Cogida en un microbus por festejar mi cumpleaños

Written by , on 2020-06-12, genre orgías

cogida en un microbus por festejar mi cumpleaños
esto paso el sabado 18 del 2019, yo me la habia pasado casi todo el dia en el centro y estaba muy agotada. En casa había avisado a mi hija y mi esposo que iba a llegar tarde porque mis amigas y yo habíamos decidido irnos a celebrar que en unos dias seria mi cumpleaños. Le había avisado también a mi marido que esa noche posiblemente no lo llegaria. regresando a la casa del centro me a cambe mis jeans por una faldita negra, mi suéter holgado por una blusa de botones al frente, escotada, mis tenis cambiaron por unas zapatillas; me maquillé y arreglé a sali con mis amigas; la idea era ir a divertirse y tomar algo. Salimos a eso de las 8:30 p.m. Yo no sabía cómo decirle a mis amigas que me sentía cansada y que no tenía mucho ánimo para salir; pero al final ellas me dijeron que también se sintieron muy cansadas, por lo que lo que iba a ser una gran noche de antro y parranda terminó en un simple salida a tomar unos tragos.

Estuvimos platicando durante dos horas aproximadamente y al salir vimos que solo lorena era la que traía carro (un matiz) y en total éramos nueve, por lo que era imposible que cupiéramos en el carrito. Yo le marqué a mi marido para que fuera por mí, pero tenía el celular apagado y en casa no contestó nadie; entonces mi amiga margarita me dijo que su esposo iba a ir por ella, por lo que me darían un aventón a donde yo quisiera, pues también llevarían yasmin.

Nos despedimos de los demás y nos quedamos en la calle esperando; varios autos se detuvieron al pensar que éramos prostitutas, pues Jimena y yo traíamos unas pequeñas minis, y Sara traía unos mallones ajustadísimos y una blusa corta; Nosotras solo nos reíamos y rechazábamos a los que nos invitaban. La mayoría eran señores de más de 45 años que andaban de parranda.

Poco antes de las 11:00 de la noche llegó el esposo de mi amiga y nos subimos al auto las tres. Jimena y Sara vivían hacia el sur-poniente y yo hacia el oriente, por lo que el esposo de mi amiga no estaba como muy contento de tenerme que llevar, sobre todo porque Jimena no le había dicho nada antes. Yo me di cuenta de la m*****ia del Señor y entonces le dije que me dejara en un paradero de camiones y microbuses o en un sitio de taxis, y aunque Jimena insistió que me llevaran hasta mi casa, al el le pareció mejor mi idea y me llevaron a una avenida para tomar un microbus o un taxi

Me bajé y nos despedimos muy contentas quedando muy formales que el siguiente viernes sí nos iríamos de farra. El auto del Papá de mi amiga arrancó cuando todavía no terminábamos ni de hablar, se notaba que su esposo ya tenía prisa por irse.

Había solo un taxi en el sitio, en el cual estaban recargados dos señores y me dirigí hacia ellos, pero en ese momento vi en mi bolso que no traía suficiente dinero, pues me lo gasté en el la cuenta y yo había pensado pagar con tarjeta en el antro, pero supuse que los taxistas no aceptarían el pago de esa manera y me daba miedo que me llevaran a un cajero automático a esas horas. Me quedé unos segundos pensando que hacer y decidí marcarle a Jimena para ver si era posible que me prestara algo de dinero, si aún no iban lejos y podía regresar; saqué mi celular, me extrañó que estuviera apagado, pues siempre lo tengo prendido. Al querer encenderlo me marcó que no tenía batería, por lo que ya no pude hacer ninguna llamada ni mandar mensajes. Al no saber qué hacer, decidí preguntarle al taxista si aceptaría pago con tarjeta de crédito; me acerqué a los dos tipos y les pregunté si aceptaban esa forma de pago; uno de ellos me dijo sarcásticamente: “Pues con tarjeta no, pero aceptamos cuerpomático, jajaja”. Su broma me m*****o y además sentí como ellos me miraban morbosamente desde que me acerqué; así que me alejé lo más rápido que pude aun escuchando sus risas y burlas. Estaba a punto de desesperarme, entonces vi que aún había un microbus y era de la ruta que me deja a cuatro cuadras de mi casa. Afortunadamente si traía suficiente para el pasaje, así que me subí y vi que estaban el conductor y su ayudante; le pagué al conductor indicándole que me bajaría en plaza oriente; no pude evitar ver la mirada morbosa de los dos hacia mis tetas y mis nalgas en especial hacia mi escote pronunciado, pero no dije nada para que no me fueran a bajar . El conductor era un tipo viejo, gordo , con la nariz llena de agujeros, se veía de unos cincuenta años. El ayudante era un muchacho como de 18 años, delgado y muy moreno, vestido como regetonero

Había tres pasajeros en el micro, una pareja de unos 25 años él y unos 20 ella; ambos me barrieron con la mirada cuando pasé hacia atrás, pero de diferente forma, ella con desprecio y él con morbo; incluso ella se m*****ó con él; habia otro pasajero era un señor con unas cuantas canas, panzón con pinta de mecánico, que su ropa se veia sucia ; el marrano me barrió de arriba a abajo cuando pasé cerca de él sin ninguna discreción, pero no hice caso. Me fui hasta la parte de atrás y me senté hasta el fondo, en el asiento más largo del micro, que es como para cinco personas, pegada a la ventanilla y cerca de la puerta trasera, al sentarme pude ver que tres de los tipos no habían dejado de verme todo el camino; ellos se voltearon como tratando de disimular, pero si me di cuenta, solo el chico que iba con su pareja tuvo que aguantarse las ganas de voltear. Me sentí aliviada de ver que iba esa pareja; busqué el pequeño atomizador con gas pimienta que siempre traigo en mi mochila.

Miré el reloj, ya eran las 11:30 de la noche. Empezó a pasar el tiempo y el chofer no prendía el micro; a esas horas a veces esperan que llegue más pasaje, pero ya todo estaba desierto. Una familia con dos hijos pequeños que paso prefirió irse en taxi.

El sueño empezaba a vencerme, por lo que saqué un chicle y me puse a masticarlo, eso me ayudó a aguantar un poco para no dormirme.

Otro tipo, un flaco alto como de 38 años se subió al micro, saludó al chofer y a su ayudante y le dijo: “¡pues ya vámonos, ya no hay gente!” Por fin el conductor encendió el micro, cerró las puertas y arrancó con una lentitud desesperante.

Al parecer era la última corrida de la noche y por eso iba despacio; prendió su radio y puso música de cumbias, pero tuve que aguantarme porque no podía ponerme a escuchar mi celular con los audífonos que siempre traigo.

Fuimos avanzando lentamente, yo me había puesto mi bolsa en las piernas y veía hacia la calle, pero tenía ganas de nada; sentía la mirada de dos o tres de ellos cuando volteaban, pero evité voltear a verlos para que no creyeran que les estaba dando “entrada”. Lo que sí lamenté fue traer esa faldita y esa blusa con un escote tan pronunciado y no haberme quedado en mis “fachas”.

Empezaba a cabecear, mastibaca el chicle, pero por más que intenté mantenerme despierta, fue imposible, no me di cuenta a qué hora me perdi.

Me desperté cuando sentí que alguien me jalaba de las piernas; abrí los ojos y intente ver en donde estabamos y note qu ya estaba en plaza oriente, (hay una zona de fabricas que sale a la central de abastos) y estaban tres de los tipos mirándome con lujuria en sus rostros; el cuarto me jalo tratando de acostarme en el pasillo a lo largo del micro; entonces reaccioné tratando de zafarme y buscando soltarme, pero mi mochila no estaba en su lugar, la vi tirada muy lejos de mí; perdí el control y empecé a forcejear: “¡Hey, suéltenme! ¿Qué les pasa?”; traté de manotear y tirar patadas hacia todos lados, creo que alcancé a darle a alguno de ellos; pero les fue muy fácil someterme y me hicieron acostarme sobre el pasillo. Mientras yo trataba de defenderme ellos me decían: “¡Quieta mamacita, putita, no te resistas, la vas a pasar bien!” “¡Cálmate perra!”, “¡Mira la putita se defiende, vamos a enseñarle!”.

En el forcejeo mi falda se subió hasta la cintura, dejando ver mis piernas completamente y mi pequeña tanga, tenia unos cordones para amarrarse por los costados; me parece que eso excitó más a mis atacantes, porque no dejaban de ver hacia esa zona; incluso alguno comentó: “mira que rico calzoncito trae la putita, ya está lista”. Mientras me defendía, yo trataba de ver dónde estaba la pareja de novios y al chico, pero ya no los vi, supuse que se habían bajado antes.

Ellos lograron acostarme en el pasillo del micro y uno me sostuvo las manos por encima de mi cabeza; otro me detuvo las piernas impidiéndome seguir pataleando, mientras los otros dos jaloneaban mi ropa tratando de quitármela. La falda ya estaba arriba, así que me quitaron mi bratanga desamarrando los listones, la blusa la jalaron y todos los botones del frente se soltaron facilmente; para mi mala suerte, mi sostén se abrochaba del frente, así que les fue muy fácil desabrocharlo y dejar mis tetas libres y a su merced.

Ellos me miraron con morbo por unos segundos y luego de inmediato se dispusieron a cogerme. Yo estuve intentando safarme todo el tiempo y cuando vi lo que pretendían grité con más fuerza: “¡NO, ¿QUÉ HACEN?, DETÉNGANSE CABRONES, SUÉLTENME DESGRACIADOS, NO, INFELICES, QUE NO, NOOOOOO!”

Ellos parecían exitarse con mis gritos, parecían a****les en brama, lo siguiente que hicieron fue ponerse de acuerdo: el que me sostenía las piernas me hizo abrirlas y dijo: “¡ahí te voy!”, pero otro lo detuvo y le dijo: “¡no mames guey, yo voy primero, fue mi idea!”; el anterior todavía se atrevió a decir: “pero es que voy a llegar tarde y se va a preocupar mi vieja, me apuro”. Los otros tres se burlaron de él: “¡uuuuyyyy lo regaña su vieja, mejor llégale ya maricón!”, él, herido en su orgullo reviró: “nel, ni madres, esta puta está mejor que mi vieja, me espero, pero voy segundo, ¿eh?”. Me di cuenta que este era el señor pelón que parecía mecánico; él se quitó y el que me detuvo las piernas fue el chofer, con toda su gordura se acomodó poniendo una rodilla sobre el asiento del micro y la otra pierna apoyada en el suelo, me hizo levantar las pierna casi sobre mi cabeza y les dijo que las detuvieran cada quien una, él con lal manos libres agarró su verga y sin ningún miramiento lo clavo con fuerza en mi vagina sin lubricación alguna; el dolor al sentirme penetrada de esa manera fue tan fuerte que grité sin control: “¡¡¡AAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGHHHHHH NOOOOOOOOOOOO, AAAAAYYYYYY ME DUELE CABRON, SÁCALO, SÁCALO POR FAVOOOOORRRR, AAAAYYYYY!!!”, pero él no hizo ningún caso, metió hasta el fondo su gordo pene y se detuvo un segundo, luego empezó a meterlo y sacarlo con fuerza brutal, sin hacer caso de mis quejidos y mi dolor; al contrario, mientras me cogia me dijo: “¡Así, puta, así, grita más fuerte, al fin que nadie te escucha y me excita cuando se resisten!”. Los otros tres tipos que yo alcanzaba a ver ya se habían quitado los pantalones y se masturbaban viendo como el infeliz gordo me violaba.

El gordo sudaba como puerco y seguía con su mete-saca sin compasión, y de repente me vi con ua verga dentro de mi boca abierta, sentí su sabor amargo; era del que me sostenía las manos con una sola mano; en ese momento pude ver que era el reguetonero ayudante del chofer; de inmediato volteé mi cara hacia al lado contrario y cerré los labios con fuerza para evitar que pudiera volver a meterlo, pero él me tomó con una mano de las mejillas, apretándolas y obligándome a abrir la boca; me hizo voltear de nuevo y al mismo tiempo que me decía: “¡abre la boca y chúpame la verga puta!”, volvió a meter su verga en ella.

De nuevo quise voltearme, pero él no me dejaba y empezó a meter y sacar su verga obligándome a mamárselo mientras el otro infeliz me seguía penetrando por la vagina. me senti muy humillada de esa forma y sin pensarlo apreté los dientes mordiendo al desgraciado que me obligaba a chupárselo.

El infeliz soltó un tremendo grito de dolor, me soltó las manos y me jaló el cabello mientras gritaba: “¡¡¡AAAAAAYYYYYY DESGRACIADA, AAAAAAYYYYY SUÉLTAME PERRA!!!”; aflojé la mandíbula y él sacó su pene; me soltó y se fue por el pasillo del micro gritando y agarrándose la entrepierna; el gordo me sacó su pene y fue a ver que le pasaba a su amigo; los otros dos también fueron tras él a ver que sucedía.

Aprovechando que me soltaron y que estaban distraídos, me levanté, tomé mi bolsa del suelo e intenté salir por la puerta de atrás del micro; pero estaba cerrada, escuchaba los gritos de dolor del reguetonero mientras yo trataba intentando de abrir la puerta con una mano, pues con la otra sostenía mi bolsa y agarraba mi blusa abierta; en eso estaba cuando de repente sentí que me jalaban del cabello y me tiraron al piso; solté mis cosas para agarrarme el pelo y tratar de que me soltaran. El flaco que se había subido al ultimo al micro, me arrastró del cabello por el pasillo hasta la mitad del micro; me dijo: “¡Pinche puta, con que te vas a poner difícil, ¿eh?, ahora vas a ver pendeja!”; entonces de un salto pasó encima de mí, se hincó y me jaló la falda; yo quería levantarme, pero él jalaba tan fuerte la falda que casi me tenía de cabeza; sosteniéndome de los tubos que fijan los asientos al piso, pataleé y me revolví tratando de que me dejara, pero él logró su objetivo y me quitó la falda; de nuevo intenté levantarme, pero dos manos me sujetaron los brazos contra el piso; era el gordo chofer que me impidió moverme; al ver su mirada sentí mucho miedo, tenía los ojos inyectados en sangre y su rostro era de verdadera m*****ia; me dijo: “¡Maldita puta, ya desgraciaste a mi compadre, pero vas a ver cabrona, no te la vas a acabar!” y luego le dijo al flaco: “¡Órale cabrón, chíngatela!”.

les grité: “¡SUÉLTENME, DESGRACIADOS INFELICES, ASÍ SERÁN BUENOS, BOLA DE PUTOS!”; pero no tuve resultado alguno, al contrario, se enojaron más y el gordo me dijo: “¿Ah con que somos putos?, ¡ahorita vas a ver lo que son verdaderos machos, puta pendeja!”. Vi que ponerme difícil no dio resultado, por lo que pensé que tal vez suplicando se apiadarían de mí y me dejarían ir, así que comencé a hacerlo: “¡No, por favor, por lo que más quieran, por favor ya déjenme, no diré nada…. ¡AAAAAAAAYYYYYY!” Mis súplicas no sirvieron de nada, el flaco ya me clavaba su verga hasta el fondo de mi vagina y de inmediato empezó un mete-saca salvaje con una malévola sonrisa en el rostro.

Mientras, el gordo chofer me dijo: “¡Mira pinche puta, me vas a mamar la verga y ni te atrevas a morderme porque yo si te rompo la jeta, ¿entendiste cabrona?!” Lo vi tan enojado y decidido que no tuve más remedio que decir que si moviendo la cabeza; entonces él levantó su enorme cuerpo y me colocó su miembro en la boca, poniendo sus brazos a los lados de mi pecho sosteniéndose del piso con ellos y comenzó a meterlo y sacarlo de mi boca sin que yo pudiera hacer nada, tuve que chuparlo . Otro me sostenía los brazos, pero el enorme cuerpo que tenía frente a mi cara me impedía verlo.

Durante varios minutos fui penetrada por la vagina y por la boca sin poder evitarlo; de nuevo sentí el impulso de morder, pero recordé las amenazas del chofer y me aguanté; gritaba, pero mis gritos de nada servían y no encontraba manera de zafarme de esa situación; ellos me decían: “¡aaaahhhh que sabrosa estas puta, trágate toda mi verga!, ¡Ay cabrona, que sabrosa panocha tienes, aún estás cerradita, que rico te lo tragas!” y seguían entrando y saliendo salvajemente de mí sin compasión. De repente el gordo se vino en mi boca y metiéndome su pene hasta la garganta me dijo: “¡aaaaahhhh que rico, trágate toda mi lecha perra, aaaaahhhhhh ssssiiiii!”. Tuve que tragarme su viscosa leche sentía ganas de vomitar.

El chofer se levantó aún con su pene escurriendo sobre mi cara y mi cuello; entonces pude ver que el que me sostenía los brazos era el pasajero gordo que me veía con cara de lujueia, cerré los ojos; supuse que él metería su pene en mi boca también y apreté los labios, pero nada pasó. El que me cogía por la vagina seguía entrando y saliendo con fuerza salvaje, él estaba hincado, mis nalgas estaban sobre sus muslos y mis piernas alrededor de su cuello, facilitando la entrada de su miembro en mi panocha hasta el fondo. Aunque me sentia humillada, decidí ya no gritar ni suplicar, no quería darles el gusto de verme mas humillada, por lo que solo decidi aguantar. Solo empecé a desear que acabaran pronto para que me dejaran ir.

Pero el flaco no terminaba, seguía entrando y saliendo de mi vagina sin compasión y el pasajero gordo lo apuraba, pero él le contestó: “Espérate güey, esta vieja es para disfrutarla, si no te gusta ya te puedes ir largando” y siguió cogiéndome sin parar. El gordo se quedó callado esperando su turno sin soltarme los brazos.

Estaba agotada, jamás me hubiera imaginado estar tirada en el piso lleno de mugre de un microbús, semidesnuda y siendo penetrada por un grupo de cerdos. Lamenté no haber sido aceptado que me llevaran y también al haberme dormido en el viaje.

Fue más de una hora lo que tardo en en terminar, pero al fin el maldito flaco terminó dentro de mí gritando: “¡AAAAAAAHHHHHH YAAAAAAA, YAAAAAAA, AHHHHHH!”.

Abrí los ojos y vi la cara de satisfacción del flaco con los ojos en blanco y también vi que el mecanico ya sonreía malévolamente; supe que él sería el siguiente en cogerme. le dijo al flaco: “¡pásate para acá y ayúdame a detenerla!”; el flaco se subió por los asientos del micro y se pasó a donde estaba el gordo que se levantó y caminó sober mi, cuidando de no pisarme. Fue un espectáculo asqueroso ver al gordo desnudo pasando por encima de mí, su miembro y sus huevos colgando y su enorme trasero gordo, arrugado y seboso pasando por ahí. Cerré de nuevo los ojos tratando de no verlo, pues de solo imaginar que en unos instantes estaría dentro de mí, sentí asco.

Sentí como el gordo se hincó y me tomó de los tobillos; solo espere la inminente penetración, pero entonces sucedió algo peor: el maldito infeliz le dijo al flaco que me sostenía las manos: “ayúdame a voltearla”. Abrí inmediatamente los ojos, pues supe que eso solo significaba que queria cogerme por mi culo. De inmediato empecé decirle: “¡NO, NO, ESO NO, NOOOO , NOOO POR FAVOOOR!”, pero fue inútil, por más que me resistí y grité, no pude evitar que me pusieran boca abajo; el flaco me tomó de las axilas y el gordo de las piernas y me voltearon con relativa facilidad. Entonces me jalonearon la blusa, la quitaron totalmente al igual que mi sostén, dejándome completamente desnuda.

Una vez que me tuvieron boca abajo, indefensa y desnuda, el flaco me tomó de un brazo y procedió a amarrarlo al tubo de los asientos, la otra mano me la pisó para que no pudiera moverla, de nuevo grité, pero eso no les importaba.

El tipo flaco me estaba amarrando cuando sentí que el mecanico me abría las nalgas, escupió en mi ano y colocó su verga erecta en la entrada de mi culo; empezó a empujar con fuerza y yo a pujar de dolory a retorcerme: “¡NOOOOO, NOOOO QUE NOOOO, NOOOO, AAAAAYYYYYGGGGHHH, NO POR FAVOOOOR ESO NOOOOO, AAAAAAYYYYGGGHHH, SÁCALO, SÁCALO, SACALO, AAAAAAAHHHHHGGGGGG!”. El mecanico no tuvo misericordia alguna, empujó y empujó hasta que metió completa su verga en mi pobre ano; luego me aplastó con su enorme cuerpo y empezó abombear mi pobre culo, masacrándolo al mismo tiempo que bufaba y me decía al oído: “no sabes cómo me gusta cogerte por el ano putita y mi pinche vieja nunca me deja, así que voy a disfrutar tu culito apretado todo lo que pueda, jajajaja”. Luego se enderezó y siguió bombeandome sin misericordia.

Ya mis manos estaban atadas a los tubos que sostienen los asientos, yo empujaba con mis nalgas y apretaba el culo tratando de evitar el inmenso dolor que me estaba causando el mecanico con su verga, sentía que me ardía el culo, mis hojos lloraban por el dolor, él seguía bombeandome salvajemente y riéndose de mí. Incluso me dijo: “a ver muérdeme como mordiste al chavo, ándale, muérdeme con el culo perra”.

Levanté la cara y aunque tenía el cabello delante, alcancé a ver que se acercaba el ayudante del chofer al que le había mordido el pene; me miró primero con odio, luego de hincó delante de mí y tomándome del cabello me levantó la cara y dijo: “no me hubieras mordido puta, verás cómo me voy a vengar, no te la vas a acabar puta pendeja”; luego me escupió en la cara, se levantó y llamo por telefono a alguien. Él se sentó en uno de los asientos del micro y se decirle al que le llamaba que se trajera a sus carnales.

Empecé a llorar y a gritar desesperada, esperaba un poco de compasión: “¡NO, YA NO POR FAVOR, YA NO, YA BASTA, POR FAVOR, DÉJENME, AAAAUUUUCCCCHHH, , POR FAVOOOORRR, YAAAA!”. El ayudante del chofer se inclinó, me tomo del cabello haciéndome arquear la espalda, y me dijo a la cara y me dijo: “¡Cállate puta, esto no es nada, espera a ver lo que te falta!, ¿te gusta andar de puta?, espera a que llegue mi cuate y sus carnales”. , ¿ Me tiré en el suelo, soportando la salvaje cogida que el mecanico me daba por mi adolorido ano., impidiéndome moverme.

El mecanico metía su miembro hasta el fondo de un golpe y luego lo sacaba totalmente; esperaba un momentito y de nuevo volvía a meterlo hasta el fondo con salvajismo; con cada arremetida yo sentía más dolor y me quejaba, pero ya sin gritar: “¡MMMPFFFHHH!”. El tipo realmente estaba disfrutando lo que me hacía; en un momento me tomó de la cadera y me hizo levantar el culo, con las rodillas en el piso; entonces él se colocó en cuclillas y volvió a meterlo y sacarlo muchas veces en esa posición, solo me decía: “¡Ah que culo pinche güerita, que rico culo, se me antojó desde que te subiste con esa faldita de prostituta y me coqueteaste!”. Iba a contestarle que yo jamás le coquetearía a un tipo como él, pero el ayudante me dijo: “¡no hables puta!”.

Por fin, después de un tiempo que se me hizo eterno, el mecanico terminó llenándome las entrañas con su caliente semen. Me soltó y quedé tendida en el suelo; trataba de soltarme, pero no podía.el reguetonero les dijo a sus amigos: “¿Alguien mas se va a cojer a esta puta? Porque no tardan is cuates y no se la van a poder coger”.

El chofer fue el que dijo: “espérate cabrón, esta vieja está como para cogérsela varias veces, no mames, deja yo también le doy por el culo”, a lo que el flaco terció: “yo también me la voy a coger por detrás, no chingues cabrón diles que se esperen, ¿Qué tu no le vas a dar?”. Entonces el chico dijo algo que me hizo estremecer de miedo: “no, yo me la voy a acabar; no solo me la voy a coger, la voy a hacer que suplique y que desee no haber nacido a la hija de la chingada”.

Entonces el chofer y el flaco se pasaron atrás de mí y el chofer se hincó; colocó su miembro en mi ano y empujó con fuerza metiéndolo con fuerza hasta adentro; de nuevo me hizo pujar: “¡AAAAYYYYYGGGGGHHHHH!” a lo que el ayudante de nuevo me dijo: “¡pinche puta, si bien que te gusta cabrona, al rato vas a ver y entonces si pedir mas!”

El chofer no dijo nada, solo gemía metiendo y sacando su miembro con fuerza salvaje, masacrando mi pobre ano; fueron varios minutos hasta que se vino también dentro de mí.

El mecanico al parecer ya se había ido, pues no lo veía por ningún lado.

Fue el turno del flaco, de igual forma me metió su verga en el ano sin ninguna compasión; me dispuse a aguantar hasta que terminara pero el flacotambian disfrutaba cogerme por el ano.

El flaco si gemía de placer y me decía: “¡aaaahhh que rico culo apretado tienes putita, estás para disfrutarte varias veces, sssshhhhh, que rico aprietas, se ve que te gusta que te cojan el culo ¿verdad puta?!”. No aguanté más estar callada y solo pude decir: “¡Ya, ya termina favor, y de nuevo el regetonero me dijo: “¡Que te calles puta , espera a que te tengo preparado supliques de verdad! faltan mis carnales que te cojan” y diciendo eso abrió la puerta y entraron otros tes chavos de su edad. No quise ni imaginarme lo que tardarian ellos . se acerco uno y me dijo "que rica estas puta te va a gusta como te vamos a coger entre los tres pinche puta escandalosa!”, ya te escuchamos desde afuera

Seguí aguantando, de ahí en adelante solo se escuchaba algo así como quejidos: “¡MMMMGGGHHHH, NNNGGGGGHHH, FFFFFHHHH!”.

El que me cogia el culo seguía entrando y saliendo salvajemente e insistiendo en preguntarme si mí me gustaba lo que me hacía; de repente se inclinó recostándose sobre de mí y aplastándome con su peso y metió sus manos debajo de mi cuerpo para apretarme las tetas con fuerza.

Fueron minutos interminables, él seguía y seguía bombeandome y burlándose de mí, mientras yo seguía sufriendo y muy preocupada los que faltaban.

Por fin, después de sentir que fue una eternidad, el flaco se vino dentro de mi culo ya adolorido, al hacerlo me apretó sin piedad las tetas, clavándome sus uñas en ellas, volví a gritar de dolor y mis gritos de nuevo.

El flacosacó su pene chorreante de mi ano y dejó escurrir semen en mis nalgas y espalda, dijo: “¡ah que buen culo güerita, que buen palo nos aventamos puta, si me recupero rápido nos echamos otro!” y se sento atras. los tres nuevos se acercaron y me dijeron ahora si vas a disfrutar

El ayudante habló dirigiéndose a los 3 nuevos: “orale carnales cojansela ente los 3 a esta puta no le dejen ningun oyo libre, esta puta ya esta probada y sabemos que aguanta todo, pueden hacerle todo lo que quieran". El flaco, le dijo al ayudante: “sale, ya me la chingue hay se las dejo"

El primero de los amigos de reguetonero me solto y se acosto en el pasillo diciendome puta ahoa si vas a sentir un acho, haciendo que lo montara mientras el segundo paso por enzima y comenzo a cogerme por el culo, en ese momento mi cuerpo temblaba incontrolablemente, y el segundo me decia que rico me comia su verga por el culo, que era la mas puta que habia conocido, preguntando en que esquina trabajaba de prostituta, entre los dos me penetraban ritmicamente entrando y saliendo completamente una a la vez y yo solo gemia AAAAUUUUCCCCHHH, MMMMGGGHHHH, AAAAAAAHHHHHGGGGGG,los dos me decian las mismas fraces llamandome puta, perra, prostituta barata, come vergas, y que se nota que me encanta la verga, asi estuvieron penetrandome sin descanso por mas de 35 minutos hasta que el primero que estaba debajo se tenzo y senti como bombeaba toda su leche dentro de mi vagina, segui aguantando las penetraciones del segundo por poco mas de 10 minutos hasta que tambien se dejo caer en mi espalda y senti como bombeaba su semen caliente en mi culo, el tercero se puso de acuerdo con el chofer para entre los dos hacer lo mismo comigo.

el chofer se cambio por el que estaba debajo y de igual forma me montaron sobre el pero ahora de espalda y penetrandome por el culo, diciendome "verdad que te gusta como te meto la verga en el culo puta?, ahora si te convertimos en un deposito de semen" el chavo que faltaba puso mis piernas de cada lado subre los asientos y comenzo a clavarme su verga din piedad hasta el fondo, yo ya totalmente resignada a dejarme hacer, por cerca de 30 minutos estuvieron cogiendome entre los dos hasta que se vinieron nuevamente dentro de mi, mu culo y mi vagina escurrian semen,yo estaba totalmente bañada en semen y sudor de todos los que me habian cogido esa noche.

ya eran aproximadamente las 4:30 de la madrugada, cuando por fin se cansaron turnarse para cogerme, pero antes de dejarme ir. me mostraron los videos y fotos que me habian tomado desde que subi al microbus, cuando me dormi y mientras me cogian entre todos, incluso le tomaron foto a mi identificacion de la escuela, dijeron que eran para compartirlos a todos los de la ruta, para cuando me vieran, me reconocieran y supieran que lo puta que soy, tiraron mi ropa y bolsa a la calle y avanzaron unas calles y me dejaron salir.

al bajar me aventaron unas monedas a los pies y me dijeron, "eres la prostituta mas barata que hemos contratado, puedes darte por servida puta te dejamos donde pagaste tu pasaje, te esperamos haber cuando nos vuelves a visitar, y si no luego te caigo en tu trabajo, me dijo el reguetonero", solamente camine primero por mi ropa y mis cosas sintiendome demaciado agotada, cada paso que daba sentia las piernas como iban escurriendo todo el semen que salia de mi culo y vagina y mi cuerpo lleno de semen sudor y tierra del pasillo del microbus, segui entre las calles y cruzando por el estacionamiento de la plaza oriente para llegar a mi casa y limpiarme, esperaba que no hubiera nadie. por suerte no encontre a nadie mas de camino y al llegar a mi casa solo acerte a entra sin hacer ruido para no despertar a nadie, entre a la casas y fui directo al baño para limpiarme el sudor y todo el semen que me escurria y el que ya se habia secado, depues de limpiarme lo mejor que pude fui a mi recamara y me acoste a dormir.

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