¡Si es por orden del doctor! ... - Décimo Segujnda Parte.

Written by , on 2022-07-15, genre incesto

Mamá estacionó su carro dentro la cochera y entramos en casa, mi tía estaba adormecida en el sofá, la manta con la que se había cubierto se había deslizado y pude ver sus longilíneas piernas, hasta sus bragas beige, vestía medias auto adherentes de color negro y las curvas de sus caderas eran evidentes bajo esa minifalda gris, mamá la despertó.
—¡Giovanna! … ¡Despierta! … Estamos en casa …
Me acerqué a mi tía y le di un beso en la mejilla, ella me dio un abrazo diciendo:
—¡Oh!, Alberto … Mi niño … ¿Cómo estás? …
Mamá se acercó a saludar a mi tía, ella se sentó en el sillón y bajó su falda, se recompuso y mamá se sentó al lado de ella, ambas iniciaron una conversación, yo me fui a mi cuarto a encender mi Pc para jugar un rato, además que necesitaba relajarme un poco y asimilar lo sucedido en la consulta de la doctora, también pensar en que diría mamá a tía Giovanna ¿¿Estaría la tía dispuesta a unirse a quienes me estaban ayudando a superar mi problema fisiológico??

Jugué por un buen rato, podía escuchar a mi tía y mamá conversar y reírse a carcajadas, no lograba percibir de que cosa estuviesen hablando, pero no paraban de intercambiar risas y comentarios. Me sentía ligeramente cansado, me estiré sobre mi cama y me quedé dormido. Perdí la noción del tiempo, sentí que alguien se subía a mi cama, era mamá que puso su mano en mi vientre y comenzó a desabrochar mis jeans, mi tía que estaba de pie, giro alrededor de mi cama y se subió por el lado opuesto, otra vez me encontraba en medio a dos mujeres, me hice el sorprendido y pregunté:
—¡Mami! … ¿Qué haces? … Esta la tía aquí …
—Sí … y ella sabe …
—¿Sabe? … ¿Qué cosa sabe? …
—Todo … le conté todo y está dispuesta a ayudarte … ella es de la familia y confío en ella … tú también debes confiar …
Entonces la tía comenzó a desabotonar mi camisa, mientras mamá tironeaba de mi pantalones para bajármelos, levanté mi pelvis y ella tiró bajándome boxers y pantalones, mi verga totalmente flácida vio la luz, me avergoncé delante a la tía e intente cubrir mi polla con mi mano, pero ella que había ya desabotonado mi camisa, me quito la mano y puso la suya sobre mi pene blandengue, mamá termino de sacarme mis pantalones y ropa interior, se paró a los pies de la cama y se sacó su vestido, quedando en bragas y sostén, y por supuesto en sus calientes medias negras sujetadas por su sexy liguero del mismo color, luego volvió a subirse a la cama, mi verga comenzaba a tomar un poco de consistencia y tía Giovanna se había arrodillado junto a mí, y con sus dos manitas intentaba hacerla engrosar mucho más, mamá se inclinó y comenzó a darle besitos a mi glande, la tía jugaba con su lengua bañando sus labios.

No dije nada, solo comencé a tironear la blusa de la tía, necesitaba sentir la calidez y tersura de su piel, ella se enderezó un poco y desabrocho su blusa completamente dejándome acceso libre a su tentador sujetador que era casi desbordado por sus suculentos pechos, no eran tan grandes como los de mamá, era similares a los de la doctora, pero mucho más frescos y duros, la tía se inclinó hacia adelante ofreciéndome sus regordetas tetas, de buena gana metió sus manos en su espalda y aflojó su sostén y luego lo hizo deslizar hacia adelante, quitándoselo y sus pezones comenzaron a moverse a centímetros de mi boca. Todo esto revelaba que mi amadísima tía estaba totalmente dispuesta a colaborar en la cura de mi afección.

La respiración de mi tía comenzaba a hacerse agitada, mamá me masturbaba y chupaba mi verga, mirando de cerca las acciones de mi tía, estiré mi mano y busque el botón de la falda de la tía, pero no lo encontré, pues tenía una especie de gancho, fue ella misma la que abrió el gancho, y bajó el cierre, después comenzó a mover sus caderas haciendo deslizar su falda hacia sus piernas y luego quitándosela definitivamente, vestía una especie de falda-enagua cortita que apenas cubría sus muslos, con sus pequeñas bragas color carne parecía estar desnuda, solo que entre los elásticos de las piernas, se veía una espesa maraña de vellos púbicos.

Mi corazón se aceleraba mirando las sinuosas curvas de mi tía, solo puedo decir que sus tetas y su culo eran dignos de admiración, nunca había visto los pechos de tía Giovanna, pero su culo lo había visto en bikini, las veces que vacacionamos juntos a ella con mamá. Pude observar que las bragas estaban metidas entre sus nalgas y sus glúteos eran calientes. Mi verga pulsaba en la boca de mamá, ella se dio cuenta y le dijo a mi tía:
—Giovanna … él está listo … ¿Quieres probar? …
—¡Ay! … ¡Pero no estoy lista! … ¡Hace tanto tiempo que no lo hago! …
—¡Pues quítate las bragas para que Alberto te pueda lamer! …
Mi tía se levantó con cierto apresuramiento, se veía a grandes luces de que ella no estaba preparada, me pareció divertido observar todo el alboroto que hicieron mamá y ella, mama miró la selva de vellos que la tía tenía entre sus piernas:
—¡Pero niña! … ¡Por Dios! … ¡Nunca te has depilado! …
—¡Naturalmente que no! … ¡Nunca lo pensé! … Pero si es necesario lo haré … por mi sobrinito …
—¡No!, tía … no lo hagas ahora … déjame probar que se siente así al natural como lo tienes tú …
—Alberto … ¿Deveras? … ¿Te gusta? …
—Sí, tía … ven más arriba para que me dejes probar …
Mi madre aún mantenía mi verga dura en sus manos, pero había dejado de succionar mi herramienta, ahora estaba pendiente de la tía que se había quitado sus bragas y se encaramaba en la cama montando primero mi torso y después comenzando a moverse poco a poco más arriba, hasta que su bosque de vellos cubrió mi rostro, la visual no puedo decir que era todo un programa, pero el olor exquisito de su chocho llegó a mi sensible nariz y saqué instintivamente mi lengua y comencé a apartar los vellos hasta sentir la suavidad y tibieza de sus labios vaginales cerrados.

Mi lengua se deslizó por la parte superior de su conchita, la tía agarró mis cabellos y gimió, mamá me hizo sentir su lengua y su boca en mi polla caliente y continuó a chuparme con deleite, desde mi posición, toda mi visual era copada por el vientre y las tetas de mi tía que se había sentado en mi rostro y había iniciado una especie de vaivén acompañado de gemidos que se intensificaban en igual medida en que los movimientos y los toques de mi lengua se incrementaban en su clítoris, su respiración se tornaba jadeante y agitada.

Mamá ya no me chupaba mi pija, la sentí que me montó a horcajadas, tomó mi pene en sus manos y lo empujo dentro de su panocha cálida y empapada, suavemente bajó su cuerpo hasta sentirme todo dentro de ella, cuando miré hacia arriba la vi que había estirado sus manos bajo los brazos de tía Giovanna y amasaba los estupendos pechos de la tía, junto con eso comenzó a bajar y a subir follando mi verga placenteramente:
—¡Uy! … está durito, rico y gordito …
Dijo mi madre, la tía acompañó las manos de mamá en el masaje de sus senos con sus propias manos, estaban las dos gimiendo, luego mi tía dijo:
—Antonella … estoy lista … quiero probarlo … déjame, por favor …
Sentí como mi pene resbalaba fuera del chocho de mamá cuando ella desmontó mi pelvis, entonces la tía comenzó a retroceder hacia mi verga dura y pulsante. Mamá no perdió tiempo, rápidamente monto mi rostro colocándose frente a frente a mi tía:
—¡Huéleme!, pequeño niño cachondo … ¡Huéleme y luego lame! … ¡Chupa el coño de tu madre! …
Olisqueé el coño de mamá, olía de pija y esperma, metí mi lengua entre su labia bañada, ella gimió y mi verga pareció recibir una inyección extra de sangre y vibró justo al momento en que la tía aferraba mi verga y la plantaba a la entrada de su coño peludo:
—¡Argh! … ¡Ummhh! … ¡Que grande que es! …
—Te lo dije … mi hijo salió vergudo … no sé de quien lo heredó … pero no de su padre …
Dijo mi madre mientras con su mano abría su coño para mostrarme su clítoris rosáceo, inmediatamente levanté mi cabeza para alcanzarlo y comencé a lamerlo con inusitado frenesí, ella bajó su chocho lampiño y lo restregó contra mi boca, mis fosas nasales y mis papilas estaban impregnadas con el aroma y sabor avasallador de mamá. Mientras tanto, mi tía gemía empujando mi verga dentro su ajustadísimo chocho, la tórrida estrechez de su panocha envolvió poco a poco todo mi pene y sus vellos púbicos cosquilleaban mi zona genital, la tía se movía muy despacio tratando de acostumbrarse a la dimensión de mi verga, yo me deleitaba con los zumos rezumantes del coño de mamá, estaba bebiendo de su paradisiaca afluente, mientras la afelpada concha de mi tía hacía maravillas deslizándose estrechamente alrededor de mi pene palpitante.
—¡Tía me voy a correr! …
Dije con cierta aprensión, tía Giovanna exclamó:
—¡No te atrevas! … ¡Yo estoy a punto! … ¡Espérame! …
Al escuchar esto mi madre que hasta el momento estaba preocupada de que mi lengua deleitase su rosácea panocha, estiró las manos hacia la espesa mata de pelos de la tía comenzando a jugar con su clítoris diciéndole:
—Ahora mi niña … ¡Córrete! … ¡Vamos, que tú puedes! … ¡Córrete ya! …
Animándola a correrse, se inclinó a chupar los senos de mi tía, se sentía el ruido de su succión y de sus lamidas, logrando en pocos minutos que su hermana temblase de pies a cabeza en un intenso orgasmo que le produjo quejidos y gemidos, también una especie de risa incontrolable, luego terminaron ambas en un abrazo que unió sus senos lujuriosamente. Todo ese lascivo fragor orgásmico, hizo que mi lengua se acelerara a gozar de la conchita y apretado orificio del culo de mamá, provocando también en ella el temblorcillo característico de su orgasmo, me aferré a sus caderas y empuje mi pija en lo más profundo del chocho de mi tía y descargue una copiosa cantidad de semen caliente en su estrecha vagina.
—¡Me corro! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Ooohhh! …
Grité entre las nalgas de mi madre y sintiendo los músculos vaginales de mi tía que apretaban mi pene con fuerza a intervalos irregulares, incitándome a una eyaculación potente y abundante.

No quedamos los tres casi sin aliento, mamá se recostó a mi lado a acariciarme y besarme, luego la tía hizo lo mismo desde el lado opuesto.
—¡Qué lindo que eres sobrino mío! … ¡Me dejaste llenita! …
Me decía mi tía susurrándome al oído y acariciando mis pectorales, mamá había tomado una de mis manos y la había puesto entre sus muslos carnosos y tibios, haciéndome sentir los ardorosos y bañados labios regordetes de su chocho, mientras movía lenta y acompasadamente sus caderas.
—Has sido un buen chico …
Dijo mi tía acuclillándose frente a mi verga e inclinarse a lamer mi semen mezclado con sus fluidos, prontamente mi pene volvió a reaccionar engrosándose en su boca, ella ni siquiera se inmutó cuando mi verga toco su garganta y la hizo hacer controladas arcadas, sin más ni más, ella continuaba a engullir toda mi masculinidad. Ahora tía Giovanna mostraba la experticia en chupar pollas, seguramente mamá tenía razón, ella debió chupar muchas pijas en vida suya para lograr esta habilidad qué en pocos minutos me tenía duro como palo otra vez. A cada segundo sabía exactamente como lamerme y succionar mi verga. Engullía mi pene hasta tocar su garganta y luego lo envolvía solo en sus labios, haciendo que su lengua horadase el pequeño orificio de mi glande, todo eso me provocaba unos placenteros escalofríos de tremendo placer, mamá la miraba con atención viendo como sus cabellos que ella había tomado a cola de caballo, se movían azotando el aire mientras ella tomaba mi verga una y otra vez hasta lo más profundo de su boca, digno de una chupadora pro.
—¡Me voy a correr de nuevo! …
Dije en un lastimero gemido y mamá reaccionó.
—¡Ya!, niña … ¡Basta! … Me toca a mi ahora mezclar mis fluidos con los de él … recuerda que es un tratamiento prescrito por la doctora … debemos mezclar nuestros fluidos con los de él …
—¡Oh!, sí … perdona … casi lo olvido …
Dijo mi tía y mamá cuidadosamente aferró mi verga mientras me montaba a horcajadas y la hacía deslizar dentro de su maternal chocho cálido, luego comenzó un vaivén de succión con sus poderosos músculos vaginales y en menos que canta un gallo, me hizo acabar dentro de ella, cuando sintió el derrame de mi semen, se agachó presionando sus pechos en mi pecho, con agitado respirar procedió a besarme por largo rato, sentí la mano de mi tía que acariciaba mis cojones que bombeaban a impulsos variables, más y más esperma en la suave y lampiña vagina de mamá. Habíamos conformado un trio sublime, una máquina de follar perfecta.

Después de refocilarnos con algo preparado por mamá, volvimos al dormitorio de ella y pasamos follando gran parte de la noche, la tía se bebió su ración de semen y también mi madre. Pero mi tía no me soltaba la verga, siempre su mano estaba cerca de mi pija, yo feliz de qué ella fuera tan buena a ponérmelo duro, incluso cuando sentía un poco de escozor por el roce y las continuas corridas.

No podría decir que las cosas regresaron a la normalidad, mamá follaba conmigo antes de irse al trabajo y me dejaba al cuidado de las atenciones de mi tía Giovanna, la cual no volvió a vestirse, circulaba por la casa vestida con su bata rosada y muchas veces sin nada encima. Mamá le había primero sugerido de depilarse y luego ambas se metieron en la vasca de baño y se ayudaron a afeitar completamente sus coños, me senté en el borde de la bañera cuando mamá hizo que mi tía se volteara y le afeito el culo, dejándolo liso e invitante, entonces se me despertó el deseó de probar ese trasero poco trajinado de mi tía.

Los días pasaron y yo solo esperaba el fin de semana para tener a mamá con nosotros, ella era mucho más creativa que mi tía, aun cuando la tía no bromeaba, me dijo una tarde:
—¡Fóllame hasta cuando tu semen me salga por las orejas! …
Créanme que pese a todos los esfuerzos que hice, solo se atosigó de esperma cuando me corrí en su boca y mi semen se le salió por las narices. Mi tía estaba en lo suyo cuando le baboseaba el coño y luego la ensartaba con mi verga dura, ya no gritaba, solo gemía y se corría a mares.

Mi tía se instaló definitivamente en mi cuarto cumpliendo su promesa de ayudarme en el tratamiento prescrito por la doctora, me dejaba follarla todas las veces que yo quería, pero muchas veces terminaba ensartada después de haberme jalado y chupado la verga en modo incansable. Gracias a mi exuberante juventud, la producción de semen de mis cojones batía récords mundiales, el dolor a mis cojones había casi desaparecido, ahora mi preocupación es que me dejaran tiempo suficiente para que no me provocaran escozor en mi glande las continuas mamadas de mi tía.

Debido a que la tía tuvo un largo periodo sin pareja, estaba acostumbrada a masturbarse, por lo que a menudo nos entregábamos a juegos sexuales voyeristas, ella acostada de espalda jugaba con su conchita y yo me corría sobre sus tetas jalando mi verga para rociar abundantemente sus pezones y su vientre, ella recogía luego mi semen con sus dedos y lo saboreaba mirándome cachondamente. Después de un tiempo establecimos que nos masturbaríamos en la mañana y luego después de almuerzo follaríamos, toda mi vida se convirtió en una larga sesión de tratamientos en orden a curar mi desorden fisiológico y no puedo negar que a momentos me sentía fantástico.

La tía ya no se preocupaba de las sutilezas morales de follar conmigo, se dejó de cuestionar por follar con su sobrino y acepto no solo el hecho de colaborar a mi sanación, sino que su vida sexual se realizó y comenzó a disfrutar cada revolcón que nos pegábamos en diferentes lugares de la casa. La había follado en el baño, la hice recostar en la mesa de la cocina y le comí su panocha fresca y afeitada antes de clavarle mi ariete hasta hacerla enderezarse y agarrar mis hombros gritando de placer, en el sofá de la sala me había corrido varías veces en su chocho, incluso en el jardín mientras regaba las plantas, yo regué su rosada vagina con copiosos chorros de lechita. Por supuesto que debíamos mantener en secreto nuestra relación, pero la vida era buena y nos cuidábamos para no dar en el ojo de cualquier vecino fisgón.

Mamá regreso del trabajo temprano ese viernes, yo me esperaba un fin de semana con ambas mujeres desnudas y follar un par de decenas de veces, no podía esperar de estar disfrutando del coño de mi madre, ella tenía un brillo de lujuria en sus ojos y me encantaba verla moviendo su culo y sus maravillosas tetas sin más prejuicios ni mojigaterías, mamá estaba transformada en otra mujer, plenamente consciente de sus deseos y necesidades, daba rienda suelta a su fogosidad y mi tía se le parecía mucho en ese sentido, cosa que me procuraba continuos disfrutes sexuales.
—Ve directamente al baño y dúchate …
Dijo mamá viendo mi cuerpo con gotas de sudor, recién había follado a mi tía. Ella deposito su chaqueta y bolsa en su oficina y agregó.
—Tengo planeada una noche especial para tú cumpleaños …
—Pero mami … mi cumpleaños es la próxima semana …
Se acercó a mí, aferró y apretó mi pija, luego me besó.
—Lo sé … pero he organizado una previa … y no veo la hora de estar contigo … ¡Ahora ve a limpiarte! … Te quiero fresco y limpio …
Hice lo que me dijo tratando de adivinar lo que había querido decir, mamá era siempre enigmática en su modo de comunicar conmigo ¿Quizás usaría lencería sexy?, o tendrá algún nuevo truco de dormitorio, sea lo que sea, mi verga ya pulsaba en anticipación. Me duché y afeité, mamá dice que no le importa sentir mi barba en sus muslos cuando le lamo su panocha, pero no le gusta sentirla en su rostro cuando la follo. Salí de la ducha, me sequé y me estaba echando un poco de aftershave cuando mamá entró al baño, vestía su bata nueva y transparente que había comprado la semana pasada, estaba totalmente desnuda y sus pezones marrones resaltaban bajo su ceñida prenda.
—¿Estás listo? …
—No lo sé … dime tú …
Le respondí haciendo amago de tomar mi propia bata, pero me detuvo.
—No vas a necesitar eso … quiero que esta noche uses solo esto …
Así diciendo sacó de detrás de su espalda un trozo de seda negra, la miré entre sorprendido e intrigado sin entender cuál era su intención.
—Es para tus ojos … no necesitarás nada más que esto …
—¡Guau!, mami … ¿Qué intenciones tienes? …
Dije tratando de no sonar nervioso, no me gustaba mucho la idea de perder la excitación visual que me causaba tanto el cuerpo de mamá como el cuerpo de mi tía.
—¡Oh!, no tienes ni idea, cariño … pero ya verás …
Dijo mamá, me excitaba esta cosa nueva que proponía mamá, sabía de estar a salvo en sus manos, así que me sometí sumisamente cuando ella se colocó detrás de mí y colocó la venda sobre mis ojos dejándome en completa oscuridad, me abrazó haciéndome sentir sus fabulosas tetas en mi espalda y con una mano alcanzó mi flácida verga que comenzaba poco a poco a despertarse ¿En qué momento mamá se convirtió en esta hábil y cachonda mujer?, no lo sé ni me importaba, pero me gustaba.

Mamá me tomó de la mano y me llevó a su dormitorio, no sabía que cosa intentaría conmigo mi madre, ¿Iba a atarme a su cama?, ¿Gotearía cera de vela en mi vientre y cojones? Nada de eso me llamaba particularmente la atención, pero si ella lo quería, yo quería dárselo y que lo disfrutara. Me hizo acostar en su cama e inmediatamente noté sabanas de seda nuevas. La sensación suave y fresca se sentía en mi piel. Me acomodó boca arriba y me dio un prolongado beso en los labios, su lengua recorrió todos los recovecos de mi boca, para mi gusto no duró lo que hubiese querido, ya que mi verga se alzaba a medida que ella acariciaba mi boca con sus labios. Mi imaginación estaba desbocada, sentí que se quitó su bata y la imaginé desnuda con su hermoso culo y sus preciosas tetas moviéndose alrededor de la cama, luego un largo silencio.

Después, escuché un cuchicheo y la voz de mi tía resonó en la habitación.
—Feliz cumpleaños, sobrino …
La sentí que se subió a la cama de un lado y del lado opuesto mamá se recostó a mi lado, mamá comenzó a acariciar mis pectorales y sentí el aliento de mi tía en mis lampiños cojones, su suave lengua comenzó a humedecerlos.
—Feliz cumpleaños, hijo …
Siseó mamá en mi oído derecho, justo en ese momento mi tía comenzó a lamer y chupar mi escroto, su lengua era experta, ni siquiera mamá sabía hacerlo tan bien como mi tía, era natural para ella darme un inmenso placer oral. Quería agarrar a una de las dos y follármela, pero resistí y traté simplemente de disfrutar este momento de oscuridad lleno de sensaciones, esta previa de cumpleaños me estaba gustando mucho.

Tía Giovanna succionó cada una de mis bolas en su cálida boca, luego su lengua se desplazó más abajo, a mi zona perianal, acercándose temerariamente a mi ano. La sensación era indescriptible, pero no llegó a lamer mi culo, justo antes de llegar a tocar mi orificio trasero, volvió a subir y se concentró en mi verga, lamiendo toda la longitud de mi pene, la punta de su lengua comenzó a hurguetear el pequeño orificio de mi glande, absorbiendo las incipientes gotas de semen que rezumaban de mi verga, luego dibujó círculos en torno a la coronilla de mi glande. Era extraño no poder ver lo que me estaba haciendo, pero ni concentración estaba centrada en las sensaciones que me provocaba. Los trucos de mamá eran insuperables.
—¿Te gusta eso hijo? …
Susurró mamá en mi oído sensualmente, los otros sonidos los producía mi tía succionando y lamiendo mi verga.
—¡Hmmmmm! … me encanta, mami … pero si sigue así, mi tía hará que me corra demasiado pronto …
—¡Oh!, no … no todavía …
Exclamó mamá un tanto alarmada, enseguida montó a horcajadas mi rostro y bajó su vagina hacia mi boca, a su vez mi tía montó mi verga y comenzó a balancearse una vez que la hizo entrar en su chocho, repitieron lo mismo de la última vez. No sé si fueron la suavidad de las sábanas de seda o la venda en mis ojos que me impedía ver lo que estaba sucediendo, pero no estaba mintiendo cuando dije que estaba a punto de correrme, aguanté lo más que pude, pero finalmente exploté un aluvión de esperma en la concha de mi tía, mamá se dio cuenta y dijo.
—¡Muévete! … ¡Muévete! … ¡Mezcla tus jugos con los de él! … ¡Muévete y gira tus caderas! …
Mi tía ejecutaba fielmente las instrucciones de mamá moviéndose a balancín y forzando sus músculos vaginales a ordeñar mi pene, cosa que me provocaba escalofríos y temblorcillos. Succionó la cabeza de mi polla durante varios segundos con su apretada vagina y luego se sentó tomándome profundamente, no me importaba con cuantos había follado, pero me encantaba como lo hacía.
—¡Oh!, mi Dios … Tía … no te detengas …
Tan pronto como dije eso, mi tía me desmontó y comenzó a chupar mi polla enardecidamente, yo tomé las caderas de mamá y hundí mi lengua profundamente en ella, mi tía acariciaba mis bolas y me chupaba, yo lamía el chocho de mamá con pasión y ella apretó mi rostro con sus muslos y comenzó a temblar, entonces cambié y lamí su culo, tratando de penetrar ese estrecho y familiar orificio.
—¡Aaaahhhh! … ¡Aaaahhhh! … ¡Ssiii! …
Gritaba mi madre.
—¡Ssssiiii! … Lámeme el culo …
Mi tía de golpe dejo de chuparme la verga.
—¿Cosa? … ¿Qué le estás pidiendo? … ¡Que te lama qué? …
Mi tía preguntaba curiosa y un tanto disgustada.
—¡El culo! … quiero su lengua en mi culo … es maravillo y siempre hace que me corra … él es muy bueno chupando y lamiendo mi trasero …
—¡Ay!, Antonella … como puedes ser así con tu hijo …
—Si quieres saber, él no solo es bueno a lamerme mi culito … también me ha metido su verga hasta hacerme ver estrellitas … yo te lo recomiendo …
—¡Ay!, Antonella … ¡Eres una puta! …
—¡Mira quien lo dice! … ¡Te he visto todas las veces que te has corrido con la verga de Alberto! … ¿No me vengas a decir que ha sido solo por su tratamiento? …
—Bueno … yo … ¿Pero en el culo? …
—¡Sí! … Y fíjate que se siente muy rico …
—Pero ese orificio está hecho para que salgan cosas, no para que entre nada …
—Son terminales nerviosos y si bien lubricados, se siente exquisita una gruesa pija ensanchando el camino …
—¡Ay! Antonella … ¿Cómo te puede gustar eso? …
—Porque lo he probado … y tú no puedes opinar si no has probado …
Esperé pacientemente a que mamá y mi tía concluyeran su discusión, mamá logró hacer dudar a mi tía y resolvieron que lo intentarían conmigo más adelante, mi pene dio un par de palpitaciones pensando al estrecho culo de mi tía. Mientras me deleitaba con las caricias que me prodigaban estas dos fenomenales mujeres, no aguanté más de estar inmerso en este mundo de oscuridad, así que me arranqué la venda de mis ojos.

Parpadeé por algunos instantes, no me costó mucho acostumbrarme a la luz, ya que mamá había encendido algunas velas y todo el dormitorio estaba iluminado por esa tenue luz que reflejaba sombras que se movían, con tetas que se cimbraban en modo lujuriante, mamá y tía estaban completamente desnudas y lucían formidables, mamá me miró y se acercó a mí.
—Feliz cumpleaños hijo …
Tía Giovanna también se aproximó por el lado opuesto y me beso en los labios.
—Feliz cumpleaños sobrinito …
Me hicieron exasperar un poco, porque era una farsa, mi cumpleaños sería la semana sucesiva.
—Pero si hoy no es mi cumpleaños … es la próxima semana …
Mamá me miró ofendida.
—No importa … este es un ensayo … la previa … la próxima semana lo haremos en grande … tú tía dejará que folles su culo … ese será parte de tu regalo de cumpleaños …
—Sí … así será … compórtate y hazte merecedor de mi regalo … no nos hagas enfadar con tus reclamos …
No dije una sola palabra, solo puse mi mano en la nuca de mi tía y empujé mi pija en lo profundo de su garganta haciéndola toser, ella no se amilanó y siguió engullendo mi verga hasta tocar mi pelvis con sus labios.
—No tienes nada de qué preocuparte … relájate y deja que nos ocupemos en sanar tu mal …
Dijo mamá acariciando el redondo culo de mi tía que estaba agachada chupando mi verga, se veían muy atractivas las dos hermanas compartiéndome lascivamente. Era difícil no pensar en ellas como dos hembras seductoras y cachondas. Mamá comenzó a abrir las nalgas de tía Giovanna e inicio a lamer el surco entre sus glúteos, la tía separó sus rodillas dejando más espacio a la lengua de mamá, al parecer mamá dio en el blanco, porque vi a tía Giovanna enarcar su espalda y empujar su trasero contra el rostro de mi madre, a la vez que su boca se deformaba en una lujuriosa mueca de placer.

Mamá había teñido sus cabellos de un cobrizo brillante que contrastaba con el rubio claro de mi tía, sus cuerpos eran muy similares, solo que las tetas de mi tía eran más pequeñas y más duras, también su trasero era más pequeño y más firme. Tía Giovanna sintiéndose muy caliente se giró y quedó frente a mi madre, tomó su rostro y la besó en la boca, se estuvieron acariciando un rato, quería agarrar mi polla y follar a una de las dos, peri desistí dejándola que disfrutaran ese momento lésbico entre las dos hermanas.

A un cierto momento ellas dejaron de besarse, escuche siseos y susurros entre ellas, no sé qué cosas se decían, pero mi madre asintió, luego me miró.
—Tú tía quiere que le beses el culo …
—¿Y tú crees que le gustará? …
Pregunté un tanto preocupado, habiendo asistido a la discusión que tuvieron entre ellas anteriormente, entonces mi tía dijo.
—¿Quieres o no quieres mi trasero? …
—Yo sí … ¿Y tú? … tengo que sentirlo de tus labios … ¿Quieres o no quieres que lama tu culo? …
—¡Sí!, quiero …
—Tía, dime claro que es lo que quieres …
—Quiero que lamas mi culo … eso quiero … al igual que hiciste con tú madre … nunca hombre alguno me ha tocado ahí … quiero que seas el primero … lame mi culo … por favor …
—¡Ya! … no seas regodeón … lame el culo de tu tía …
Era el acicate que faltaba, mi madre animándome a lamer el ano de su hermana, aparte que yo de hacía tiempo que lo deseaba. Tía Giovanna montó mi rostro mirando hacia mis pies, tomé sus caderas y mi lengua se perdió en su coño, para después comenzar a humedecer el pequeño orificio anal de ella, los gemidos no se hicieron esperar, mamá aprovecho de jugar con los senos de mi tía, mientras frotaba su coño sobre mi pija semi dura.

Mi lengua viajaba vorazmente entre las nalgas de mi tía, pero por más que las estiré y abrí sus glúteos, no pude penetrar el estrecho orificio de su ano, lamí incontrolablemente su culo y ella lo agradeció empujando su trasero en mi cara, casi perdí la noción del tiempo disfrutando su delicioso trasero, escucharla chillar y gemir era más que una recompensa para mí, en tanto mi verga se había endurecido y se deslizaba entre las nalgas de mamá. Todos mis reparos se disiparon y me entregué libremente al libertinaje de mis dos mujeres.
—¡Oh!, mi Dios … Antonella … Alberto chupa mi culo divinamente ...
—Entonces … ¿Te gustó? ...
—¡Sí! ... ¡Joder, sí! ...
Estaba seguro de que mamá disfrutaba al ver a su hermana gimiendo y gozando de la lamida a su trasero. Sentí que me aferraba la verga y se sentaba en ella, su estrecho y conocido esfínter cedió a la presión sobre mi pija y rápidamente sus posaderas se apoyaron en mis muslos con mi polla profundamente enterrada en su culo, mamá gimió y se acomodó para hacer deslizar mi polla libremente en su cálido recto. La tía había enloquecido meneando su culo en mi boca.
—¡Mierda, me voy a correr! … ¡Chupa! … ¡Chupa mi culo! … ¡Chúpamelo! … ¡Eso! ... ¡Ssiii! ... ¡Así! ... ¡Aaaahhhh! ...
Era curioso notar qué tía Giovanna se corría casi igual que mamá, ella jadeaba y gemía apretando mi rostro con sus muslos mientras su cuerpo temblaba y empujaba aún más sobre mi rostro casi sofocándome, levanté mi cabeza para tomar una bocanada de aire, en eso mamá dijo entre dientes.
—¡Qué rico! … ¡Lo tengo enterrado enterito en mi culo! …
Tía Giovanna desmonto mi rostro rapidamente.
—¿Haber? ... ¡Quiero ver! ... ¡Déjame ver como folla tú culo! …
Se fue y se agachó detrás de mamá a mirar mi verga sumergida en ese océano de nalgas, mamá se levantó graciosamente para dejar mirar a mi tía y luego se volvió a sentar, después no paró más, me estaba follando con su trasero mientras tironeaba de sus duros pezones, no le importaba que de cuando en vez se le escapara algún pedo, disfrutaba al máximo de la dureza de mi pija que entraba y salía de su angosto ano. Tía Giovanna le dijo a mamá.
—Eres muy nalgona y no se ve nada …
—¿Y cómo quieres que me ponga? …
—En cuclillas … debe ponerte en cuclillas …
Mamá hizo como decía mi tía y luego se movió arriba y abajo.
—Ahora … ¿Me ves? …
—¡Oh!, sí … ahora se ve cómo esa magnifica pija te perfora el culo … es increíble … ¿Estás segura de que no te duele? …
—¡Por supuesto que no! … ¡Me encanta! … es la pija de mi hijo … jamás me haría daño …
Mamá había comenzado a aumentar la velocidad de sus movimientos y chillaba en modo estridente, la tía no se perdía ninguno de sus movimientos.
—Y a ti Alberto … ¿Te gusta follar el culo de tú madre? …
—Mi madre es única … siempre ha estado a mi lado para mí … amo y me encanta todo lo que hago con ella … yo y ella somos uno …
Mamá me sonrió afectuosamente. Sujetaba sus tetas que rebotaban arriba y abajo con sus movimientos verticales, pero luego de un rato, quizás porque era cercana a su orgasmo o quizás porque se sentía cansada, volvió a arrodillarse, se abalanzó sobre mi presionado sus senos contra mi pecho, sus temblores y convulsiones me indicaban la llegada de su corrida, finalmente mamá convulsionaba abrazándose a mí con pasión, mientras jadeaba y gemía, su esfínter se contraía acompasadamente apretando mi verga y haciéndome explotar dentro de su recto.
—¿Cómo fue eso hermanita? …
—¡Ay! Giovanna … no podría explicarte lo genial que fue … la polla de mi hijo es la mejor …
—Mi esposo nunca me hizo nada parecido … eres una puta con suerte …
—Mi marido también me hacía de todo … pero ahora con mi hijo ya no lo extraño …
—Eres una culona afortunada, hermana …
Mamá y mi tía continuaron a conversar sobre temas cachondos, yo me moría de ganas por ir al baño, así que me excusé con ambas y me fui al baño a aliviar mi vejiga. Mientras me relajaba vertiendo mi exceso de líquido, pensaba en lo afortunado que era al encontrarme en la cama con dos bellas mujeres, la fantasía clásica del macho. Además, con la energía necesaria para satisfacer a ambas, había visto que mamá me había ayudado un par de veces y me fascinaba ver a mamá con esas tendencias lésbicas, había acariciado las tetas de la doctora y también había hecho correrse a mi tía frotando su clítoris ¡¡Qué maravilla de madre tengo!!

Volví al dormitorio y encontré a mis amadas charlando animadamente, mamá se giró a hablarme.
—Alberto … ven y cuéntale a tu tía como la doctora hizo que te corrieras …
Me hicieron espacio entre ellas y yo relaté a mi tía los pormenores acaecidos en la consulta de la doctora, tía Giovanna me escuchaba atentamente, le encantó la parte cuando la doctora se bajó su sostén para mostrarme sus exuberantes pechos, le dije que mamá la había acariciado y que ella le había correspondido con un beso. Le expliqué la dedicación y colaboración de la doctora, luego mamá agregó otros detalles, finalizando con la sugerencia de la doctora de involucrarla a ella como colaboradora al tratamiento y la intención de conocerla a futuro, mi tía aceptó y estuvo de acuerdo en asistir con nosotros a la próxima cita con la doctora.

Continuara …

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