Los astros se alinean. - Segunda parte.

por
género
incesto

La mañana siguiente me desperté con la cabeza todavía dando vueltas por los sucesos del día anterior. Había follado con mi propio hijo, pero eso ya no me perturbaba, lo había aceptado. Pero lo que me mantenía con el estómago apretado, era la confidencia que me había hecho Luca. No sólo que él se había follado a su hermana desde hace más de un año, sino que ella hacía más de dos que follaba con mi marido. ¡Su propio padre!


Anoche mandé a Luca a su propia cama después de que me confesó ciertas cosas de mi marido con su hermana, ¡Nuestra hija! Me quedé reflexionando sobre aquello durante horas. Me sentí angustiada, ¡Jamás me di cuenta de que mi marido tenía una amante en casa! Pero ¿Estaba Luca diciéndome la verdad? Me estaba convenciendo poco a poco de que decía la verdad, no podía saber tantas cosas sobre mis gustos sexuales y tampoco debería saber lo que le gustaba a mi marido que le hiciera.


Creo que desde un principio supe que era verdad lo que me decía Luca, sólo que me resultaba un poco difícil comprender que por más de dos años estuvieron sucediendo cosas en casa de las cuales yo no tenía idea. Mi hija este fin de semana debía venir a visitarnos desde la universidad. La escuché llegar y tuve la intención de ir confrontarla de inmediato. No tuve el coraje suficiente y se me cayeron algunas lágrimas, luego me quedé traspuesta por un rato. Tampoco podía pararme frente a ella como un ejemplo de moralidad después de lo que había hecho con mi hijo y, aunque fue él quien me sedujo, eso no me servía de excusa y yo lo sabía. A media mañana Loredana vino a avisarme que iría a la ciudad para juntarse con algunas amigas, pero que volvería a casa por la tarde. Respiré aliviada pensando que eso me daba más tiempo para decidir que demonios le iba a decir.
—¿Estás despierta, mamá? …
Llamó Luca desde el pasillo afuera de mi dormitorio. No respondí, sólo quería estar a solas con mis pensamientos, pero él abrió la puerta y miro a su alrededor y me miró a mí. Parecía tan inocente y preocupado que sentí una oleada de calidez hacia él como madre. Puede que haya estado follando con su hermana y luego me haya follado a mí, pero en general era mi niño de siempre y mi único aliado en nuestra familia.
—¿Puedo entrar? … —Pregunto en un tono de voz neutro.
—Sí, Luca … Por supuesto que puedes …
Caminó hacia mi cama y se sentó en el borde. Estaba completamente vestido, lo cual fue un alivio; de ese modo era poco probable que me saltara encima e intentara retomar las labores de la noche anterior y no estaba de humor en este momento. Lo miré profundamente a los ojos y pude constatar que estaba realmente preocupado. ¿Estará sufriendo como yo?
—Mami … Lamento haberte dicho esto ahora … Ojalá no lo hubiera hecho, pero creo que era justo que lo supieras … Aunque para ser sincero, te lo dije porque sentí que podía tener algo a cambio … Lo siento …
Me conmovió su sinceridad y franqueza, así que decidí responder honestamente.
—Luca … No tienes nada de que disculparte … Fui yo quien cedí voluntariamente … Tú fuiste increíble y a decir verdad, me alegro de que haya sucedido …
Vi que su rostro se iluminaba y se alegraba con mis palabras, entonces proseguí:
—Lo sientas o no debemos continuar, aceptarlo y seguir adelante … ¿Cómo lo vamos a hacer?, eso depende de nosotros exclusivamente … Pero lo que me contaste me sorprendió de verdad, me hizo sentir tonta y al mismo tiempo herida por ellos …
—Sí te sirve de consuelo, mami … Fue Loredana quien sedujo a papá … Pero ella siente una gran culpa por ello … Yo le digo que no tiene porque sentirse culpable … Ahora tiene todo el amor de papá … La quiere como hija y la disfruta como amante … Pero eso es diferente a lo que él tiene contigo … Loredana también te ama y siempre ha dicho que desearía poder decírtelo …
—¿Tu padre sabe de ti y Loredana, Luca? …
—¡Oh, no! … Ni Loredana ni yo queremos que él lo sepa …
No sé explicarlo, pero eso me hizo sentir mejor; ya no era la única tonta ingenua en casa.
—¿Y cómo comenzaron tú y Loredana? …
—¡Ah! … ¡Ehm! … Ella siempre se burlaba de mí cuándo te cepillaba el pelo y también por ser virgen …
—¡Oh, no! …
Exclamé y él hizo una pausa al ver mi sorpresa. Yo suponía que él era virgen hasta anoche, pero ahora me estaba dando cuenta de que no lo era.
—¡Oh, mami! … No te preocupes, de verdad sí lo era, pero no quería que Loredana lo supiera … Entonces ella comenzó a preguntarme cosas sobre sexo, como: ¿Con quien lo había hecho? ¿Cuándo y dónde lo había hecho? … Bastante rápido descubrió que le estaba mintiendo, pero no volvió a burlarse … Ella me hablo de lo importante que era el sexo y tener a alguien experimentado y comprensivo para una iniciación … Después me pregunto si me gustaría cepillarle el cabello … Y así nos fuimos acercando y terminamos follando … Pasó mucho tiempo antes de que ella me hablara de papá y me enseñara todas las cosas que le hacía papá y lo que le gustaba que ella le hiciera … Me dijo que todas esas cosas eran las que tu y papá hacían juntos …
Loredana tenía el pelo un poco más corto que yo, pero no tan dócil. Tenía un rizado natural que a veces yo le envidiaba. Sus pechos eran amplios como los míos, una copa D, pero ella era treinta y cuatro, mientras yo era treinta seis. Además, ella era más delgada y se veía bien con sus senos.
—El problema, Luca … Es que yo siempre pensé en Loredana cómo a una hija o una amiga … Nunca cómo una rival … Y todo el tiempo ella me ocultaba todo esto … Realmente me duele …
—¿Por qué no nos sentamos civilizadamente y conversamos al respecto? … Yo no le he dicho nada, anoche cuando volvió a casa, vino a mi habitación jugosa y cachonda … pero le dije que estaba demasiado cansado, creo que ella sospecho algo, porque no se enojó … Simplemente me miró con suspicacia y se fue a su cuarto …
—¿Y cómo sacamos esto a colación? … Acaso esperas que le diga que se siente y le diga simplemente: “Sabes, Lore, sé que te has estado follando a tu padre y a tu hermano” …
—¿Quieres que sea yo quien se lo diga primero? … ¿Qué tu ya sabes todo? …
Eso fue tentador, lo admito, pero no pude evitar pensar que era una salida cobarde y fácil. Esto ameritaba algo más elaborado: Había una parte de mí, una que no estaba muy feliz, que quería hacerle pagar por la noche de insomnio que me había hecho pasar, el dolor, el rechazo, el desencanto y, por supuesto, también los celos. Si la sentara frente a mí y la confrontara con eso, seguramente ella iba a sufrir y sentir lo que yo había sentido. Tal vez de ese modo podría juzgar y aceptar de mejor manera toda esta compleja situación. Aunque sí Dios sabe que todos me habían engañado durante todo este tiempo y esto me hacía dudar de mi capacidad para saber si me estaba mintiendo o no.
—¡No, Luca! … Yo hablaré con ella por mi cuenta … Le diré también de nosotros … Entre mujeres nos entendemos mejor …
Esperaba que no se sintiera excluido, él simplemente me dio una sonrisa muy cálida y asintió con la cabeza en señal de acuerdo. Inclinándose me beso suavemente en los labios y nos hundimos en la cama, yo debajo de las sábanas desnuda y él encima de ellas, entrelazando lenguas a medida que nos apasionábamos cada vez más. ¡Hmmmmmm! Allá vamos de nuevo, pensé, y aún cuando todavía estaba confundida emocionalmente, otra vez me puse cachonda. Me sorprendí cuando él se levantó y con una sonrisa me dijo:
—¡Oh, mami! … Me tengo que ir … Voy a jugar con los muchachos … Vuelvo más tarde … Te amo …
—Yo también te amo, cariño …
Sonreí forzadamente sintiéndome abandonada.
*****



Acababa de volver del supermercado y estaba guardando las compras, me preparé una taza de té y me puse con los pies en alto en el sofá. Entonces escuché que se abría la puerta, ¿Loredana o Luca? Sentí que mis latidos aumentaban y unas maripositas en mi vientre, no sabía que esperar y muy bien esto podría transformarse en un conflicto.
—¡Hola, mamá! … ¿Hay té en la tetera? …
Era Loredana, tan extrovertida y brillante como siempre.
—Lo siento, tesoro … Sólo preparé una bolsita, pero la tetera tiene agua caliente …
—¡Oh, bueno! … ¿Quieres otro? …
—No, gracias … Todavía tengo bastante …
Realmente hubiera preferido tener algo más fuerte. Ella se acercó y se dejó caer en el sofá frente a mí. Yo ya estaba pensando en cómo enfrentar esta situación. Ella me notó pensativa.
—¿Pasa algo, mamá? … Te noto un poco callada …
Dijo sorbiendo de su té caliente.
—¡Ehm! … ¡Bueno! … ¡Sí! … ¡Hay algo que anda muy mal! … No creo que haya una manera de decir esto en forma simple, así que te lo diré sin rodeos … Sé de ti y tu padre … También sé de ti y tú hermano, Luca … Sé lo que han estado haciendo a mis espaldas … Y me gustaría saber: ¿Cómo demonios pensaste que podrías salirte con la tuya? …
Rodeó su taza con las dos manos al tiempo que abría sus ojos y su boca estupefacta. Podía oír sus jadeos en busca de aire. No despegué mis ojos de ella, vi sus mejillas enrojecerse tan abruptamente que pensé que se iba a desmayar. Pero no sentí alegría ni sensación de venganza al verla atónita, más bien sentí un poco de pena por ella. Quería odiarla, pero me era imposible. De todos modos, no se lo iba a hacer más fácil.
—¿Cómo te enteraste? … ¿Te lo dijo Luca? …
—¡Sí! … Él me lo dijo, pero no te atrevas a culparlo por ello …
—¡No, mamá! … No iba a hacerlo …
Lágrimas brotaron de sus ojos y su labio inferior temblaba.
—De verdad lo siento, mamá … Siempre tuve fantasías con papá … Una noche que tu estabas en casa de la abuela, nos tomamos unas copas y me emborraché un poco … Cuando él se fue a la cama, esperé un poco y me metí a la cama con él … Él ya dormía, pero lo desperté como me había dicho que a él le gusta … Luego no pudimos parar … Pero sé que él te ama, mamá … Yo también y realmente lo siento mucho …
Entonces me imaginé a mi marido siendo despertado mientras Loredana se lo chupaba y me vino en mente un viejo proverbio: “un pene erecto no tiene cerebro”, esa era la verdad cruda y pura.
—¿Por qué? … Es todo lo que quiero saber … Anoche me sentí herida, enojada y confundida … Pero todavía somos familia … Y con tu padre lejos de casa por un tiempo, tenemos la oportunidad de recomponer toda esta bochornosa situación, para cuando él regrese podamos seguir todos juntos y unidos … ¡Ah!, Loredana, por favor … Recuerda que te amo y siempre serás mi hija, pase lo que pase …
—¡Oh, mami! … No sé por qué empecé … Supongo que solo por fantasías de adolescente, pero ahora me encanta el sexo solo con chicos que conozco y en los cuales puedo confiar … Papá y Luca son los principales … ¿Me hace eso una malvada, mami? …
—Bueno … En parte sí … Pero una malvada muy amada, cariño …
—¡Ehm! … ¿Qué quieres decir? …
Loredana luchaba por contener las lágrimas, pero ahora estaba confundida.
—Anoche Luca y yo pasamos la mayor parte del tiempo haciendo el amor …
Casi lanzo una carcajada cuando Loredana me miró boquiabierta.
—¡Ven aquí, amor! …
Abrí los brazos para acogerla y calmarla, se acurrucó a mí mientras la rodeaba con los brazos, acariciando su cabello ella no pudo reprimir su llanto.
—¡Sob! … ¡Sob! … ¡Sob! …
—¡Sssshhhhhh! … ¡Calma, nenita! …
Seguí calmándola, sintiéndome maternalmente protectora con ella. Su cabeza descansaba en mis pechos y pensé que seguía sollozando, hasta que sentí su mano sobrevolar mi pezón, posándose en mi teta derecha, presionándola, casi sobajeándola. Entonces ella me miró con sus ojos húmedos y vidriosos, había una sonrisa inquietante en su rostro que se hizo más amplia por la sorpresa que debo haber tenido en mi cara ante su comportamiento.
—Luca lo tiene muy grande, ¿verdad, mamá? …
Entonces a mí también me causó risa y me sentí liberada de toda la tensión que se había acumulado en tan breve tiempo. Parecía que no iba a volver a sonreír nunca más, en cambio ahora todo me parecía hilarante; estallamos en risas como dos chicas compartiendo un chiste sobre un amante en común. Poco a poco nos calmamos y de repente ella me tomó la cara entre sus manos y me miró directamente a los ojos.
—Todo va a estar bien, ¿verdad, mamá? …
—Sí, cariño … Todo va a estar bien …
El rostro preocupado de ella se relajó, el ceño fruncido desapareció y dio paso a su acostumbrada carita de niña alegre y despreocupada. Me sonrió y se inclinó hacia adelante para besar mis labios. No puedo decir que fue un beso sexy, pero sus labios coparon los míos y duró más de lo que esperaba. Ella volvió a rodearme con sus brazos, su cabeza descendió nuevamente hacía mi pecho. Me quedé sorprendida por su beso tierno, pero cargado de algo más y me pregunté: ¿Podría Loredana estar tratando de seducirme, tal como lo hizo con su hermano y su padre? No era totalmente ajena a experiencias lésbicas, durante el tiempo que a mi marido le dio por intercambiar pareja, tuve la oportunidad de complacer y ser complacida por otra mujer, pero fue algo que no pasó más allá de besos y caricias, excepto una de las chicas que me hizo sexo oral y después no quiso que yo se lo hiciera a ella. De todos modos, esto me inquietó bastante, anoche con Luca había sido una especie de despertar para mí y tal vez ella me sorprendería nuevamente. Fuimos interrumpidas por la puerta que se cerró de golpe y Luca entró.
—¡Hola, mami! … Entonces ¿Hablaron ya de todo? …
Loredana ni siquiera levantó la vista, solo me abrazó un poco más fuerte. Podía sentir su aliento cálido a través de la delgada tela de mí blusa, el aliento rescaldando mi seno. Le respondí a Luca:
—Así es, Luca … Hemos hablado de todo … Ella sabe y yo sé, no hay necesidad de continuar a mentir …
—¡Gracias, Dios! … Es un verdadero alivio aclarar todo esto …
Luca vino y se sentó a mi derecha. Me reacomodé deslizándome un poco hacia atrás para no darle la espalda. Loredana permaneció apoyada a mi seno izquierdo, pero deslizó su mano sobre mi vientre y me acarició por encima de la blusa. Luca se inclinó sobre mí y me besó el cuello, su mano se deslizó sobre mi otro pecho y acarició el cabello de Loredana. Luego desabrochó uno de mis botones de la blusa, como no dije nada, siguió desabrochando todo el resto, Loredana se movió un poco para facilitarle la tarea y muy pronto escuché el clic frontal de mi broche del sujetador, dejando que mis pechos se desbordaran y él no perdió tiempo sumergiendo su cabeza sobre mi pezón derecho entre sus labios. Loredana un poco tímidamente se echó a la boca mi otro pezón y ambos iniciaron a chupar, acariciar y mordisquear mis senos hasta que comencé a jadear y gemir.


Loredana se desplazó a besar mi cuello y enseguida puso su boca sobre la mía, su lengua se introdujo en mi boca y nuestras lenguas danzaron juntitas, entonces ella invitó a mi lengua a meterse en su boca y chupó mi lengua, nos divertimos a repetir esto por algunos minutos. Luca en tanto, me había quitado la falda y levanté mi trasero para permitirle quitarme las bragas. Lo oí levantarse y alejarse. Estaba demasiado ocupada con Loredana como para prestarle demasiada atención, pero escuché que abría una caja y el ruido de una bolsa, después regresó a nuestro lado.


La mano izquierda de Loredana estaba entre mis piernas, masajeando y acariciando mi empapada conchita que se mojaba cada vez más. Hábiles dedos de mujer estimularon mi clítoris, entonces yo comencé a desvestirla a ella, la parte superior no fue un problema porque era simplemente un top, pronto tuve acceso a sus senos gloriosos de joven mujer, túrgidos y poderosos, con una tendencia a mantenerse firmes y duros, sea cual sea el movimiento que ella hiciera. Nos acercamos para disfrutar el contacto de nuestros cuerpos femeninos.
—¡A la alfombra, las dos! …
Dijo Luca tomando el control. Caímos sobre la alfombra junto a la chimenea, Loredana me hizo voltearme hasta ponerme debajo de ella, montó uno de mis muslos y acercó su ingle a la mía, enseguida noté los regordetes labios de su coño caliente presionando mi labia vaginal comenzando a frotar su vulva con la mía. Tomó mi pierna y la puso entre sus duros senos, montando y restregando su sexo con el mío. Nunca había hecho algo así, imaginé que estos es lo que llaman “tijeras”. Se sentía muy sensual su suave coño presionando mi clítoris. Miré a Luca y lo vi sentado en el sofá donde habíamos estado nosotras, estaba totalmente desnudo y con una tremenda erección, nos miraba masturbándose lentamente contemplando a su madre y a su hermana en un acto típicamente lésbico, retorciéndose en la alfombra.


Loredana sujetaba mi pierna derecha contra sus pechos y con la otra mano intentaba acariciar mi panocha, como no le resultaba precisamente cómodo, me desmontó y metió sus dedos profundamente en mi coño, lo que sentí a continuación fueron sus labios cerrándose sobre mi vagina y su lengua batallando con mi clítoris, tal como su padre me lo solía hacer a menudo. Pensando a que mi hija había sido aleccionada por su propio padre sobre cómo debía complacerme se convirtió en algo excitante y se sentía divino. En tanto Luca se había arrodillado a nuestro costado y ahora ponía su polla a mi alcance, la apuntó a mi boca y la empujó dentro, iniciando un movimiento de meter y sacar, casi al mismo ritmo que los dedos de Loredana entraban y salían de mi coño. Loredana nos miró y pude ver su boca y su barbilla brillando con mis jugos.
—¿Lo sientes, mami? … Tengo toda mi mano dentro de ti …
Eso se sentía exquisitamente cachondo, su mano era más fina y pequeña que la de mi marido, para mi era puro placer. Dejé la polla de Luca para responder.
—¡Oh, sí … Dios mío! … Sí que la siento … ¡Fóllame rico con tu mano, Lore! …
Y ella lo hizo, metió su mano hasta su muñeca y luego la tiró fuera hasta dejar solo la punta de sus dedos dentro de mí, luego siguió haciéndolo sin dejar de chupar mi botoncito del placer. En tanto Luca volvió a empujar su polla en mi boca entreabierta.


Loredana sacó lentamente su mano de mi conchita y se deslizó por mi cuerpo, aplastando mis pechos con los suyos, luego puso su mano impregnada con mis fluidos frente a mí, Luca tomó su mano y se la llevó a la boca, probando mis sabores en la mano de mi hija. Esto no le gustó mucho a Loredana y se apartó un poco. La lujuria de estar con mis hijos me estaba sobrepasando, gemí cuando Luca se apoderó de mis pezones y tiró de mis tetas hacia arriba, abrí bien mis piernas cuando su mano comenzó a juguetear con mi clítoris y me metí debajo de él para seguir chupándole su linda polla.


Vi de reojo que Loredana se acercaba a mis piernas, no quería que la polla de Luca se escapara de mi boca. Mi hija montó mi pierna derecha y levantó mi otra pierna hacia sus pechos, para acercar su pequeña conchita a la mía, otra vez estábamos entrelazadas. Tenía curiosidad sobre lo que pretendía hacer, me percaté que Luca le pasaba algo a ella. Levanté mi cabeza para ver de que se trataba y vi que era un largo consolador ¡de dos cabezas!
—Me acaba de llegar por correo, mamá … Es un regalo para ambas …
Dijo Luca con los ojos brillando de lujuria y agregó.
—Sólo Loredana lo sabía … Debía ser una sorpresa para ti … Espero te guste a ti y a ella …
Estaba tan cachonda que no dije nada, el sexo con mis hijos era formidable y eso era lo único que me importaba.
—¡Aaaahhhhhhhhh! …
Grité cuando el bruto de mi hijo me metió la mitad del consolador en mi coño; Loredana se empaló ella sola en el extremo opuesto y comenzamos a empujar nuestras caderas cadenciosamente la una contra la otra, follando nuestros coños a un ritmo creciente, pronto tomamos un cadencia acompasada que nos hacía gemir tanto a mí como a ella. Luca sostuvo el centro del consolador mientras nos follábamos, estimulando alternativamente el coño de su hermana y el mío. Sintiéndolo tan profundo en mí, me hizo gruñir como un animal en celo. Cuando pensé que estaba por correrme, el inoportuno de mi hijo nos sacó en consolador de nuestros coños. Tanto yo como Loredana reclamamos, pero él ordenó:
—¡Ya! … Ahora ambas de rodillas … A lo perrito … Colita con colita y acérquense …
Ambas obedecimos porque queríamos seguir disfrutando del placer que nos provocaba ese gordo y largo consolador. Mientras nos acercábamos trasero con trasero, miré por encima del hombro a Luca que estaba insertando la polla en el coño de su hermana y luego en mí. Seguí mirando y lo vi escupirse en la mano y frotar su polla con vehemencia, tenía una furiosa erección que hacía brillar su pene violáceo y rojizo. Inmediatamente adiviné que es lo que quería hacer, se acomodó encima del culo de Loredana y deslizó su gruesa polla en el invitante culo de ella, la hizo gritar. Por un par de minutos estábamos los tres moviéndonos a un ritmo de disciplinada sinfonía. Luego de algunos minutos, le sacó la polla dejándole el culo rojizo y abierto, volvió a aplicar saliva a su enorme polla y lo sentí con una mezcla de dolor y placer, cuando metió su gruesa polla forzando mi esfínter e introduciéndose profundamente en mi ano.
—¡Oh, mami! … Puedo sentir tu consolador … Ahora que estoy profundamente en tu culo, puedo sentirlo muy bien, mamá …
Esto me estaba haciendo alucinar de un erotismo lascivo e indecente, estaba siendo follada por mis dos hijos al mismo tiempo. Otra vez me estaba perdiendo en una nube de loco placer, cuando sentí que Loredana me quitaba el consolador de mi conchita:
—¡Quédate ahí, mamá! … ¡Quiero que te comas mi coño! …
Ella se movió ágilmente y se acostó frente a mi con sus piernas tan separadas como una gimnasta flexible, pensé que podría dolerle, pero en su rostro mostraba solo deseos que yo le comiera su jugoso coño. Me incliné y me apoyé en mis codos, con mis dedos separé un poco más la labia vaginal de Loredana que realmente estaba con su coño abierto al máximo, podía ver su rosada vagina y su jugoso agujero empapado de fluidos; me incliné y probé sus jugos con mi lengua y sentí una oleada de lujuria invadir todo mi cuerpo. Cuando comencé a lamer su clítoris, la sentí estremecerse y temblar. Al mismo tiempo, sentí como los labios de mi coño se estiraban para dejar entrar a la punta del grueso consolador de doble cabeza, mi espalda se arqueó y empujé para hacerlo entrar profundamente. Luca estaba arrodillado detrás de mi follándome con el enorme artilugio, pero eso no era todo, pronto sentí la presión en mi culo y la segunda cabeza del consolador fue empujada en mi apretado trasero. Luca manejó con fuerza el juguetico y folló mi culo y mi panocha haciéndome chillar y gemir de tanto goce y lujuria. Las contracciones de mi culo y mi conchita le impedían ir con mayor velocidad.
—¡Relájate, mami! … ¡Tómalo rico como a ti te gusta! …
Hice un esfuerzo para relajarme e inmediatamente él empujó profundamente ambos extremos dentro de mí. Seguí lamiendo el coño de mi hija con frenética pasión, me moví más abajo, forcé mi lengua lo más que pude en la profundidad del coño de Loredana, ella gimió con deleite y yo moví mi lengua como remolino succionando sus jugos que emanaban como un riachuelo a mi boca para beberlos y tragarlos. Mi hija seguía jadeando y gimiendo sin cesar de repetir:
—¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Assííí´! … ¡Ummmmmm! … ¡Que rico! …
Los abundantes fluidos de su jugosa conchita se mezclaron con mi saliva y goteó por el surco de su joven y esplendente culo, entonces mojé mis dedos en ese denso líquido para usarlo como lubricante y penetré su apretado culo con dos de mis dedos en forma lenta y profunda. Follé su culo sin dejar de mover mi lengua en su panocha empapada. Luego volví a succionar su clítoris y al mismo tiempo metí otros dos de mis dedos en su culo maravillosamente apretado y se lo follé con cuatro de mis dedos haciéndola gemir y chillar como a una loca. Puse dos dedos de mi otra mano en la parte superior de su coñito joven, separé sus labios regordetes e hice presión en los delicados pliegues de su clítoris hasta hacer emerger ese diminuto botoncito que asemejaba a un pene y que en la mujer se llama clítoris, cuando estuvo desnudo y fuera de sus primorosos pliegues rosados y mojados, quedó en evidencia el botoncito a forma de glande y lo chupé. Lo chupé y azoté con mi lengua. Loredana pareció enloquecer y se estremeció toda:
—¡Aaahhhhhhhh! … ¡Aaahhhhhhhh! … ¡Aaahhhhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Maaaaammiiiii! … ¡Que rico! … ¡Aaahhhhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Oooohhhh! … ¡Aaahhhhhhhh! …
Los muslos de Loredana intentaban de cerrarse y expulsarme de su panocha, pero la mantuve firme con mis brazos y sacie mi sed de ella cuando roció mi rostro con chorros de su vagina goteante y candente.


Mientras yo me hartaba con los sabores de mi hija, mi hijo había aumentado los empujes con el consolador y me estaba llevando al borde del orgasmo. En tanto Loredana, una vez que se calmó de su estruendoso orgasmo, se deslizó bajo de mí y comenzó a besarme lamiendo los jugos que había rociado en mi cara y barbilla. Mi cuerpo comenzó a sentir los primeros temblores, Luca sacó parte del consolador de mi coño reemplazándolo con su pene duro y grueso y Loredana estiró su mano a mi entrepierna para frotar mi clítoris. Apreté mis piernas, sentí la polla de Luca más grande que el día anterior y esa fricción me volvió loca; mis nalgas comenzaron a tiritar, mis caderas enloquecieron y empujé mi coño contra la polla de Luca que entraba y salía de mi conchita. Me estremecí y me corrí con una intensidad que me hizo abrir y cerrar los dedos de mis piececitos los cuales se encorvaron hacia abajo, luego con mis manos crispadas me aferré a las sábanas para no caer.
—¡Aaahhhhhhhhh! … ¡Uuuggggghhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Aaahhhhhhhh! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! … ¡Oh, Luca! … ¡Qué rico! … ¡Ssííí! … ¡Aaahhhhhhh! …
Arqueé mi espalda y disfruté el palpitante y espasmódico orgasmo que me regalaban mis hijos.


Perdí la noción de todo, por segundos mi mente se vació y no vi nada a mi alrededor. Lo siguiente que supe fue que estaba recostada sobre mi espalda con Loredana inclinada sobre mí besándome, su cabello sobre mi rostro cubriéndonos a ambas y luca que se deslizaba con su polla en mi panocha. Sentí que sus embestidas eran más veloces y enérgicas, de pronto lo sacó y subió por mi cuerpo a horcajadas con su polla en la mano masturbando su pene y frotando mis pechos.
—¡No, Luca! … ¡En mi boca! …
Grité suplicándole, pero él me ignoró y vi sus chorros rociando mis pezones y desparramándose sobre mis tetas. Su semen cubrió todos mis senos mientras él frotaba su polla reblandecida entre ellos.


Loredana no perdió tiempo y se botó a lamer el semen de su hermano directamente de mis pechos, recogió todo lo que pudo y luego lo compartió conmigo mientras volvíamos a besarnos apasionadamente. Luca empujó su polla entre nuestros labios y fue mi hija la que lo chupó y estrujó para volver a compartirlo conmigo, el sabor del semen de mi hijo en la boca de mi hija me excitò demasiado, metí mi lengua en su boca y chupé todo lo que pude. Entonces ella volvió a chupar la polla de su hermano tragándola profundamente en su boca. Luca me sonrió cuando se percató que yo recogía los restos de su semen de mis pechos para llevarme los dedos embadurnados de esperma a mi boca.
—Después de todo esto hay una buena noticia, mami …
—¿Ah? … ¿Y cuál sería esa buena noticia, Luca? …
—Que al menos no vas a estar sin sexo estos cuatro meses que papá no estará con nosotros …
Dijo sonriendo mientras Loredana chupaba ávidamente su gran polla.
—¡Sí! … Creo que tiene razón, hijo …
Entonces le pregunté:
—Sí, tu hermana sigue chupándote la polla, ¿crees que puedas volver a ponerte duro? …
A lo que Loredana exclamó:
—¡Mamá! … ¡Pero míralo! …
Y levantó su cabeza del abdomen de Luca y, para mi sorpresa, el bendito pene de Luca estaba otra vez duro como palo. Yo y Loredana íbamos a disfrutar esto.
* * * * *




Desde ese entonces se volvió rutina follar unos con otros; a veces los tres juntos y otras solo dos, pero no había celos entre nosotros. Todo se daba espontáneamente y eso se facilitaba porque tanto yo como Loredana usábamos solo una bata sin nada debajo mientras estábamos en casa y Luca usaba solo pantaloncitos cortos.


Una de esas veces, me encontraba yo inclinada en el lavaplatos a lavar la vajilla y Luca se acercó detrás de mí, en un segundo desató el nudo de mi bata y la tiró hacia arriba, luego empujó su polla dura y gruesa directamente en mi coño. Me tomó por sorpresa, mi coño no estaba mojado, pero él ya había lubricado su pene con un poco de mantequilla y no fue necesario que estuviera lubricada mientras el follaba mi coño fervorosamente.


En otra ocasión, cuando regresé del mercado después de haber hecho las compras, encontré a Loredana sentada en la cocina haciendo sus deberes de la universidad. Fingiendo de haber dejado caer una verdura, me metí debajo de la mesa entre sus piernas y separé sus muslos, inmediatamente hundí mi lengua en su coño. Ella se sobresaltó en un principio, pero luego abrió sus piernas y echó su cabeza para atrás relajándose y permitiéndome chupar y lamer su jugosa panocha, volvió a dar un saltito cuando empujé un grueso y frio pepino en su canal vaginal comenzándola a follar furiosamente, gritó y chilló un poco cuando se corrió en mi boca.


Ella se vengó de mi unos días después. Me encontró inclinada a lavar la vasca. Sin que yo la escuchara se ubicó detrás de mí y empujó desde abajo hacía arriba, su mano completamente embadurnada de crema directamente en mi coño. No alcancé mi siquiera a gritar cuando toda su mano me penetró y mi coño se cerró alrededor de su muñeca, automáticamente abrí mis piernas para mantener mi equilibrio y ella comenzó a follar mi panocha con toda su mano suavemente.


El puño de Loredana era perfecto para mí, su mano era larga y delicada. Cuando lo intentamos con Luca, tuvimos que desistir porque su mano era tosca y demasiado grande y me procuraba dolor. Pero Loredana disfrutaba mucho haciéndomelo a menudo y me hacía sentir como una puta con su mano revolviendo toda mi panocha. Además, usaba su lengua en mi culo y esto me transportaba directamente sobre una gigantesca ola de espasmódico orgasmo. Apenas pude mantenerme erguida, sosteniendo todo mi peso en mis brazos, mientras mis caderas se movían enloquecidas contra la mano de mi hija.
—¡Ummmmmmmm! … ¡Umpf! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Aahhhhhhhh! … ¡Hmmmmmmmm! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Que rico! … ¡Umpf, Lore! … ¡Aaahhhhhhhh! … ¡Ssííí! …


También a Luca le preparamos una sorpresa Loredana y yo. Estando boca arriba en mi cama, Loredana se había montado sobre su rostro y él estaba lamiendo su coño fervorosamente, yo estaba entusiasmada follando su polla a lo “vaquera al revés”. El pobre muchacho estaba ignaro de todo, agarré el consolador que me había dejado mi marido, lo lubriqué bien con gelatina KY, separé bien sus piernas y también sus nalgas; toqué ligeramente el diminuto agujero de su culo, él me dio unas violentas embestidas y esto hizo más fácil introducirle la punta de consolador en su apretado trasero. Lo escuché refunfuñar, pero Loredana puso su panocha en toda su boca casi sofocándolo y yo empujé unos diez o quince centímetro en su ano, inmediatamente giré el pulsante a la segunda posición y el consolador comenzó a vibrar y a meter y sacar la punta de su culo estrecho, entonces lo comencé a follar con el pene vibrador y lo puse en la primera posición, follándolo tranquilamente y ya no había ninguna resistencia por parte de él.


Todo esto al parecer lo estimuló a follarme con renovados bríos, supuse que le estaba gustando y lo volví a la segunda posición y el consolador siguió vibrando con su movimiento de meter y sacar, moviéndose también hacia los lados. Lo escuché gemir mientras follaba su culo virgen, entonces Loredana se levantó de su cara y vino a mirar. Tomó el consolador de mi mano y se arrodilló a su lado para follar a su hermano cómodamente, metiendo y sacando el consolador del culo de Luca. Él reaccionó agarrando mis cabellos, tirándome sobre su pecho, dejándome acostada sobre él boca arriba, apoyé mis pies en la cama y él comenzó a bombear su polla en forma exquisita en esa posición gruñendo como un animal mientras lo hacía.
—Así que les gusta follar mi culo, ¿eh? … Bueno … Bueno … Pero no se quejen, porque más tarde me las voy a follar por el culo a ambas … Les voy a agrandar el agujero hasta que griten … Luego me tendrán que chupar la polla y eso me va a encantar …
Dijo Luca en tono amenazante. Entonces le dije:
—¡Oh, Luca! … ¡Folla mi culo ahora mismo! …
Ignoró totalmente mi súplica, agarró mis tetas fieramente y comenzó a llenar mi panocha con su leche caliente. Loredana quitó suavemente el consolador del culo de él, mientras su polla reblandecida y goteante resbaló fuera de mi coño, enseguida Loredana comenzó a chupársela para dejarla completamente seca y limpia, después hizo lo mismo con mi coño. Realmente pude sentir como ella succionaba el semen de mi vagina, luego hizo lo que yo esperaba de ella, subió a mi rostro y compartió el semen de su hermano conmigo.


Esta vez los astros estaban totalmente alineados en nuestro favor. A mí me estaba yendo estupendo con la venta de propiedades, obteniendo una buena tajada de reconocimiento. A Luca y a Loredana les iba excelente en sus estudios académicos. Incluso a Luca lo habían seleccionado para la escuadra de basquetbol. Esto lo hizo muy popular entre las chicas, Loredana y yo le dijimos que si quería follar a alguna de ella que lo hiciera. Los chicos andaban detrás de Loredana, pero dijo que no quería nada con ninguno de ellos, que debía dedicarse por entero a sus estudios y que ya tenía bastante sexo en casa.


Por mi parte yo me sentía dichosa y satisfecha, aunque si mi marido y yo siempre habíamos gozado de una increíble relación amorosa y sexual, pero con mis hijos era del todo diferente. Ya no me sentía culpable. Éramos todos bastante maduros para haber hecho libremente nuestra elección. Tampoco me molestaba que mi marido se hubiera follado a nuestra hija por los últimos dos años. Ella era una joven bien centraba y educada, sabía muy bien lo que ella quería. También habíamos salidos de muchas de nuestras deudas.


Mi marido llamaba a casa dos o tres veces por semana, aunque me tentaba la idea de recontarle lo que estaba sucediendo en casa, había concordato con los chicos y esperarlo para mostrarle nuestras nuevas relaciones familiares. Como sé que a él le gusta el intercambio de parejas, sé que le va a gustar follarme junto a nuestra hija, ¿qué creen ustedes?


Fin


***** ***** ***** ***** ***** ***** ***** *****



El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer!



luisa_luisa4634@yahoo.com

escrito el
2026-07-09
5 4
visitas
2
votos
evaluación
10
tu voto
Denuncia abuso en esto relato erótico

Continuar leyendo cuentos del mismo autor

historia previa

Me hizo sentir de todo.

Comentarios de los lectores sobre la historia erótica

cookies policy Para su mejor experiencia del sitio utiliza cookies. Al utilizar este website Usted consiente el uso de cookies de acuerdo con los términos de esta política.