La porno-chacha

Written by , on 2019-05-19, genre fetichismo

Hace algún tiempo vi un anuncio en el periódico que decía así: "Se ofrece porno-chacha para limpiar casas, pisos, etc. Trabajo totalmente desnuda por 20€ hora". Era la primera vez que veía un anuncio en la sección de empleo de estas características, así que la llamé por probar y vino a casa. Al abrir la puerta se presentó una mujer de unos 30-35 años bien parecida, de ojos marrones y pelo moreno largo. La hice pasar y tras las presentaciones comenzó a desnudarse sin ningún pudor hasta que se quedó tan sólo con unas zapatillas como única vestimenta. Lucía unos buenos pechos, una talla 100 me dijo, un culo bien formado y unas caderas para agarrarse bien. Mientras barría me iba contando anécdotas de gente que se masturbaba mientras ella limpiaba y que a ella no le importaba. alguno la quería grabar, pero entonces eso llevaba un sobrecoste de otros 20€ y tenía que ser con antifaz o algo para que no se reconociera su rostro. Sus pechos bamboleándose de un lado a otro cuando limpiaba el polvo de la mesa del comedor hicieron que mi polla ya no aguantase más y me la saqué. Ella la miró a la vez que exclamó un "WOW" y comencé a masturbarme mientras la miraba. La muy zorra sabía como poner a los clientes más cachondos, pues se acercaba y se ponía delante inclinando su espalda hacia adelante mostrando todo su culo incitando a ser follado, momento que no pude aguantar más y comencé a gemir a la vez que eyaculaba todo lo que tenía retenido durante días. Después que hubo terminado quedé con ella para la semana siguiente y le dije que se trajera puesto un liguero. Ella aceptó y volvimos a vernos pasados 7 días a la misma hora. Observé que llevaba gabardina, la hice entrar y fue al comedor, se paró en la mitad, se volvió hacia mí y se fue desabrochando uno a uno los botones de la gabardina y al abrirla puede ver que sólo llevaba puestos los ligueros. Había cruzado toda Barcelona en metro con la gabardina puesta y nada debajo. Eso me excitó mucho. Le pregunté si le importaba que yo me desnudara y me dijo que era mi casa, que podía hacer lo que quisiera. La invité a una cerveza, la cual aceptó mientras iba limpiando el polvo del mueble y yo me mantenía cerca de ella dándole conversación mientras mi polla se ponía cada vez más dura, cosa que ella notó pues varias veces bajaba la mirada para verla. En un giro ella se dio la vuelta, se inclinó para limpiar el bajo del mueble y su culo se posó sobre mi polla dura. Evidentemente aproveché para frotarla con disimulo sobre su caliente culito mientras seguía limpiando. Luego se levantó, cogió el vaso de cerveza y con la otra mano metió mi polla dentro del vaso mojándola toda, dejó el vaso encima del mueble, se agachó y comenzó a chuparla, a lamerla hasta que el sabor de la cerveza desapareció. Se levantó y me dijo que había lamido pollas con sabor a whisky, ginebra, vino, pero que con cerveza no y que esperaba no haberme ofendido. Obviamente le dije que no y que si quería probar de nuevo, por mí...Ella mojó sus dedos en la cerveza y se los pasó por el coño y me dijo si quería probar yo. Cosa que hice gustoso. Se lo lamí hasta que el sabor de la cerveza se mezcló con el jugo de su coño húmedo. Luego me cogió de la cabeza y me obligó a levantarme mirando mi boca húmeda.
-¿Lo habías probado así alguna vez?
-No... Nunca.-Le contesté.
Sonrió y se dio media vuelta hacia la mesa y se puso a limpiarla. Casi se echó sobre ella para llegar al otro extremo, haciendo que sus piernas se abrieran dejando al descubierto su coño palpitante. Me puse detrás y con una mano la cogí de la nuca empujándola contra la mesa mientras con la otra me cogí la polla y me dispuse a metérsela.
-¿Pero qué haces?
Ella trataba de resistirse tímidamente, pero cuando mi polla entró por completo dentro de ella soltó un gemido seguido de un:
-Ahhhh...Hijo puta! ¡Qué gusto, cabrón! Vamos...¡Reviéntame el coño...me arde,,,joder!
Agarré sus caderas y fui follándola como ella me decía, como a ella le gustaba. Ahora despacio, ahora más duro... Luego le di la vuelta y la puse de espaldas a la mesa, la abrí de piernas y vi el agujero de su coño totalmente abierto, con lo cual mi polla entró sin resistencia. Sus tetas se movían de arriba a abajo mientras me miraba y me insultaba, cosa que me ponía más cachondo todavía.
-¡Puto cabrón...fóllame duro, como a una puta, vamos...soy tu puta, dale...dale, cerdo!
Gemía como una jodida perra en celo con cada golpe de mi dura polla entrando y saliendo de su jugoso coñito. Cuando advirtió que me quedaba poco para correrme dentro de su coño comenzó a masturbarse el clítoris muy deprisa haciendo que se corriera también. Me encantó ver la cara de zorra que ponía mientras llegaba al orgasmo.
Después de aquello nunca más supe de ella. Su teléfono no daba señal. Me hubiera encantado repetir, aunque casi estoy convencido de que me utilizó sexualmente más a mí que yo a ella.

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