Eres un cornudo

Written by , on 2016-05-12, genre traiciones

De esto solo hace unas pocas horas.

Va para ti, querido cornudo. Por no saber cuidar lo que tienes.

Fue hace unos días, hablando con una vecina del barrio (Si, tu mujer y mi amiga). Hablando de que le dolía la espalda y los masajistas de la zona eran muy caros.

¿Que te costaba darle tu los masajes?

- A mi no se me dan mal.- Le dije.- He realizado algún curso. No soy capaz de curar, pero livero tensiones.

- Seguro que son mejores que los que no me da mi marido.

Es lo que tiene que una mujer se sienta desatendía y tenga un buen amigo que la escuche continuamente. Puede ocurrir que le pida algo que tu no le das.

- Pues cuando quieras, en un momento te lo doy.

- Pues no me lo digas dos veces.

Los dos sabíamos que no era plan de ponerse allí en medio de la cafetería a darse masajes, pero le hice un previo con las manos en el cuello para que supiera que era cierto.

Lo siento, pero en ese momento ya sabia que quería otro tipo de masaje.

- Pues si no es mucho abusar, subes a casa y me lo haces bien.

Un poco incomoda se sentía, no te lo voy a negar. Tampoco es que sea completamente lanzada no fueron sus palabras exactas, pero la petición surgió de ella.

- No se si te va bien o algo… Hoy estoy sola y me vendría genial

Subimos a tu casa, y le indique que se sentara en una silla y le hice un masaje en el cuello y la espalda.

No, no se me echo al cuello nada mas llegar, no es de esas. Es solo una mujer desatendida.

- Iría genial una camilla de esas.- me dijo.- que así en el cuello solo no es suficiente. Me duele mucho en medio de la espalda.

- Es un poco así, pero… en la cama se hace muy bien.- dije riendo un poco.

- A bueno, no pasa nada, no importa. Creo que estoy abusando mucho de tu confianza.

Si, era un poco abusar, pero los dos sabíamos que estábamos probando a ver que pasaba.

Ella cuando el dolor le dejaba, no dejaba de hablar de que se sentía un poco sola. Y un poco maltratada psicologicamente. No, no dijo que le faltases al respeto ni nada de eso. Es solo una falta de valoración de lo que es. Y eso ya es suficiente.

Se retiro unos minutos y se coloco en la cama en lo que creía que era ropa interior solo tapada con una toalla. Como comprobaras en unas lineas no era así.

Allí encima de la cama pude dedicarme a masajearle bien la zona central de la espalda. Al bajar la toalla vi que no llevaba sujetador y quise comprobar si tenia la parte de abajo, pero no tente la suerte.

Ella no dejo de decir que le encantaba y que tenia muy buenas manos. Y me pedía que le hiciera masajes en otras partes.

Y así acabe descubriendo la parte mas baja de la espalda, y ver que efectivamente no llevaba nada.
No le dije nada y comencé a realizar un masaje en la zona lumbar y en la ciatica.

Sea cierto o no, dijo que los lumbares y el trasero también le dolía.

Quedo completamente desnuda entre mis manos. Allí tenia sus muslos y podía ver sus labios cuando separaba ligeramente las nalgas.

- Si sigo así, con este masaje, no voy a poder evitar la tentación de querer follarte el culo.

Se lo lance así. Una de dos, o follábamos ya, o cortaba aquel calentón de golpe.

- Mientras me folles algo más que el culo, puedes follarme lo que quieras.

Y así comenzó un masaje especifico entre sus piernas.

- Tienes buenas manos, tienes muy buenas manos.

- Y tu un culo precioso. Y si no te das la vuelta, no voy a dejar que te la des.

Curiosamente, según me ha confesado, tu nunca te has fijado en su trasero. Sí, no es un trasero pequeño y joven de modelo. Tiene unas caderas anchas, pero su culo es precioso.

Quizás por eso nunca te ha dejado que se lo folles.

No se movió de esa posición y me dejo entrar en su coño.

Hay dos cosas que me gustaría que me respondiese. ¿Contigo también grita tanto? ¿también moja tanto?
Supongo que no. Sabía algunas cosas que me habían contado, cosas que sabe todo el mundo. Ahora se otras.

Así a cuatro patas, intente metersela por la zona prohibida. Muy estrechita por cierto. No se si le dolió, o le encanto. Porque la excitación fue tanta que no aguante mucho antes de llenarle bien por dentro. Ella tampoco aguantó. Sí le gustó.

Quiere repetir ese anal y alguna cosa más. Así que si no llegas pronto, vas a tener una mujer mucho más feliz. Y creo que no te gusta su felicidad.

Si tienes valor puedes leer la siguiente historia.

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