecha … Y no te molestaré más …
—Entonces sería sólo por esta vez, ¿no? …
Dije, como si eso lo hiciera moral y legalmente apropiado.
—Sólo hasta estar segura de que lo haré bien y controle las cosas …
—¿Y no pensarás que soy un mal hermano mayor por hacer esto contigo? …
—¡Perdona tanto! … ¿Pero tu no tienes nada que ver con todo esto? … ¡Esto es entre Lee Min-Jun y yo! … Tú eres sólo el experto … Me harás un gran favor y no lo olvidare … Pero aquí no cuentas para nada …
—¿No importó para nada? …
—¡Por supuesto que no! …
Entendí que ella no estaba tratando de ser mala. En este caso yo era parte del experimento, me sentí como la rana que debía ser diseccionada en nombre de la ciencia.
—¡Por favor, Andrés! … Haré todas tus tareas por las próximas dos semanas …
—Aún no has comenzado con la primera …
—Es porque he tenido muchas preocupaciones … Pero confía en mí … Tan pronto como convierta a Lee Min-Jun en mi novio, todo va a cambiar … Pondré todas mis cosas en orden … La gente me verá diferente en la universidad … Finalmente seré una mujer feliz … Tu quieres eso para mí, ¿no? …
—Entonces … Dejar que me masturbes hará bien a tu salud mental, ¿eh? …
Asintió mirándome seriamente.
—Y también me hará feliz para siempre … Y eso es una ventaja, ¿no? …
Honestamente, me pareció un poco loca. Ella estaba prácticamente encima de mí rozándome con su delgado y torneado muslo. ¿Qué carajo estábamos haciendo? ¿No bastaba que fuéramos adultos que consentíamos? Algo como esto podría dañar nuestra relación por el resto de nuestras vidas. Tal vez valía la pena tener en consideración eso, ¿no?
—Sabes que no puedo decirte que no, ¿verdad? …
Ella me miró realmente emocionada y preguntó:
—¿Estas duro ahora? …
—Sí … Lo estoy …
—¡Guau! … ¡Y ni siquiera nos estamos besando! …
—Hablar de estas cosas puede poner duro a un chico, ¿sabes? …
—¡Oh!, no lo sabía … Ya estoy aprendiendo, ¿ves? …
Giovanna pateó la ropa de cama hacia los pies dejando expuestos nuestros cuerpos. Me sentí mal vestido con solo un par de calzoncillos que me resistía a quitar. Ella estaba encantada de ver la tienda que formaba mi abultada polla en mis boxers.
—¿Y bueno? … —Preguntó ella algo impaciente.
Ya no podía darle más vueltas al asunto, así que mande todo a la mierda y me quité mis boxers. Mi gruesa polla golpeó mi vientre como una bofetada. Giovanna gritó:
—¡Santo cielo! … ¡Que bonito! …
Se inclinó para inspeccionarlo de cerca.
—¿Cómo conseguiste una polla tan linda como esta? …
—No sé … Debe ser nuestro ADN …
—¿Y tu crees que papá tiene uno grande y delicioso como este? …
—Nunca he pensado en ello, ¿sabes? …
Se quedó embelesada mirando mi pene.
—Es muy grueso … ¿Puedo? …
Asentí, ya quería que lo hiciera. Ella colocó su mano alrededor de mi tronco.
—¡Guau! … Me encanta como se siente … Sólido, pero carnoso y suave … ¡Oh, Dios! … ¡No puedo hacer que mis dedos se toquen … ¡Qué grueso que es! …
Me sentí exhibicionista, estaba desnudo frente a mi hermana todavía vestida, toda esta situación absurda me excitó muchísimo.
—¡Está bien! … ¡Imagina que soy ese lindo Bruce Lee! …
—Lee Min-Jun …
—Como sea … Necesito que me muestres lo que le hiciste …
—¡Guau! … El tuyo es más grande que el suyo …
No lo dijo como un cumplido, sino que para hacer notar que tendría que hacer algunas variables para adecuarse a mi tamaño.
—Bueno … Empecé así …
Hice lo mejor que pude para controlar mi expresión exterior mientras su delicada mano acariciaba mi polla. Me pareció ridículamente incorrecto, pero ridículamente delicioso. Ella lo hacía con habilidad y confianza, tal como le había enseñado. Me estaba resultando difícil no gemir y jadear en voz alta.
—Luego recordando lo que dijiste sobre cambiar las cosas … Hice esto … Así …
Me hizo ver una nueva técnica en la que su pulgar rodeaba mi frenillo mientras su mano bombeaba mi pene duro como el granito.
Pasaron varios minutos antes de que pudiera decir algo, estaba demasiado absorto en el placer que ella me estaba dando. La visión de su pequeña mano envolviendo mi polla había creado una tensión palpable entre nosotros. Sus ojos brillando expectantes, mi polla endurecida. Todo era electrizante.
—¿Y la lección? …
Me dijo ella sacándome de mi trance y haciéndome volver al modo “profesor”.
—¡Uhmmm! … ¡Está bien! … Tu técnica básica es encomiable …
Dije con voz temblorosa y tuve que aclarar mi garganta.
—Pero tal vez, deberías ir un poco más lento … Eso … Prueba … Así … Así es perfecto … Manten esa velocidad y no lo aprietes demasiado … Ahora … ¿Ves esta zona aquí? …
Señalé la bulbosa cabezota de mi glande.
—Este lugar es similar a tu clítoris … Es muy delicado y sensible … Lo volverás loco si le das la atención adecuada … Pero es demasiado sensible para la presión directa todo el tiempo … Así qué pásalo suave y rítmicamente …
Ella comenzó a frotar delicadamente mi cabezota tumefacta.
—¡Oh! … ¡Mierdddd! …
Se me escapó sin poder contenerme. Ella parecía alucinada con las nuevas instrucciones, algo así como un entusiasmo desenfrenado.
—¡Qué más! … ¡Qué más! …
Interrogó entusiasta con los ojos brillosos y alucinados.
—¡Bueno! … Tal vez si lo golpeas suavemente con la palma de tu otra mano … ¡Hmmmmmm! … ¡Ssííí! … Simple, ¿verdad? …
—¿Se siente bien? …
Se me escapó otro suspiro involuntario, mucho más intenso que todos los otros involuntarios anteriores, eso debe haber respondido su pregunta, pensé. Habría sido un alivio relajarse y rendirse ante la exquisita sensación que me provocaba su mano, pero tuve que volver a la didáctica de la situación.
—Agárralo más cerca del medio … Eso, así … Así está bien … Ahora mueve tu mano hacia arriba y hacia abajo … Y vuelve a repetir … Eso … Buena alumna … Esa es mi chica … Vuelve a bajar lentamente …
Ella lo estaba haciendo concienzudamente. Con mucha aplicación y dedicación. Ella dominaba completamente la técnica.
—¡Eres una aprendiz magistral! …
—Eso pasa cuando estudias con un maestro … ¿Hay algo especial a lo que deba prestar mayor atención? …
—¡Ehm, sí! … Observa bien su respiración … Eso te dará una señal de cuando variar tu velocidad …
Ella me miró atentamente y dijo.
—Estás todo sudado y respiras igual que nuestro gato con sobrepeso … Entonces, ¿Debería ir más rápido ahora? …
—No todavía … Podrías provocar su corrida accidentalmente …
Por supuesto que me estaba refiriendo a mí y no al coreano, pero mantuve mi fachada impertérrita.
—¡Uuuh! … Creo que aquí fue donde me equivoque anoche … Pensaba que debía aumentar la velocidad todo el tiempo …
—Tu objetivo no es que se corra precozmente … El viaje debe ser extenso y tan memorable como su destinación final … No exageres la velocidad … Atiende las señales …
—Parece como si se estuviera poniendo más grande … Crece y se pone más duro …
Me sorprendió cuando me lanzó un par de escupitajos con una puntería olímpica que aterrizaron justo sobre mi glande, comenzando a espalmar su saliva por toda mi cabezota como si fuera lubricante.
—¡Eso! … ¡Eso! … ¡Formidable! … ¡Buen trabajo! …
Dije orgulloso.
—¿Debería usar ahora las dos manos? …
—¡Excelente idea! … ¡Hazlo! …
Ella envolvió mi polla entre sus manos y siguió magreando mi polla entusiásticamente.
—Lee no es tan grande como para hacerle esto …
Dijo esparciendo su saliva con sus dos manos a lo largo de todo mi pene. Me pareció estúpido preguntarle ahora el porque estaba practicando eso, pero lo estaba disfrutando magníficamente y no iba a decir nada qué interfiriera con la magistral paja que mi hermana pequeña me estaba haciendo con sus dos manos y su propia saliva.
—¿Y? … ¿Entonces? … ¿No tienes nada más que enseñarme? …
Dijo recordándome que estábamos en una lección didáctica y no de cachondeo, así que le diera más consejos e instrucciones de mi sabiduría.
—¡Bueno! … Sí vas a tener una mano libre … Puedes hacer muchas cosas con ella … Por ejemplo … No descuides sus bolas …
—¡Oh!, es verdad … Lo había olvidado …
Dijo mientras ahuecaba su mano libre y envolvía en ella las joyas de la familia. Acarició suavemente una y luego la otra.
—No tan suave … Sino le vas a hacer cosquillas y lo vas a desconcentrar … Tómalo con confianza … Como si tomaras una guinda o una frutilla …
Con su mano ahí entre mis bolas, de repente se acordó del perineo. Puso su dedito y lo presionó, exactamente como le había enseñado, sin dejar de masturbar mi polla cariñosamente con la otra mano.
—¡Fantástico! … ¡Eso es digno de un premio internacional! …
Mi placer era evidente y no lo podía contener. Así que pensé que también era apropiado manifestárselo, no era algo tan diferente de lo que una profesora de canto manifestaría a una excelsa alumna soprano que alcanza notas increíblemente altas.
Giovanna estaba emocionada. Se había puesto boca abajo y se mantenía sobre sus codos, con su cara a centímetros de su polla de practica. Estaba tan embriagado de placer, que toda pretensión de ser el guía y maestro de ella había desaparecido por completo.
Cualquier duda de detenerme antes de explotar una copiosa carga de semen en su propia cara se había ido por completo. Esperaba solo obtener su perdón por tal felonía. Dada su inmersión en la tarea, parecía poco probable que permitiera que las cosas terminaran abruptamente. Sus ojos estaban fijos en el trofeo. Imagine que su verdadero motivo para querer la sesión de refuerzo había sido para llenar el vacío sin esperma que le dejó su novio en el autocine. En cuyo caso era mi solemne deber de correrme para ayudarla a superar dicho impasse y volver a subir en grupa. Eso fue mi autoconvencimiento.
—¿Vas a seguir enseñándome? … —Me dijo con una vocecita caprichosa.
Esto se estaba comenzando a poner molesto. Mi respiración estaba muy agitada y laboriosa con cada parloteo docente que intentaba pronunciar. Toda mi actividad cerebral se estaba yendo al filtro sensible de mi polla tiesa al máximo.
—¡Guau! … ¿Qué es esa cosa? …
Exclamó señalando la primera gotita traslucida y nacarada de líquido preseminal que asomaba en el ápice de mi polla.
—Líquido pre-seminal … No siempre lo verás … Pero es una buena señal de que el tipo esta punto de estallar …
—¿Eso significa que debo acelerar ahora ya? …
Preguntó comenzando a mover rápidamente mi polla.
—¡No! …
Dije, apartándole la mano.
—¡No debes lanzarte como un toro contra la capa del torero! … ¡Ensalsa la situación! … ¡Aquí es donde puedes condimentar todo y hacerlo más sabroso! …
—¿Y no se va a cabrear? …
—No … Pero hará que su orgasmo sea más intenso y lo mantienes un poco en ascuas …
Esperó un momento y luego volvió a poner su mano sobre mi polla. Jadeé ante la exquisita sensación.
—¿Y por qué no me dijiste eso anoche? …
Dijo algo enfadada, pero sin perder su entusiasmo.
—Pero te dije cosas tan importantes como esta …
—Me dijiste del puto piranio … Pero nunca me dijiste “no vayas tan rápido” …
Me dijo remedando mi voz burlonamente.
—Para ser justos … Tú problema anoche fue no hacer que se corriera demasiado rápido …
—¡Eh! …
Dijo, deteniéndose para darle un bofetón y una apretada a mi pene, luego siguió acariciándola.
—Me faltaron instrucciones …
—No tengas miedo de jugar con él … Puedes prolongarlo por un bien superior …
—¡Me gusta! … Tenerlo tambaleando al borde del acantilado de un orgasmo … ¿Cuántas veces antes de que le haga perder el control? …
—¡Tú tienes el elástico en tus manos! … ¡Tú decides! …
—¡Elegiré mi propio futuro! …
Dijo sonriendo.
—Por eso es por lo que tienes que observarlo lo más cuidadosamente posible … No se trata de algo mecánico … Funciona mejor si estás compenetrada en tiempo real … Él te hará ver cuando es pronto y no necesita más de tus torturas …
—¡Uhm! … Ahora sé donde me equivoqué … Trate de guiarlo cuando debía solo animarlo … Espero que pueda perdonarme …
Ya no podía escuchar más su parloteo.
—¡Giovanna! … ¡Mierddd! … ¡Estoy casi por correrme! …
—¿Debería parar o tirarte por el acantilado? …
—¡Esa es tu decisión! …
Dije sin aliento. Pensé que me iba a dejar correrme. Incluso empecé a mover mis caderas para follar su mano resbaladiza en anticipación. Sorprendentemente, ella me soltó al último minuto y toda la maldita excitación se calmó.
Debo admitir que estaba haciendo un trabajo espectacular. Me había olvidado por completo de mí mismo. Ya no existía ni el profesor, ni la didáctica ni consideraciones éticas o morales. Me había convertido en un hombre desesperado que solo quería descargar mis bolas en alguna parte.
El hecho de que fuera mi propia hermana la que mostrara tanto gusto y participación por la tarea, solo me excitó más y me puse más cachondo en lugar de sentirme culpable. Ella había hecho todo lo que le había enseñado, y algo más, lo había hecho con estilo. Yo solo quería sacarle las tetas y chuparlas, una por una, o mejor aún, despojarla de su pijama de Hello Kitty y romper su pequeño coño con mi gruesa polla.
Verla jugar con mi polla fue una de las cosas más eróticas y provocativas que jamás había visto. Y tengo bastante camino recorrido ya.
—¡Ahora, sí! … ¡Me estoy acercando de nuevo! …
—¿Debo hablar cosas sucias? …
—¡Oh, sí! … ¡Por favor, hazlo! …
Me encantaba la iniciativa e innovadoras sugerencias que mostraba mi joven discípula. La vi pensativa a reflexionar y luego dijo:
—¡No puedo creer de estar masturbando a mi propio hermano! …
Creo que su objetivo era excitarme aún más, pero tuvo el efecto contrario. Fue como si hubiera recibido un puño de frente. Sentí como si me hubieran arrojado un balde de agua fría sobre mi polla. Mi conciencia y mi moral volvieron a mí con nuevos bríos, como si regresaran del ultratumba. ¿Qué demonios estaba haciendo? Esto era inapropiado, irresponsable, imperdonable, indecoroso, ilegal y monstruoso. ¡Me estaba aprovechando de mi propia hermana! Sentí un pánico todopoderoso dentro de mí. Dios me estaba llamando a terreno. Me aleje de su mano como si tuviera la sarna y tiré el edredón sobre mi desnudez.
—¿Qué te sucede? … ¿Qué estás haciendo? …
Me preguntó Giovanna visiblemente contrariada y sorprendida.
—¡Te he enseñado todo! … ¡Dominas todo a la perfección! … Necesito dormir … Tengo un partido de futbol en algunas horas más …
—¿Qué me quieres decir con que eso es todo? … Pensé que me ibas a enseñar a hacer que se lanzara por el acantilado, ¿no? …
—Ya lo hice … Si sigues haciendo lo que me estabas haciendo a mí, sería inevitable … Él caerá por el despeñadero …
—¡Pero no fue lo que sucedió con Lee Min-Jun! … ¡Y ese es el puto punto! …
—Está bien … Debes confiar en mí … Si pones el agua al fuego, antes o después hervirá … Es la naturaleza del asunto …
—Pero eso anoche nunca sucedió … Él no se corrió …
Dijo ella, su labio comenzó a temblar y su voz se quebró en un sollozo que rompía el alma.
—Sí esta vez no lo hago correrse, lo perderé para siempre … Mí vida será arruinada … No tendré una tercera oportunidad … ¡Por favor, Andrés! … ¿Cómo puedo sentirme segura si no logro hacer que eso suceda? …
A cualquier lector esto puede parecerle absurdo. A cualquiera que le sacudan la polla el tiempo suficiente, terminará por correrse. Pero al parecer mi hermana no lo sabía. Y en parte ella tenía razón, yo era el segundo hombre en pocas horas con cuya polla ella había jugado y hasta ahora tampoco había explotado todo mi semen ante sus ojos.
Se estaba volviendo neurótica y me estaba haciendo volver neurótico a mí. Mire por donde se le mire esto me había convertido en el malo; incluso mientras combatía por ser el bueno; o al menos el hermano mayor consciente y responsable y encargado de protegerla.
—¡Te lo ruego, Andrés! … —Dijo, haciendo pucheritos y pestañeando rápidamente.
—¡No! … —Dije, decidido a no dejarme convencer esta vez.
Giovanna me sorprendió agarrando el edredón y tirándolo, tratando de exponer mi cuerpo desnudo nuevamente. Aguanté y lo sostuve fuerte, pero finalmente tuve que sujetarla. Esto se convirtió en una lucha libre en el que su cuerpo vestido con pijama se entrelazó con el mío. Pronto ella se montó a horcajadas sobre mí, su hueso pélvico presionando firmemente mi polla a través del edredón. ¿Estaba frotando su coño contra mí? Eso era plausible, pero negable en el fragor de la lucha y solo sirvió para hacerme sentir más excitado que antes y también más preocupado por los límites.
Ejecuté un movimiento de judo aprendido en el ejercito y la volteé haciéndola rodar debajo de mí, invirtiendo la posición. Ahora ella estaba debajo de las sábanas y yo desnudo encima. Me reí triunfante y escapé de la cama.
—¡Qué bobo que eres! … ¡Y pensé que querías ayudarme! …
Aprovechando su momentánea inacción, me puse un par de pantalones de joggins para cubrir mi tiesa polla, lo que no ocultaba nada de mi dureza y dimensiones.
—¡Lo hago y lo hice, Giovanna! … ¡No es justo que digas lo contrario! …
—Pero pensé que lo estaba haciendo bien …
—Lo estabas haciendo estupendo … Demasiado bien …
—Entonces, ¿por qué nos detuvimos? …
—Porque estaba a punto de tener un orgasmo monstruoso …
Los ojos de ella parpadearon como las luces de un pinball.
—Y también porque soy tu hermano mayor …
—Sólo por dieciséis meses …
—También debo cuidar de ti …
—¿Y eso no comprende el correrte para mí? … ¿Por qué no dejas de lado todas esas boberías? … No te estoy pidiendo mucho … Haré todas tus tareas por dos semanas más … Déjame demostrar que puedo hacer que un macho de la especie se corra …
—¡Lo siento! … ¡No puedo! …
—Puedes, pero no lo harás, ¿verdad? … Está bien … ¡Olvídalo! …
Se levantó de la cama con la espalda caída y una triste expresión en su rostro.
—Sólo quería tener la oportunidad de hacer algo bueno por una vez en mi vida … No deberías haber dicho que me ayudarías si no lo decías en serio …
—¡Te ayudé! … ¡Y no es justo que cargues toda la culpa a mí! … ¡En primer lugar nada de esto es mi responsabilidad! … ¡Lo que me pides va más allá de cualquier límite! … ¿Acaso no te das cuenta de que intento protegerte? …
—¡Tú protección no me sirve de nada si haces lo contrario de lo que te pido! … ¡Eso sólo te convierte en un estúpido idiota egoísta! … ¿Acaso no hemos ya cruzado la línea? … ¿Qué diferencia hace un poco de semen o algo así? …
Ella debió haber notado un atisbo de debilidad ante sus nuevos argumentos, porque se giró y comenzó a acercarse a mí, acorralándome hacia la pared desde donde no tenía via de escape.
—Ya he jugado con tu linda polla grande … ¿Qué te hace pensar que todavía queda algo de que protegerme? …
Entonces sorpresivamente se abalanzó sobre mí metiendo su mano dentro de mis leggins. Casi me viene un ataque de pánico cuando su mano agarró firmemente mi polla. Entre la niebla que cubrió mis ojos, aparecían en primera línea sus puntiagudos pezones a través de su pijama. Algo hizo clic dentro de mí y por enésima vez esa noche, pensé: “Que se vaya todo a la mierda”.
Me bajé los pantalones hasta los tobillos, apoyé mi espalda contra la pared, eché mis caderas hacia adelante y le ofrecí en bandeja de plata todo mi cuerpo. Sonrió radiante ante mi rendición y su triunfo, sus ojos derramaron lagrimas de alivio, como si a ultimo minuto se hubiera suspendido una sentencia mortal.
Cuando empezó a sacudir de nuevo mi polla, ésta se elevó más arriba, hasta que apuntó a las caritas de Hello Kitty de su pijama, esas mininas nunca habían contemplado nada parecido. Fue más íntimo sabiendo que detrás de esas figuritas estaba el cuerpo de mi hermana.
Quería manosearla o levantarle la camisa para revelar sus puntiagudas tetas. Pero no era para nada fácil poder justificar el poner mis manos encima de ella, sobre todo porque el fin de todo se basaba en la pretendida excusa de que estábamos haciendo todo esto con fines meramente educativos. ¿Qué utilidad iba a prestar el que yo la tocara? Pero las cosas se estaban dando en un cierto modo y yo iba a maximizar el espectáculo. Si lograba correrme como jamás nunca me había corrido, la nominaría como ganadora del Premio de la Academia.
—¡Eso es Giovanna, acarícialo! … ¡Ahora escúpelo! …
Ella lanzó un escupitajo que cubría de una toda mi cabezota brillante y comenzó a esparcirla por todo mi pene, disfrutando de la avalancha tanto como yo. Uso su espesa saliva para masturbarme.
—¡Eso es muy bueno, Giovanna! … ¡Eso hará lo que tanto buscas! …
Pude decirlo con tanta confianza, porque ya comenzaba a sentir las cosquillitas en mi bolas y mis piernas comenzaron a ponerse tiesas y a temblar.
—Me muero por verte cuando dispares …
Ninguna chica me había dicho algo parecido antes, ni mucho menos con la pasión y fervor con que mi hermana me lo estaba diciendo. Tal vez, muchas de ellas, nunca lo pensaron.
La intensa pasión de todo esto ——el tabú, el pecado, el deseo escondido, el ardor de mi hermana por activar un volcán de lava espermática ——todo se hizo imposible de aguantar para un simple mortal como yo.
Disparé un denso chorro de semen que salió de mi polla como champán Dom Pérignon P3 Plénitude, cosecha del 2002 y se estrelló en algún lugar de la oscura tierra de nadie. Giovanna dejó escapar un grito cuando una segunda andanada tan potente como la primera, voló por los aires y dibujó una gruesa franja blanca, como esas de los pasos peatonales.
Volvió a gritar alborozada, y me pareció que deliberadamente, se colocó en la línea de fuego. Una tercera ráfaga impactó la parte superior de su pijama, dejando borrosas a dos figuritas de Hello Kitty, pobres mininas casi desaparecieron bajo el semen pegajoso y candente. Pero no había terminado, hubo una cuarta, una quinta y una sexta salva que pintarrajearon toda la parte delantera de su pijama.
Nunca había visto una hermana tan feliz como la mía en ese momento sublime. Ella estaba emocionada de verdad, llena de júbilo mientras ordeñaba gota a gota el resto de mi esperma. Las manchas de semen habían cubierto gran parte de sus senos sobre la camiseta de pijama. Que se veían tan duros como roca. Ya mi eyaculación había terminado, pero ella se rehusaba a soltar mi polla, tal vez porque mi polla se negaba a ablandarse.
Me quedé apoyado contra la pared tratando de recuperar mi aliento; con las rodillas que me flaqueaban y la polla bien tiesa en el aire como con gravedad cero. Mi hermana no cabía en si de alegría estirando su remera y viendo los espesos retazos de semen que pegoteaban y empapaban su pijama.
—¡Qué bonito semen! …
Dijo. Me reí y luego preguntó.
—¿Lo hice bien? …
—Finalmente lo conseguiste, ¿no? … ¡Créeme, estás a un nivel superior! … ¡Harás muy feliz a ese tipo! …
—¿Crees que obtendré la siguiente cita? …
—¿Estás bromeando? … ¡Te lo podría dar por firmado! …
Ella sonrió radiante y ojos centelleantes.
—Entonces, gracias … Tú trabajo esta hecho, querido hermano …
Mis rodillas no resistieron más y me derrumbé resbalando por la pared de mi dormitorio. Ella soltó mi pene y alejó su mano embadurnada de semen. Mi polla se desinfló como un mono porfiado. Giovanna volvió a estirar su camiseta y a observar mi esperma pegoteado, las pobres Hello Kitty estaban llenas de glaseado. En el acto de levantar su remera para inspeccionarla, me regaló una hermosa visión de sus juveniles tetas y su estrecha cintura. Luego tomó mi remera y se limpió las manos.
—¡Eres el mejor! … ¡Te dejaré dormir ahora! … ¡Te debo dos semanas de tareas! …
—Cuatro …
Dije apresuradamente, pero no tenía ninguna energía para discutir sobre eso.
—Tienes razón … Buenas noches, Andrés …
Entonces ella se fue. Me quedé estupefacto. Había tenido el mejor orgasmo de toda mi vida. Mi polla gorda parecía pavonearse todavía dura y engreída, satisfecha de sí misma. Mi piel todavía tenía mis vellos erizados y vibraba.
Mis escrúpulos morales habían sido hechos añicos y yacían por el suelo igual que parte de mi semen. Ya no me importaba nada. No tenía ética ni conciencia. Mi espiritualidad había sido apuñalada y botada al abismo del pecado. No había arrepentimiento. Por el contrario, iba a rogar a Dios, iba a hacer un pacto con el demonio, se lo iba a pedir a Papá Noel, para que se volviera a repetir lo acontecido con Giovanna. Esperaba sólo que alguno de ellos me haya oído. Porque el pacto estaba sellado.
Fin
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El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer!
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