¡Hueles fantástico, mamá!
por
Juan Alberto
género
incesto
He terminado finalmente mi último año de enseñanza media y debo prepararme para la universidad. Tengo un trabajo a tiempo parcial cargando y descargando camiones. Es un trabajo duro, pero el salario es bastante decente para mis necesidades de estudiante. Soy un poco flacucho, pero debido a mi trabajo, tengo una buena musculatura. Esto me da una buena apariencia ante las chicas.
Por causas inherentes a mi edad, soy un adolescente, tengo impulsos difíciles de controlar. En estos últimos años mamá me ha atrapado masturbándome un par de veces, por suerte ella nunca dijo nada, solo recomendarme de cerrar bien la puerta cuando lo hiciera.
El problema es que a mí me excitaba justamente eso, el peligro y la emoción de ser sorprendido practicando mi adición. Al principio era del todo accidental, ahora se convirtió en una práctica usual. A veces comenzaba a masturbarme cuando sabía que ella giraba alrededor de casa en las labores hogareñas cotidianas. Recientemente ella me atrapó varias veces, algunas de ellas, se me quedó mirando por largo rato, sobre todo cuando pensaba que yo no me había dado cuenta. Ponía bien en muestra mi polla para que ella la viera toda, entonces cuando sabía que ella me estaba mirando, aumentaba considerablemente la velocidad de mi mano para correrme con toda mi potencia ante los ojos de ella. Mi clímax era intenso y copioso la emoción y excitación eran impagables.
Mamá es una mujer promedio, este año va a cumplir cuarenta años. Para ser mujer es bastante alta, casi un metro ochenta. Cabello castaño claro, un rostro cuadrado y armonioso, muy linda y se mantiene en una forma estupenda. Le gusta caminar, hacer yoga y otros ejercicios que aprende en la Internet y que no tengo idea de como se llaman, pero son cosas del lejano oriente. Doy por sentado que sus piernas son las mejores de toda la provincia.
Me encanta verla con sus pantalones de yoga o leggings estrechos y delgados. Marcan muy bien sus redondas nalgas tonificadas y el relieve de los labios de su coño. Está muy orgullosa de sus pechos de copa D, pero a veces se queja de que son más una molestia porque le estorban en algunos ejercicios gimnásticos. A todos mis amigos les encantan sus senos y me dicen que tengo una mamá muy sexy. A más de alguno lo he amenazado con darle un par de trompadas si se atreve a insultar su natural belleza.
Una tarde, llegué a casa sudoroso y sucio. Entré al baño que compartimos mi hermana y yo para ducharme. Había una pila de ropa sucia en el cesto de la ropa usada. Cogí una camiseta de mi hermana, Giovanna, justo debajo había un par de bragas verde limón. De esas que se ven en los catálogos de lencería sexy. Las tomé, definitivamente debían ser de mi madre, mi hermana es demasiado flacucha para calzar una bragas de esta medida. Esto me pareció extraño, mis padres tienen su propio baño y tienen su propio cesto de ropa usada.
Me fijé que la entrepierna estaban de otro color. Era una mancha de humedad femenina bastante reciente, probablemente secreciones de coño. Las cogí y me las llevé a mi nariz. ¡Santo demonio! Olía a paraíso, este era el olor de una mujer de verdad, inhalé profundamente, ¡Oh, Dios! Era un olor fantástico. Al instante mi polla se puso dura como piedra de rio. Mantengo las bragas junto a mi nariz mientras con la otra froto la dureza de mi verga. En ese momento se abre la puerta del baño de golpe.
—¡Mauro! …
Casi me voy de espaldas, solté precipitadamente las bragas que cayeron al cesto. Me sobresalté muchísimo. Era Cristina, mi madre. Nunca la oí llegar a la puerta. Perdido en el aroma de sus bragas no me di cuenta de nada.
—¿Sí, mamá? …
Dije con un nudo en mi garganta.
—¡Escucha bien! … Tu papá y yo vamos a salir a cenar … Dejé algo que te podría gustar … En el refrigerador hay bastante comida por si tienes hambre … También dejé un dinero sobre la mesa por si quieres ordenar algo … Tu hermana esta trabajando hasta tarde … Nosotros no volveremos muy temprano … Te amo, querido …
—Está bien, mamá … Disfrútenlo … Yo también te amo …
Mamá se fue cerrando la puerta. Me quedé pensando, ella es muy enigmática a veces y muy directa en otras. Sin embargo, sus palabras siempre tienen un significado. ¿Qué fue lo que dijo? “Dejé algo que te podría gustar” ¿Qué me quiso decir? ¿Dejó sus bragas a propósito para mí? Decidí no pensar mucho en el asunto, ahora lo que me importaba era que mi polla estaba dura como palo y esto me distraía de cualquier otro pensamiento. Cogí de nuevo las bragas y enterré mi nariz en ellas en esa humedad del entrepierna; inhalé repetidas veces la fragancia, mi polla pulsaba enfebrecida, comencé a bajarme los pantalones de prisa, mi polla se enredó en la pretina y luego se liberó estrellándose contra mi vientre.
Las cosas pasaban en modo vertiginoso. Estaba tan cachondo que mi cerebro estaba inhabilitado a pensar o percibir algo diferente de las húmedas bragas de mi madre. Olfateé con avidez el tesoro húmedo que mamá había imprimido en ese trozo de tela, lo lamí buscando de poder saborear su sapidez. Moléculas de su gustoso coño fueron procesadas por mi cerebro, en mi mente apareció un coño gordito y peludo bullente de fluidos. Esto era nuevo para mí. En otras ocasiones ya había olido alguna de sus bragas, pero esta era la única vez que las encontré con sus fluidos frescos, aunque escasos. Suficientes para estimular mis neuronas cachondas y obtener un goce supremo al poder lamer y probar su crema. ¡Dios de las alturas! ¡Esto sabe tan bien como huele!
Acaricié mi polla enérgicamente sin separar las bragas de mi nariz. Fantaseando con el chocho de mamá. Imaginándola frente a mí con sus piernas abiertas y su panocha goteando el elixir de su encantadora conchita, viéndome masturbarme con sus sexys bragas usadas. Animándome, pidiéndome que me corra en sus bragas, diciéndome de dejar sus bragas untas con mi semen. Instruyéndome a olfatearlas hasta que eyacule en ellas. Que ella querría verme disparar toda mi carga en sus lindas bragas. Mirando cada ráfaga de esperma que sale disparada de mi verga.
Antes de darme cuenta, mi polla hizo explosión y comencé a rociar una enorme carga sobre las baldosas del baño. Quería correrme en sus bragas, pero me fue imposible separarlas de mi nariz, la sensación de olerlas y fantasear con el coño de mamá me lo impidieron. De cualquier manera, el orgasmo fue fabuloso. Me puse de pie sintiéndome un poco mareado. Limpié mi carga del piso y puse la ropa en el cesto junto a toda mi ropa sucia, excepto las bragas. No las iba a soltar así de rápido. Me duché y comí algo de lo que mamá había dejado para mí.
Me encanta la fantasía de que mamá me atrape y me mire mientras me masturbo, pero cada vez que se presenta la oportunidad, me pongo tímido y me acobardo. Como esta noche mientras olisqueaba las sexys bragas de ella que casi me sorprende haciéndolo. Me fui a la cama reflexionando sobre lo acaecido con mamá y lo que ella me había dicho, me quedé dormido pensando en ello.
Cuando me desperté, la habitación estaba a oscuras, la noche se había extendido sobre la ciudad. Encendí la luz y lo primero que vi fueron las bragas de mamá a mi lado. Me las llevé a la nariz y mi polla reaccionó de inmediato poniéndose dura, formando una tienda en mis boxers. Me boté otra vez en la cama con las bragas de mamá sobre mi nariz. Me quité los boxers y comencé a acariciar todo el largo de mi polla suavemente.
Mis pensamientos se concentraron en la figura de mamá, ahora la veía bajo una nueva luz. Ella siempre ha sido mi mamá, pero ahora me parece tan sexy y no sé el porqué. De un de repente la vi en manera sexual y eso fue creciendo en forma exponencial, eso también me puso nervioso. Ella siempre huele bien, pase lo que pase o haga lo que haga. Y no me estoy refiriendo solo a sus bragas, ella siempre huele de un modo que no puedo describir a plenitud, solo puedo decir que todo cambia cuando ella está a mi alrededor, como si se desplazara con un halo de su esencia rodeándola permanentemente. No podía dilucidar este misterio en este momento. Estaba disfrutando mucho de sus bragas perfumadas, una maravillosa mixtura de almizcle femenino y de aroma floral, tal vez un gel íntimo. Mantuve mi mano quieta y empujé mis caderas contra mi mano, comenzando a follarla como un poseído.
—¡Oh, mami! … ¡Hueles tan rico! … ¡Quiero que me veas correrme en tu lindas bragas! … ¡Mírame, mamá! … ¡Mírame como me corro por ti! …
Gemí susurrando con esas preciosas bragas de mamá apretadas contra mi nariz y aumentando la velocidad de mis movimientos.
Por el rabillo del ojo vislumbré una sombra que se movió fuera de la puerta de mi dormitorio. ¡Cristo Santo! ¡No cerré la puerta! La visión del movimiento comenzó a tomar forma. La cara de mamá apareció en el vano de la puerta. Rápidamente intenté cubrirme y metí las bragas debajo de mi pierna.
—¡Mamá! … ¡Me asustaste! …
—¡Lo siento, querido! … ¡No fue mi intención asustarte! … ¡Sólo quiero charlar contigo! …
Abrió un poco más la puerta y entró.
—¡Pero estoy desnudo, mamá! …
—¡Está bien! … ¡No he visto nada! … ¡Sólo cúbrete! …
Dijo sonriendo calmadamente. Su cabello le llegaba casi a los hombros y lo tenía suelto. Su rostro se veía angelical. Llevaba un pantalón sin pretina Denim y una blusa a juego abierta a la altura de su ombligo, por el movimiento ostentoso de sus senos, me di cuenta de que no llevaba sujetador. ¡Santa madre de Jesús! ¡Haz que mi polla no se pare! Tiré otro poco de sábana sobre mi polla viéndola entrar a mi habitación, mamá cerró la puerta silenciosamente detrás de ella.
—¿Todo bien, querido? …
Me preguntó apenas se volteó hacia mí.
—¡Sí, simplemente no me percaté de haber dejado la puerta abierta! … ¡Cuando de reojo noté que algo se movía y me asusté … eso es todo! …
—¡Lo siento por eso, querido! … Sólo quería avisarte que estábamos en casa y que tu hermana pasará la noche en casa de una amiga … Entonces llegamos, hemos cerrado todo y la alarma está puesta …
—¡Oh, gracias, mamá … está bien! …
—¿Y cómo estuvo tu día? …
—En general bastante bien … ¿Y ustedes? …
—¡Nos la pasamos muy bien! … Y hemos solucionado algunas cosas …
Dijo, mamá. Luego vino una larga pausa. Siempre que ella me quiere decir algo, hace una de estas pausas un poco enervantes. Me intrigaba que es lo que me iba a decir, la tensión fue en aumento, podía sentirla. Sin embargo, mi pene no se daba por enterado. Traté de plegar un poco mis piernas tratando de ocultar mi furiosa erección, pero era una batalla perdida desde un inicio.
—Veo que encontraste el regalo que te dejé en el baño, ¿eh? …
¡Mierda! ¡Me atrapó! ¡Debería haberlas devuelto a la ropa sucia! Pensé para mis adentros. Rápidamente decidí que no podía negarlo y dócilmente dije.
—Sí … Lo encontré …
—¿Te gustó mi regalo? …
Estoy atónito y nervioso, no puedo evitar de sonreír un poco bobamente y respondo con un monosílabo.
—Sí …
—Bien … Esperaba que te gustaran …
—¡Qué diablos, mamá! …
Digo con una voz quebrada que no suena como la mía. Ella levanta una mano para calmarme y luego explica:
—Me di cuenta de que mis bragas desaparecían inexplicablemente … O cambiaban de lugar misteriosamente … Le pregunté a tu padre y él me dijo que algunas veces había sido él quien las había tomado, pero no siempre lo hacía … Deduje que tu hermana no iba a tener ningún interés en mis bragas … Quedabas solo tu …
—Lo siento, mamá … Estoy avergonzado …
—¡Oh, no tienes porqué! … ¡No es algo importante! … ¿Puedo explicarte? …
—¡Ehm! … Sí, claro …
Tranquilamente ella se sentó en mi cama y me miró fijamente.
—Mira … No estoy enojada contigo … Cuando descubrí que mis bragas desaparecían o cambiaban misteriosamente de lugar, más que nada se despertó en mi la curiosidad de saber la causa … Soy lo suficientemente joven para entender lo fuerte que puede ser el deseo sexual … Y lo suficientemente mayor como para saber y aceptar que cada uno tiene algo que le toca la fibra sensible … Al parecer en mi vida hay dos hombres a los que les gustan mis bragas usadas … Así que esta noche te dejé bragas sucias para que las encontraras y las disfrutaras …
—¡Guau, mami! …
—¡Me corrí dos veces en ellas especialmente para ti! …
—¡Guau, mamá! … ¿En serio? …
Ella sonrió maliciosamente ante mi asombro.
—Es muy diferente hablar de ello que tomar prestadas mis bragas sucias en secreto, ¿no? …
—¡Ni que lo digas! …
—Sé que puede ser muy vergonzoso para ti … Sólo quiero transparentarlo … Primero: me siento muy contenta de que te guste tanto mi aroma íntimo … Eso es todo un halago para una anciana como yo …
—Pero tu no eres vieja, mamá …
—Tal vez eso sea cierto … Pero ya no soy tan joven y me complace que a medida que envejezco, aún hay alguien que todavía … ¡Ehm! … que aprecia mis características femeninas, ¿vale? …
¡Oh, Dios! ¿Qué está pasando? Pienso para mí mismo mientras ella continúa.
—Tu padre y yo tuvimos una extensa conversación sobre lo que descubrí del misterio de mis bragas perdidas, ¿sabes? …
—¡Oh, guau! …
Exclamé totalmente sorprendido. También papá se había enterado de todo, me quedé pasmado. Ella me sonrió y tomó mis manos para tranquilizarme.
—¡Oh, cariño! … ¡Relájate! … ¡Está todo bien! … Tu padre lo sabe y a él tampoco le molesta … Es más … A él también le gusta oler mis bragas y meterlas en sus calzoncillos … Siempre ha sido así, desde antes que nacieras … Tu tienes sus genes y no podrías haber nacido diferente a él … No hay nada de malo en ello … Todo el mundo tiene sus malicias … Tampoco no hay nada de malo en la masturbación … No hace ningún daño y no te debe dar vergüenza, ¿vale? …
—Bueno … Tal vez es como debe ser …
—Como te dije, conversamos largamente sobre el asunto … Pero concluimos que nos gustaría mucho que mantuvieras tus buenas calificaciones en la escuela … De eso depende de que tengas un brillante futuro … No necesitas distraerte en este momento crucial … Sabemos que algunas cosas pueden echar por tierra todos tus planes futuros … No queremos eso … Por otro lado, sabemos lo difícil que es tratar de controlar las hormonas de un joven … Así que tu padre y yo decidimos ayudarte en todo sentido para que te mantengas concentrado en tus estudios … Él me dio permiso para ayudarte un poco como mejor me parezca y sin que me sienta incómoda … Mientras mantengas tus excelentes promedio de notas, seguiré ayudándote de la mejor manera que pueda, ¿vale? …
Vaya, vaya, vaya. Esto no me puede estar sucediendo a mí. Debo estar soñando o mi cuerpo se ha trasladado a otra dimensión. No logro procesar todo lo que mamá me acaba de decir. Pero a mi polla le importa una mierda, ahora estoy más duro que antes y mi verga se mueve descontroladamente. Es imposible ocultar una cosa así. Trato de prestar más atención a lo que ella me dice:
—Sé que todo esto te puede parecer extraño, hijo … Lo puedo ver en tu rostro … Pero sucede que te amamos y queremos hacer el todo lo mejor para ti, para que tengas éxito en tu vida … Te ayudaremos con ese fin … Si quieres, mañana podemos hablar más al respecto, así tendrás el tiempo para reflexionar, ¿vale? …
—¡Oh, mami! … ¡No me esperaba nada de esto! …
Digo enderezándome en la cama, ella se acerca y me besa en la frente.
—¡Te amo, querido! … ¡Buenas noches! …
—¡Yo también te amo! … ¡Buenas noches, mamá! …
Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, sin mirar hacia atrás, me dijo:
—¡Disfruta esas bragas que escondiste bajo tu pierna! …
¿Acaso tiene ojos en su espalda? Me pregunté asombrado mientras ella cerraba la puerta.
Me dejé caer estupefacto sobre la cama. ¿En serio? ¡Eso fue algo irreal! ¡Algo fuera de lo común! Ella me descubrió sin siquiera yo saberlo, no fui lo suficientemente cuidadoso. ¡Papá sabe que me gustan las bragas de mamá! ¡Y ambos están muy tranquilos! ¡Esto es algo completamente nuevo! Además, mamá dijo: “Ayudarte un poco”, ¿Qué significa eso? Supongo que mañana voy a descubrir algo más de eso. Este ha sido un día muy extraño y vergonzoso. Por otro lado, esto es como una especie de victoria. ¡¡Puedo usar las bragas sucias de mamá con su permiso!! Sinceramente, nunca me hubiera esperado todo esto, pero ella dijo: “Hay que transparentarlo”. Sin lugar a duda, todo esto para mí es una victoria con creces.
Continué reflexionando sobre el tema que me había llenado de asombro. Comencé a reunir las piezas de este rompecabezas: Mamá sabía que yo llegaría a casa y me ducharía, por eso dejó las bragas en el cesto de la ropa sucia de nuestro baño. Mamá sabía que mi hermana regresaría muy tarde o no regresaría del todo. Salieron de casa ella y papá para dejarme a solas y encontrara las bragas usadas de mamá. ¡Guau! Esto me parece el maquiavélico plan urdido por mi madre, ella es una maestra de verdad.
Mi erección todavía distraía mi atención. Mi polla estaba goteando liquido preseminal sin detenerse mojando mis sábanas. Hago a un lado las sábanas, saco las bragas de mamá de debajo de mi pierna y vuelvo a meter el refuerzo del entrepierna sobre mi nariz.
—¡Oh, Dios! … ¡Hueles fantástico, mamá! … ¡Me encanta tu aroma! …
Comienzo a masturbarme con su olor a coño. Susurro a baja voz:
—Esto es justo lo que querías, mamá … Estoy disfrutando de tus bragas … Esas bragas donde te corriste dos veces especialmente para mí … Por eso es por lo que huelen tan bien … Ahora sé por qué estaban tan mojaditas y sabrosas …
Vuelvo a lamer la delgada tela de sus bragas. Ahora sé que me voy a correr, ya no puedo aguantar más. Me quito las bragas de la nariz y cubro mi glande con la humedad de mamá. Quiero que mi semen se una a sus jugos. Quiero que ella sepa que disfruté depositando mi esperma encima de sus fluidos y moje por entero sus bragas con mi lechita. Poderosas ráfagas de mi eyaculación empapan las bragas de mamá. Rocío todo el refuerzo untado con su ambrosía femenina e inundo todo el resto de tela con mi pegajoso semen. ¡Esto fue mucho semen! Pienso mientras inspecciono la carga que moja las bragas de mamá. Suspiro y bisbiseo:
—¡Bueno, mami! … ¡Ahora tu y yo nos hemos corrido en tus bragas! …
Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Doblo cuidadosamente las bragas empapadas de mamá y las pongo debajo de mi almohada. Quiero conservarlas para hacer que ella las vea. Quiero que ella sepa que su regalo ha sido bien aprovechado. Querido lector, tal vez puedas pensar que soy demasiado descarado; pero mamá dijo que quería transparentar las cosas, ¿no?
Vuelvo a dejarme caer en mi cama. Mi mente vuelve a la charla que acabo de tener con mamá. Creo que perdí una oportunidad de oro allí, pero fueron muchas las cosas que se presentaron todas de golpe, me sentí nervioso. Creo que esto terminó demasiado temprano. Había sido un día duro y largo, dos fantásticos clímax me pasaron la cuenta. No pasa mucho en que todo se nubla y cedo al cansancio cayendo en un profundo sueño.
Me despierto temprano por la mañana enredado en mis sábanas. Escucho los suaves pasos de las pantuflas de mamá por el pasillo silencioso. Ordeno las sábanas y cubro mi dura polla con su furiosa erección matutina. Me pongo algo nervioso cuando ella se detiene en mi puerta. Finjo estar dormido, escucho los suaves golpes a la puerta y luego el sonido de la puerta al abrirse. Ella cierra suavemente la puerta y camina hacia mi cama, siento como mira mi cuerpo parcialmente cubierto antes de sentarse al borde de mi cama. Siento la mano de mamá sobre mi vientre desnudo. Abro los ojos y me encuentro con su hermosa sonrisa, pero también me percato que su bata está parcialmente abierta, puedo ver que el peso de sus tetas que empujan la tela de su bata. Su respiración no cambia y no se mueve, tampoco intenta cubrirse, a cada movimiento sus tetas se hacen más visibles.
Su mano se mueve y acaricia mis vellos púbicos, mi polla salta por si sola, entonces su mano vuelve sobre mi estómago plano. Su dedo juega alrededor de mi ombligo y ahora puedo ver su pesada teta derecha que se cimbra con los movimientos de su brazo. Mira mi cara de sueño y me dice:
—¡Buenos días! …
—¡Buenos días, mami! …
—No te asusté, ¿verdad? …
—De ningún modo …
—¿Cómo dormiste? …
—¡Bien! … Creo …
Mientras miraba directamente a mi ojos, ella se inclina y abre un poco más su bata. Sus dos redondas tetas escapan libres y oscilan ante mis ojos. Toma una de mis manos y la guía hacia sus pechos. Mí tibia mano se ahueca sobre su pezón que inicia a endurecerse. Muy luego juego con sus tetas mientras ella me mira y sonríe. Me siento eufórico sintiendo sus pesados melones en mis manos. Ahora ella observa el abultamiento de mis sábanas y su mano vuelve a descender sobre mi vellosidad pélvica, toca la base de mi polla con el borde de su mano y me pregunta:
—¿Quieres que mami te ayude con esto? …
Mi cabeza se movió entusiásticamente en sentido afirmativo. Mamá enrolló sus dedos alrededor de mi polla sin lograr abarcarla toda. Mi polla pareció crecer y ponerse más dura a su tacto. Ella me dio una mirada de aprobación y comenzó a magrear mi pija de arriba hacia abajo y viceversa. Respondí apretando sus tetas con mayor fuerza y ella exclamó:
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Tu polla es más grande que la de tu padre! …
Luego me preguntó:
—¿Puedo acostarme contigo? …
—¡Claro! …
Dije haciéndole espacio en mi cama, entonces sucede algo increíble. Mamá se levanta y deja caer su bata sobre la alfombra y se mete bajo las sábanas completamente desnuda. Trato de observar su hermoso cuerpo de la cabeza a los pies y noto sus bragas con una mancha en el entrepierna. Mamá esta caliente y su coño goteante. Totalmente abrumado, logro solo decir:
—¡Qué hermosa que eres, mamá! …
—¡Oh, eres demasiado amable, querido! …
—Mamá …
—¿Sí? …
—Mami … Quisiera mostrarte mi pene, pero estoy muy nervioso …
—¡Oh, querido! … No tienes porque estar nervioso … Por lo que he visto tienes un lindo pene y muy grande … Ya has visto casi todo de mí … Solo he conservado mis bragas … ¿No crees que sería justo si tu me muestras eso tuyo? …
La miré a los ojos y asentí, ella tenía razón como siempre, dijo:
—No te obligaré a hacer nada … Sólo quiero que sepas que me complacería mucho ver tu polla … Ahora mismo estoy aquí para satisfacer esa polla tuya … Así que por favor, Mauro, muéstrale a mami esa polla tuya …
Poco a poco voy moviendo las sábanas hacia abajo y le muestro a mi madre mi polla dura como el granito. Observo como ella muerde su labio inferior y mira ávidamente mi pene mojado con algunas gotas de líquido preseminal. Se lleva la mano a la boca y exclama:
—¡Oh, Dios! … ¡Es más grande incluso que mi consolador! … ¡Es la polla más bonita que he visto en toda mi vida! …
—¿Deveras lo dices? …
—¡Absolutamente, tu polla es magnífica! …
Dice mientras se acurruca a mi lado. Me estremezco sintiendo su cálido cuerpo contra el mío y le sonrío.
—¡Tienes un cuerpo maravilloso, mamá! …
Ella se inclina y retoma a acariciar mi polla lentamente.
—¡Me alegro de que te guste, bebé! … ¿Quieres que mami te ayude con tu polla? …
—¡Oh, sí … por favor! …
Mamá escupió varias veces en su mano y luego la coloco encima de mi polla esperando que su saliva goteara lentamente por el largo de mi pene endurecido. Moví mis caderas para alcanzar su mano, mi polla palpitaba deseosa de sentir su suave y delicado toque. Ella finalmente agarró mi polla y comenzó a magrearla con un roce ligero, gemí de placer disfrutando las caricias de mamá. Ella se acurrucó más a mí y su pesada teta se estrelló esponjosamente con mi mejilla, abrí la boca y comencé a lamer su duro pezón, enseguida lo comencé a chupar pensando de haber vuelto a ser un neonato en busca de la nutrición de su madre. Estoy seguro de que estoy oliendo los jugos de mamá, probablemente ella está cachonda y mojando sus bragas con más fluidos.
—¡Qué buen chico que eres! …
Me susurra y acaricia mi cabello empujando su teta más adentro de mi boca sin dejar de masturbar mi polla con su otra mano. Aprieta mi polla intentando de envolverla con su mano, pero no lo logra. Mi pene es demasiado grueso para su manita.
—¿Se siente bien eso, cariño? …
—Muy bien, mamá …
Respondo de prisa y vuelvo a chupar su oscuro pezón.
—¡También se siente rico como me chupas los pechos, tesoro! …
Ella cambia su técnica, se alterna entre un agarre total y luego probando mi glande solo con las yemas de sus dedos. No quiero correrme tan pronto, si es posible, pero me está resultando difícil. Quisiera que ella bajara y tomara mi polla entre sus labios. Quiero que me chupe la polla, pero no quiero apresurarme y echar a perder todo. Sus movimientos se hacen más enérgicos y rápidos.
—¡Más despacio, mamá! …
—¿Qué pasa? …
—¡Nada! … Pero si sigues así … ehm … vas a hacer que me corra! …
—¡Está bien si te corres, bebé! … ¡Eso es lo que quiero! …
—Lo sé, mami … Sólo que no quiero que esto termine demasiado rápido …
—¡Oh, no te preocupes, tesoro! … Haré esto por ti tantas veces y durante todo el tiempo que quieras … Hoy tenemos mucho tiempo … Tu papá se fue al trabajo y tu hermana no está … No hay nadie en casa … Solos tú y yo …
—¡Gracias, mami! …
Vuelvo a chupar sus pezones mientras ella masturba mi gruesa polla un poco más lento. Mi verga brilla por las gotitas de líquido preseminal que escapan por mi glande e impregnan los dedos y mano de mamá, espero que ella se lama el semen de sus dedos, pero no lo hace. Noto su mano libre perdida en medio a su entrepierna, sobajeando su turgente clítoris. La mancha de humedad en sus bragas ha aumentado considerablemente, lo que quiere decir que ella está muy cachonda.
—¿Mamá? …
—¡Sí, cariño! …
—¡Anoche hice lo que me pediste! …
—¿Hiciste qué? …
—Disfruté las bragas que me dejaste … Las olí y lamí mientras me masturbaba … Cuando acabé, me corrí en ellas, ¿sabes? …
Me miró con evidente orgullo.
—Me alero mucho de que las hayas disfrutado … Eres un buen chico, hijo …
—Mira … Aquí están, todavía manchadas y mojadas con mi semen … Quería mostrarte lo fuerte que me vengo en tus bragas, mami …
—¡Dios, mío, Mauro! … Pero si están empapadas … Esto es mucho semen … Las mojaste por completo … Me siento feliz de que te hayan gustado tanto, hijo …
Me incliné hacia ella y la vi que alzaba su rostro tierno y lindo cerrando sus ojos, entonces la besé en sus labios empujando mi lengua dentro, su lengua recibió a la mía envolviéndola en una danza erótica e indomable, su erotismo era superior al mío. Entonces nos botamos abrazados a besarnos apasionadamente mientras nuestros cuerpos se enlazaban apretados, sus grandes pechos presionando fuerte mi pectorales mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo. También mis manos exploraban el suyo, mamá era demasiado hermosa y no me cansaba de tocarla y acariciarla. Los besos duraron una eternidad, besé su cuello, sus mejillas, sus parpados y frente, también mordisqueé por un instante su nariz y sus lóbulos. Mamá parecía una boa serpenteando su cálido cuerpo en mis brazos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y empujé fuerte mi verga contra su vientre hasta hacerla encajar entre sus piernas y rocé su panocha henchida y mojada por sobre sus bragas.
Sentí un impulso apremiante e irrefrenable de penetrar su conchita caliente y mojada; bajé mi mano a su entrepierna y corrí sus bragas hacia un lado, la cabezota de mi polla empujó y separó sus labios vaginales, sentí sus dedos envolviendo mi polla tirándome dentro de su encharcado agujero resbaladizo. Mi pene se deslizó con cierta facilidad en su apretada vagina, ella gimió a alta voz cuando mi cabezota forzó y traspasó su anillo vaginal, fue un chillido mezcla de placer y sufrimiento. La sentí apegarse más a mi cuerpo con su cuerpo que tiritaba, abrió bien sus piernas y me permitió afondar mi polla en el fogón candente de su estrecha femineidad en forma profunda, sus uñas se enterraron en mis hombros, esto hizo que mi polla se hinchara más y comencé a embestirla con vigorosos empujones. Acerqué mis labios a su oído y le susurré:
—¡Mamá … me voy a correr en ti! …
Su coño me apretó con tal fuerza que mi cerebro se fundió y se trasladó fundido a mi pene. Comencé a correrme en su coño apretado que ordeñaba cada chorro de esperma en lo más profundo de su ceñido coño.
—¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Mamááá! … ¡Que rico! … ¡Me encanta! … ¡Que apretadita que es tu conchita, mami! … ¡Ahhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Ugggrrrrhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! …
Ella continuó a trabajar mi polla con sus músculos vaginales hasta dejarme completamente seco. Pero mi polla no se dejó intimidar, seguía dura y tiesa como si nada. Mi eyaculación fue increíblemente potente, al final casi dolorosa. La panocha de mamá era demasiado apretada y eso se fue transformando en una panocha burbujeante de semen, muy caliente y resbaladiza, esto aminoró la fricción y pude continuar a moverme dentro y fuera de ella haciéndola temblar y apretarse contra mí. Había llegado el turno de ella. Me amarró con sus largas y bien torneadas piernas, enterrando sus talones en mis muslos y poniendo sus manos sobre mis glúteos. Entonces fue ella que comenzó a follar mi polla con inusitada fuerza y flexibilidad:
—¡No te detengas, Mauro! … ¡No te vayas a detener, por favor! … ¡Folla fuerte mi coño, hijo! … ¡Mami lo quiere duro! … ¡Dámelo duro, bebé! … ¡Oooohhhhh! … ¡Ssííí, aasííí! … ¡Que rico y durito que estás! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Me encanta así duro! … ¡Dámelo todo! … ¡Más fuerte, bebé! … ¡Hmmmmmm! … ¡Ssííí … ssííí … aasííí! … ¡Que rico, bebé! … ¡Me voy … Ooohhhhhh! … ¡Me voy a correr, bebé! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Mami se esta corriendo! … ¡Fóllame fuerte, bebé! … ¡Aaahhhhhh! …
Mamá corcoveaba en forma demencial, su coño de contraía con fuerza y drenaba mi polla de todo lo que podía haber quedado de mi corrida. Finalmente se calmó, sus piernas se relajaron y las dejó deslizarse de mis muslos sobre la cama. También sus manos dejaron de presionar mi trasero. Parecía una muñeca de trapo. Inanimada y sin fuerzas, solo su respiración era agitada y entrecortada.
Reunió todas sus fuerzas para enderezarse un poco y preguntarme.
—¿Te sientes bien ahora, cariño? …
—¡Genial, mamá! … ¡Eso fue fantástico! … ¡Se sintió realmente bien! …
—Me alegro de que te haya gustado, bebé …
—Gracias, mami …
—De nada … Estoy aquí para ti, bebé …
Saqué mi polla de su cremoso coño y me dejé caer agotado a su lado, nos acurrucamos juntos. Nuestras respiraciones eran todavía fatigosas y nos quedamos dormidos por un rato.
Cuando desperté, me estiré y esto hizo que ella también se despertara. La vi que miraba mi ingle casi con incredulidad, mi polla estaba nuevamente al tope, erguida, larga y dura como palo.
—¿Ya estás duro otra vez? …
Me preguntó un tanto estupefacta, le sonreí y moví mi cabeza afirmativamente. No había necesidad de palabras ante mi furiosa erección. Su mano enseguida aferró mi pene y me dijo:
—Puedo enseñarte un par de cosas más, ¿sabes? …
La miré a los ojos y besé su frente.
—Eso es justo lo que quiero, mami … Enséñame todo lo que tu sabes …
Ella se enderezó arrodillada a mi costado sin dejar de mirar mi polla con trazas de crema de su coño mezcla de sus fluidos y mi semen. Comenzó a magrear mi pene esparciendo la crema por toda mi envergadura y mi vientre, tomó mi polla con sus dos manos y se posicionó entre mis piernas. Sus ojos estaba fijos en las perlas líquidas que afloraban por mi cabezota tumefacta. Se acercó a mirarlas más de cerca y luego cerró sus ojos y engulló la mitad de mi polla en su pequeña boca. Su lengua barrió rápidamente las gotitas de líquido preseminal, luego intento de meterlo todo en su boca, pero no lo logró, con un poco de tos y varias arcadas, se retiró para recomponerse, luego volvió a chupar mi polla en forma lenta, pero paulatinamente iba aumentando la cantidad de polla que podía engullir, al cabo de uno diez minutos o más, su nariz tocaba mi vientre y mi polla desaparecía completamente en su boca, ella era toda una maestra con años de experiencia.
Ahora que había superado los connatos de nauseas, mi polla llegaba con cierta facilidad al final de su garganta, ella me chupó ardua y entusiásticamente. Ahueco sus manos para acariciar mis bolas y empujó su cabeza todo lo que pudo hacia abajo, sus labios tocando mi pelvis y aguantaba la respiración para no ahogarse, luego se dedicaba con fervor a lustrar mi cabezota amoratada.
—¡Por Dios, mami! …
Exclamé sintiendo el cosquilleo de mis bolas calientes y prontas a explotar. Me masturbó y chupó lentamente. De repente se levanta y suelta mi pene, se soba sus mandíbulas, al parecer mi pene es demasiado para su boca, entonces me pregunta:
—¿Te gustaría que tuviéramos sexo otra vez? …
—¡Oh, sí, mamá … mucho! …
Ella se agachó y esta vez se quitó las bragas, me miró sonriente y las escondió debajo de mi almohada. Instintivamente mi polla dio un respingo y mi estomago se llenó de maripositas. Mamá me montó a horcajadas, volvió a agarrar mi polla desde atrás y posicionó mi cabezota sobre su vulva mojada, luego se sentó y centímetro a centímetro se fue empalando en mi polla hasta sentarse sobre mis bolas. Su frente se arrugó varias veces mientras su coño absorbía mi gruesa polla en profundidad, también su boca mordió su labio inferior y contuvo cada chillido que pudiera escapársele. Podía sentir mi cabezota arremangando sus delicados pliegues y abriéndose paso en su ceñida panocha. Ella finalmente suspiró y gimió con mi polla entera enterrada en su femineidad.
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Es tan grande tu polla! …
El coño de mamá estaba más apretado que antes o quizás era mi polla que se había puesto más gruesa y nervuda estirando su coño a limites nuevos. Miro al coño de mamá mientras ella acaricia sus grandes tetas; los labios de su panocha están apretados alrededor de mi pene aferrando firmemente toda mi circunferencia. ¡Diablos! ¡Qué caliente es ver esto! Ella permanece casi inmóvil, meciéndose suavemente mientras su panocha se acostumbra a mi polla. La veo estremecerse y no puedo dejar de preguntarle:
—¿Estás bien, mamá? …
—¡Sí, bebé … Pero eres realmente muy grande! … ¡Tengo que acostumbrarme a tu tamaño! …
Ella se levanta levemente y yo empujo hacia arriba.
—¡Ay! … ¡Ay! … ¡Demonios! … ¡Ummmmmm! … ¡Nunca antes nadie me había llenado así tanto! …
Se mece suavemente sobre mi polla. Agarra mis manos y las coloca sobre sus pechos. Aprieto sus tetas y ella comienza a follarme un poco más rápido.
—¡Uggghhhrrr! …
Gruño en éxtasis.
—¡Oh, bebé! … ¡Me encanta cómo se siente tu polla dentro de mí! … ¡Ummmmmm! …
Gime ella mientras comienza a ir un poco más rápido y profundo. Toma mi polla un poco mejor. Mi polla entra y sale de su apretado coño.
—¿Cómo me sientes, Mauro? …
—¡Muy apretadita, mami! …
—¡Mi coño se siente muy bien con tu gran polla, bebé! …
—¡Tu coño me encanta, mamá! …
Mamá comienza a rebotar más fuerte en mi polla. Mi polla suena audiblemente en su conchita burbujeante y empapada.
—¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! …
Las tetas de mamá rebotan en mis manos. Miro entre las piernas de ella y veo las burbujas espumosas que cubren mi polla cada vez que ella se levanta. Ella se apoya en mis pectorales y se inclina sobre mí. Me besa con ardor, rodeo su cuello y la retengo abrazada sintiendo el peso de sus senos gordos y pesados sobe mis tetillas. Trato de restregar mis tetillas contra sus pezones y empujo mi polla casi con violencia contra su coño. La escucho gemir y murmurar algunas obscenidades que no siempre entiendo, ella se acerca a su orgasmo y yo quiero verla como se corre. Ella presiona hacia abajo y yo empujo hacia arriba, estoy en completo éxtasis, mi polla está toda dentro de ella. Su coño gotea; no puedo creer lo apretado que es la conchita de mamá. Comienzo por embestirla más fuerte, ella detiene sus movimientos y me deja que la folle, su rostro es pura felicidad y gime casi sin control con los ojos cerrados. Ella se inclina cerca de mi oído y me susurra.
—¿Mauro? …
—¡Sí, mamá! …
—¡Vas a hacer que me corra en tu polla, bebé! …
—¡Qué rico, mami! … ¡Quiero verte! …
—¡Bueno! … ¡Tu gran polla me hará chorrear cuando me corra! … ¡Es sólo una advertencia! …
—¡Estaré listo, mami! … ¡No te preocupes! …
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Voy a correrme en tu polla! … ¡Ahora mismo, bebé! … ¡Santo cielo! …
Tomo sus caderas con fuerza y golpeo mi pelvis contra su ingle. La siento temblar encima de mí. Gime, chilla y gruñe; arquea su espalda y sus pechos se elevan al cielo. Puedo sentir el apriete de su coño. De repente ella se levanta y un potente chorro sale de su vagina chorreando mi entera polla, salpicando sobre mi vientre, otro chorro también nos moja a ambos. Se cubre la boca para ahogar sus gritos y vuelve a empalarse en mi polla dura, tiesa y mojada.
—¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Tesoro, me corro en tu linda polla! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Me encanta! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Qué rico! … ¡Umpf! … ¡Aaaahhhhhh! …
Mamá sigue saltando encima de mi polla temblando de pies a cabeza. Siento como sus fluidos escurren por mi polla, entre mis bolas y se derraman sobre las sábanas. Ella esta eufórica y chilla de pura felicidad. Su cuerpo continúa a estremecerse y poco a poco comienza a replegarse sobre mi cuerpo como si perdiera todas sus fuerzas. La sostengo estrechándola a mi cuerpo donde ella se desploma como un fardo, mientras la afirmo con fuerza, le digo:
—¡Eso fue increíble, mamá! …
—¡Hiciste que mami se corriera muy fuerte, cariño … Gracias! …
—¡Me alegro de que lo hayas disfrutado, mamá! …
—¿Si lo disfruté? … ¡Casi me vuelvo loca, bebé! … ¡Creí morir de placer! … ¡Tu polla hizo que me corriera con toda mi panocha! … No siempre me sucede así de fuerte, ¿sabes? …
Estuvimos follando por largo rato en forma suave, a veces ella se movía más que yo y otras era yo a follarla, entonces le pregunté:
—¿Mamá? …
—¡Sí, hijo! …
—¿Podemos cambiar? …
—¡Claro que sí, cariño! …
Ella se levantó y se puso a mi costado, me fijé que su conchita estaba cremosa, también mi polla lucía una cubierta de crema blanca y lechosa.
—¿Cómo me quieres, Mauro? …
La hice girar y la acomodé en cuatro patas, luego me deslicé detrás de su fabuloso culo. Ella movió su trasero en forma invitante para que la penetrara. Rápidamente me acomodé y dibujé el apretado surco de su vulva cerrada con la gorda cabezota de mi polla dura como palo. Empujé con cierta energía y ella gimió fuerte.
—¡Hmmmmmm! … ¡Me vas a estirar el coño de nuevo, bebé! … ¡Nunca me había sentido tan llenita como tú me haces sentir! …
Poco a poco fui tomándola con más y más fuerza. Su cabello saltaba en su cabeza que se movía de lado a lado mientras ella no cesaba de chillar y quejarse. La habitación se llenó con el sonido de nuestras carnes que se estrellaban la una con la otra y el sonido acuoso de su vagina burbujeante.
—¡Slaps! … ¡Swasch! … ¡Slaps! … ¡Swasch! … ¡Slaps! … ¡Swasch! …
Me incliné y aferré sus pechos oscilantes desde atrás, usándolos como punto de apoyo para follarla vigorosamente en profundidad. Sus pezones estaban durísimos. Arañé sus pesadas tetas y las pellizqué. Ella metió sus brazos hacia atrás como para tirarme con más fuerza dentro de su panocha, pero al poco rato arqueó su espalda y sus glúteos tiritaban incontrolablemente. Gruñó como una felina y dejó caer su torso sobre las sábanas sin dejar de gemir y respirar trabajosamente.
—¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Oh, Mauro, qué rico! … ¡Me estoy corriendo otra vez! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Qué rico, bebé! … ¡Me encanta tu polla! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! …
Mamá escondió su rostro desfigurado por su orgasmo en las almohadas, se deja caer sobre la cama y adopta casi una posición fetal moviendo sus caderas como si continuara a follar con una polla invisible, hay un hilo de fluidos que salen de su encharcado coño. ¡Que bello es verla correrse de esa manera! La dejo tranquila para que pueda volver en sí misma. Pero ella levanta su pierna y me tira hacia su panocha. Entiendo lo que quiere. Tomo su pierna y la levanto contra mis pectorales, luego la penetro profundamente, mamá muerde la almohada y entra en movimientos convulsivos, su orgasmo no ha terminado. Gruñe como poseída mientras la golpeo con tanta fuerza que casi la levanto de la cama; estoy haciendo volar a mamá con mi gruesa polla y la veo estremecerse como pidiendo que siga dándoselo duro.
Me inclino y saco sus bragas de debajo de las almohadas y las llevo a mi nariz, esto me da una fuerza extra y me boto a follarla con cuerpo y alma. Si ella se vuelve loca, también me hace enloquecer a mí. Mamá abre sus ojos y me mira y pregunta:
—¿Estás oliendo mis bragas? …
—¡Sí, mami! …
—¿Tanto te gusta el olor de mi coño? …
—¡Tienes un coño rico y hueles fantástico, mamá! …
Aspiro profundamente con sus bragas pegadas a mi nariz. Ella se acomoda y empuja su ingle contra mi polla y de nuevo inicio a follarla con más fuerza. Mí clímax está muy cerca, ella me dice:
—Te gusta follarme y oler mi coño al mismo tiempo, ¿eh? …
—¡Me encanta tu coño en todos los modos, mamá! …
No resisto más e inicio a clavar mi polla con largos y profundos estoques en su empapada vagina. Disminuyo un poco la velocidad y le pregunto:
—¿Crees que debería ponerme un condón? …
—¡Demonios! … ¡No! … ¡Quiero que me chorrees dentro! … ¡Córrete dentro de mí, bebé! … ¡Hazme sentir llenita de tu leche! …
—¡Estoy muy cerca, mamá! …
—¡Entonces dámelo todo! … ¡Lo quiero todo! … ¡Fóllame fuerte, bebé! … ¡Por favor, fóllame con todas tus fuerzas! … ¡Quiero todo tu semen en mi coño! …
Mis jadeos aumentaron considerablemente mientras la empalaba en mi polla una y otra vez, empujando muy adentro de ella. Viendo sus hermosas tetas blanquecinas saltar y moverse una sobre la otra mientras ella estaba así medio de costado.
—¡Santo cielo, mami! … ¡Uuuggghhh! … ¡Umpf! … ¡Me voy a correr, mamá! … ¡Ahora! … ¡Ahora me viene! … ¡Mamááá me corro en tu coño! … ¡Toma! … ¡Tómalo todo! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! … ¡Ssííí! … ¡Qué rico tu coño, mamá! … ¡Estás riquísima, mamá! … ¡Ssííí! … ¡Aaaahhhhh! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! …
Restriego sus bragas en mi rostro mientras las huelo y disparo ráfaga tras ráfaga de semen en lo profundo del apretado y resbaladizo coño de mamá.
—¡Sí, bebé! … ¡Huele mi coño y dame todo tu semen! … ¡Ummmmmm! … ¡Que rico! … ¡Ssííí! …
Mí clímax ha sido poderoso, inunde su coño con mi esperma, ella con sus dedos toca su barriga como para sentir la dilatación de sus paredes vaginales anegadas con mi semen caliente. Debe sentirse llenita, pensé. Mi eyaculación terminó, me detuve y saqué mi polla de su coño. Observo inmediatamente que de su agujero comienza a escurrir mi crema blanquizca mientras mi polla gotea sobre su muslo. ¡Mierda! ¡Eso es demasiado semen!
Suelto su pierna y me relajo encima de ella, nuestros cuerpos están sudados, con mis dedos ordenó su desordenada cabellera y me inclino a besar sus labios entreabiertos. Ella todavía respira por su boca tratando de recuperar su respiración jadeante. Rozo sus húmedos labios, la beso en su frente sudorosa, beso sus parpados y le susurro al oído.
—¡Gracias, mamá! … ¡Ha sido maravilloso! …
Abre sus ojos sonriéndome y me devuelve mi beso con una ternura infinita de madre.
Fin
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El regalo más preciado de quien escribe es saber que alguien está leyendo sus historias. Un correo electrónico, a favor o en contra, ¡Tiene la magia de alegrar el día de quien construye con palabras, una sensación y un placer!
luisa_luisa4634@yahoo.com
Por causas inherentes a mi edad, soy un adolescente, tengo impulsos difíciles de controlar. En estos últimos años mamá me ha atrapado masturbándome un par de veces, por suerte ella nunca dijo nada, solo recomendarme de cerrar bien la puerta cuando lo hiciera.
El problema es que a mí me excitaba justamente eso, el peligro y la emoción de ser sorprendido practicando mi adición. Al principio era del todo accidental, ahora se convirtió en una práctica usual. A veces comenzaba a masturbarme cuando sabía que ella giraba alrededor de casa en las labores hogareñas cotidianas. Recientemente ella me atrapó varias veces, algunas de ellas, se me quedó mirando por largo rato, sobre todo cuando pensaba que yo no me había dado cuenta. Ponía bien en muestra mi polla para que ella la viera toda, entonces cuando sabía que ella me estaba mirando, aumentaba considerablemente la velocidad de mi mano para correrme con toda mi potencia ante los ojos de ella. Mi clímax era intenso y copioso la emoción y excitación eran impagables.
Mamá es una mujer promedio, este año va a cumplir cuarenta años. Para ser mujer es bastante alta, casi un metro ochenta. Cabello castaño claro, un rostro cuadrado y armonioso, muy linda y se mantiene en una forma estupenda. Le gusta caminar, hacer yoga y otros ejercicios que aprende en la Internet y que no tengo idea de como se llaman, pero son cosas del lejano oriente. Doy por sentado que sus piernas son las mejores de toda la provincia.
Me encanta verla con sus pantalones de yoga o leggings estrechos y delgados. Marcan muy bien sus redondas nalgas tonificadas y el relieve de los labios de su coño. Está muy orgullosa de sus pechos de copa D, pero a veces se queja de que son más una molestia porque le estorban en algunos ejercicios gimnásticos. A todos mis amigos les encantan sus senos y me dicen que tengo una mamá muy sexy. A más de alguno lo he amenazado con darle un par de trompadas si se atreve a insultar su natural belleza.
Una tarde, llegué a casa sudoroso y sucio. Entré al baño que compartimos mi hermana y yo para ducharme. Había una pila de ropa sucia en el cesto de la ropa usada. Cogí una camiseta de mi hermana, Giovanna, justo debajo había un par de bragas verde limón. De esas que se ven en los catálogos de lencería sexy. Las tomé, definitivamente debían ser de mi madre, mi hermana es demasiado flacucha para calzar una bragas de esta medida. Esto me pareció extraño, mis padres tienen su propio baño y tienen su propio cesto de ropa usada.
Me fijé que la entrepierna estaban de otro color. Era una mancha de humedad femenina bastante reciente, probablemente secreciones de coño. Las cogí y me las llevé a mi nariz. ¡Santo demonio! Olía a paraíso, este era el olor de una mujer de verdad, inhalé profundamente, ¡Oh, Dios! Era un olor fantástico. Al instante mi polla se puso dura como piedra de rio. Mantengo las bragas junto a mi nariz mientras con la otra froto la dureza de mi verga. En ese momento se abre la puerta del baño de golpe.
—¡Mauro! …
Casi me voy de espaldas, solté precipitadamente las bragas que cayeron al cesto. Me sobresalté muchísimo. Era Cristina, mi madre. Nunca la oí llegar a la puerta. Perdido en el aroma de sus bragas no me di cuenta de nada.
—¿Sí, mamá? …
Dije con un nudo en mi garganta.
—¡Escucha bien! … Tu papá y yo vamos a salir a cenar … Dejé algo que te podría gustar … En el refrigerador hay bastante comida por si tienes hambre … También dejé un dinero sobre la mesa por si quieres ordenar algo … Tu hermana esta trabajando hasta tarde … Nosotros no volveremos muy temprano … Te amo, querido …
—Está bien, mamá … Disfrútenlo … Yo también te amo …
Mamá se fue cerrando la puerta. Me quedé pensando, ella es muy enigmática a veces y muy directa en otras. Sin embargo, sus palabras siempre tienen un significado. ¿Qué fue lo que dijo? “Dejé algo que te podría gustar” ¿Qué me quiso decir? ¿Dejó sus bragas a propósito para mí? Decidí no pensar mucho en el asunto, ahora lo que me importaba era que mi polla estaba dura como palo y esto me distraía de cualquier otro pensamiento. Cogí de nuevo las bragas y enterré mi nariz en ellas en esa humedad del entrepierna; inhalé repetidas veces la fragancia, mi polla pulsaba enfebrecida, comencé a bajarme los pantalones de prisa, mi polla se enredó en la pretina y luego se liberó estrellándose contra mi vientre.
Las cosas pasaban en modo vertiginoso. Estaba tan cachondo que mi cerebro estaba inhabilitado a pensar o percibir algo diferente de las húmedas bragas de mi madre. Olfateé con avidez el tesoro húmedo que mamá había imprimido en ese trozo de tela, lo lamí buscando de poder saborear su sapidez. Moléculas de su gustoso coño fueron procesadas por mi cerebro, en mi mente apareció un coño gordito y peludo bullente de fluidos. Esto era nuevo para mí. En otras ocasiones ya había olido alguna de sus bragas, pero esta era la única vez que las encontré con sus fluidos frescos, aunque escasos. Suficientes para estimular mis neuronas cachondas y obtener un goce supremo al poder lamer y probar su crema. ¡Dios de las alturas! ¡Esto sabe tan bien como huele!
Acaricié mi polla enérgicamente sin separar las bragas de mi nariz. Fantaseando con el chocho de mamá. Imaginándola frente a mí con sus piernas abiertas y su panocha goteando el elixir de su encantadora conchita, viéndome masturbarme con sus sexys bragas usadas. Animándome, pidiéndome que me corra en sus bragas, diciéndome de dejar sus bragas untas con mi semen. Instruyéndome a olfatearlas hasta que eyacule en ellas. Que ella querría verme disparar toda mi carga en sus lindas bragas. Mirando cada ráfaga de esperma que sale disparada de mi verga.
Antes de darme cuenta, mi polla hizo explosión y comencé a rociar una enorme carga sobre las baldosas del baño. Quería correrme en sus bragas, pero me fue imposible separarlas de mi nariz, la sensación de olerlas y fantasear con el coño de mamá me lo impidieron. De cualquier manera, el orgasmo fue fabuloso. Me puse de pie sintiéndome un poco mareado. Limpié mi carga del piso y puse la ropa en el cesto junto a toda mi ropa sucia, excepto las bragas. No las iba a soltar así de rápido. Me duché y comí algo de lo que mamá había dejado para mí.
Me encanta la fantasía de que mamá me atrape y me mire mientras me masturbo, pero cada vez que se presenta la oportunidad, me pongo tímido y me acobardo. Como esta noche mientras olisqueaba las sexys bragas de ella que casi me sorprende haciéndolo. Me fui a la cama reflexionando sobre lo acaecido con mamá y lo que ella me había dicho, me quedé dormido pensando en ello.
Cuando me desperté, la habitación estaba a oscuras, la noche se había extendido sobre la ciudad. Encendí la luz y lo primero que vi fueron las bragas de mamá a mi lado. Me las llevé a la nariz y mi polla reaccionó de inmediato poniéndose dura, formando una tienda en mis boxers. Me boté otra vez en la cama con las bragas de mamá sobre mi nariz. Me quité los boxers y comencé a acariciar todo el largo de mi polla suavemente.
Mis pensamientos se concentraron en la figura de mamá, ahora la veía bajo una nueva luz. Ella siempre ha sido mi mamá, pero ahora me parece tan sexy y no sé el porqué. De un de repente la vi en manera sexual y eso fue creciendo en forma exponencial, eso también me puso nervioso. Ella siempre huele bien, pase lo que pase o haga lo que haga. Y no me estoy refiriendo solo a sus bragas, ella siempre huele de un modo que no puedo describir a plenitud, solo puedo decir que todo cambia cuando ella está a mi alrededor, como si se desplazara con un halo de su esencia rodeándola permanentemente. No podía dilucidar este misterio en este momento. Estaba disfrutando mucho de sus bragas perfumadas, una maravillosa mixtura de almizcle femenino y de aroma floral, tal vez un gel íntimo. Mantuve mi mano quieta y empujé mis caderas contra mi mano, comenzando a follarla como un poseído.
—¡Oh, mami! … ¡Hueles tan rico! … ¡Quiero que me veas correrme en tu lindas bragas! … ¡Mírame, mamá! … ¡Mírame como me corro por ti! …
Gemí susurrando con esas preciosas bragas de mamá apretadas contra mi nariz y aumentando la velocidad de mis movimientos.
Por el rabillo del ojo vislumbré una sombra que se movió fuera de la puerta de mi dormitorio. ¡Cristo Santo! ¡No cerré la puerta! La visión del movimiento comenzó a tomar forma. La cara de mamá apareció en el vano de la puerta. Rápidamente intenté cubrirme y metí las bragas debajo de mi pierna.
—¡Mamá! … ¡Me asustaste! …
—¡Lo siento, querido! … ¡No fue mi intención asustarte! … ¡Sólo quiero charlar contigo! …
Abrió un poco más la puerta y entró.
—¡Pero estoy desnudo, mamá! …
—¡Está bien! … ¡No he visto nada! … ¡Sólo cúbrete! …
Dijo sonriendo calmadamente. Su cabello le llegaba casi a los hombros y lo tenía suelto. Su rostro se veía angelical. Llevaba un pantalón sin pretina Denim y una blusa a juego abierta a la altura de su ombligo, por el movimiento ostentoso de sus senos, me di cuenta de que no llevaba sujetador. ¡Santa madre de Jesús! ¡Haz que mi polla no se pare! Tiré otro poco de sábana sobre mi polla viéndola entrar a mi habitación, mamá cerró la puerta silenciosamente detrás de ella.
—¿Todo bien, querido? …
Me preguntó apenas se volteó hacia mí.
—¡Sí, simplemente no me percaté de haber dejado la puerta abierta! … ¡Cuando de reojo noté que algo se movía y me asusté … eso es todo! …
—¡Lo siento por eso, querido! … Sólo quería avisarte que estábamos en casa y que tu hermana pasará la noche en casa de una amiga … Entonces llegamos, hemos cerrado todo y la alarma está puesta …
—¡Oh, gracias, mamá … está bien! …
—¿Y cómo estuvo tu día? …
—En general bastante bien … ¿Y ustedes? …
—¡Nos la pasamos muy bien! … Y hemos solucionado algunas cosas …
Dijo, mamá. Luego vino una larga pausa. Siempre que ella me quiere decir algo, hace una de estas pausas un poco enervantes. Me intrigaba que es lo que me iba a decir, la tensión fue en aumento, podía sentirla. Sin embargo, mi pene no se daba por enterado. Traté de plegar un poco mis piernas tratando de ocultar mi furiosa erección, pero era una batalla perdida desde un inicio.
—Veo que encontraste el regalo que te dejé en el baño, ¿eh? …
¡Mierda! ¡Me atrapó! ¡Debería haberlas devuelto a la ropa sucia! Pensé para mis adentros. Rápidamente decidí que no podía negarlo y dócilmente dije.
—Sí … Lo encontré …
—¿Te gustó mi regalo? …
Estoy atónito y nervioso, no puedo evitar de sonreír un poco bobamente y respondo con un monosílabo.
—Sí …
—Bien … Esperaba que te gustaran …
—¡Qué diablos, mamá! …
Digo con una voz quebrada que no suena como la mía. Ella levanta una mano para calmarme y luego explica:
—Me di cuenta de que mis bragas desaparecían inexplicablemente … O cambiaban de lugar misteriosamente … Le pregunté a tu padre y él me dijo que algunas veces había sido él quien las había tomado, pero no siempre lo hacía … Deduje que tu hermana no iba a tener ningún interés en mis bragas … Quedabas solo tu …
—Lo siento, mamá … Estoy avergonzado …
—¡Oh, no tienes porqué! … ¡No es algo importante! … ¿Puedo explicarte? …
—¡Ehm! … Sí, claro …
Tranquilamente ella se sentó en mi cama y me miró fijamente.
—Mira … No estoy enojada contigo … Cuando descubrí que mis bragas desaparecían o cambiaban misteriosamente de lugar, más que nada se despertó en mi la curiosidad de saber la causa … Soy lo suficientemente joven para entender lo fuerte que puede ser el deseo sexual … Y lo suficientemente mayor como para saber y aceptar que cada uno tiene algo que le toca la fibra sensible … Al parecer en mi vida hay dos hombres a los que les gustan mis bragas usadas … Así que esta noche te dejé bragas sucias para que las encontraras y las disfrutaras …
—¡Guau, mami! …
—¡Me corrí dos veces en ellas especialmente para ti! …
—¡Guau, mamá! … ¿En serio? …
Ella sonrió maliciosamente ante mi asombro.
—Es muy diferente hablar de ello que tomar prestadas mis bragas sucias en secreto, ¿no? …
—¡Ni que lo digas! …
—Sé que puede ser muy vergonzoso para ti … Sólo quiero transparentarlo … Primero: me siento muy contenta de que te guste tanto mi aroma íntimo … Eso es todo un halago para una anciana como yo …
—Pero tu no eres vieja, mamá …
—Tal vez eso sea cierto … Pero ya no soy tan joven y me complace que a medida que envejezco, aún hay alguien que todavía … ¡Ehm! … que aprecia mis características femeninas, ¿vale? …
¡Oh, Dios! ¿Qué está pasando? Pienso para mí mismo mientras ella continúa.
—Tu padre y yo tuvimos una extensa conversación sobre lo que descubrí del misterio de mis bragas perdidas, ¿sabes? …
—¡Oh, guau! …
Exclamé totalmente sorprendido. También papá se había enterado de todo, me quedé pasmado. Ella me sonrió y tomó mis manos para tranquilizarme.
—¡Oh, cariño! … ¡Relájate! … ¡Está todo bien! … Tu padre lo sabe y a él tampoco le molesta … Es más … A él también le gusta oler mis bragas y meterlas en sus calzoncillos … Siempre ha sido así, desde antes que nacieras … Tu tienes sus genes y no podrías haber nacido diferente a él … No hay nada de malo en ello … Todo el mundo tiene sus malicias … Tampoco no hay nada de malo en la masturbación … No hace ningún daño y no te debe dar vergüenza, ¿vale? …
—Bueno … Tal vez es como debe ser …
—Como te dije, conversamos largamente sobre el asunto … Pero concluimos que nos gustaría mucho que mantuvieras tus buenas calificaciones en la escuela … De eso depende de que tengas un brillante futuro … No necesitas distraerte en este momento crucial … Sabemos que algunas cosas pueden echar por tierra todos tus planes futuros … No queremos eso … Por otro lado, sabemos lo difícil que es tratar de controlar las hormonas de un joven … Así que tu padre y yo decidimos ayudarte en todo sentido para que te mantengas concentrado en tus estudios … Él me dio permiso para ayudarte un poco como mejor me parezca y sin que me sienta incómoda … Mientras mantengas tus excelentes promedio de notas, seguiré ayudándote de la mejor manera que pueda, ¿vale? …
Vaya, vaya, vaya. Esto no me puede estar sucediendo a mí. Debo estar soñando o mi cuerpo se ha trasladado a otra dimensión. No logro procesar todo lo que mamá me acaba de decir. Pero a mi polla le importa una mierda, ahora estoy más duro que antes y mi verga se mueve descontroladamente. Es imposible ocultar una cosa así. Trato de prestar más atención a lo que ella me dice:
—Sé que todo esto te puede parecer extraño, hijo … Lo puedo ver en tu rostro … Pero sucede que te amamos y queremos hacer el todo lo mejor para ti, para que tengas éxito en tu vida … Te ayudaremos con ese fin … Si quieres, mañana podemos hablar más al respecto, así tendrás el tiempo para reflexionar, ¿vale? …
—¡Oh, mami! … ¡No me esperaba nada de esto! …
Digo enderezándome en la cama, ella se acerca y me besa en la frente.
—¡Te amo, querido! … ¡Buenas noches! …
—¡Yo también te amo! … ¡Buenas noches, mamá! …
Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, sin mirar hacia atrás, me dijo:
—¡Disfruta esas bragas que escondiste bajo tu pierna! …
¿Acaso tiene ojos en su espalda? Me pregunté asombrado mientras ella cerraba la puerta.
Me dejé caer estupefacto sobre la cama. ¿En serio? ¡Eso fue algo irreal! ¡Algo fuera de lo común! Ella me descubrió sin siquiera yo saberlo, no fui lo suficientemente cuidadoso. ¡Papá sabe que me gustan las bragas de mamá! ¡Y ambos están muy tranquilos! ¡Esto es algo completamente nuevo! Además, mamá dijo: “Ayudarte un poco”, ¿Qué significa eso? Supongo que mañana voy a descubrir algo más de eso. Este ha sido un día muy extraño y vergonzoso. Por otro lado, esto es como una especie de victoria. ¡¡Puedo usar las bragas sucias de mamá con su permiso!! Sinceramente, nunca me hubiera esperado todo esto, pero ella dijo: “Hay que transparentarlo”. Sin lugar a duda, todo esto para mí es una victoria con creces.
Continué reflexionando sobre el tema que me había llenado de asombro. Comencé a reunir las piezas de este rompecabezas: Mamá sabía que yo llegaría a casa y me ducharía, por eso dejó las bragas en el cesto de la ropa sucia de nuestro baño. Mamá sabía que mi hermana regresaría muy tarde o no regresaría del todo. Salieron de casa ella y papá para dejarme a solas y encontrara las bragas usadas de mamá. ¡Guau! Esto me parece el maquiavélico plan urdido por mi madre, ella es una maestra de verdad.
Mi erección todavía distraía mi atención. Mi polla estaba goteando liquido preseminal sin detenerse mojando mis sábanas. Hago a un lado las sábanas, saco las bragas de mamá de debajo de mi pierna y vuelvo a meter el refuerzo del entrepierna sobre mi nariz.
—¡Oh, Dios! … ¡Hueles fantástico, mamá! … ¡Me encanta tu aroma! …
Comienzo a masturbarme con su olor a coño. Susurro a baja voz:
—Esto es justo lo que querías, mamá … Estoy disfrutando de tus bragas … Esas bragas donde te corriste dos veces especialmente para mí … Por eso es por lo que huelen tan bien … Ahora sé por qué estaban tan mojaditas y sabrosas …
Vuelvo a lamer la delgada tela de sus bragas. Ahora sé que me voy a correr, ya no puedo aguantar más. Me quito las bragas de la nariz y cubro mi glande con la humedad de mamá. Quiero que mi semen se una a sus jugos. Quiero que ella sepa que disfruté depositando mi esperma encima de sus fluidos y moje por entero sus bragas con mi lechita. Poderosas ráfagas de mi eyaculación empapan las bragas de mamá. Rocío todo el refuerzo untado con su ambrosía femenina e inundo todo el resto de tela con mi pegajoso semen. ¡Esto fue mucho semen! Pienso mientras inspecciono la carga que moja las bragas de mamá. Suspiro y bisbiseo:
—¡Bueno, mami! … ¡Ahora tu y yo nos hemos corrido en tus bragas! …
Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Doblo cuidadosamente las bragas empapadas de mamá y las pongo debajo de mi almohada. Quiero conservarlas para hacer que ella las vea. Quiero que ella sepa que su regalo ha sido bien aprovechado. Querido lector, tal vez puedas pensar que soy demasiado descarado; pero mamá dijo que quería transparentar las cosas, ¿no?
Vuelvo a dejarme caer en mi cama. Mi mente vuelve a la charla que acabo de tener con mamá. Creo que perdí una oportunidad de oro allí, pero fueron muchas las cosas que se presentaron todas de golpe, me sentí nervioso. Creo que esto terminó demasiado temprano. Había sido un día duro y largo, dos fantásticos clímax me pasaron la cuenta. No pasa mucho en que todo se nubla y cedo al cansancio cayendo en un profundo sueño.
Me despierto temprano por la mañana enredado en mis sábanas. Escucho los suaves pasos de las pantuflas de mamá por el pasillo silencioso. Ordeno las sábanas y cubro mi dura polla con su furiosa erección matutina. Me pongo algo nervioso cuando ella se detiene en mi puerta. Finjo estar dormido, escucho los suaves golpes a la puerta y luego el sonido de la puerta al abrirse. Ella cierra suavemente la puerta y camina hacia mi cama, siento como mira mi cuerpo parcialmente cubierto antes de sentarse al borde de mi cama. Siento la mano de mamá sobre mi vientre desnudo. Abro los ojos y me encuentro con su hermosa sonrisa, pero también me percato que su bata está parcialmente abierta, puedo ver que el peso de sus tetas que empujan la tela de su bata. Su respiración no cambia y no se mueve, tampoco intenta cubrirse, a cada movimiento sus tetas se hacen más visibles.
Su mano se mueve y acaricia mis vellos púbicos, mi polla salta por si sola, entonces su mano vuelve sobre mi estómago plano. Su dedo juega alrededor de mi ombligo y ahora puedo ver su pesada teta derecha que se cimbra con los movimientos de su brazo. Mira mi cara de sueño y me dice:
—¡Buenos días! …
—¡Buenos días, mami! …
—No te asusté, ¿verdad? …
—De ningún modo …
—¿Cómo dormiste? …
—¡Bien! … Creo …
Mientras miraba directamente a mi ojos, ella se inclina y abre un poco más su bata. Sus dos redondas tetas escapan libres y oscilan ante mis ojos. Toma una de mis manos y la guía hacia sus pechos. Mí tibia mano se ahueca sobre su pezón que inicia a endurecerse. Muy luego juego con sus tetas mientras ella me mira y sonríe. Me siento eufórico sintiendo sus pesados melones en mis manos. Ahora ella observa el abultamiento de mis sábanas y su mano vuelve a descender sobre mi vellosidad pélvica, toca la base de mi polla con el borde de su mano y me pregunta:
—¿Quieres que mami te ayude con esto? …
Mi cabeza se movió entusiásticamente en sentido afirmativo. Mamá enrolló sus dedos alrededor de mi polla sin lograr abarcarla toda. Mi polla pareció crecer y ponerse más dura a su tacto. Ella me dio una mirada de aprobación y comenzó a magrear mi pija de arriba hacia abajo y viceversa. Respondí apretando sus tetas con mayor fuerza y ella exclamó:
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Tu polla es más grande que la de tu padre! …
Luego me preguntó:
—¿Puedo acostarme contigo? …
—¡Claro! …
Dije haciéndole espacio en mi cama, entonces sucede algo increíble. Mamá se levanta y deja caer su bata sobre la alfombra y se mete bajo las sábanas completamente desnuda. Trato de observar su hermoso cuerpo de la cabeza a los pies y noto sus bragas con una mancha en el entrepierna. Mamá esta caliente y su coño goteante. Totalmente abrumado, logro solo decir:
—¡Qué hermosa que eres, mamá! …
—¡Oh, eres demasiado amable, querido! …
—Mamá …
—¿Sí? …
—Mami … Quisiera mostrarte mi pene, pero estoy muy nervioso …
—¡Oh, querido! … No tienes porque estar nervioso … Por lo que he visto tienes un lindo pene y muy grande … Ya has visto casi todo de mí … Solo he conservado mis bragas … ¿No crees que sería justo si tu me muestras eso tuyo? …
La miré a los ojos y asentí, ella tenía razón como siempre, dijo:
—No te obligaré a hacer nada … Sólo quiero que sepas que me complacería mucho ver tu polla … Ahora mismo estoy aquí para satisfacer esa polla tuya … Así que por favor, Mauro, muéstrale a mami esa polla tuya …
Poco a poco voy moviendo las sábanas hacia abajo y le muestro a mi madre mi polla dura como el granito. Observo como ella muerde su labio inferior y mira ávidamente mi pene mojado con algunas gotas de líquido preseminal. Se lleva la mano a la boca y exclama:
—¡Oh, Dios! … ¡Es más grande incluso que mi consolador! … ¡Es la polla más bonita que he visto en toda mi vida! …
—¿Deveras lo dices? …
—¡Absolutamente, tu polla es magnífica! …
Dice mientras se acurruca a mi lado. Me estremezco sintiendo su cálido cuerpo contra el mío y le sonrío.
—¡Tienes un cuerpo maravilloso, mamá! …
Ella se inclina y retoma a acariciar mi polla lentamente.
—¡Me alegro de que te guste, bebé! … ¿Quieres que mami te ayude con tu polla? …
—¡Oh, sí … por favor! …
Mamá escupió varias veces en su mano y luego la coloco encima de mi polla esperando que su saliva goteara lentamente por el largo de mi pene endurecido. Moví mis caderas para alcanzar su mano, mi polla palpitaba deseosa de sentir su suave y delicado toque. Ella finalmente agarró mi polla y comenzó a magrearla con un roce ligero, gemí de placer disfrutando las caricias de mamá. Ella se acurrucó más a mí y su pesada teta se estrelló esponjosamente con mi mejilla, abrí la boca y comencé a lamer su duro pezón, enseguida lo comencé a chupar pensando de haber vuelto a ser un neonato en busca de la nutrición de su madre. Estoy seguro de que estoy oliendo los jugos de mamá, probablemente ella está cachonda y mojando sus bragas con más fluidos.
—¡Qué buen chico que eres! …
Me susurra y acaricia mi cabello empujando su teta más adentro de mi boca sin dejar de masturbar mi polla con su otra mano. Aprieta mi polla intentando de envolverla con su mano, pero no lo logra. Mi pene es demasiado grueso para su manita.
—¿Se siente bien eso, cariño? …
—Muy bien, mamá …
Respondo de prisa y vuelvo a chupar su oscuro pezón.
—¡También se siente rico como me chupas los pechos, tesoro! …
Ella cambia su técnica, se alterna entre un agarre total y luego probando mi glande solo con las yemas de sus dedos. No quiero correrme tan pronto, si es posible, pero me está resultando difícil. Quisiera que ella bajara y tomara mi polla entre sus labios. Quiero que me chupe la polla, pero no quiero apresurarme y echar a perder todo. Sus movimientos se hacen más enérgicos y rápidos.
—¡Más despacio, mamá! …
—¿Qué pasa? …
—¡Nada! … Pero si sigues así … ehm … vas a hacer que me corra! …
—¡Está bien si te corres, bebé! … ¡Eso es lo que quiero! …
—Lo sé, mami … Sólo que no quiero que esto termine demasiado rápido …
—¡Oh, no te preocupes, tesoro! … Haré esto por ti tantas veces y durante todo el tiempo que quieras … Hoy tenemos mucho tiempo … Tu papá se fue al trabajo y tu hermana no está … No hay nadie en casa … Solos tú y yo …
—¡Gracias, mami! …
Vuelvo a chupar sus pezones mientras ella masturba mi gruesa polla un poco más lento. Mi verga brilla por las gotitas de líquido preseminal que escapan por mi glande e impregnan los dedos y mano de mamá, espero que ella se lama el semen de sus dedos, pero no lo hace. Noto su mano libre perdida en medio a su entrepierna, sobajeando su turgente clítoris. La mancha de humedad en sus bragas ha aumentado considerablemente, lo que quiere decir que ella está muy cachonda.
—¿Mamá? …
—¡Sí, cariño! …
—¡Anoche hice lo que me pediste! …
—¿Hiciste qué? …
—Disfruté las bragas que me dejaste … Las olí y lamí mientras me masturbaba … Cuando acabé, me corrí en ellas, ¿sabes? …
Me miró con evidente orgullo.
—Me alero mucho de que las hayas disfrutado … Eres un buen chico, hijo …
—Mira … Aquí están, todavía manchadas y mojadas con mi semen … Quería mostrarte lo fuerte que me vengo en tus bragas, mami …
—¡Dios, mío, Mauro! … Pero si están empapadas … Esto es mucho semen … Las mojaste por completo … Me siento feliz de que te hayan gustado tanto, hijo …
Me incliné hacia ella y la vi que alzaba su rostro tierno y lindo cerrando sus ojos, entonces la besé en sus labios empujando mi lengua dentro, su lengua recibió a la mía envolviéndola en una danza erótica e indomable, su erotismo era superior al mío. Entonces nos botamos abrazados a besarnos apasionadamente mientras nuestros cuerpos se enlazaban apretados, sus grandes pechos presionando fuerte mi pectorales mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo. También mis manos exploraban el suyo, mamá era demasiado hermosa y no me cansaba de tocarla y acariciarla. Los besos duraron una eternidad, besé su cuello, sus mejillas, sus parpados y frente, también mordisqueé por un instante su nariz y sus lóbulos. Mamá parecía una boa serpenteando su cálido cuerpo en mis brazos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y empujé fuerte mi verga contra su vientre hasta hacerla encajar entre sus piernas y rocé su panocha henchida y mojada por sobre sus bragas.
Sentí un impulso apremiante e irrefrenable de penetrar su conchita caliente y mojada; bajé mi mano a su entrepierna y corrí sus bragas hacia un lado, la cabezota de mi polla empujó y separó sus labios vaginales, sentí sus dedos envolviendo mi polla tirándome dentro de su encharcado agujero resbaladizo. Mi pene se deslizó con cierta facilidad en su apretada vagina, ella gimió a alta voz cuando mi cabezota forzó y traspasó su anillo vaginal, fue un chillido mezcla de placer y sufrimiento. La sentí apegarse más a mi cuerpo con su cuerpo que tiritaba, abrió bien sus piernas y me permitió afondar mi polla en el fogón candente de su estrecha femineidad en forma profunda, sus uñas se enterraron en mis hombros, esto hizo que mi polla se hinchara más y comencé a embestirla con vigorosos empujones. Acerqué mis labios a su oído y le susurré:
—¡Mamá … me voy a correr en ti! …
Su coño me apretó con tal fuerza que mi cerebro se fundió y se trasladó fundido a mi pene. Comencé a correrme en su coño apretado que ordeñaba cada chorro de esperma en lo más profundo de su ceñido coño.
—¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Mamááá! … ¡Que rico! … ¡Me encanta! … ¡Que apretadita que es tu conchita, mami! … ¡Ahhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Ugggrrrrhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! …
Ella continuó a trabajar mi polla con sus músculos vaginales hasta dejarme completamente seco. Pero mi polla no se dejó intimidar, seguía dura y tiesa como si nada. Mi eyaculación fue increíblemente potente, al final casi dolorosa. La panocha de mamá era demasiado apretada y eso se fue transformando en una panocha burbujeante de semen, muy caliente y resbaladiza, esto aminoró la fricción y pude continuar a moverme dentro y fuera de ella haciéndola temblar y apretarse contra mí. Había llegado el turno de ella. Me amarró con sus largas y bien torneadas piernas, enterrando sus talones en mis muslos y poniendo sus manos sobre mis glúteos. Entonces fue ella que comenzó a follar mi polla con inusitada fuerza y flexibilidad:
—¡No te detengas, Mauro! … ¡No te vayas a detener, por favor! … ¡Folla fuerte mi coño, hijo! … ¡Mami lo quiere duro! … ¡Dámelo duro, bebé! … ¡Oooohhhhh! … ¡Ssííí, aasííí! … ¡Que rico y durito que estás! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Me encanta así duro! … ¡Dámelo todo! … ¡Más fuerte, bebé! … ¡Hmmmmmm! … ¡Ssííí … ssííí … aasííí! … ¡Que rico, bebé! … ¡Me voy … Ooohhhhhh! … ¡Me voy a correr, bebé! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Mami se esta corriendo! … ¡Fóllame fuerte, bebé! … ¡Aaahhhhhh! …
Mamá corcoveaba en forma demencial, su coño de contraía con fuerza y drenaba mi polla de todo lo que podía haber quedado de mi corrida. Finalmente se calmó, sus piernas se relajaron y las dejó deslizarse de mis muslos sobre la cama. También sus manos dejaron de presionar mi trasero. Parecía una muñeca de trapo. Inanimada y sin fuerzas, solo su respiración era agitada y entrecortada.
Reunió todas sus fuerzas para enderezarse un poco y preguntarme.
—¿Te sientes bien ahora, cariño? …
—¡Genial, mamá! … ¡Eso fue fantástico! … ¡Se sintió realmente bien! …
—Me alegro de que te haya gustado, bebé …
—Gracias, mami …
—De nada … Estoy aquí para ti, bebé …
Saqué mi polla de su cremoso coño y me dejé caer agotado a su lado, nos acurrucamos juntos. Nuestras respiraciones eran todavía fatigosas y nos quedamos dormidos por un rato.
Cuando desperté, me estiré y esto hizo que ella también se despertara. La vi que miraba mi ingle casi con incredulidad, mi polla estaba nuevamente al tope, erguida, larga y dura como palo.
—¿Ya estás duro otra vez? …
Me preguntó un tanto estupefacta, le sonreí y moví mi cabeza afirmativamente. No había necesidad de palabras ante mi furiosa erección. Su mano enseguida aferró mi pene y me dijo:
—Puedo enseñarte un par de cosas más, ¿sabes? …
La miré a los ojos y besé su frente.
—Eso es justo lo que quiero, mami … Enséñame todo lo que tu sabes …
Ella se enderezó arrodillada a mi costado sin dejar de mirar mi polla con trazas de crema de su coño mezcla de sus fluidos y mi semen. Comenzó a magrear mi pene esparciendo la crema por toda mi envergadura y mi vientre, tomó mi polla con sus dos manos y se posicionó entre mis piernas. Sus ojos estaba fijos en las perlas líquidas que afloraban por mi cabezota tumefacta. Se acercó a mirarlas más de cerca y luego cerró sus ojos y engulló la mitad de mi polla en su pequeña boca. Su lengua barrió rápidamente las gotitas de líquido preseminal, luego intento de meterlo todo en su boca, pero no lo logró, con un poco de tos y varias arcadas, se retiró para recomponerse, luego volvió a chupar mi polla en forma lenta, pero paulatinamente iba aumentando la cantidad de polla que podía engullir, al cabo de uno diez minutos o más, su nariz tocaba mi vientre y mi polla desaparecía completamente en su boca, ella era toda una maestra con años de experiencia.
Ahora que había superado los connatos de nauseas, mi polla llegaba con cierta facilidad al final de su garganta, ella me chupó ardua y entusiásticamente. Ahueco sus manos para acariciar mis bolas y empujó su cabeza todo lo que pudo hacia abajo, sus labios tocando mi pelvis y aguantaba la respiración para no ahogarse, luego se dedicaba con fervor a lustrar mi cabezota amoratada.
—¡Por Dios, mami! …
Exclamé sintiendo el cosquilleo de mis bolas calientes y prontas a explotar. Me masturbó y chupó lentamente. De repente se levanta y suelta mi pene, se soba sus mandíbulas, al parecer mi pene es demasiado para su boca, entonces me pregunta:
—¿Te gustaría que tuviéramos sexo otra vez? …
—¡Oh, sí, mamá … mucho! …
Ella se agachó y esta vez se quitó las bragas, me miró sonriente y las escondió debajo de mi almohada. Instintivamente mi polla dio un respingo y mi estomago se llenó de maripositas. Mamá me montó a horcajadas, volvió a agarrar mi polla desde atrás y posicionó mi cabezota sobre su vulva mojada, luego se sentó y centímetro a centímetro se fue empalando en mi polla hasta sentarse sobre mis bolas. Su frente se arrugó varias veces mientras su coño absorbía mi gruesa polla en profundidad, también su boca mordió su labio inferior y contuvo cada chillido que pudiera escapársele. Podía sentir mi cabezota arremangando sus delicados pliegues y abriéndose paso en su ceñida panocha. Ella finalmente suspiró y gimió con mi polla entera enterrada en su femineidad.
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Es tan grande tu polla! …
El coño de mamá estaba más apretado que antes o quizás era mi polla que se había puesto más gruesa y nervuda estirando su coño a limites nuevos. Miro al coño de mamá mientras ella acaricia sus grandes tetas; los labios de su panocha están apretados alrededor de mi pene aferrando firmemente toda mi circunferencia. ¡Diablos! ¡Qué caliente es ver esto! Ella permanece casi inmóvil, meciéndose suavemente mientras su panocha se acostumbra a mi polla. La veo estremecerse y no puedo dejar de preguntarle:
—¿Estás bien, mamá? …
—¡Sí, bebé … Pero eres realmente muy grande! … ¡Tengo que acostumbrarme a tu tamaño! …
Ella se levanta levemente y yo empujo hacia arriba.
—¡Ay! … ¡Ay! … ¡Demonios! … ¡Ummmmmm! … ¡Nunca antes nadie me había llenado así tanto! …
Se mece suavemente sobre mi polla. Agarra mis manos y las coloca sobre sus pechos. Aprieto sus tetas y ella comienza a follarme un poco más rápido.
—¡Uggghhhrrr! …
Gruño en éxtasis.
—¡Oh, bebé! … ¡Me encanta cómo se siente tu polla dentro de mí! … ¡Ummmmmm! …
Gime ella mientras comienza a ir un poco más rápido y profundo. Toma mi polla un poco mejor. Mi polla entra y sale de su apretado coño.
—¿Cómo me sientes, Mauro? …
—¡Muy apretadita, mami! …
—¡Mi coño se siente muy bien con tu gran polla, bebé! …
—¡Tu coño me encanta, mamá! …
Mamá comienza a rebotar más fuerte en mi polla. Mi polla suena audiblemente en su conchita burbujeante y empapada.
—¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! … ¡Swasch! …
Las tetas de mamá rebotan en mis manos. Miro entre las piernas de ella y veo las burbujas espumosas que cubren mi polla cada vez que ella se levanta. Ella se apoya en mis pectorales y se inclina sobre mí. Me besa con ardor, rodeo su cuello y la retengo abrazada sintiendo el peso de sus senos gordos y pesados sobe mis tetillas. Trato de restregar mis tetillas contra sus pezones y empujo mi polla casi con violencia contra su coño. La escucho gemir y murmurar algunas obscenidades que no siempre entiendo, ella se acerca a su orgasmo y yo quiero verla como se corre. Ella presiona hacia abajo y yo empujo hacia arriba, estoy en completo éxtasis, mi polla está toda dentro de ella. Su coño gotea; no puedo creer lo apretado que es la conchita de mamá. Comienzo por embestirla más fuerte, ella detiene sus movimientos y me deja que la folle, su rostro es pura felicidad y gime casi sin control con los ojos cerrados. Ella se inclina cerca de mi oído y me susurra.
—¿Mauro? …
—¡Sí, mamá! …
—¡Vas a hacer que me corra en tu polla, bebé! …
—¡Qué rico, mami! … ¡Quiero verte! …
—¡Bueno! … ¡Tu gran polla me hará chorrear cuando me corra! … ¡Es sólo una advertencia! …
—¡Estaré listo, mami! … ¡No te preocupes! …
—¡Oh, Dios, Mauro! … ¡Voy a correrme en tu polla! … ¡Ahora mismo, bebé! … ¡Santo cielo! …
Tomo sus caderas con fuerza y golpeo mi pelvis contra su ingle. La siento temblar encima de mí. Gime, chilla y gruñe; arquea su espalda y sus pechos se elevan al cielo. Puedo sentir el apriete de su coño. De repente ella se levanta y un potente chorro sale de su vagina chorreando mi entera polla, salpicando sobre mi vientre, otro chorro también nos moja a ambos. Se cubre la boca para ahogar sus gritos y vuelve a empalarse en mi polla dura, tiesa y mojada.
—¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Tesoro, me corro en tu linda polla! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Me encanta! … ¡Aaaahhhhhh! … ¡Qué rico! … ¡Umpf! … ¡Aaaahhhhhh! …
Mamá sigue saltando encima de mi polla temblando de pies a cabeza. Siento como sus fluidos escurren por mi polla, entre mis bolas y se derraman sobre las sábanas. Ella esta eufórica y chilla de pura felicidad. Su cuerpo continúa a estremecerse y poco a poco comienza a replegarse sobre mi cuerpo como si perdiera todas sus fuerzas. La sostengo estrechándola a mi cuerpo donde ella se desploma como un fardo, mientras la afirmo con fuerza, le digo:
—¡Eso fue increíble, mamá! …
—¡Hiciste que mami se corriera muy fuerte, cariño … Gracias! …
—¡Me alegro de que lo hayas disfrutado, mamá! …
—¿Si lo disfruté? … ¡Casi me vuelvo loca, bebé! … ¡Creí morir de placer! … ¡Tu polla hizo que me corriera con toda mi panocha! … No siempre me sucede así de fuerte, ¿sabes? …
Estuvimos follando por largo rato en forma suave, a veces ella se movía más que yo y otras era yo a follarla, entonces le pregunté:
—¿Mamá? …
—¡Sí, hijo! …
—¿Podemos cambiar? …
—¡Claro que sí, cariño! …
Ella se levantó y se puso a mi costado, me fijé que su conchita estaba cremosa, también mi polla lucía una cubierta de crema blanca y lechosa.
—¿Cómo me quieres, Mauro? …
La hice girar y la acomodé en cuatro patas, luego me deslicé detrás de su fabuloso culo. Ella movió su trasero en forma invitante para que la penetrara. Rápidamente me acomodé y dibujé el apretado surco de su vulva cerrada con la gorda cabezota de mi polla dura como palo. Empujé con cierta energía y ella gimió fuerte.
—¡Hmmmmmm! … ¡Me vas a estirar el coño de nuevo, bebé! … ¡Nunca me había sentido tan llenita como tú me haces sentir! …
Poco a poco fui tomándola con más y más fuerza. Su cabello saltaba en su cabeza que se movía de lado a lado mientras ella no cesaba de chillar y quejarse. La habitación se llenó con el sonido de nuestras carnes que se estrellaban la una con la otra y el sonido acuoso de su vagina burbujeante.
—¡Slaps! … ¡Swasch! … ¡Slaps! … ¡Swasch! … ¡Slaps! … ¡Swasch! …
Me incliné y aferré sus pechos oscilantes desde atrás, usándolos como punto de apoyo para follarla vigorosamente en profundidad. Sus pezones estaban durísimos. Arañé sus pesadas tetas y las pellizqué. Ella metió sus brazos hacia atrás como para tirarme con más fuerza dentro de su panocha, pero al poco rato arqueó su espalda y sus glúteos tiritaban incontrolablemente. Gruñó como una felina y dejó caer su torso sobre las sábanas sin dejar de gemir y respirar trabajosamente.
—¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Oh, Mauro, qué rico! … ¡Me estoy corriendo otra vez! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Umpf! … ¡Umpf! … ¡Qué rico, bebé! … ¡Me encanta tu polla! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Aaahhhhhh! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! …
Mamá escondió su rostro desfigurado por su orgasmo en las almohadas, se deja caer sobre la cama y adopta casi una posición fetal moviendo sus caderas como si continuara a follar con una polla invisible, hay un hilo de fluidos que salen de su encharcado coño. ¡Que bello es verla correrse de esa manera! La dejo tranquila para que pueda volver en sí misma. Pero ella levanta su pierna y me tira hacia su panocha. Entiendo lo que quiere. Tomo su pierna y la levanto contra mis pectorales, luego la penetro profundamente, mamá muerde la almohada y entra en movimientos convulsivos, su orgasmo no ha terminado. Gruñe como poseída mientras la golpeo con tanta fuerza que casi la levanto de la cama; estoy haciendo volar a mamá con mi gruesa polla y la veo estremecerse como pidiendo que siga dándoselo duro.
Me inclino y saco sus bragas de debajo de las almohadas y las llevo a mi nariz, esto me da una fuerza extra y me boto a follarla con cuerpo y alma. Si ella se vuelve loca, también me hace enloquecer a mí. Mamá abre sus ojos y me mira y pregunta:
—¿Estás oliendo mis bragas? …
—¡Sí, mami! …
—¿Tanto te gusta el olor de mi coño? …
—¡Tienes un coño rico y hueles fantástico, mamá! …
Aspiro profundamente con sus bragas pegadas a mi nariz. Ella se acomoda y empuja su ingle contra mi polla y de nuevo inicio a follarla con más fuerza. Mí clímax está muy cerca, ella me dice:
—Te gusta follarme y oler mi coño al mismo tiempo, ¿eh? …
—¡Me encanta tu coño en todos los modos, mamá! …
No resisto más e inicio a clavar mi polla con largos y profundos estoques en su empapada vagina. Disminuyo un poco la velocidad y le pregunto:
—¿Crees que debería ponerme un condón? …
—¡Demonios! … ¡No! … ¡Quiero que me chorrees dentro! … ¡Córrete dentro de mí, bebé! … ¡Hazme sentir llenita de tu leche! …
—¡Estoy muy cerca, mamá! …
—¡Entonces dámelo todo! … ¡Lo quiero todo! … ¡Fóllame fuerte, bebé! … ¡Por favor, fóllame con todas tus fuerzas! … ¡Quiero todo tu semen en mi coño! …
Mis jadeos aumentaron considerablemente mientras la empalaba en mi polla una y otra vez, empujando muy adentro de ella. Viendo sus hermosas tetas blanquecinas saltar y moverse una sobre la otra mientras ella estaba así medio de costado.
—¡Santo cielo, mami! … ¡Uuuggghhh! … ¡Umpf! … ¡Me voy a correr, mamá! … ¡Ahora! … ¡Ahora me viene! … ¡Mamááá me corro en tu coño! … ¡Toma! … ¡Tómalo todo! … ¡Ssííí! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! … ¡Ssííí! … ¡Qué rico tu coño, mamá! … ¡Estás riquísima, mamá! … ¡Ssííí! … ¡Aaaahhhhh! … ¡Ssííí! … ¡Umpf! …
Restriego sus bragas en mi rostro mientras las huelo y disparo ráfaga tras ráfaga de semen en lo profundo del apretado y resbaladizo coño de mamá.
—¡Sí, bebé! … ¡Huele mi coño y dame todo tu semen! … ¡Ummmmmm! … ¡Que rico! … ¡Ssííí! …
Mí clímax ha sido poderoso, inunde su coño con mi esperma, ella con sus dedos toca su barriga como para sentir la dilatación de sus paredes vaginales anegadas con mi semen caliente. Debe sentirse llenita, pensé. Mi eyaculación terminó, me detuve y saqué mi polla de su coño. Observo inmediatamente que de su agujero comienza a escurrir mi crema blanquizca mientras mi polla gotea sobre su muslo. ¡Mierda! ¡Eso es demasiado semen!
Suelto su pierna y me relajo encima de ella, nuestros cuerpos están sudados, con mis dedos ordenó su desordenada cabellera y me inclino a besar sus labios entreabiertos. Ella todavía respira por su boca tratando de recuperar su respiración jadeante. Rozo sus húmedos labios, la beso en su frente sudorosa, beso sus parpados y le susurro al oído.
—¡Gracias, mamá! … ¡Ha sido maravilloso! …
Abre sus ojos sonriéndome y me devuelve mi beso con una ternura infinita de madre.
Fin
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