En el metro

Written by , on 2019-04-18, genre masturbación

Había visto varios vídeos en X-Hámster acerca de arrimones, gropped, encoxadas en metro, bus y la verdad es que son tremendamente morbosos. Lo que nunca me imaginé es que eso mismo le pudiera pasar a mi mujer y, encima, conmigo al lado. Sucedió una mañana en hora punta, justo un día de huelga, con los servicios mínimos, así que el andén estaba a rebosar de gente que esperaba su tren. Después de 10 minutos de espera entró uno en el andén. Las puertas se abrieron y era como en la peli de El Señor de los anillos, ordas de orcos entrando y saliendo a la vez. Nos pudimos colocar en el último vagón justo a la entrada de la puerta a la izquierda, donde ya está la pared que ocupaba un joven de unos 25 años vestido con un chándal y una camiseta de manga corta. Mi mujer llevaba unos leggins marcando culo, como a mí me gusta, con la goma del tanga bien metido por el culito así parece que no lleva ropa interior. Yo me quedé en el lado derecho de mi mujer, encajado en ella y a su vez, el chico quedó prácticamente encajado en la pared por mi mujer. El tren se puso en marcha y el vaivén hizo que la polla del chico que rozaba el culo de mi mujer se pusiera dura, ella mismo me lo dijo. Yo, al principio, me quedé un poco desconcertado, pero pronto pasé a la excitación por lo morboso de la situación.
-Joder...la noto durísima. -Me dijo acercándose a mí.
Yo miré disimuladamente y pude comprobar que el chico muy hábilmente movía la pelvis de arriba a abajo, suavemente, frotando su polla sobre el culo de mi mujer. Pude ver el tremendo bulto que había bajo el pantalón, que, sin lugar a dudas, no llevaba calzoncillos. Lo cual me hizo pensar que ya era experto en este tipo de situaciones. Lo curiosos fue ver que mi mujer también movía el culo muy sutilmente de arriba a abajo con lo cual le ayudaba a masturbarse. Se dio cuenta de que la había pillado y me sonrió.
-Es que es una situación muy morbosa...compréndelo, además...no pasa nada, a ti te gusta mirar, no?- Me volvió a decir en voz baja.
Se iban sucediendo las paradas y la gente no parecía salir del vagón. Volví a mirar al chico y me quedé atónito.
-Joder...se ha sacado la polla y la tiene encima de tu culo...
-Sí...ya lo noto ya...
La muy zorra estaba cachonda y seguro que mojadísima.
-Y mira lo que está haciendo con su mano derecha...
Miré y el tío había metido la mano por dentro de la camiseta de mi mujer y le estaba sobando la teta derecha mientras se pajeaba en su culo.
-Zorra...seguro que estás mojadísima…
-Anda trae, que tú seguro que te has puesto a mil.
Y sin mediar palabra me bajó la cremallera, metió la mano dentro y comenzó a masturbarme, allí mismo, en el vagón lleno de gente. Estaba tan preto a ella que era muy difícil que alguien nos viera, pero era de lo más morboso. Tapé lo máximo que pude el ángulo de mi mujer y el chico y sin ella esperarlo le bajé un poco los leggins dejando que el chico pusiera su polla en la raja del culo, que lo sintiera calentito, blandito. Él lo agradeció con una sonrisa y continuó frotando su polla sobre ella. La visión de su enorme polla hundiéndose entre sus cachetes y volviendo a salir era extremadamente cachonda así que no tardé en correrme llenando los calzoncillos de leche. Ella se apretó aún más contra la polla del chico hasta que vi salir de ella un enorme chorro blanco que acabó cayendo por su culo. Tuvo la gentileza de sacar un pañuelo de papel y limpiarla, acto tras lo cual se bajó en la siguiente estación despidiéndose con una amplia sonrisa. La duda me asaltó y le pregunté a mi mujer si era la primera vez que le pasaba algo así. Ella me respondió que alguna que otra vez había tenido algún que otro arrimón sin importancia, pero que esta era la primera vez que sucedía algo así. La excitaba saber que a los tíos se les ponía dura con el contacto de su culo, luego se los imaginaba masturbándose en casa pensando en ello.
La experiencia fue tan morbosa que he tratado de seguir los pasos de aquel chico. A veces me enfundo en un pantalón de chándal, sin calzoncillos y trato de acercarme a un buen culo. Primero tomo contacto y me retiro, entonces pueden pasar dos cosas: que la chica mantenga la distancia o bien, que se acerque hasta mi paquete. Momento en el cual aprovecho para rozarle el culo con la polla otra vez y vuelvo a separarme un poco a la espera de que se arrime. Es un lenguaje encubierto, si vuelve a arrimarse más entiendo que quiere jugar, pero muy discretamente, así que dejo que sienta mi polla dura sobre su culo. No sucede mucho, no tanto como quisiera, pero cuando sucede...ufff...es de lo más excitante.

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