Whisky, suegra y mucho morbo

Written by , on 2018-08-25, genre incesto

En la vida, tengo dos problemas o características, no lo sé: soy alcohólico y mujeriego. E igual que tengo un trago preferido entre el aguardiente, el ron, el whisky, la ginebra o el vodka, también entre las mujeres sean jóvenes, viejas, gordas, flacas, tetudas o planas tengo mi elección. Para cada caso son el whisky y mi suegra. Con esta introducción doy inicio a mi historia:

Era un fin de semana y por algunas razones, sabía que me iba a quedar solo y por lo tanto compre un par de botellas de whisky, un sixpack de redbull y un par de viagras (si, lo tomo de manera recreativa y es una delicia usarlo). Llego el sábado y todos salieron, entonces me tome las dos pastillitas azules con un buen sorbo de whisky, me bañe y me aliste para ver porno.

Llevaba un buen rato viendo pelis y fotos de cuanto genero porno hay en páginas como xhamster, y el viagra ya había hecho su tarea y tenia la verga muy dura; pero el alcohol también hacia efecto y me dieron ganas de orinar. Sali hacia el baño y en ese momento escuche un ruido del otro lado de la casa. Me sorprendí porque creí que estaba solo. Entonces fui a ver que pasaba, me puse boxers y una camiseta, llegué y entendí que el ruido venia del baño. Mi sorpresa fue grande cuando abrí la puerta y me encontré a mi hermosa amante, mi suegra orinando. Ella también se sorprendió y me dijo: ¡salga de aquí ya, estoy en algo privado! La verdad yo ya estaba un poco tomado y no me importo lo que me dijo; además ella no tenía ropa interior, solo una camiseta y me causo mucho morbo verla sentada orinando. Había llevado mi botella de trago y me di un buen sorbo y ella dijo: ¿Otra vez tomando? No hay día que no estés borracho. Esperé a que acabara de mear y le ofrecí whisky, pero ella declino. Me pidió de nuevo que saliera, pero no lo hice. En cambio, le alcance un poco de papel higiénico y tuve un mal pensamiento lo que hizo que la verga se me parara de mala manera, ella lo noto debido a que estaba sentada y yo de pie frente a su rostro.
Como buen yerno, le dije que se levantara y la ayude a secar el orín de su vagina gordita, me dijo: Me siento incomoda y siento que esto esta mal. No me importaba, yo está muy exitado y ebrio. Le volví a ofrecer whisky y volvió a negarse, entonces me tome otro sorbo, pero no me lo bebí, lo deje en la boca y me acerque para besarla, ella respondió como siempre y cuando abrió la boca le solté la bebida directo. Mi suegra se lo tomo como pudo y me dijo que era un cerdo. Me insulto un par de veces más y se calmó. ¿¿¿Qué quieres de mí??? Estoy un poco enferma y por eso me quede en casa -me dijo-. Le conté que yo no había querido salir y que ya que estábamos solos, quería consentirla y amarla.

Bueno, pero primero me voy a bañar, es mejor que salgas -dijo ella-. Bañémonos juntos, sugerí mientras me desnudaba. Mi suegra accedió. La vi desnuda como tantas veces: las téticas todavía firmes y con pezones muy gruesos y oscuros, su barriguita linda, sus caderas anchas, esa deliciosa vagina peluda y el culote redondo y duro que siempre ha tenido. Abrí la ducha y me tomé un trago más. Mi verga seguía muy erecta y antes de entrar bajo el agua, mi suegra la cogió con ambas manos y sonrió de manera picara. Comenzamos a besarnos y mientras le manoseaba el culito con las manos, le meneaba la verga en su vientre. Así paso un rato hasta que recordé que finalmente yo no había orinado. Y entonces un diablo perverso me hizo pensar en algo: Rosmi, date la vuelta y te enjabono la espalda -dije-. Esta bien, pero por favor consiénteme -dijo ella-. Empecé por los hombros y seguí bajando; la incliné un poco hacia adelante mientras masajeaba su espalda y cintura. Entonces ya con el culo de ella mas empinado puse mi verga en su espalda y mis bolas en su culo, pero seguí con el masaje. Entonces en ese momento comencé a orinar.
Ahora si me sentí de verdad un cerdo completo, pero me gusto. Mi suegra no podía verme, pero estaba orinando encima de ella como en tantas pelis que había visto. Es un poco difícil mantener la erección y mear, pero me fue bien. Antes de terminar, aleje un poco su culo de mi y le orine el ano. Recordando esas películas, por mi la hubiera puesto de rodillas y le hubiera meado encima de la cara y de las tetas. Pero era obvio que ella no lo permitiría. Mejor así. Otro secreto que guardaría como un tesoro. Terminamos de bañarnos, nos secamos, Rosmi salió con una toalla en la cabeza y en el torso y yo salí desnudo y semierecto.

Fuimos hacia su dormitorio y ella comenzó a aplicarse cremas y arreglarse. Le ofrecí de nuevo un whisky, pero esta vez accedió. Solo que me pidió hielo y un poco de coca cola para rendirlo. Mientras iba por el vaso, el hielo y la coca, recordé que a veces cuando estaba solo en casa, pasaba por el closet de mi suegra para cumplir otras de mis fantasías. Brinde a solas por eso.

Al volver a su cuarto con la bebida, espere mientras ella se la tomaba; necesitaba que Rosmi estuviera un poco ebria para aceptar lo que iba a hacer. Ella se seguía acicalando. Me dijo: Papi, úntame esta crema en la espalda, por supuesto mi amor, conteste. Y como tenia mi pene a medio camino lo metí en el tarro de crema y empecé a restregarme contra ella. Soltó la risa y pregunto: ¿Porque eres así? Ya vamos a estar juntos. Solo quiero hacerte feliz y tratarte bien, le conteste. Le volví a llenar el vaso con whisky y ella siguió tomando.

Me alejé un poco de ella y fui de inmediato al closet. ¿Qué vas a hacer papito? Y le dije: buscar un par de cosas que quiero que te pongas para mí, tomate tu trago mientras busco mami. Con calma se tomo su whisky, yo me tomé otro y le volví a servir a mi deliciosa suegra. Ella secaba su cabello y encontré la mitad de lo que buscaba: Unos pantis rojos y unos negros en tela transparente. En ese momento mi falo volvió a dar señales de vida y empezó a gotear ese liquido brillante y viscoso. Entonces pase donde guarda sus preciosos zapatos, buscaba con exactitud un par de sandalias de tacón rojo y otro par negro. Las había visto allí y disfrutado con ellas varias veces. Coloqué todo el ajuar encima de la cama y mientras me bebía otro trago le ofrecí uno más a ella. Si yo ya estaba medio ebrio, ella debía estarlo más jejejeje.

Rosmi, no decido con cual quiero verte vestida -dije yo-. A lo cual ella respondió: Tú y tus cosas, me haces sentir como una cualquiera. Volví a decirle: Solo quiero consentirte Rosmi, te verás hermosa como siempre. La verdad el whisky y el viagra me hacían verla como una puta, pero mi verga y yo estábamos felices así. Al rato, escogió el rojo. Bien por mí, así quería verla. Le quite la toalla, la puse de pie y empecé por los pantis, antes de ponérselos completamente bese por encima su vagina y ella respondió con un: Que rico, ¡¡¡que rico!!! La senté y calce las sandalias rojas, le puse una mientras acomode su otro pie en mi verga ya parada. Fui a ponerle la otra, pero metí su pie en mi boca y mientras lo besaba me acariciaba mi miembro viril ya listo y muy duro con el otro zapato. No se que haces, y me parece raro, pero se siente sensual, me dijo la suegra. Terminé de calzarla y me senté en la cama desnudo. Porfa mi amor, camina para mí y muéstrame tu cuerpo, le indique mientras servía más whisky para los dos.

Caminaba raro porque ya estaba ebria y eso era lo que quería, pero le di un redbull y yo me tomé otro porque no la quería dormida. Con los tacones las piernas se le ponían duras y el culo también. Su pelvis se contoneaba y mi verga no se perdía el espectáculo. Entonces me animé y le dije: Oye, pero no sé qué hacer con los calzones negros y las sandalias. Jajajaja, no esperaras que me ponga encima todo o si mi amor -respondió-. Tu no, pero yo sí, le dije. El silencio reino por un minuto; ella acabo su whisky, se tomó medio redbull de un solo empujón y me pidió otro trago. Antes que ella dijera algo o empezara a pensar estupideces me levanté y le dije: Ven, ayúdame. Le alcance el panty y mi instrumento de macho miraba al techo.

Aunque ponerme tacones y pantis usados me gusta, no lo había hecho con nadie; ni siquiera con mi esposa o con otra amante. Pero era la oportunidad y mi suegra era la mujer que más arrecho me ponía, aunque era la mas conservadora en el sexo. Rosmi se arrodillo, estiro el panti transparente negro y comenzó a vestirme. Cuando llego a mis testículos no supo que hacer y con mi verga dura y parada peor. Me dijo: No se como meter las bolas y eso parado aquí adentro. Recordé las películas de travestis donde dejan las huevas por fuera y el pene por dentro estirando la tela. Me senté y la zorrisuegra entendió que quería que me pusiera los zapatos. Eran unas sandalias negras de plataforma con un tacón de 10 centímetros. No tuvo problema poniéndomelas, pero se zampo medio vaso de whisky cuando termino.

Me puse de pie y le dije que no se preocupara, que me gustaban las cosas así y que me sentí muy bien usando sus prendas íntimas. La abrace fuerte, nos besamos y curiosamente ambos nos tocamos el culo mutuamente. Fuimos a la sala, a buscar el sofá. Mi glande no dejaba de empujar y soltar ese fluido. Pero ella no se quedaba atrás, tenia la espalda sudada y podía ver que su chochita estaba mojada.

Nos sentamos y seguimos besándonos y manoseándonos. Estábamos muy excitados, yo la besaba o le chupaba las tetas y con una mano le masajeaba la chimba por encima o le metía un dedo con todo y calzón. Pero ella no se atrevía a tocarme la verga. Era obvio su incomodidad. Le dije: Ponte de pie mi vida, pero de espaldas a mi e inclínate hacia adelante, un poco mas amor. Ella juiciosa obedecía. Le baje el panty hasta casi las rodillas. Debido a los tacones altos que ella tenia y al inclinarse, su culazo se empinaba mas y me dejaba ver dos deliciosas partes: los labios vaginales ya muy húmedos y el ano perfectamente expuesto.

Le masajee la espalda un rato mientras que con la otra mano le sobaba el culo y la chocha. Después le besé las nalgotas gordas que tiene y le metí dos dedos en esa tibia laguna vaginal. Seguí con los dedos adentro, pero los saque llenos de liquido y se lo puse en el orto. Sin embargo, volví a dejarlos adentro moviéndolos. Acerqué mi boca a su ojete y comencé con un beso negro. Estábamos ebrios y la lujuria nos dominaba. Seguí así un rato hasta que puse mi lengua mas dura de lo que tenia la verga y la penetré. Ella sintió mi lengua en sus entrañas y se puso rígida y apretó el culete, saqué mi lengua de su sabroso y delicado ano y volví a besarla; un minuto después volví a penetrarle el ano con mi lengua. Esta vez solo dijo: Que rico papi, bésame más, bésame más hondo.

Mi consentido pene ya me exigía acción. Me puse de pie detrás de ella, me corrí el panti para que mi verga respirara y de una la apuñale vaginalmente. Entre hasta el fondo en el primer intento. Podía ver la ropa interior de mi suegra en sus piernas y en mi cadera, pero me éxito mas aun verla a ella y a mi de sandalias. Pensaba muchas cosas: darle verga en el ano, penetrarla con el tacón de las sandalias, ponerme sus cuquitos rojos. Pero esos pensamientos solo me excitaban y la penetraba muy duro y muy profundo, tanto que casi dos veces la echo al suelo. Así estuve un rato hasta que ella dijo: Ayyy, Ayyy, Dios mío… Ayyy. Y sentí que tuvo un orgasmo. Yo seguía durísimo dentro.

Me gusto tanto papi, pero estoy cansadita. Deben ser los tacones o estar de pie así, comento ella. Me senté en el sofá, pero con el falo en erección todavía. La tomé de las nalgas y la senté suavemente sobre mi verga. Dijo: déjame descansar por favor. Solo quédate sentada en mi verga y en mis bolas, nada más eso mi amor -conteste-. Sin embargo, le comencé a dar besitos en la espalda y a tocarle las tetas y la pancita. Pregunto: ¿porque estas así? Respondí, ¿¿¿í como mami??? Y dijo ella: Estas muy loco y muy brusco. Debe ser el alcohol, y la experiencia de tus cuquitos y sandalias me hacen sentir más intensamente -dije para terminar-. En mi mente sabia que todo eso era una farsa: yo solo quería culiarla como a una zorra y emborracharme como siempre. Pero así es la vida, jajajaja.

Fui a buscar mi botella, más hielo y más redbull. Cuando llegue seguía sentada en el sofá, pero despierta. Empecé a servirle el whisky, pero como yo estaba de pie y su cara daba contra mi pene metí la cabeza de la verga en su vaso y se lo di para que me lo mamara. Sigues siendo un asqueroso cerdo… y yo no debería…. Antes de que terminara la frase se lo metí a las malas en la boca. La deje mamar un minuto y la saque. Seguimos bebiendo con más calma. La acosté y me acosté por detrás de ella y hablamos de su hija, de su esposo, de cosas de casa, etc. La verdad escuchaba, pero no era de mi interés. Mi interés era penetrarla de nuevo. Como seguía con el banano tieso fue fácil. Le levanté una pierna con la mía y se la hundí desde atrás, pero en su chochita. Me paso lo de antes, podía ver nuestros calzones y las sandalias se rozaban en ambos pies.

En un momento se me zafo la verga de su vulva y mientras me acomodaba pude ver mi glande muy, muy morado… Me sentía bastante bien. Volví a empalmarla y empecé a tocarle los labios y el clítoris con mi mano. Al sentir su orgasmo, decidí que ya era tiempo para el mío. Apenas ella termino, saque el pene y termine sobre sus nalgas y sobre su ano.

La borrachera y el cansancio nos tumbo y nos dormimos. Me despertó las ganas de más alcohol y una erección imponente. En todo caso nos quedaba mucho tiempo por delante y ganas de culiar. Eso será para la segunda parte de esta historia.

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