Arturo y sus ordenes

Written by , on 2018-02-16, genre voyeur

Mi primera orden dentro de la web era senzilla. Me la dió Arturo. Madurito de 51 años. Bajar a la calle en minifalda sin nada debajo y solo un top por encima. Por suerte era verano y casi de noche. En mi barrio anda poca gente a esa hora, tenia que ir a un bar, comprar tabaco y fumarmelo fuera del bar. Nada más. De momento.

Me vestí con una falta de Alessandra, compartimos piso, nada debajo, unas zapatillas de correr y un top blanco que dejaba mis grandes pechos a la fe de la gravedad. Se me marcaban los pezones de lo excitada que estaba. Me hice dos coletas para darle el punto de colegiala al conjunto, cojí las llaves y bajé al bar. Mientras bajaba por el ascensor notaba un escalofrío por la espalda de nervios y excitación. Joder estaba mojada ya y no había empezado. Tenía el chat abierto para avisar a Arturo cuando tubiera el tabaco.

Entré al bar. Poca gente por la calle, casi ni me miraron. Pero en el bar no, fui el centro de atención. Mediana de edad de 40 años. Una mesa al fondo con chicos de mi edad. Me fui a la barra para que me encendieran la máquina del tabaco. El camarero no apartó la mirada de mi escote durante todo el rato. No se ni como encontró el mando. Notaba todas las miradas sobre mí. Prueba de fuego, agacharme a cojer la cajetilla de tabaco sin que se me viera el DNI bajo la falda. No lo conseguí. Fue agacharme y medio bar se calló y el resto cuchicheaban cosas bastante obscenas sobre como me follarían. No me sentía avergonzada, me encanta provocar pero eso era diferente, tenia que salir del bar a esperar mis ordenes y no sabía cuales serían.

Pronto llegaron.

- Que tal Carla? Lo has echo? - me escribió Arturo.
- Sí. Estoy fumando delante la puerta del bar.
- Y como te has sentido? Tan puta y tan expuesta.
- Genial. Me ha encantado. Notar como todos me miran y me quieren follar... me gusta.
- Bien bien. - Tardó un poco en enviar su contestación - Tienes que conseguir una bebida gratis en ese mismo bar. Hasta entonces no te podrás ir.

Fácil.

Vuelvo a entrar y me siento en la barra. Culo a la vista por la falda. Esta frio el taburete. Lo voy a dejar empapado. Tengo a dos hombres a mi lado, uno me mira el culo y veo como intenta reprimir el instinto de tocarlo. Me encanta. Luego dejaré que lo toque. El otro me invita a tomar algo a su mesa. Orden cumplida. Me olvido por un momento de Arturo y me voy con el hombre, llamemoslo Javier.

Nos sentamos en su mesa, hay 3 hombres más con él. No hay sillas y me tengo que sentar en su regazo. ¡Que pena! Me pone una mano encima de la pierna, mas arriba que abajo y la otra me rodea la cintura y la deja encima de la falda. Seguro que nota mi humedad con la mano. Nos tomamos la cerveza mientras nos reímos y hablamos. Todos rondan los 40 años. Los veo como me miran con deseo. Joder estoy como una moto...

- ¿Que haces aquí Carla?- me pregunta un amigo se Javier.
- Vivo arriba, he bajado a por tabaco. - Me río. Nose si contarles la verdad.
- ¿ Así vestida? - Insiste.
- Si, me gusta ir comoda. - me relamo los labios lentamente. Lo tengo encima casi al hombre.

Seguimos la charla y voy notando como Javier va subiendo su mano. No le paro. Ellos lo ven. Disfrutamos todos. Y más que lo vamos a hacer. Mis pezones estan duros debajo la camiseta. Podría montar la típica escena de mojarme la camiseta sin querer y que se transparente todo. Al sentarme en la mesa la resta del bar parece haber perdido interés en mi. Lo hago. Tomo un sorbo de cerveza pero, oh que torpe que soy! Se me derrama encima... Me aprieto los pechos y la camiseta para que se empape más baju su atenta mirada. Todo esto sin dejar de reír. Han pasado 10 minutos solo desde que me he sentado. No me quiero ir de ese bar.

Miro el mobil. Arturo me reclama. Le digo que la orden esta cumplida y me pone otra. Que alguien me toque sin yo decirle nada. Ahí en medio del bar. Tengo al candidato perfecto. No lo encuentro en la barra. ¿Se ha ido? ¡Bingo! Esta en la maquina de tabaco, sale a fumar y yo con él. Dejo a Javier con una ereccióm del mil. Le doy un beso en la mejilla y le digo que ahora vuelvo.

Me tienen que tocar pero yo no puedo decirle nada. Esperemos que pille las indiectas. Estamos fuera los dos, pitillo en mano. Me pongo a su lado, me reclino en su ombro y hablo del cielo, no hay nubes. Veo como esta nervioso. Sera fácil si quiere. Entramos y nos sentamos en la barra. Con la mirada le guio a mi culo, otra vez expuesto por el taburete. No se atreve. Arqueo la espalda porque quede mas a la vista. ¿Quieres más indirectas? ¡Venga tócame! Pone la mano en el culo, solo la pone, nada más. Eso a Arturo no le gustará. Me muevo para que pille la indirecta. Abro un poco las piernas y veo que lo pilla. Se sonroja.

- Estamos en medio del bar. - Me dice casi balbuceando.
- Lo se.

Pasa la mano delante y poco a poco se abre paso. La barra nos tapa pero se intuye lo que hacemos. Por fin alquien me toca. Me estremezco con el tacto. Lo tengo hinchado y sensible. Una polla dura ahí abajo me haría falta ostias. Me abre los lavios y me toca el clítoris. Casi grito. Agarro con fuerza el vaso. Me río. Sigue bajando hasta que me mete un dedo. SABE A GLORIA. Sigue metiendo y sacando, un dedo, dos y hasta tres. Me recoloco para darle mejor acceso. Estoy a punto de correrme. Miro a Javier. Se esta tocando la entrepierna, le lanzo un beso. Me corro. Ahí en el taburete. No puedo más. Puede conmigo. Saca la mano y me la llevo a la boca. Le lamo los dedos, se queda chocado pero veo que le encanta. Me noto salada. Me vuelvo a la mesa con Javier. El bar parece pasar ya de mi. Miro el mobil. No hay mas ordenes. Perfecto porque voy a subumbir a Javier y sus amigos.

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