Bendita cerradura

Written by , on 2019-03-08, genre fetichismo

Suena el teléfono y una voz me dice: "Ves al despacho pequeño". Al escuchar esas palabras pienso "¡mierda! qué pasa ahora? seguro que me toca recoger los restos del vermú de los jurásicos estos". Recorro, sin ganas, el pasillo en penumbra hasta llegar allí, y al abrir la puerta veo la salita iluminada solamente por la luz que entra por la puerta que da al patio. De repente me agarras por la cintura, te enganchas a mi boca sin más, regalándome un mordisco de esos tuyos que me encienden, a la vez que cierras la puerta con llave (¡bendita cerradura!).

Mientras me besas, metes las manos por debajo de mi falda tocándome el culo hasta llegar al filo de mis medias, te separas un poco mirándome a los ojos sin decir nada y empiezas a bajarlas. Me muerdo el labio sintiendo el calor de tus manos recorriendo mi piel, mientras las bajas quedando agachado delante mío. Después me sacas los zapatos de tacón, me quitas las medias, me vuelves a colocar los zapatos como si fuera una princesa de cuento y empiezas a subir tus manos de nuevo, recorriendo cada centímetro de la parte trasera de mis piernas con la mirada penetrante y sin articular palabra, mordiéndote el labio con aire perverso. Te levantas al llegar a mis nalgas, me giras de forma brusca poniéndome contra la mesa, me das un cachete, me coges las bragas y las bajas, de nuevo lentamente, hasta que las sacas y vuelves a recorrer mis piernas desde los tobillos, esta vez por la parte de dentro del muslo, alargando mi tortura. Mi respiración se acelera más, me muerdo fuerte el labio sonriendo mientras sigues subiendo hasta llegar a mi entrepierna y me giras de nuevo para sacarme el vestido poco a poco, tocando mi cintura, mis costillas, mis pechos. Y lo sacas por completo.

Me miras lascivamente acariciando mi escote, recorriendo con tu mirada mi clavícula, mis hombros, mi espalda, hasta llegar al cierre de mi sujetador, que abres con gracia y me lo vas sacando mientras rozas mi espalda por las costillas siguiendo hacia delante hasta llegar a mis pechos, observándolos como si fuera tu comida favorita, y sé que lo son. Trago saliva, completamente a tu merced, desnuda entre la mesa y tú, sintiendo tu excitación clavada en mi pierna. Sigues acariciando cada mi torso, mi vientre, mi cintura, sigues bajando por mis nalgas hasta que pones las manos por debajo de mis piernas, y apoyándome en la mesa, me las levantas de golpe dejándome inmovilizada con mis piernas contra mi pecho, y con voz ronca y dominante me dices "ahora cogerás tus piernas abrazándolas por debajo de tu culo y las mantendrás en esta posición" al escucharte mi excitación aumenta y obedezco sin rechistar. "Buena chica", dices con el mismo tono de voz y empiezas a besar mis piernas por el interior hasta que llegas a mis ingles y sigues adentrándote en mi sexo, siento como me soplas, no puedo evitar gemir cuando de repente siento tu lengua húmeda y caliente recorriendo mis labios, mi clítoris, mi vagina, y sigues bajando por mi culo. Mi respiración se agita y es cada vez más fuerte. Repites el recorrido a la inversa hasta que te enganchas a mi clítoris con tus labios jugueteando con tu lengua y no puedo evitar poner los ojos en blanco. Bajas de nuevo a mi vagina para adentrarte con tu lengua. Luego vuelves al clítoris, lo enganchas, lo chupas, lo empiezas a lamer cada vez más rápido y empiezo a palpitar, a gemir, se acerca... me fundo en un orgasmo largo y profundo apretando mis piernas con fuerza y sigues para regalarme otro orgasmo, de nuevo largo y potente que me deja sin respiración, y te adentras con tu lengua en mi vagina de nuevo haciéndome gritar de placer hasta que empiezo a temblar. Te levantas y me penetras con fuerza, me arrancas los brazos de las piernas para colocarlas sobre tus hombros y así empiezas a follarme sobre la mesa con envestidas fuertes que me hacen seguir gimiendo con fuerza y de nuevo otro orgasmo. Ahí siento como te fundes conmigo con tu respiración acelerada y tus ojos clavados en mí hasta que te apoyas en mi pecho bajando al mismo tiempo mis caderas hacia el borde de la mesa para quedarte dentro hasta que recuperamos la respiración.

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