A los 11 años me iniciaron
por
Pedronapo63
género
primeras experiencias
Estoy escribiendo mis vivencias a finales de los años 60s en una casa de huéspedes que tenía mi mamá en lo que se llamaba en Caracas "El Paraiso Viejo", donde la mayoría de las residentes eran estudiantes del Instituto Pedagógico.
Había una chica maracucha, que se llamaba Maritza T, que era novia de un gorila de los que trabajaban en un servicio de transporte de valores, que tenía un GTO espectácular, al que vi una vez abofeteando a una de las chicas que vivía en la residencia de mi mamá, que era novia del patán ese.
Un dia mientras tenía el carro estacionado, a escondidas le rayé la pintura del vehículo con un destornillador (le hice una traza de una pinga) además de otros rayones, y que por ser de noche no se dio cuenta, y supe que el pendejo ese se había arrechado cuando vio el estropicio al otro día (lo contó Maritza mientras tomábamos la cena), y yo al día siguiente le dije a ella, que yo le había rayado el carro a su novio -porque nadie le iba a pegar a ella-, quien después de mostrar sorpresa, abrió mucho sus ojazos, vio a los lados y me tomó la cara con sus manos, para darme el primer beso en la boca que recibí en mi vida, y después de abrazarme me dio las gracias muy emocionada.
Maritza T, siempre que se fijaba cuando la estaba viendo, y se agachaba cuando estaba cerca con cualquier excusa, para recoger un lápiz o una hoja de papel.
Siempre subía la cabeza para agarrarme en el acto de estar bucéandole las tetas (que las tenía enormes) y ser reía conmigo con picardía, como diciéndome -te agarré husmeándome-.
Recuerdo clarito que hubo un fin de semana que me quedé castigado después de una pelea en la escuela, y mi mamá se llevó a la playa a mis hermanos, lo que me dejó en la casa solo con la señora de servicio y las chicas que vivian en la residencia.
Como estaba castigado, no podía salir del cuarto, y la cachifa se pasaba el dia viendo TV.
Era tiempo de vacaciones en el Pedagógico y la residencia estaba casi vacía.
Bueno, que estoy leyendo historietas antes de dormir, y siento que abren la puerta. Era Maritza, con una dormilona clarita, que le dejaba ver todo.
Se sentó al lado mio y me dijo que si podía hacerme compañia...Yo, que no estaba seguro de qué hacer le dije que si -por supuesto- y me pidió una historieta que hojeaba sin mucho interés, más pendiente de ver lo que yo estaba haciendo, y no podía dejar de verle las tetas enormes de pezones oscuros y grandes como una moneda de a fuerte.
Ella me preguntó que si nunca había visto los senos de una mujer, yo le dije que habia visto los de mi mamá y mis hermanas, pero ella me cortó: -No-. Los de una mujer que no sea nada tuyo- y yo le dije que NO, y me preguntó si yo quería ver los de ella...
¡Yo sin palabras asentí con la cabeza, y que en dos segundos se saca la dormilona y me deja ver esas espectaculares tetazas!
Me pregunta entonces ¿si las quiero tocar? Si, con la cabeza, y me agarra las manos y se las pone en las lolas, y me dice que las toque, y que les haga cariñitos, Yo muy obediente, me dejé llevar...Me dice muy seria que no haga bulla.
Ya yo tengo la pinguita tiesa y que me pregunta si les quiero dar besitos. Y que me agarra la cabeza y me pone a mamarle las tetonas -que estaban superparadas- y empieza Maritza a gemir y a tocarme la verga que estaba como un clavo caliente.
Me pregunta en el ardor que si quiero besarla. Yo asiento otra vez. Pero yo creía que era como en las películas. Labio contra labio, pero que llega este mujerón y me mete la lengua en la boca y ya metida en mi camita, comienza a manosearme mas duro la verguita.
Maritza me dice que no le diga a nadie "de esto"y yo le juro que no diré nada. Y que me dice, hace tiempo que yo queria hacer esto contigo, yo se que yo te gusto, y me pregunta: -¿Nunca te han mamado el pipí? Yo niego, y me pregunta otra vez: -¿Quieres que te lo mame? Yo asiento como un poseso, mientras le sigo toqueteando las tetas.
Bueno que Maritza se inclina y comienza a mamarme -creo que empezaba a tener vello púbico- y yo sentía que era como cuando me pajeaba -pero más rico y tibio- Iba y venía de la pinga a besarnos de lengua, entre besada y mamada, me preguntó que si ya yo acababa, y hacía unas semanas que ya me estaba viniendo cuando me masturbaba. Y le dije muy orondo que si.
Este mujerón, me sigue mamando pero con los ojos de ella fijos en los mios, y me excitaba ver como se metía toda mi pinga (que yo juraba que era enorme) en la boca sin problemas, me chupaba la cabeza y me pasaba la lengua por las bolitas.
Que sigue mamando y se da cuenta que me estoy viniendo, y se pone a chuparme sólo la cabeza, y entre mamada y mamada creo que se me vienen las cataratas del Niágara.
¡Maritza recibe la carga de semen en la boca, y se sonríe como si estuviera asombrada! Se traga la lechita, y para mi sorpresa sigue mamándome la paloma, y me dice algo asi como: ¡Quiero toda tu lechita Raulito! ¡Eres un niño bueno! Dale toda la lechita a tu mami Maritza ( Me acuerdo como si hubiera pasado ayer ).
Se fue al baño a lavarse la boca con enjuague bucal, y no regresó.
Yo fui a la cocina a buscar un vaso de agua, y vi que la cachifa se había ido a la cama.
Subí y me fui a meter al cuarto que Maritza compartía con otra chica, y me dice un poco molesta que me salga.
Me sentí regañado y me fui con el rabo entre las piernas.
Al rato, despues de apagar la luz, siento que abren la puerta. Era Maritza que viene con una toalla en el hombro, y se mete en la cama. Me dió un piquito y me empezó a hacer cariñitos, y un poco llorosa me hace prometerle en susurros que no hable de esto con nadie, porque la podian meter presa, pero yo le juré que nunca diría nada.
Con la luz apagada nos empezamos a dar besos otra vez. Y que me pone sobre ella y me pide que le mame las tetas, pero yo quería besarla con la lengua (me encantó ese primer beso francés) y entre beso y mamada de tetas me empieza a mamar la verguita otra vez, y que me pregunta: ¿Nunca has cogido con una mujer?
Te va a parecer mentira, pero yo no sabia que era "coger". Ella supo que yo estaba perdido, y fue cuando me dijo que coger era cuando el hombre le metía la pinga en la cuca a la mujer.
Por supuesto lo negué. Ella me preguntó que si yo quería coger con ella, y yo le dije que ¡SI!
Estaba bien excitada por toda esa mamadera de tetas y besos, pero creo que era por la acción de estar jugando en la cama con un niño que hubiera podido ser su hijo.
Que empieza a mamarme la pinga, y me dice: -Ahora me vas a meter el güevo en la cuca-
Se lo metí, y me quedo quieto y ella me dice: Ay! Raulito, mételo y sácalo hasta que acabes.
¿Acabe? ¡Ayyy. Raulito hasta que se te salga la lechita! ¡Pero me dices!
Creo que estuve bombeando como 20 minutos. Ella hacía ruidos sensuales en susurros,
Hasta que siento que me estoy viniendo y se lo dije. Ella muy excitada me agarra por el culo con sus dos manos y me jaló hacia su pelvis cuando estaba sintiendo el chorrito, y después que me vine se quedó muy quieta hasta que la respiración se hizo regular.
Cogimos otra vez esa noche, y en la mañana cuando me desperté ya se había ido.
Regresó dos noches seguidas a hacer travesutas conmigo, porque mi familia estaba en Tucacas en casa de mi tio, y la sra, de servicio parece que no le interesaba nada sino ver TV.
Maritza fue mi hada madrina, que me dio el mágico regalo de las primeras cogidas.
Había una chica maracucha, que se llamaba Maritza T, que era novia de un gorila de los que trabajaban en un servicio de transporte de valores, que tenía un GTO espectácular, al que vi una vez abofeteando a una de las chicas que vivía en la residencia de mi mamá, que era novia del patán ese.
Un dia mientras tenía el carro estacionado, a escondidas le rayé la pintura del vehículo con un destornillador (le hice una traza de una pinga) además de otros rayones, y que por ser de noche no se dio cuenta, y supe que el pendejo ese se había arrechado cuando vio el estropicio al otro día (lo contó Maritza mientras tomábamos la cena), y yo al día siguiente le dije a ella, que yo le había rayado el carro a su novio -porque nadie le iba a pegar a ella-, quien después de mostrar sorpresa, abrió mucho sus ojazos, vio a los lados y me tomó la cara con sus manos, para darme el primer beso en la boca que recibí en mi vida, y después de abrazarme me dio las gracias muy emocionada.
Maritza T, siempre que se fijaba cuando la estaba viendo, y se agachaba cuando estaba cerca con cualquier excusa, para recoger un lápiz o una hoja de papel.
Siempre subía la cabeza para agarrarme en el acto de estar bucéandole las tetas (que las tenía enormes) y ser reía conmigo con picardía, como diciéndome -te agarré husmeándome-.
Recuerdo clarito que hubo un fin de semana que me quedé castigado después de una pelea en la escuela, y mi mamá se llevó a la playa a mis hermanos, lo que me dejó en la casa solo con la señora de servicio y las chicas que vivian en la residencia.
Como estaba castigado, no podía salir del cuarto, y la cachifa se pasaba el dia viendo TV.
Era tiempo de vacaciones en el Pedagógico y la residencia estaba casi vacía.
Bueno, que estoy leyendo historietas antes de dormir, y siento que abren la puerta. Era Maritza, con una dormilona clarita, que le dejaba ver todo.
Se sentó al lado mio y me dijo que si podía hacerme compañia...Yo, que no estaba seguro de qué hacer le dije que si -por supuesto- y me pidió una historieta que hojeaba sin mucho interés, más pendiente de ver lo que yo estaba haciendo, y no podía dejar de verle las tetas enormes de pezones oscuros y grandes como una moneda de a fuerte.
Ella me preguntó que si nunca había visto los senos de una mujer, yo le dije que habia visto los de mi mamá y mis hermanas, pero ella me cortó: -No-. Los de una mujer que no sea nada tuyo- y yo le dije que NO, y me preguntó si yo quería ver los de ella...
¡Yo sin palabras asentí con la cabeza, y que en dos segundos se saca la dormilona y me deja ver esas espectaculares tetazas!
Me pregunta entonces ¿si las quiero tocar? Si, con la cabeza, y me agarra las manos y se las pone en las lolas, y me dice que las toque, y que les haga cariñitos, Yo muy obediente, me dejé llevar...Me dice muy seria que no haga bulla.
Ya yo tengo la pinguita tiesa y que me pregunta si les quiero dar besitos. Y que me agarra la cabeza y me pone a mamarle las tetonas -que estaban superparadas- y empieza Maritza a gemir y a tocarme la verga que estaba como un clavo caliente.
Me pregunta en el ardor que si quiero besarla. Yo asiento otra vez. Pero yo creía que era como en las películas. Labio contra labio, pero que llega este mujerón y me mete la lengua en la boca y ya metida en mi camita, comienza a manosearme mas duro la verguita.
Maritza me dice que no le diga a nadie "de esto"y yo le juro que no diré nada. Y que me dice, hace tiempo que yo queria hacer esto contigo, yo se que yo te gusto, y me pregunta: -¿Nunca te han mamado el pipí? Yo niego, y me pregunta otra vez: -¿Quieres que te lo mame? Yo asiento como un poseso, mientras le sigo toqueteando las tetas.
Bueno que Maritza se inclina y comienza a mamarme -creo que empezaba a tener vello púbico- y yo sentía que era como cuando me pajeaba -pero más rico y tibio- Iba y venía de la pinga a besarnos de lengua, entre besada y mamada, me preguntó que si ya yo acababa, y hacía unas semanas que ya me estaba viniendo cuando me masturbaba. Y le dije muy orondo que si.
Este mujerón, me sigue mamando pero con los ojos de ella fijos en los mios, y me excitaba ver como se metía toda mi pinga (que yo juraba que era enorme) en la boca sin problemas, me chupaba la cabeza y me pasaba la lengua por las bolitas.
Que sigue mamando y se da cuenta que me estoy viniendo, y se pone a chuparme sólo la cabeza, y entre mamada y mamada creo que se me vienen las cataratas del Niágara.
¡Maritza recibe la carga de semen en la boca, y se sonríe como si estuviera asombrada! Se traga la lechita, y para mi sorpresa sigue mamándome la paloma, y me dice algo asi como: ¡Quiero toda tu lechita Raulito! ¡Eres un niño bueno! Dale toda la lechita a tu mami Maritza ( Me acuerdo como si hubiera pasado ayer ).
Se fue al baño a lavarse la boca con enjuague bucal, y no regresó.
Yo fui a la cocina a buscar un vaso de agua, y vi que la cachifa se había ido a la cama.
Subí y me fui a meter al cuarto que Maritza compartía con otra chica, y me dice un poco molesta que me salga.
Me sentí regañado y me fui con el rabo entre las piernas.
Al rato, despues de apagar la luz, siento que abren la puerta. Era Maritza que viene con una toalla en el hombro, y se mete en la cama. Me dió un piquito y me empezó a hacer cariñitos, y un poco llorosa me hace prometerle en susurros que no hable de esto con nadie, porque la podian meter presa, pero yo le juré que nunca diría nada.
Con la luz apagada nos empezamos a dar besos otra vez. Y que me pone sobre ella y me pide que le mame las tetas, pero yo quería besarla con la lengua (me encantó ese primer beso francés) y entre beso y mamada de tetas me empieza a mamar la verguita otra vez, y que me pregunta: ¿Nunca has cogido con una mujer?
Te va a parecer mentira, pero yo no sabia que era "coger". Ella supo que yo estaba perdido, y fue cuando me dijo que coger era cuando el hombre le metía la pinga en la cuca a la mujer.
Por supuesto lo negué. Ella me preguntó que si yo quería coger con ella, y yo le dije que ¡SI!
Estaba bien excitada por toda esa mamadera de tetas y besos, pero creo que era por la acción de estar jugando en la cama con un niño que hubiera podido ser su hijo.
Que empieza a mamarme la pinga, y me dice: -Ahora me vas a meter el güevo en la cuca-
Se lo metí, y me quedo quieto y ella me dice: Ay! Raulito, mételo y sácalo hasta que acabes.
¿Acabe? ¡Ayyy. Raulito hasta que se te salga la lechita! ¡Pero me dices!
Creo que estuve bombeando como 20 minutos. Ella hacía ruidos sensuales en susurros,
Hasta que siento que me estoy viniendo y se lo dije. Ella muy excitada me agarra por el culo con sus dos manos y me jaló hacia su pelvis cuando estaba sintiendo el chorrito, y después que me vine se quedó muy quieta hasta que la respiración se hizo regular.
Cogimos otra vez esa noche, y en la mañana cuando me desperté ya se había ido.
Regresó dos noches seguidas a hacer travesutas conmigo, porque mi familia estaba en Tucacas en casa de mi tio, y la sra, de servicio parece que no le interesaba nada sino ver TV.
Maritza fue mi hada madrina, que me dio el mágico regalo de las primeras cogidas.
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