Mi historia

Written by , on 2016-09-19, genre fetichismo

Usaré este medio para contar algunas anécdotas sexuales que tuve en mis inicios, he de confesar que siempre fui un niño precoz en esos temas pero mi inicio sexual fue algo tardía.
Veía porno, mucho porno pero mi relaciones personales con mujeres no eran... buenas, tenía amigas pero no más allá de eso. Cierto tiempo después me enteré que una de ellas sentía algo por mi pero eso lo dejaré para otra entrada.

Hoy quisiera contar mi primera vez, no fue nada complejo. En realidad y al contrario de muchas entradas que he leído es bastante promedio y menos fantasioso, en contraste de mi experiencia en la prepa, que raya en lo surrealista.

He de aclarar que por diversos problemas personales no ingrese de forma directa a la preparatoria, entre disputas familiares y problemas personales mi ultimo año de secundaria se extendió por casi 2.
Cuando ingrese a preparatoria tenía 18 años, algo que me acomplejaba al inicio pero que después pude usar a mi favor.
En dichas épocas turbulentas de mi vida tenía un primo mayor que yo que a diferencia mía tenia una apertura social que es menester destacarle, en un par de meses podrías contarle un promedio de 3 o más novias/amigas/conocidas, siempre lo admiré y lo envidiaba por ello.
Como decía anteriormente, en una ocasión cuando pasaba unos días en su casa lo invitaron a una fiesta, yo, como siempre prefería estar jugando videojuegos o ver alguna serie en cable pero en ese momento acepte su invitación, me presto unos pantalones y una camisa para estar "presentable" que me quedaban holgados, mi cuerpo extremadamente delgado no llenaban su camisa de hombre fornido y en forma.
Así nos dispusimos en marcha, íbamos en su carro hablando de estupideces hasta que llegamos a una casa cerca de lindavista, apenas a unas calles de Plaza Lindavista, habíamos pasado por un amigo suyo que nos iba a llevar al lugar exacto de la fiesta, en Zacatenco.
La fiesta era una locura, para mi. Según el amigo de mi primo, que se llamaba Adrian, por cierto; la fiesta era de las graduadas de la escuela de turismo, carne fresca para ellos.
Yo me quede en un rincón con un vaso de whiskey con coca e intentando moverme al ritmo de la música.
Ellos trabajaban con un movimiento interesante, decían que eran miembros de una banda de rock, el papá de Adrian era productor por lo cual tenía apoyo básico y las mujeres caían fácilmente.
Por mi parte yo sólo observaba como trabajaban a sus chicas en la fiesta, después de varios fajes encontraban a la indicada y a follar se decía.
A veces me preguntaba cuando me tocaría, pregunta que sorpresivamente no tardo en responderse, bueno, tal vez un poco.

Termino la fiesta y todos se estaban yendo, algunos pedían ray y mi primo se ofreció a llevar a un grupo de amigos que también habían asistido, el viaje fue algo apretado y para evitar el alcoholimetro nos quedamos en casa de Adrian, quién regularmente vivía sólo en su casa.
Le pregunté si podría quedarme en el cuarto de huéspedes pues no tenía muchos ánimos de socializar con el resto en la sala, a lo cual acepto.
Después de unas horas viendo televisión en la habitación escuche pasos en el pasillo, pensé que sería mi primo o Adrian así que seguí recostado viendo tele intentando estar lo suficientemente sobrio como para dormir sin tener la sensación de querer vomitar.
Mi sorpresa fue grande cuando de golpe se abrió la puerta y vi a una chica tan o más ebria que yo, tenía un vestido muy corto y desarreglado, de hecho se encontraba un tanto subido al grado de verse asomada su tanga blanca, no tenía bra pero su vestido strapless se sostenía con sus redondos pechos, se le marcaban los pezones bajo esa tela negra, la vi ahí parada, descalza, caliente y en mi peda me calente enseguida; sin pensarlo entro cerrando la puerta tras ella y se abalanzo sobre mi.
Me besaba con la torpeza de cualquier persona ebria, chocabamos los dientes, nos ahogabamos con nuestras lenguas, restregabamos nuestros rostros ya húmedos.
Instintivamente busque sus pechos pero en mi torpeza no pasaba de foreplay sobre la tela del escote, de hecho, un par de veces sentí como se deslizaba la tela y estúpidamente la reacomodaba hasta que ella caliente y desesperada me aventó a la cama gritandome: ¡Ya cojeme, pendejo!
Yo, completamente aturdido por el grito me quede acostado sin saber como actuar, mientras ella se bajaba la tela del escote para dejar ver unos maravillosos pechos, hermosos, redondos y de un tono café canela que eran simplemente deliciosos.
Se deslizo el vestido hasta la cadera, abrió el cierre y dejo caer el vestido al suelo, ahora ella estaba ahí, parada frente a mi sólamente con una tanga blanca que más tarda que perezosa bajo delicadamente con sus pulgares, una vez desnuda fue de nuevo hacía mi, yo temblaba de nervios y excitación pero trataba de ocultarlo lo más posible.
Ella ataco insisibamente mi pantalon para sacar mi pene ya muy tieso por ver su cuerpo para pronto empezar a darme una mamada que nunca podré olvidar, su boca se sentía tan suave y cálida que sentía me iba a venir en cualquier momento, yo sólo atinaba a ver como su cabeza iba de arriba hacia abajo mientras seguía absorbida por su trabajo, como si su vida dependiera de mamar mi verga.
Cuando empezó a usar la lengua el alma se me salió del cuerpo, era como de terciopelo, lamia cada parte de mi verga, la recorría varias veces de arriba hacia abajo hasta que de pronto se detuvo, me miro a los ojos y dijo: Ya esta dura, una vez dicho eso y viendo que no me movía ni por error se monto sobre mi, se posiciono sobre mi verga y comenzó a descender lentamente, el suspenso era insoportable pero no podía moverme, cuando sentí el primer contacto fue como sentir de nuevo su boca pero más suave y más tibia, además de sentir como sus fluidos empezaban a deslizarse sobre mi pene, estaba tan húmeda que sin penetrarla ya me había empapado totalmente la verga, poco a poco fue deslizándose, clavando más y más adentro, mientras bajaba sus ojos gradualmente iban yendo a blanco. Una vez llego a la base subió con la misma calma con la que había bajado ¡Me estaba matando!
Poco a poco empezó a aumentar la velocidad mientras sus gemidos iban aumentando su volumen, al principio solo suspiraba tímidamente, poco a poco empezó a jadear un poco más gutural; así, cuando ella estaba en su velocidad, jadeando con los ojos cerrados, me atreví y empece a tocar sus pechos, ya sin tela, eran suaves y firmes, aterciopelados, diría; una vez hecho gimió un poco más intenso, así mismo cuando me incline para chuparlos.
Eso hizo que ella aumentara su velocidad empezando a gritar y a dejarse caer con mayor fuerza, no tardo mucho para que me hiciera acabar con una serie de espasmos que me hicieron lenvantarla un poco con mi cadera.
Una vez termine, no tardé mucho para quedarme dormido.

A la mañana siguiente ella ya no estaba, estaba bajo las cobijas cuando de pronto entro mi primo y me dijo: Felicidades, ya no eres un puber.
Sacado de onda voltee a ver la hora y mi primo complemento: No te preocupes, pronto vas a durar más, pero por lo mientras, Brenda se fue feliz.

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